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Recurso Digital de Lectura 7°

Authored by Osvaldo Duque Giraldo

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1.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

10 mins • 1 pt

Media Image

RESPONDE LAS PREGUNTAS DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

El ladrón depositario

Cuentan que un hombre adinerado, llamado Said, salió de su casa muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, para ir a los baños públicos (costumbre muy propia de las personas que viven en Oriente Medio). En el camino vio a un viejo amigo suyo y le dijo: «¿Zayed, me acompañarías a los baños?». Zayed respondió que con gusto lo haría, pero que estaba muy atareado porque tenía una reunión de negocios con Abadalá, el padre de su esposa. De modo que solo lo acompañó unos metros y, al llegar a la intersección de dos calles, se fue sin avisar. Al mismo tiempo, Alí, un reconocido ladrón, seguía a Said mientras éste se dirigía a los baños, lo estudiaba con la intención de robarle. En un momento, al voltear una esquina, Said vio al ladrón pero, como estaba muy oscuro, supuso que era su amigo que aún lo escoltaba. Said llevaba cien dinares metidos en una manga y atados con un pañuelo. Antes de entrar a los baños pensó que sería riesgoso dejar el dinero entre sus ropas así que lo extrajo y se lo tendió a Alí, el ladrón, diciéndole: «Hermano, te dejo este dinero para que me lo cuides mientras voy a los baños». El ladrón tomó el dinero y no se movió de donde estaba. Ya había amanecido cuando Said salió de los baños. Al verlo, el ladrón lo llamó: «Aquí tiene su dinero, señor. Hoy no trabajé por cuidárselo». Said, desconcertado, exigió explicaciones. «Soy un ladrón y usted me dio este dinero» —dijo Alí—. «Si es un ladrón, ¿por qué no me lo robó?» —le respondió confundido Said—. «Si se lo hubiese robado, no se lo habría devuelto. Pero usted me lo confió en depósito y no quise faltar a mi palabra» —dijo Alí antes de irse. Qâbus

El esquema que representa el orden temporal en el que ocurren los hechos es

A

B

C

D

2.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

2 mins • 1 pt

¿Por qué Said se mostró desconcertado al final de la historia?

Porque Alí le devolvió el dinero

Porque descubrió que Alí era un ladrón

Porque Alí no le devolvió el dinero

Porque Alí le pidió más dinero a cambio

3.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

10 mins • 1 pt

Media Image

RESPONDE LAS PREGUNTAS DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

PERDIENDO VELOCIDAD

Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos. — ¿Qué pasa? —pregunté.

— Estoy preocupado —dijo—, creo que estoy perdiendo velocidad. Movió el brazo a un lado y al otro y se quedó mirándome, como esperando mi veredicto. — No tengo la menor idea de qué estás hablando —dije. — ¿No viste lo que tardo en atender el teléfono? En atender la puerta, en cepillarme los dientes… Es un calvario. Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta kilómetros por hora. El circo era el cielo; yo arrastraba el cañón y Tego aparecía con su casco plateado y levantaba los brazos para recibir los aplausos. Yo me encargaba de la pólvora mientras él metía su cuerpo delgado en el cañón. Luego venía el silencio y todo quedaba en mis manos. Sacaba los fósforos de una caja de plata, que todavía conservo. Tomaba uno. Con un movimiento rápido surgía el fuego. Yo daba algunos pasos hacia atrás, dando a entender que algo terrible pasaría, y de pronto: Bum. Y Tego, una flecha roja y brillante, salía disparado a toda velocidad. Tego hizo a un lado los huevos y se levantó con esfuerzo. Estaba gordo y viejo. Respiraba con un ronquido pesado y se movía por la cocina usando las sillas para ayudarse. — Yo sí creo que estoy perdiendo velocidad —dijo—. Creo que estoy por morir.

Arrimé el plato a mi lado de la mesa, para hacerlo rabiar. — Eso pasa cuando uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer —dijo—. Eso estuve pensando, que uno se muere. Fue la última conversación que tuvimos, después de eso dio tres pasos torpes y cayó muerto en el piso. Una periodista viene a entrevistarme unos días después. Le firmo una fotografía en la que estamos con Tego junto al cañón, él con su traje rojo, yo de azul, con la caja de fósforos en la mano. La chica quiere saber más sobre Tego. Como no se va, le ofrezco algo de tomar. — ¿Café? —pregunto. — ¡Claro! —dice ella. Parece dispuesta a escucharme una eternidad. Pero raspo un fósforo contra mi caja de plata, para encender el fuego, varias veces, y nada sucede.

Tomado y adaptado de: http://talleresbarravento.cl

¿En qué orden presenta los hechos el narrador del texto?

A

B

C

D

4.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

5 mins • 1 pt

PERDIENDO VELOCIDAD

Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos. — ¿Qué pasa? —pregunté.

— Estoy preocupado —dijo—, creo que estoy perdiendo velocidad. Movió el brazo a un lado y al otro y se quedó mirándome, como esperando mi veredicto. — No tengo la menor idea de qué estás hablando —dije. — ¿No viste lo que tardo en atender el teléfono? En atender la puerta, en cepillarme los dientes… Es un calvario. Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta kilómetros por hora. El circo era el cielo; yo arrastraba el cañón y Tego aparecía con su casco plateado y levantaba los brazos para recibir los aplausos. Yo me encargaba de la pólvora mientras él metía su cuerpo delgado en el cañón. Luego venía el silencio y todo quedaba en mis manos. Sacaba los fósforos de una caja de plata, que todavía conservo. Tomaba uno. Con un movimiento rápido surgía el fuego. Yo daba algunos pasos hacia atrás, dando a entender que algo terrible pasaría, y de pronto: Bum. Y Tego, una flecha roja y brillante, salía disparado a toda velocidad. Tego hizo a un lado los huevos y se levantó con esfuerzo. Estaba gordo y viejo. Respiraba con un ronquido pesado y se movía por la cocina usando las sillas para ayudarse. — Yo sí creo que estoy perdiendo velocidad —dijo—. Creo que estoy por morir.

Arrimé el plato a mi lado de la mesa, para hacerlo rabiar. — Eso pasa cuando uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer —dijo—. Eso estuve pensando, que uno se muere. Fue la última conversación que tuvimos, después de eso dio tres pasos torpes y cayó muerto en el piso. Una periodista viene a entrevistarme unos días después. Le firmo una fotografía en la que estamos con Tego junto al cañón, él con su traje rojo, yo de azul, con la caja de fósforos en la mano. La chica quiere saber más sobre Tego. Como no se va, le ofrezco algo de tomar. — ¿Café? —pregunto. — ¡Claro! —dice ella. Parece dispuesta a escucharme una eternidad. Pero raspo un fósforo contra mi caja de plata, para encender el fuego, varias veces, y nada sucede.

Tomado y adaptado de: http://talleresbarravento.cl

¿Qué situación produce la preocupación de Tego?

La pereza que le causa contestar el teléfono.

La lentitud con que realiza sus tareas cotidianas.

El asombro que siente al ver tan viejo a su amigo.

El malestar que experimenta cuando come huevos.

5.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

3 mins • 1 pt

PERDIENDO VELOCIDAD

Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos. — ¿Qué pasa? —pregunté.

— Estoy preocupado —dijo—, creo que estoy perdiendo velocidad. Movió el brazo a un lado y al otro y se quedó mirándome, como esperando mi veredicto. — No tengo la menor idea de qué estás hablando —dije. — ¿No viste lo que tardo en atender el teléfono? En atender la puerta, en cepillarme los dientes… Es un calvario. Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta kilómetros por hora. El circo era el cielo; yo arrastraba el cañón y Tego aparecía con su casco plateado y levantaba los brazos para recibir los aplausos. Yo me encargaba de la pólvora mientras él metía su cuerpo delgado en el cañón. Luego venía el silencio y todo quedaba en mis manos. Sacaba los fósforos de una caja de plata, que todavía conservo. Tomaba uno. Con un movimiento rápido surgía el fuego. Yo daba algunos pasos hacia atrás, dando a entender que algo terrible pasaría, y de pronto: Bum. Y Tego, una flecha roja y brillante, salía disparado a toda velocidad. Tego hizo a un lado los huevos y se levantó con esfuerzo. Estaba gordo y viejo. Respiraba con un ronquido pesado y se movía por la cocina usando las sillas para ayudarse. — Yo sí creo que estoy perdiendo velocidad —dijo—. Creo que estoy por morir.

Arrimé el plato a mi lado de la mesa, para hacerlo rabiar. — Eso pasa cuando uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer —dijo—. Eso estuve pensando, que uno se muere. Fue la última conversación que tuvimos, después de eso dio tres pasos torpes y cayó muerto en el piso. Una periodista viene a entrevistarme unos días después. Le firmo una fotografía en la que estamos con Tego junto al cañón, él con su traje rojo, yo de azul, con la caja de fósforos en la mano. La chica quiere saber más sobre Tego. Como no se va, le ofrezco algo de tomar. — ¿Café? —pregunto. — ¡Claro! —dice ella. Parece dispuesta a escucharme una eternidad. Pero raspo un fósforo contra mi caja de plata, para encender el fuego, varias veces, y nada sucede.

Tomado y adaptado de: http://talleresbarravento.cl

¿Quién es el personaje principal del texto?

Un hombre que trabajaba como artista en un circo.

Un sujeto que se gana la vida encendiendo fósforos.

Una periodista que quiere escribir sobre el hombre bala.

Una pareja de viejos amigos que ha decidido reencontrarse

6.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

3 mins • 1 pt

PERDIENDO VELOCIDAD

Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos. — ¿Qué pasa? —pregunté.

— Estoy preocupado —dijo—, creo que estoy perdiendo velocidad. Movió el brazo a un lado y al otro y se quedó mirándome, como esperando mi veredicto. — No tengo la menor idea de qué estás hablando —dije. — ¿No viste lo que tardo en atender el teléfono? En atender la puerta, en cepillarme los dientes… Es un calvario. Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta kilómetros por hora. El circo era el cielo; yo arrastraba el cañón y Tego aparecía con su casco plateado y levantaba los brazos para recibir los aplausos. Yo me encargaba de la pólvora mientras él metía su cuerpo delgado en el cañón. Luego venía el silencio y todo quedaba en mis manos. Sacaba los fósforos de una caja de plata, que todavía conservo. Tomaba uno. Con un movimiento rápido surgía el fuego. Yo daba algunos pasos hacia atrás, dando a entender que algo terrible pasaría, y de pronto: Bum. Y Tego, una flecha roja y brillante, salía disparado a toda velocidad. Tego hizo a un lado los huevos y se levantó con esfuerzo. Estaba gordo y viejo. Respiraba con un ronquido pesado y se movía por la cocina usando las sillas para ayudarse. — Yo sí creo que estoy perdiendo velocidad —dijo—. Creo que estoy por morir.

Arrimé el plato a mi lado de la mesa, para hacerlo rabiar. — Eso pasa cuando uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer —dijo—. Eso estuve pensando, que uno se muere. Fue la última conversación que tuvimos, después de eso dio tres pasos torpes y cayó muerto en el piso. Una periodista viene a entrevistarme unos días después. Le firmo una fotografía en la que estamos con Tego junto al cañón, él con su traje rojo, yo de azul, con la caja de fósforos en la mano. La chica quiere saber más sobre Tego. Como no se va, le ofrezco algo de tomar. — ¿Café? —pregunto. — ¡Claro! —dice ella. Parece dispuesta a escucharme una eternidad. Pero raspo un fósforo contra mi caja de plata, para encender el fuego, varias veces, y nada sucede.

Tomado y adaptado de: http://talleresbarravento.cl

¿Cómo se describe a Tego?

Como un hombre viejo y gordo.

Como un hombre lento y delgado.

Como un hombre pesado y perezoso.

Como un hombre joven y melancólico.

7.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

3 mins • 1 pt

PERDIENDO VELOCIDAD

Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos. — ¿Qué pasa? —pregunté.

— Estoy preocupado —dijo—, creo que estoy perdiendo velocidad. Movió el brazo a un lado y al otro y se quedó mirándome, como esperando mi veredicto. — No tengo la menor idea de qué estás hablando —dije. — ¿No viste lo que tardo en atender el teléfono? En atender la puerta, en cepillarme los dientes… Es un calvario. Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta kilómetros por hora. El circo era el cielo; yo arrastraba el cañón y Tego aparecía con su casco plateado y levantaba los brazos para recibir los aplausos. Yo me encargaba de la pólvora mientras él metía su cuerpo delgado en el cañón. Luego venía el silencio y todo quedaba en mis manos. Sacaba los fósforos de una caja de plata, que todavía conservo. Tomaba uno. Con un movimiento rápido surgía el fuego. Yo daba algunos pasos hacia atrás, dando a entender que algo terrible pasaría, y de pronto: Bum. Y Tego, una flecha roja y brillante, salía disparado a toda velocidad. Tego hizo a un lado los huevos y se levantó con esfuerzo. Estaba gordo y viejo. Respiraba con un ronquido pesado y se movía por la cocina usando las sillas para ayudarse. — Yo sí creo que estoy perdiendo velocidad —dijo—. Creo que estoy por morir.

Arrimé el plato a mi lado de la mesa, para hacerlo rabiar. — Eso pasa cuando uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer —dijo—. Eso estuve pensando, que uno se muere. Fue la última conversación que tuvimos, después de eso dio tres pasos torpes y cayó muerto en el piso. Una periodista viene a entrevistarme unos días después. Le firmo una fotografía en la que estamos con Tego junto al cañón, él con su traje rojo, yo de azul, con la caja de fósforos en la mano. La chica quiere saber más sobre Tego. Como no se va, le ofrezco algo de tomar. — ¿Café? —pregunto. — ¡Claro! —dice ella. Parece dispuesta a escucharme una eternidad. Pero raspo un fósforo contra mi caja de plata, para encender el fuego, varias veces, y nada sucede.

Tomado y adaptado de: http://talleresbarravento.cl

¿Qué se narra en el párrafo que inicia con las palabras “Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta

kilómetros por hora…”?

Eventos del pasado que el narrador está recordando.

Un evento del presente que el narrador está observando.

Eventos futuros que el narrador imagina en ese momento.

Un acontecimiento reciente que el narrador desea recordar.

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