
CLASE UNIVERSIDAD
Authored by manuel gonzalez
Social Studies
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1.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
1 min • 1 pt
La universidad desempeña un papel crucial en la sociedad, ya que cumple múltiples funciones que van desde la formación académica hasta la investigación y el desarrollo. A continuación, se presentan algunas afirmaciones sobre el papel de la universidad en la sociedad. Selecciona la opción que consideres correcta para cada enunciado: La universidad es un lugar donde:
a) Se transmiten conocimientos y se forman profesionales capacitados.
b) Se perpetúan las desigualdades sociales.
c) Se fomenta la ignorancia y el conformismo.
Todas las anteriores
2.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
1 min • 5 pts
Uno de los roles más importantes de la universidad es:
a) Promover la investigación y el descubrimiento de conocimientos nuevos.
b) Mantener el statu quo y conservar tradiciones obsoletas.
c) Limitar el acceso a la educación superior a una élite privilegiada.
Todas las anteriores
3.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 4 pts
La universidad contribuye al progreso social al:
a) Capacitar a individuos para enfrentar los desafíos del mundo moderno.
b) Fomentar la intolerancia y la discriminación.
c) Perpetuar sistemas de opresión y exclusión.
Ninguna de las anteriores
4.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
2 mins • 7 pts
Las universidades se enfrentan a una profunda transformación sectorial como consecuencia de los cambios que ha experimentado la sociedad en el mundo tecnológico, global y altamente competitivo en el que vivimos. La superpoblación, la contaminación del entorno, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad económica, la geopolítica, los efectos de las pandemias, así como los conflictos bélicos, generan una gran incertidumbre y abren un debate social que es imprescindible abordar también desde las universidades. Éstas, deben evolucionar hacia un sistema de formación integral que forme a profesionales competentes, capaces de contribuir a crear una sociedad global más ecológica, justa, solidaria e inclusiva para todos y atrayente para las nuevas generaciones. En estos tiempos de inseguridad, el fenómeno del cambio climático y de sus efectos en mares, océanos y costas del planeta se advierten hostiles. Las concentraciones globales de gases de efecto invernadero se están moviendo exactamente en la dirección opuesta a lo que necesitamos (IPCC, 2021). Miquel Ventura Miquel Ventura Las emisiones de carbono actualmente crecen un 2%, más rápido que en los últimos siete años y en las zonas costeras del Mediterráneo, se experimenta un calentamiento un 20% más rápido que en el resto del planeta. Así, cuando la temperatura media de la Tierra alcance los 1,5ºC, previsiblemente antes del 2035, el Mare Nostrum habrá alcanzado temperaturas medias superiores a 2,2ºC; un punto de no retorno que conlleva fuertes cambios ambientales y climáticos e impactos ecológicos y económicos en sectores como la pesca, el turismo, la agricultura y la sanidad y que en definitiva afectará a nuestra calidad de vida y a la de las futuras generaciones. Los ecosistemas marinos y los mares costeros desempeñan un papel esencial en la regulación del clima y en el mantenimiento de los patrones climáticos de los biomas del planeta que llevan miles de años en evolución y casi inalterados. Ahora, en la era del Antropoceno, el clima se ha modificado y nuestro océano global con una capacidad calorífica muy alta, ha absorbido el 90% del calentamiento de la atmósfera que se ha producido en las últimas seis décadas debido al aumento de los gases de efecto invernadero. La mayor parte de la energía añadida en forma de calor en el mar se almacena en la superficie, a una profundidad entre 0 y 700 metros y, los últimos 10 años, han sido la década más calurosa del océano desde el año 1800, siendo el año 2022 el año más cálido registrado en el océano y con el nivel global del mar más alto. El calor almacenado en las aguas marinas del planeta hace que el agua se expanda, un efecto que es el responsable del aumento global del nivel del mar. El calentamiento del mar incluye además cambios en el comportamiento de especies marinas, alteraciones graves en hábitats y ecosistemas costeros, muerte de corales y otros organismos bentónicos, el derretimiento acelerado de las principales capas de hielo del planeta, cambios en la bioquímica marina, intensificación y virulencia de temporales, huracanes y lluvias torrenciales, así como cambios ambientales que afectan a la salud humana y a la biodiversidad marina y costera. La estabilidad térmica del mar y de las zonas costera es fundamental para la estabilidad de la vida marina, la funcionalidad de la biosfera y la generación de los beneficios ecosistémicos de los cuales dependemos y que contribuyen a nuestra prosperidad social, económica y a nuestro bienestar. La falta de una adaptación adecuada al cambio climático, y la elevada probabilidad de que se manifiesten los impactos del calentamiento global a escala local y regional, amenazan con socavar la funcionalidad de los biomas costeros que afectarán a nuestra forma de vida. Frente a esta realidad, científicos de universidades y centros de investigación de todo el mundo han impulsado, con el apoyo de Naciones Unidas y desde mediados de los años 80 del siglo pasado, importantes acontecimientos que nos han llevado a conseguir el acuerdo de París de 2015 y, entre otros, a la celebración de la 27 COP en Egipto en 2022, eventos clave, que están impulsando cambios en el mundo que son imprescindibles para nuestra adaptación y resiliencia frente al cambio climático. 2. Pasar a la acción desde los campus universitarios El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) es uno de los resultados de estos procesos y una de las acciones que el PNACC planeta como necesarias es la de interactuar con la sociedad y sus distintos colectivos a través de acciones de «ciencia ciudadana». El objetivo es sensibilizar y educar a la sociedad para que comprendan las consecuencias del cambio climático en mares y zonas costeras y actuar colectivamente en la adaptación y mitigación. En este ámbito de acción, la Fundación RAED ha presentado una iniciativa innovadora y necesaria, el proyecto Universidades por el Clima: ciencia ciudadana en costas y medio marino (Unclima). El objetivo es sensibilizar, formar y promover iniciativas frente a los efectos del cambio climático de manera transversal y participativa para la sociedad y desde las universidades de una ciudad costera como es Barcelona. Unclima, también promoverá desde la universidad el concepto de gestión sostenible e integrada de la costa urbana desde la investigación, el análisis, la adaptación y la mitigación en el contexto del cambio climático, diseñando estrategias de protección del ecosistema marino costero y de su biodiversidad en el marco de la economía circular y regenerativa y de la acción social colectiva en aras del bien común y del entorno marino. Las universidades son clave para permitir que la sociedad española haga una transición hacia modelos de desarrollo más seguros, ecológicos y de bajas emisiones de carbono. Las universidades son necesarias para proporcionar el conocimiento, las habilidades y las tecnologías a la sociedad para una transición adecuada, además de ejercer un importante papel para fomentar el diálogo social y la creatividad para llegar a ser una sociedad neutra en carbono. Las universidades y sus campus deben convertirse en organizaciones de bien público, impulsadas por su misión científica y educativa de excelencia, dedicadas a progresar en la comprensión de la dimensión humana en el planeta y la acción comprometida sobre la mayor amenaza que jamás haya existido: el calentamiento global del planeta. La inacción no es una opción, pues erosionará la confianza social de la que dependen las universidades, especialmente entre los grupos clave a los que las universidades deben servir: la nueva sociedad emergente, el sector privado y el sector público. Los estudiantes, las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y ciertos gobiernos ya están actuando con mucha más fuerza que las universidades, incluso cuando estas últimas afirman ser líderes intelectuales, del saber y la innovación. («World social report», 2020, UN). Las universidades deben transformarse en espacios éticos abiertos, generadores de ideas y ser impulsores de los cambios necesarios sociales desde el conocimiento, el pensamiento crítico y la experiencia, sin ir más lejos liderar el cambio de visión y pasar de un mundo estático y aislado a una visión de un mundo global ecosistémico interdependiente y dinámico y preparar a sus alumnos con las habilidades necesarias para afrontar con éxito desafíos actuales y las contingencias del devenir. Las universidades deben comprometerse a ser neutrales en carbono en el horizonte 2050 a más tardar, además de integrar acciones de educación ambiental y de sostenibilidad en sus planes de estudios, en los campus y en los programas de alcance comunitario. Algunas universidades de economía ya incorporan en las asignaturas de finanzas el factor del cambio climático con ejemplos de desinversión en combustibles fósiles e inversiones responsables con impactos positivos en ecoinnovación, de salud humana y de los ecosistemas e inversión en soluciones basadas en la naturaleza para reducir la huella ecológica y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Como argumenta el profesor de ingeniería de la Universidad de Cornell Anthony Ingraffea, cuando se trata de educar a la generación futura, «hacer lo correcto sobre el cambio climático debe estar integrado en el ADN de un ingeniero, de un abogado o de un economista». Responda: ¿Cuál es uno de los principales desafíos que enfrentan las universidades en el mundo tecnológico y global actual?
a) La falta de recursos financieros.
b) La inseguridad laboral de los docentes.
c) La necesidad de adaptarse a los cambios sociales y ambientales.
d) La competencia con otras instituciones educativas.
5.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
3 mins • 8 pts
Las universidades se enfrentan a una profunda transformación sectorial como consecuencia de los cambios que ha experimentado la sociedad en el mundo tecnológico, global y altamente competitivo en el que vivimos. La superpoblación, la contaminación del entorno, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad económica, la geopolítica, los efectos de las pandemias, así como los conflictos bélicos, generan una gran incertidumbre y abren un debate social que es imprescindible abordar también desde las universidades. Éstas, deben evolucionar hacia un sistema de formación integral que forme a profesionales competentes, capaces de contribuir a crear una sociedad global más ecológica, justa, solidaria e inclusiva para todos y atrayente para las nuevas generaciones. En estos tiempos de inseguridad, el fenómeno del cambio climático y de sus efectos en mares, océanos y costas del planeta se advierten hostiles. Las concentraciones globales de gases de efecto invernadero se están moviendo exactamente en la dirección opuesta a lo que necesitamos (IPCC, 2021). Miquel Ventura Miquel Ventura Las emisiones de carbono actualmente crecen un 2%, más rápido que en los últimos siete años y en las zonas costeras del Mediterráneo, se experimenta un calentamiento un 20% más rápido que en el resto del planeta. Así, cuando la temperatura media de la Tierra alcance los 1,5ºC, previsiblemente antes del 2035, el Mare Nostrum habrá alcanzado temperaturas medias superiores a 2,2ºC; un punto de no retorno que conlleva fuertes cambios ambientales y climáticos e impactos ecológicos y económicos en sectores como la pesca, el turismo, la agricultura y la sanidad y que en definitiva afectará a nuestra calidad de vida y a la de las futuras generaciones. Los ecosistemas marinos y los mares costeros desempeñan un papel esencial en la regulación del clima y en el mantenimiento de los patrones climáticos de los biomas del planeta que llevan miles de años en evolución y casi inalterados. Ahora, en la era del Antropoceno, el clima se ha modificado y nuestro océano global con una capacidad calorífica muy alta, ha absorbido el 90% del calentamiento de la atmósfera que se ha producido en las últimas seis décadas debido al aumento de los gases de efecto invernadero. La mayor parte de la energía añadida en forma de calor en el mar se almacena en la superficie, a una profundidad entre 0 y 700 metros y, los últimos 10 años, han sido la década más calurosa del océano desde el año 1800, siendo el año 2022 el año más cálido registrado en el océano y con el nivel global del mar más alto. El calor almacenado en las aguas marinas del planeta hace que el agua se expanda, un efecto que es el responsable del aumento global del nivel del mar. El calentamiento del mar incluye además cambios en el comportamiento de especies marinas, alteraciones graves en hábitats y ecosistemas costeros, muerte de corales y otros organismos bentónicos, el derretimiento acelerado de las principales capas de hielo del planeta, cambios en la bioquímica marina, intensificación y virulencia de temporales, huracanes y lluvias torrenciales, así como cambios ambientales que afectan a la salud humana y a la biodiversidad marina y costera. La estabilidad térmica del mar y de las zonas costera es fundamental para la estabilidad de la vida marina, la funcionalidad de la biosfera y la generación de los beneficios ecosistémicos de los cuales dependemos y que contribuyen a nuestra prosperidad social, económica y a nuestro bienestar. La falta de una adaptación adecuada al cambio climático, y la elevada probabilidad de que se manifiesten los impactos del calentamiento global a escala local y regional, amenazan con socavar la funcionalidad de los biomas costeros que afectarán a nuestra forma de vida. Frente a esta realidad, científicos de universidades y centros de investigación de todo el mundo han impulsado, con el apoyo de Naciones Unidas y desde mediados de los años 80 del siglo pasado, importantes acontecimientos que nos han llevado a conseguir el acuerdo de París de 2015 y, entre otros, a la celebración de la 27 COP en Egipto en 2022, eventos clave, que están impulsando cambios en el mundo que son imprescindibles para nuestra adaptación y resiliencia frente al cambio climático. 2. Pasar a la acción desde los campus universitarios El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) es uno de los resultados de estos procesos y una de las acciones que el PNACC planeta como necesarias es la de interactuar con la sociedad y sus distintos colectivos a través de acciones de «ciencia ciudadana». El objetivo es sensibilizar y educar a la sociedad para que comprendan las consecuencias del cambio climático en mares y zonas costeras y actuar colectivamente en la adaptación y mitigación. En este ámbito de acción, la Fundación RAED ha presentado una iniciativa innovadora y necesaria, el proyecto Universidades por el Clima: ciencia ciudadana en costas y medio marino (Unclima). El objetivo es sensibilizar, formar y promover iniciativas frente a los efectos del cambio climático de manera transversal y participativa para la sociedad y desde las universidades de una ciudad costera como es Barcelona. Unclima, también promoverá desde la universidad el concepto de gestión sostenible e integrada de la costa urbana desde la investigación, el análisis, la adaptación y la mitigación en el contexto del cambio climático, diseñando estrategias de protección del ecosistema marino costero y de su biodiversidad en el marco de la economía circular y regenerativa y de la acción social colectiva en aras del bien común y del entorno marino. Las universidades son clave para permitir que la sociedad española haga una transición hacia modelos de desarrollo más seguros, ecológicos y de bajas emisiones de carbono. Las universidades son necesarias para proporcionar el conocimiento, las habilidades y las tecnologías a la sociedad para una transición adecuada, además de ejercer un importante papel para fomentar el diálogo social y la creatividad para llegar a ser una sociedad neutra en carbono. Las universidades y sus campus deben convertirse en organizaciones de bien público, impulsadas por su misión científica y educativa de excelencia, dedicadas a progresar en la comprensión de la dimensión humana en el planeta y la acción comprometida sobre la mayor amenaza que jamás haya existido: el calentamiento global del planeta. La inacción no es una opción, pues erosionará la confianza social de la que dependen las universidades, especialmente entre los grupos clave a los que las universidades deben servir: la nueva sociedad emergente, el sector privado y el sector público. Los estudiantes, las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y ciertos gobiernos ya están actuando con mucha más fuerza que las universidades, incluso cuando estas últimas afirman ser líderes intelectuales, del saber y la innovación. («World social report», 2020, UN). Las universidades deben transformarse en espacios éticos abiertos, generadores de ideas y ser impulsores de los cambios necesarios sociales desde el conocimiento, el pensamiento crítico y la experiencia, sin ir más lejos liderar el cambio de visión y pasar de un mundo estático y aislado a una visión de un mundo global ecosistémico interdependiente y dinámico y preparar a sus alumnos con las habilidades necesarias para afrontar con éxito desafíos actuales y las contingencias del devenir. Las universidades deben comprometerse a ser neutrales en carbono en el horizonte 2050 a más tardar, además de integrar acciones de educación ambiental y de sostenibilidad en sus planes de estudios, en los campus y en los programas de alcance comunitario. Algunas universidades de economía ya incorporan en las asignaturas de finanzas el factor del cambio climático con ejemplos de desinversión en combustibles fósiles e inversiones responsables con impactos positivos en ecoinnovación, de salud humana y de los ecosistemas e inversión en soluciones basadas en la naturaleza para reducir la huella ecológica y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Como argumenta el profesor de ingeniería de la Universidad de Cornell Anthony Ingraffea, cuando se trata de educar a la generación futura, «hacer lo correcto sobre el cambio climático debe estar integrado en el ADN de un ingeniero, de un abogado o de un economista».
¿Qué papel desempeñan los ecosistemas marinos y los mares costeros en relación con el cambio climático según el texto?
a) No tienen ningún impacto en el cambio climático.
b) Contribuyen a la regulación del clima y al mantenimiento de los patrones climáticos.
c) Son responsables del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
d) No se menciona su relación con el cambio climático.
6.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
1 min • 7 pts
Las universidades se enfrentan a una profunda transformación sectorial como consecuencia de los cambios que ha experimentado la sociedad en el mundo tecnológico, global y altamente competitivo en el que vivimos. La superpoblación, la contaminación del entorno, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad económica, la geopolítica, los efectos de las pandemias, así como los conflictos bélicos, generan una gran incertidumbre y abren un debate social que es imprescindible abordar también desde las universidades. Éstas, deben evolucionar hacia un sistema de formación integral que forme a profesionales competentes, capaces de contribuir a crear una sociedad global más ecológica, justa, solidaria e inclusiva para todos y atrayente para las nuevas generaciones. En estos tiempos de inseguridad, el fenómeno del cambio climático y de sus efectos en mares, océanos y costas del planeta se advierten hostiles. Las concentraciones globales de gases de efecto invernadero se están moviendo exactamente en la dirección opuesta a lo que necesitamos (IPCC, 2021). Miquel Ventura Miquel Ventura Las emisiones de carbono actualmente crecen un 2%, más rápido que en los últimos siete años y en las zonas costeras del Mediterráneo, se experimenta un calentamiento un 20% más rápido que en el resto del planeta. Así, cuando la temperatura media de la Tierra alcance los 1,5ºC, previsiblemente antes del 2035, el Mare Nostrum habrá alcanzado temperaturas medias superiores a 2,2ºC; un punto de no retorno que conlleva fuertes cambios ambientales y climáticos e impactos ecológicos y económicos en sectores como la pesca, el turismo, la agricultura y la sanidad y que en definitiva afectará a nuestra calidad de vida y a la de las futuras generaciones. Los ecosistemas marinos y los mares costeros desempeñan un papel esencial en la regulación del clima y en el mantenimiento de los patrones climáticos de los biomas del planeta que llevan miles de años en evolución y casi inalterados. Ahora, en la era del Antropoceno, el clima se ha modificado y nuestro océano global con una capacidad calorífica muy alta, ha absorbido el 90% del calentamiento de la atmósfera que se ha producido en las últimas seis décadas debido al aumento de los gases de efecto invernadero. La mayor parte de la energía añadida en forma de calor en el mar se almacena en la superficie, a una profundidad entre 0 y 700 metros y, los últimos 10 años, han sido la década más calurosa del océano desde el año 1800, siendo el año 2022 el año más cálido registrado en el océano y con el nivel global del mar más alto. El calor almacenado en las aguas marinas del planeta hace que el agua se expanda, un efecto que es el responsable del aumento global del nivel del mar. El calentamiento del mar incluye además cambios en el comportamiento de especies marinas, alteraciones graves en hábitats y ecosistemas costeros, muerte de corales y otros organismos bentónicos, el derretimiento acelerado de las principales capas de hielo del planeta, cambios en la bioquímica marina, intensificación y virulencia de temporales, huracanes y lluvias torrenciales, así como cambios ambientales que afectan a la salud humana y a la biodiversidad marina y costera. La estabilidad térmica del mar y de las zonas costera es fundamental para la estabilidad de la vida marina, la funcionalidad de la biosfera y la generación de los beneficios ecosistémicos de los cuales dependemos y que contribuyen a nuestra prosperidad social, económica y a nuestro bienestar. La falta de una adaptación adecuada al cambio climático, y la elevada probabilidad de que se manifiesten los impactos del calentamiento global a escala local y regional, amenazan con socavar la funcionalidad de los biomas costeros que afectarán a nuestra forma de vida. Frente a esta realidad, científicos de universidades y centros de investigación de todo el mundo han impulsado, con el apoyo de Naciones Unidas y desde mediados de los años 80 del siglo pasado, importantes acontecimientos que nos han llevado a conseguir el acuerdo de París de 2015 y, entre otros, a la celebración de la 27 COP en Egipto en 2022, eventos clave, que están impulsando cambios en el mundo que son imprescindibles para nuestra adaptación y resiliencia frente al cambio climático. 2. Pasar a la acción desde los campus universitarios El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) es uno de los resultados de estos procesos y una de las acciones que el PNACC planeta como necesarias es la de interactuar con la sociedad y sus distintos colectivos a través de acciones de «ciencia ciudadana». El objetivo es sensibilizar y educar a la sociedad para que comprendan las consecuencias del cambio climático en mares y zonas costeras y actuar colectivamente en la adaptación y mitigación. En este ámbito de acción, la Fundación RAED ha presentado una iniciativa innovadora y necesaria, el proyecto Universidades por el Clima: ciencia ciudadana en costas y medio marino (Unclima). El objetivo es sensibilizar, formar y promover iniciativas frente a los efectos del cambio climático de manera transversal y participativa para la sociedad y desde las universidades de una ciudad costera como es Barcelona. Unclima, también promoverá desde la universidad el concepto de gestión sostenible e integrada de la costa urbana desde la investigación, el análisis, la adaptación y la mitigación en el contexto del cambio climático, diseñando estrategias de protección del ecosistema marino costero y de su biodiversidad en el marco de la economía circular y regenerativa y de la acción social colectiva en aras del bien común y del entorno marino. Las universidades son clave para permitir que la sociedad española haga una transición hacia modelos de desarrollo más seguros, ecológicos y de bajas emisiones de carbono. Las universidades son necesarias para proporcionar el conocimiento, las habilidades y las tecnologías a la sociedad para una transición adecuada, además de ejercer un importante papel para fomentar el diálogo social y la creatividad para llegar a ser una sociedad neutra en carbono. Las universidades y sus campus deben convertirse en organizaciones de bien público, impulsadas por su misión científica y educativa de excelencia, dedicadas a progresar en la comprensión de la dimensión humana en el planeta y la acción comprometida sobre la mayor amenaza que jamás haya existido: el calentamiento global del planeta. La inacción no es una opción, pues erosionará la confianza social de la que dependen las universidades, especialmente entre los grupos clave a los que las universidades deben servir: la nueva sociedad emergente, el sector privado y el sector público. Los estudiantes, las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y ciertos gobiernos ya están actuando con mucha más fuerza que las universidades, incluso cuando estas últimas afirman ser líderes intelectuales, del saber y la innovación. («World social report», 2020, UN). Las universidades deben transformarse en espacios éticos abiertos, generadores de ideas y ser impulsores de los cambios necesarios sociales desde el conocimiento, el pensamiento crítico y la experiencia, sin ir más lejos liderar el cambio de visión y pasar de un mundo estático y aislado a una visión de un mundo global ecosistémico interdependiente y dinámico y preparar a sus alumnos con las habilidades necesarias para afrontar con éxito desafíos actuales y las contingencias del devenir. Las universidades deben comprometerse a ser neutrales en carbono en el horizonte 2050 a más tardar, además de integrar acciones de educación ambiental y de sostenibilidad en sus planes de estudios, en los campus y en los programas de alcance comunitario. Algunas universidades de economía ya incorporan en las asignaturas de finanzas el factor del cambio climático con ejemplos de desinversión en combustibles fósiles e inversiones responsables con impactos positivos en ecoinnovación, de salud humana y de los ecosistemas e inversión en soluciones basadas en la naturaleza para reducir la huella ecológica y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Como argumenta el profesor de ingeniería de la Universidad de Cornell Anthony Ingraffea, cuando se trata de educar a la generación futura, «hacer lo correcto sobre el cambio climático debe estar integrado en el ADN de un ingeniero, de un abogado o de un economista». ¿Qué propone el proyecto "Universidades por el Clima: ciencia ciudadana en costas y medio marino (Unclima)"?
a) Sensibilizar y educar a la sociedad sobre los efectos del cambio climático en los mares y zonas costeras.
b) Excluir a las universidades de la lucha contra el cambio climático.
c) Ignorar la importancia de la investigación científica en relación con el cambio climático.
d) Promover prácticas que aceleren el calentamiento global.
7.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
1 min • 4 pts
Gonzalo Bravo fue el primer estudiante asesinado en Colombia. La escena de la muerte del estudiante de derecho de la Universidad Nacional, impactado por una bala perdida disparada por el Batallón Guardia Presidencial durante las protestas ciudadanas del 7 de junio de 1929 en Bogotá, está grabada como un símbolo de resistencia en la memoria de los claustros universitarios de Colombia.
El suceso, sementera de la conmemoración del Día del Estudiante en el país, es el primer eslabón de una cadena de hechos violentos que han lacerado a los entornos universitarios desde hace casi un siglo. Homicidios, secuestros, estigmatización, persecución política y convivencia en medio de entramados revolucionarios y contrarrevolucionarios atraviesan los relatos de vida de los miles de estudiantes, profesores y funcionarios que han sufrido los embates del conflicto armado interno colombiano.
El derrotero de esta historia tiene más de setenta años. La violencia política de los gobiernos conservadores de Mariano Ospina y Laureano Gómez sometieron a estudiantes, docentes y trabajadores liberales y comunistas a un régimen autoritario que empotró a la Iglesia en los centros de pensamiento, clausuró los consejos y asambleas estudiantiles y abonó el terreno para que los sectores estudiantiles saludaran inicialmente el golpe militar al gobierno de Gómez liderado por el general Gustavo Rojas Pinilla, el 13 de junio de 1953.
:
La luna de miel duró poco tiempo. El 8 junio de 1954, durante los eventos conmemorativos por la muerte de Gonzalo Bravo, un grupo de estudiantes fue atacado con ráfagas de fusil por miembros de la Policía con quienes habían discutido minutos antes en las instalaciones de la Universidad Nacional, en Bogotá puesto que el secretario le solicitó a los uniformados hacer presencia en la ciudad universitaria para apoyar la salida de los estudiantes, en tanto el rector había ordenado cancelar las clases en la tarde y cerrar los edificios, argumentando en el momento que «ya conocemos por experiencia directa que el tradicional desfile al Cementerio degenera en mítines en la Ciudad Universitaria».
En las horas siguientes, lo que empezó como carnaval se convirtió en tragedia. A partir de la situación del cementerio, los ánimos fueron cada vez más agitados entre estudiantes y uniformados. Según el juez militar asignado al caso: «los Agentes de Policía que llegaron a prestar este servicio al mando del Teniente Nieto fueron recibidos con gritos de “Abajo la Policía”, “asesinos no”, “Váyanse”»'”. La arremetida acabó con la vida del estudiante caldense de Medicina, Uriel Gutiérrez, y desató al día siguiente una serie de manifestaciones que culminaron con el asesinato de otros nueve jóvenes a manos de reservistas del Batallón Colombia.
La violencia anticomunista de la época soldó la enemistad entre la dictadura y los universitarios, definió un espacio político cerrado que propició el fracaso de los acuerdos de paz de Rojas Pinilla y generó cuestionamientos a la legitimidad del Estado entre amplios sectores políticos y sociales del país. Todos estos fueron factores determinantes para el origen del conflicto armado interno en Colombia.
Los estudiantes tuvieron un lugar protagónico en las protestas del 10 de mayo de 1957 que dieron fin a la dictadura. Es por ello que durante los años del Frente Nacional, la educación superior vivió un florecimiento insospechado. Entre 1962 y 1971, los gobiernos dedicaron más del doce por ciento del presupuesto nacional a la educación y ampliaron la cobertura del sistema en las grandes ciudades con la apertura de más de 118.000 cupos y la fundación de once universidades públicas, un tercio de las treinta y dos con las que cuenta el país.
No obstante, la ampliación del sector universitario en los años sesenta a identidades históricamente excluidas, jóvenes, hombres y mujeres de los sectores populares del campo y la ciudad, no socavaron las exigencias del estudiantado por la creación y el fortalecimiento de los Sistemas de Bienestar Universitario y sus batallas contra la intervención norteamericana en la educación, la democracia y la autonomía institucional en el contexto de la Revolución Cubana y las luchas insurgentes por la “liberación nacional” en otros países de América, Asia y África. Estos posicionamientos generaron largas disputas y terminaron por erosionar las relaciones entre los estudiantes y los gobiernos del Frente Nacional.
Fue entre 1978 y 1991 cuando la violencia contra el sector universitario adquirió dimensiones alarmantes. Jorge Wilson Gómez, en su investigación Ambos venimos de morir, susurros acechantes del estudiante caído, contabiliza 259 crímenes contra universitarios en este periodo, siendo los grupos “paramilitares” y los actores “desconocidos” los responsables de por lo menos el 54 por ciento de los registros. Los casos ilustran cómo durante esta época la acción criminal encubierta se masificó en contra de militantes de la izquierda y representan, además, el 44 por ciento (45%) de los 588 homicidios de estudiantes reportados entre 1962 y 2011 en todo el país. ¿Cuál fue el evento que marcó el inicio de una serie de hechos violentos en los entornos universitarios de Colombia?
a) La muerte de Gonzalo Bravo en 1929.
b) Los eventos conmemorativos por la muerte de Gonzalo Bravo en 1954.
c) El golpe militar al gobierno de Laureano Gómez en 1953.
d) Las protestas del 10 de mayo de 1957 que pusieron fin a la dictadura.
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