
SIM2P-DECIMO-ESPAÑOL
Authored by Alejandro Berdugo
World Languages
10th Grade

AI Actions
Add similar questions
Adjust reading levels
Convert to real-world scenario
Translate activity
More...
Content View
Student View
5 questions
Show all answers
1.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
El neoclasicismo fue un movimiento artístico y literario que surgió a mediados del siglo XVIII y se extendió hasta el siglo XIX. Tenía como base la renovación de los valores filosóficos y estéticos de la Antigüedad Clásica y el culto a la razón, interpretados como modelos para la construcción de la modernidad. Una de las obras mas representativas de este movimiento literario es:
2.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
El Romanticismo, en el fondo, es una reacción frente al predominio de la razón que había gobernado durante el siglo XVIII, en el periodo anterior; conocido como neoclasicismo, donde la literatura y el arte en general tenían una función clara: la instrucción del ser humano, enseñar, dar normas de conducta, ilustrar al pueblo, alejarlo de las ideas fantásticas o no razonables (basadas en los sentimientos, creencias o mitos). Para un hombre educado, la realidad se puede explicar sólo a través de la razón. Para él todo tiene una explicación en la lógica. Para un romántico, en cambio, la lógica es válida, pero no es la única forma de explicar el mundo, también está el poder de los sentimientos, el sueño, y la imaginación. teniendo en cuenta lo anterior. ¿Cuáles son las principales características de este movimiento antes mencionado?
3.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
El Realismo fue un movimiento artístico y literario cuyo propósito fue la representación objetiva de la realidad basada en la observación de los aspectos cotidianos que brindaba la vida de la época. Esta contemporaneidad facilitó a los artistas un amplio campo de representación entre 1840 y 1880. Los autores y sus obras más famosas de esta época fueron:
4.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
Una desapacible noche de noviembre contemplé el final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mí alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento convulsivo sacudió su cuerpo. ¿Cómo expresar mi sensación ante esta catástrofe, o describir el engendro que con tanto esfuerzo e infinito trabajo había creado? Sus miembros estaban bien proporcionados y había seleccionado sus rasgos por hermosos. ¡Hermosos!: ¡santo cielo! Su piel amarillenta apenas si ocultaba el entramado de músculos y arterias; tenía el pelo negro, largo y lustroso, los dientes blanquísimos; pero todo ello no hacía más que resaltar el horrible contraste con sus ojos acuosos, que parecían casi del mismo color que las pálidas órbitas en las que se hundían, el rostro arrugado, y los finos y negruzcos labios.Las alteraciones de la vida no son ni mucho menos tantas como las de los sentimientos humanos. Durante casi dos años había trabajado infatigablemente con el único propósito de infundir vida en un cuerpo inerte. Para ello me había privado de descanso y de salud. Lo había deseado con un fervor que sobrepasaba con mucho la moderación; pero ahora que lo había conseguido, la hermosura del sueño se desvanecía y la repugnancia y el horror me embargaban. Incapaz de soportar la visión del ser que había creado, salí precipitadamente de la estancia. Ya en mi dormitorio, paseé por la habitación sin lograr conciliar el sueño. Finalmente, el cansancio se impuso a mi agitación, y vestido me eché sobre la cama en el intento de encontrar algunos momentos de olvido. Mas fue en vano; pude dormir, pero tuve horribles pesadillas. Veía a Elizabeth, rebosante de salud, paseando por las calles de Ingolstadt. Con sorpresa y alegría la abrazaba, pero en cuanto mis labios rozaron los suyos, empalidecieron con el tinte de la muerte; sus rasgos parecieron cambiar, y tuve la sensación de sostener entre mis brazos el cadáver de mi madre; un sudario la envolvía, y vi cómo los gusanos reptaban entre los dobleces de la tela. Me desperté horrorizado; un sudor frío me bañaba la frente, me castañeteaban los dientes y movimientos convulsivos me sacudían los miembros. A la pálida y amarillenta luz de la luna que se filtraba por entre las contraventanas, vi al engendro, al monstruo miserable que había creado. Tenía levantada la cortina de la cama, y sus ojos, si así podían llamarse, me miraban fijamente.
Frankestein, Mary Shelley. Fragmento
Teniendo en cuenta el texto anterior ¿Qué tipo de narrador se aprecia en el relato?
5.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
Tengo mucha pena y quisiera tener más. Por la tarde vino Angélica y le pidió a mi mamá que me dejara acompañarla a las tiendas, y en la calle se nos juntó un joven que ni me miró y no hizo sino hablar con ella. A ninguna tienda entramos; anduvimos por muchas calles y a mí me echaban por delante cuando no había gente. Yo quería mirar para atrás, pero no me atrevía. Después se despidió él y nos hemos vuelto muy ligero. Ella estaba muy contenta. Mientras más ligero andábamos, más triste me ponía yo, hasta que, ya en la esquina da casa, se me cayeron las lágrimas, y cuando ella me ha visto llorar se ha llevado un susto y me ha preguntado por qué lloraba. Yo le he contestado que porque ese antipático se nos juntó en la calle, y entonces ella ha soltado la risa, ha dicho:
—«¡Qué chiquillo tan rico!» —y me ha preguntado si yo quiero ser su novio. Yo, por supuesto, me he quedado mudo. ¿Qué iba a decir? Y ella se ha puesto sería un rato y luego me ha hecho cariños. Pero siempre tengo pena... y quisiera tener más... … y el tiempo va pasando y yo me voy poniendo peor. Me acuesto temprano y me hago el dormido inmediatamente para que me apaguen pronto la luz y me dejen solo y poder llorar, porque es tan bueno llorar cuando uno está así… ¡Con qué gusto se llora! Yo tengo que morder las sábanas para que mis hermanos no me oigan. Pero no se puede llorar mucho rato, ¿por qué será? Se va uno calmando sin querer y se le pone a uno el pecho muy fresco y, aunque quiera seguir llorando, no puede. Yo digo que no debía ser así, porque uno se queda con la pena. Yo, entonces, pienso en ella, en muchas cosas de ella y mías.
Anoche me acordé de cuando vino por primera vez a casa. Se había puesto un vestido solferino, y se le reflejaba el color en la cara, y en los ojos se le veían también dos puntitos solferinos. ¡Estaba muy linda, pero muy, muy linda! ¡Cada día es más linda!... Esos ojos... como nuevecitos, flamantes, que pestañean de un modo tan raro, tan bonito: muy rápido, alegrándolo a uno; y el pelo se le riza y en las puntas se le va poniendo rubiecito... Yo la miraba, la miraba, ese día, y si ella me llegaba a mirar a mí, yo tenía que quitarle la vista porque me entraba una cosa muy extraña. Pero entonces sentía yo en la cara su mirada, como una cosa tibia que me dejaba sin fuerzas para moverme, ¡Por Dios, qué terrible! Mi mamá parece que lo notó, porque le dijo: — Este chiquillo se ha enamorado de ti, Angélica. No te despega la vista. — Mi mamá lo dijo riéndose, sin intención, pero yo, desde entonces, ya no pensé sino en ella, en Angélica digo, y en lo que dijo mi mamá y… hasta hoy. Ah, y otro día me preguntó ella si la quería y yo le contesté que más que a nadie en el mundo. ¡Qué bárbaro! Pero no me pude contener, se me escapó. Entonces me miró mi mamá y yo me tuve que corregir y decirle que después de mi mamá y de mi abuela y de mis hermanos. Pero no es cierto, ¡la quiero más que a todos! ¡Más que a todos, más que a todos! ¡Ay, qué gusto me da tener este cuaderno para decirlo! Me llaman para acostarme y no he alcanzado a hacer mis tareas del colegio. Me disculparé con que me dolía la cabeza, y me lo creerán, porque todo el día me ha dolido la cabeza y en el colegio lo han sabido... Y por último, aunque me castiguen. Yo tengo que escribir este diario porque no puedo conversar con nadie estas cosas, porque ¿a quién se las voy a decir, si a decírselas a ella no me atrevo y si mis hermanos son todos tan brutos?...
El niño que enloqueció de amor, Eduardo Barrios. Fragmento.
teniendo en cuenta el texto anterior. ¿Cuál es el propósito del autor del texto?
Access all questions and much more by creating a free account
Create resources
Host any resource
Get auto-graded reports

Continue with Google

Continue with Email

Continue with Classlink

Continue with Clever
or continue with

Microsoft
%20(1).png)
Apple
Others
Already have an account?