Search Header Logo
Lección sin título

Lección sin título

Assessment

Presentation

History

6th Grade

Practice Problem

Hard

Created by

Jennifer Perez

FREE Resource

18 Slides • 0 Questions

1

Discover new features in Lessons!
Finish all phases of “I-do ; We-do ; You-do” with Quizizz

media
media
media
media

​You can also create lessons directly on Google Slides using “Quizizz Extension”.
Read more about it here

2

media

1

SEXTO DE PRIMARIA

MANUAL DE CONSULTA PARA REALIZAR ACTIVIDADES

Jennifer

3

media

2

CIVILIZACIÓN HEBREA

E

ISLAMICA

4

media

3

Civilización Hebrea

Una de las civilizaciones más antiguas es la hebrea, la cual se
registra incluso en la Biblia, uno de los libros más antiguos del
mundo. Este pueblo pasó de ser unos cientos a unos cuantos
miles en relativamente poco tiempo. Se ha comprobado que
esta civilización ya existía en el tercer milenio antes de Cristo.

A continuación,

hablaremos

con

más

detalle

sobre

la civilización hebrea y sus características, además de los
aportes que han dejado a la humanidad.

Ubicación de la Civilización hebrea

La civilización hebrea se asentó por
mucho tiempo en Palestina, una
región que hoy en día se conoce
como Israel, pero que en la
antigüedad se le llamaba Canaán.
Este territorio se ubica en la parte
sur de Asia Menor, específicamente
al sur de Siria. Al norte tenía
a Fenicia y por el sur se encontraba
con el desierto de Sinaí, por el este se
sitúa el desierto de Arabia y en el
oeste, el mar Mediterráneo.

El territorio de Palestina tiene una extensión territorial de
25.000 km2 y por el medio lo atraviesa el río Jordán desde el
norte hasta el sur. Este enorme río tiene su origen en el monte
Hermón y desemboca en el mar Muerto, en el cual no se
registra ningún ser vivo. Esta es la zona donde se establecieron
los hebreos.

5

media

4

ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LA CIVILIZACIÓN HEBREA

La organización política de los hebreos se describe de la
siguiente manera:

Patriarcas: estos representaban a los ancianos o más bien
gobernantes de esta cultura, los cuales eran elegidos por su
sabiduría y gran experiencia. El primero de ellos fue Abrahán,
quien nació en una ciudad de Mesopotamia llamada Ur. Más
tarde, dejó su tierra junto con su familia y se puso de camino a
otra ciudad.

Jueces: estos eran considerados los hombres más sabios y
expertos que guiaban al pueblo. Se nombraron después de que
los hebreos dejaran de ser nómadas y se asentaran en Palestina.
Luego de dividirse en 12 tribus, tuvieron que luchar contra
otras naciones para tomar la tierra que llegaron a ocupar.

Reyes: con el tiempo los hebreos establecieron reyes que los
gobernaban de forma unida como nación. Llegaron a tener
enemigos como los filisteos y algunas otras naciones vecinas.
David, Saúl y Salomón fueron algunos de los más conocidos.

ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LOS HEBREOS

A pesar de que inicialmente no conformaban un estado
como tal, eran dirigidos por jueces y caudillos a quienes
respetaban como sus jefes. Moisés fue uno de los más
conocidos, quien también fue profeta. Este tenía toda la
autoridad al principio.

6

media

5

Moisés, por Miguel Ángel, 1513-1515.

San Pietro in Vincoli, Roma.

Las 12 tribus conformaban el pueblo hebreo, o de Israel
como también se le conoció. Luego del gobierno de
Salomón se produjo una separación en las tribus
hebreas y quedaron divididas en dos grupos:

Dos tribus que conformaban el reino de Judá, con
Jerusalén como su capital y diez tribus que
conformaron el reino de Israel, con Samaria como su
capital.

Economía de los hebreos

La economía de los hebreos fue cambiando con el paso del
tiempo. Siendo nómadas, se dedicaban al pastoreo, pero luego
de que se asentaran en Canaán, se convirtieron en buenos
agricultores, lo cual les dio más prosperidad económica como
nación, con lo que podían permitirse esclavos y servidumbre.

7

media

6

Ubicación de Canaán

En cuanto a la agricultura y la ganadería, los hebreos se
destacaron por cultivar uvas, trigo, olivo, cebada e higos. Y en
sus inicios se destacaron por pastorear ovejas, asnos, cabras y
bueyes. Por otro lado, los hebreos celebraban el año sabático
cada siete años, en el cual se dejaban descansar los campos y no
se cosechaba a fin de que los pobres pudieran hacerlo y
beneficiarse de lo que produjera la tierra. Además, el año del
jubileo también era una costumbre hebrea, la cual se realizaba
cada cincuenta años y se dejaba los campos en reposo, pero al
mismo tiempo se regresaban los campos a su dueño original y
los esclavos eran liberados.

Posteriormente, los hebreos aprendieron el arte del comercio
con naciones vecinas, especialmente durante el reinado de
Salomón. Por mar se comunicaban con los pueblos ubicados
alrededor del Mar Rojo y en el Mediterráneo oriental. Sus
cultivos los intercambiaban con los fenicios por madera y otros
productos. De regiones de África comerciaban piedras
preciosas, oro y maderas. De Arabia traían el incienso y las
especias. Finalmente, establecieron relaciones comerciales con
la ciudad fenicia de Tiro.

8

media

7

Religión de los hebreos

Los hebreos se caracterizaron por ser monoteístas, adoradores
de un solo Dios llamado Yahvé o Jehová, nombre que significa
“El que hace que llegue a ser”. Con su Dios realizaron pactos o
alianzas que implicaban beneficios y protección, pero que
exigía cierta conducta de parte de ellos. Por ejemplo, la
primera fue con el patriarca Abrahán. Con este primer pacto
el pueblo se comprometía a mostrar fidelidad y obediencia a su
dios. Se selló el pacto con la circuncisión de todo varón que
quería ser parte del pueblo. El segundo pacto se realizó entre
Jehová y Moisés mientras el pueblo estaba acampando en los
pies del monte Sinaí, donde se utilizó como sello un cordero.

Circuncisión de Ismael. Grabado de Gerard Hoet, 1728.

Otra de las características de la religión hebrea era que creían
fielmente en la llegada de un escogido, llamado el Mesías y tenía
el papel de llegar a ser rey de este pueblo. Finalmente, este
escogido o Mesías llegó a ser Jesús. Otra de las características
es que se considera que Jehová tiene derechos sobre este pueblo
por ser el creador de todas las cosas, quien además establece
leyes, limitaciones y prohibiciones.

9

media

8

Finalmente, Jehová dictó los diez mandamientos a través de
Moisés y lo dio al pueblo. En estos mandamientos se prohíbe
matar, mentir, adorar a otros dioses, fornicar, jurar en falso,
deshonrar a los padres, idolatrar, dejar de observar el sábado,
codiciar bienes de otros, robar.

Aportes de los hebreos

Los principales aportes de los hebreos han sido religiosos, los
cuales siguen utilizándose en nuestros días. Entre ellos:

El Monoteísmo: los hebreos se caracterizaron por adorar a un
único dios, llamado Jehová, quien fue el que creó todas las
cosas. El primer caudillo de Israel, Moisés, se encargó de
promover firmemente la adoración exclusiva a Jehová por
mucho tiempo.

La Biblia: es un libro sagrado que está compuesto por 66 libros
y cartas. Se divide en Antiguo Testamento y Nuevo Testamento,
y se considera el libro más completo de toda la historia por su
variedad de contenido y también la veracidad de sus palabras.

El Decálogo: este está conformado por los diez mandamientos
o la Ley Mosaica, llamada así por ser entregada al propio
Moisés en el monte Sinaí.

10

media

9

La civilización islámica

ORIGEN Y FUNDAMENTOS

La

península

Arábiga, habitada en
los primeros siglos de
la era cristiana por
beduinos nómades o
semisedentarios, fue
el contexto geográfico
y humano del que
brotaron la cultura y
la

civilización

islámicas

Se dice que en La
Meca,

centro

de

peregrinación, ciudad de caravanas y núcleo mercantil del
mundo medieval nació Mahoma. Allí la verdad le fue revelada
y comenzó su prédica del Islam hasta que en el 622 -inicio de la
Hégira-, fue a refugiarse bajo peligro de muerte a la ciudad de
Medina, en la cual encontró protección y creó los fundamentos
espirituales e institucionales de la comunidad musulmana. Los
diez años de su vida en Medina y los treinta que siguieron a la
muerte de Mahoma, en que gobernaron los cuatro califas
ortodoxos que le acompañaron en vida (632-661), son
reputados por el sentimiento musulmán como "la edad de oro"
del Islam.

Sostenida por la íntima convicción de su mensaje y por la
fuerza arrolladora de los ejércitos árabes, la expansión
islámica derrotó a los imperios sasánida y bizantino así como
al Occidente del desmembrado imperio romano e hizo del
mundo musulmán un imperio que encabezó el comercio
mundial y edificó una red de grandes ciudades.

11

media

10

CIUDAD ISLÁMICA E INSTITUCIONES RELIGIOSAS

La ciudad islámica es la comunidad de personas que profesan
el Islam. Constituye la umma o nación, en la cual cada
musulmán se reconoce, independientemente de que viva solo o
en grupo y sea ciudadano o campesino, nómade o sedentario.
Una interpretación más acotada la define como Dar al-Islam,
"morada del Islam" y la limita a los países o grupos urbanos
en que rige la ley canónica islámica y se practican sus formas
tradicionales de vida.

El Islam, que significa "sumisión a Dios", comprende tres
instituciones religiosas fundamentales: el Corán, la Tradición
del Profeta (sunna) y las enseñanzas escritas y orales de los
juristas. A través del doble testimonio de la fe -"No hay más
Dios que el Uno y Único" (Allah); "Mahoma es el mensajero de
Dios"-, cuya declaración confiere la condición de musulmán a
todo hombre de buena voluntad, el Corán proclama su mensaje
esencial, al-tawhid o "Unidad Divina", la cual declara los
derechos del Creador por encima de todas las relatividades de
nuestra existencia terrena y se realiza en la existencia
individual de todo aquel que aproxime lo más posible a Dios
sus pensamientos y acciones. Con ese fin se incita a la lectura
del Corán, a la invocación de los nombres de Dios y a las
prácticas obligatorias de la oración, el ayuno, la limosna y la
peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida.

El Profeta, el "elegido" providencialmente para trasmitir a los
hombres la ley musulmana (la sari'a), encarnó el modelo de
hombre del mundo islámico. La colección de sus dichos y
consejos y hasta de sus actos y gestos fue recogida, durante el
tercer siglo de la Hégira, en los hadits o "tradiciones", con el
fin de facilitar su reproducción y conocimiento por parte de la
comunidad de fieles. Ni el Corán ni la Sunna, sin embargo,
están elaborados como cuerpos de leyes. Fue labor posterior de
los eruditos del Islam la formulación de un sistema jurídico que
rige y divide los actos de los creyentes en obligatorios,
recomendados, permitidos, condenables y prohibidos, y supone

12

media

11

una divergencia entre la jurisprudencia "sunní", que
desaprueba la reflexión personal y la evolución o adaptabilidad
de la ley, y la "si'i", que las pondera. Una sabiduría que como
la musulmana tiende a introducir la dimensión religiosa en
todos los aspectos de la vida, toma esta divergencia por
diferencias de interpretación que derivan, en última instancia,
de la bondad divina. "Los desacuerdos de los sabios -declara
uno de sus proverbios- son una merced".

SOCIEDAD, COMUNIDAD E INDIVIDUO.

Lo esencial de la ciudad islámica es la "combinación
perdurable del esfuerzo desplegado por cada hombre para
someterse a la voluntad del legislador divino y del marco
comunal que le sirve de ayuda y soporte en ese esfuerzo" (J. L.
Michon, 1976). El vínculo entre el individuo y el todo social en
el Islam es tan fuerte que la tarea de la redención individual
"engloba ipso facto la sacralización de lo social" dentro de sus
marcos. La salvación de cada cual depende de los que le rodean
tanto como de que las circunstancias le sean más o menos
propicias.

La tradición supone que el propio Mahoma formuló el
principio de la iyma o consenso de los creyentes, el cual se
concreta en la ley musulmana bajo la forma de un estatuto
colectivo llamado "deber de suficiencia". Por él se eximía a un
musulmán de cualquier deber legal obligatorio si un número
suficiente de fieles acuerda suprimírselo. El individuo, sin
embargo, no se disuelve en la comunidad. La ley del Islam
supone que con su conducta un hombre sólo se compromete a
sí mismo y que, en su día, sólo él comparecerá ante el Juez
Supremo para responder por sus acciones. No obstante, la
índole de hombres iguales ante Dios e idénticamente
dependientes y sometidos a las obligaciones que su ley
engendra, ha dado lugar a la definición de la comunidad
musulmana como una "teocracia igualitaria" (L. Gardet,
1961).

13

media

12

El fuerte sentido de cohesión social que acompañó el alto grado
de integración de las sociedades musulmanas tradicionales se
debe en mucho a los valores socio-religiosos que orientaron la
vida de sus individuos y de sus comunidades.

GOBIERNO Y POLÍTICA: LA COMUNIDAD ISLÁMICA

La

comunidad

establecida

en

Medina en el siglo I
de la Hégira (s.VII
n.e.), fue el prototipo
de

organización

institucional

-

derivada

de

fines

religiosos- que rigió
en

todas

las

sociedades

tradicionales musulmanas. Llamada inicialmente Yatrib, su
nuevo nombre, al-Madina ("la ciudad por excelencia"),
designa su condición de centro de la umma y sede de la
autoridad y la justicia.

El califa o imán, sucesor del Profeta, unía en su persona la
autoridad espiritual y secular y era el jefe supremo de la
ciudad. Encargado de crear las condiciones para la aplicación
de la ley coránica, de encabezar la Guerra Santa (yihad),
organizar el ejército y garantizar la administración y la
seguridad de los países bajo su dominio, el califa designaba
también, en cada ciudad, a los ministros o visires, a los
gobernadores, los comandantes en jefe, los recaudadores de
impuestos y hasta al cuerpo de policía (surta) que velaba por el
orden y protegía la ciudad de sus enemigos.

La justicia en la sociedad islámica tradicional se derivaba del
mandato divino. Hay referencia a un pacto original por medio
del cual Dios designó vicarios suyos a los que ejercen la
autoridad. A éstos les cabe el deber de proteger a los fieles como
a los últimos el deber de obedecer la autoridad. Son afines el

14

media

13

ideal de justicia platónico y el del Islam: el orden decretado por
Dios sólo prevalecerá allí donde dirijan hombres virtuosos, que
unan a su profundo conocimiento de la divinidad una elevada
cualidad moral y en cuyas manos está "hacer que los hombres,
en esta vida y en este medio disfruten al máximo la felicidad y
las delicias de la vida futura por medio de instituciones
comunitarias fundadas en la justicia y la confraternidad" (Al-
Farabi, s.IV de la Hégira).

Pese a que el ordenamiento jurídico de las ciudades islámicas
tradicionales careció de la autonomía local y municipal de que
gozaron las ciudades europeas medievales, sus instituciones,
orientadas por valores que rechazaban la discriminación por
motivos de raza, religión o condición social, propiciaron el
elevado grado de integración que fue común en todas las
ciudades del mundo musulmán, desde Al-Andalus hasta la
India.

Muestra la flexibilidad y la propensión democrática de la
jurisprudencia islámica el hecho de que sus juristas aceptaron
como fuente de legislación, durante siglos, los hábitos locales de
las diversas ciudades.

LA ECONOMÍA EN LA SOCIEDAD MEDIEVAL

La economía en las ciudades tradicionales musulmanas se regía
por un sistema corporativo que integraba a los hombres
dedicados a la producción, la distribución y los servicios, ya se
desempeñasen como propietarios u obreros, trabajadores a
domicilio, por cuenta propia o empleados del gobierno, ya
fueran "gentes de alta o baja condición, musulmanes,
cristianos y judíos, nativos o extranjeros naturalizados, todos
pertenecían al sistema corporativo" (Yusuf Ibish, 1976). En las
corporaciones se agrupaba la población urbana según sus
oficios, así que las había de artesanos, de mercaderes, de
subastadores, prestamistas, músicos, cantantes, narradores
transportistas y marineros.

15

media

14

Los miembros de cada corporación se consideraban a la vez
como miembros de la comunidad de creyentes a cuyo servicio
se acreditaba especialmente la eficiencia en la profesión u
oficio, que se adquiría por medio de un arduo trabajo
supervisado por un maestro (sayj) conectado a su vez a la
cadena de maestros de la corporación, que se enlazaba
sucesivamente a las de otras, a los Santos Patronos y aún hasta
al Profeta.

Las corporaciones se estructuraban según un sistema
conceptual y ritual trasmitido oralmente de generación en
generación y estrechamente vinculado a las órdenes sufíes
(logias islámicas). A la aceptación de un joven como aprendiz
de un taller seguía la recitación de la primera azora (capítulo)
del Corán ante los maestros de la corporación y un período de
años de trabajo cuya nula o baja remuneración se compensaba
con la idea de que era ese el medio de aprender y de integrarse
socialmente a la comunidad.

Una ramita de albahaca entregada por orden del maestro al
joven aprendiz indicaba llegada la hora de su iniciación. La
ceremonia, celebrada en casa de un maestro o en algún jardín
de la ciudad, contaba con una nutrida y noble concurrencia que
ejecutaba ritos religiosos y ceremoniales a cuyo término se
convertía al joven en miembro de la hermandad, bajo las notas
de una exclamación ritual de alegría en la que convergían
diversas tradiciones: "Lluevan las bendiciones sobre Jesús,
Moisés y los que se embellecen los ojos con antimonio (*), pues
quién nos podrá perjudicar!" (Yusuf Ibish, p.152). La
iniciación

terminaba

con

un

comida

sencilla

denominada tamliha (ensalada) que recordaba el doble valor
de la sal, nexo entre los que la comparten y símbolo de
artesanos (conocidos como "la sal de los bazares" por su
condición de núcleo principal entre los que se ganan la vida con
sudor y paciencia).

El iniciado se integraba a su corporación y, por medio de ella,
a la umma. Con los años, la elaboración de una obra maestra

16

media

15

como muestra refinada de su arte podía elevar al artesano al
cargo de maestro. Mencionemos de paso que en el islamismo
sufí la artesanía era sinónimo de arte y a la vez, un medio de
realización espiritual que modelaba "una imagen del trabajo
que un hombre que aspira a la contemplación de las realidades
divinas debe realizar consigo mismo y sobre su alma, que
entonces representa el papel de un tosco material, desordenado
y amorfo, pero potencialmente noble". (T. Burckhardt, 1976).

EDUCACIÓN E INSTRUCCIÓN RELIGIOSA

La educación musulmana, iniciada en los tiempos del Profeta
en La Meca, fue irradiada en lo fundamental desde la
institución de la mezquita y tuvo como contenido la sari'a o ley
islámica, cuyo aprendizaje era un "deber de suficiencia" para
la comunidad islámica. La más alta distinción en el Islam era
alcanzar el "saber" -al-'ilm- o conocimiento de la ley revelada.
La memoria era una cualidad tan ponderada en esta enseñanza
que su ideal, el título de hafiz, se concedía a quien aprendiese el
Corán de memoria.

La instrucción religiosa fue uno de los elementos que
garantizaron la supervivencia de la civilización islámica. Un
ciudadano de cultura media podía ejercer una función
consultiva en el interior de la comunidad, dirigir las oraciones
y practicar el mandato coránico. Con el tiempo, la instrucción
religiosa se fue diferenciando de la educación propiamente
dicha.

El primer siglo de la Hégira, dedicado a la conquista militar y
al establecimiento de la autoridad política del Islam, no
produjo un desarrollo significativo de la educación islámica.
Pero a partir del siglo II -en que se extendió la mezquita como
institución de enseñanza en los territorios ocupados- y sobre
todo del III -en que una generación de juristas, teólogos y
lingüistas se afanaban por preservar la lengua y las tradiciones
de una civilización que se había extendido por muy diversos
espacios culturales-, la educación pasó a primer plano.

17

media

16

Durante los siglos III y IV, en los que la mezquita fungía como
una virtual universidad pública, centro de culto y reunión
social, aparecieron la institución del colegio o escuela elemental
(kultab) y las "casas de sabiduría" o "de ciencia", dedicadas
exclusivamente a actividades académicas. En el siglo V aparece
la escuela superior o madrasa, patrocinada por el estado, que
fue desde entonces el rector de la enseñanza en el mundo
musulmán. Hacia el siglo IX era indispensable egresar de una
madrasa para ocupar un puesto gubernamental.

No sólo la adquisición del saber -que es el modo de
discernimiento entre lo prohibido y lo loable-, sino su
transmisión, deviene en el Islam una obligación religiosa que lo
convierte en antecedente histórico del esfuerzo por la
democratización de la enseñanza. "La sociedad islámica
repudia al álim (sabio) que evita trasmitir su sabiduría a los
demás".

El Islam ha defendido la libertad de pensamiento, y reconocido
los límites de la razón. Ella no puede cuestionar ni la unidad
divina ni la veracidad del mensaje de Mahoma. Desde su punto
de vista la razón puede ser innata -cuando es un don divino- y
adquirida -cuando es resultado del esfuerzo individual y la
experiencia-. De lo más valioso en el Islam es su reconocimiento
de la naturaleza práctica del pensamiento y la educación,
evidenciada en una tradición atribuida al Profeta: "Adquirid
toda la sabiduría que podáis! Pero Dios no os compensará (todo
lo que hayáis aprendido) hasta que traduzcáis vuestro saber en
obras!".

MORAL Y FAMILIA EN LA CULTURA ISLÁMICA

La moral que regulaba la conducta de la comunidad islámica
tradicional se derivaba de la etnicidad contenida en el Corán y
en la tradición del Profeta. Según éstas, ordenar el bien y
prohibir el mal son un mandato divino. Todo musulmán tiene,
en consecuencia, la obligación de denunciar los actos contrarios
al mismo. La tradición establecía las normas de cortesía, los
gestos y palabras del saludo, las felicitaciones para los buenos

18

media

17

momentos y los consuelos para las pruebas de la vida.
Establecía también los preceptos de todo comportamiento,
entre ellos, el uso de atuendos tradicionales y del turbante como
símbolo de la dignidad del creyente y de su alianza con el cielo.

El cumplimiento de la moral musulmana fue una función
jurídicamente establecida en la comunidad islámica, y
conferida en la jerarquía ciudadana al almotacén o zabazoque,
responsable de la aplicación de los valores éticos a la práctica
de la vida cotidiana. Inspeccionaba los pesos y medidas del
mercado, la equidad en las transacciones comerciales, la
calificación de las profesiones y era árbitro de las disputas
habidas entre patronos y empleados.

La comunidad islámica tradicional estableció por derecho
divino la naturaleza patriarcal de la familia musulmana.
Significa la autoridad del padre o del abuelo sobre el colectivo
familiar y la del marido sobre la esposa, que se deriva de la ley
coránica según la cual "los hombres tienen autoridad sobre las
mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado a unos
más que a otros y de los bienes que gastan".

El status atribuido por la tradición islámica a las mujeres de su
comunidad ha afectado su posición frente al matrimonio, al
divorcio, al derecho de herencia y al de prestación de
testimonio, aunque se ha afirmado que ese status se deriva
menos de la ley coránica propiamente dicha que de sus
interpretaciones.

Discover new features in Lessons!
Finish all phases of “I-do ; We-do ; You-do” with Quizizz

media
media
media
media

​You can also create lessons directly on Google Slides using “Quizizz Extension”.
Read more about it here

Show answer

Auto Play

Slide 1 / 18

SLIDE