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LC 5º PR UD 5

Total questions: 64

Worksheet time: 32mins

Name
Class
Date
1.
Muebles y utensilios que hay en una casa.
a)
Enseres
b)
Ancestrales
c)
Infortunio
d)
Cobijo
2.
Lugar para albergarse.
a)
Cobijo
b)
Éxodo
c)
Ancestrales
d)
Infortunio
3.
Marcha de gente de un lugar a otro.
a)
Éxodo
b)
Cobijo
c)
Enseres
d)
Infortunio
4.
El paso de Nian 
El Año Nuevo es una fiesta muy importante en China. Durante los días que dura la celebración, las familias se reúnen y cumplen con ancestrales tradiciones. En las calles reina el bullicio, mientras suena de fondo el ensordecedor ruido de los petardos. El color rojo inunda la decoración de las casas y de la indumentaria, y todo el mundo intercambia deseos de prosperidad y buena suerte. También es habitual en estas fechas que los más ancianos cuenten a sus nietos antiguas historias. Una de las más conocidas es la leyenda de Nian. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de las aldeas próximas a la costa. Quienes habían tenido el infortunio de verlo lo describían como una bestia temible, de enorme cabeza y largos cuernos afilados. Aseguraban que la sola contemplación de su boca descomunal causaba espanto. El monstruo vivía en las profundidades del mar, en un recóndito lugar al que nunca llegaba la luz del sol. Allí permanecía Nian siempre, salvo en los días anteriores al Año Nuevo. En esos días Nian solía visitar la tierra para buscar alimento. Como los cultivos aún no habían dado sus frutos, la bestia se enfurecía y arrasaba con todo: destrozaba las casas, devoraba el ganado, perseguía a los niños… Cuando se acercaba el temible momento de la venida de Nian, los vecinos recogían sus enseres y huían a las montañas hasta que el monstruo regresaba al mar.
Un año, mientras se organizaban los preparativos de la huida, llegó a una de las aldeas amenazadas un anciano. Era un hombre de largos cabellos blancos y mirada serena, que buscaba cobijo para pasar la noche. –Lo siento. No puedo atenderlo. Apenas tengo tiempo: se acerca el monstruo –le dijo un muchacho que acarreaba un enorme hatillo y llevaba un niño a la espalda. Varias veces encontró el anciano una respuesta parecida, hasta que, por fin, una mujer se paró a hablar con él. Cuando el hombre le preguntó qué era lo que sucedía, ella se lo explicó y lo invitó a acompañarlos a las montañas. Él entonces dijo: –Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo. La mujer contó a sus vecinos lo que le había dicho el forastero. Tal vez fuera el deseo de acabar de una vez con aquel éxodo forzoso a las montañas. O quizás la enorme confianza que inspiraba el anciano. Lo cierto es que todos los habitantes de la aldea escucharon al desconocido y estuvieron de acuerdo en seguir el plan que les proponía. Así, a diferencia de lo que era habitual desde hacía mucho tiempo, aquella víspera de Año Nuevo nadie huyó de la aldea. Durante horas, los vecinos lo prepararon todo para recibir a Nian. Al caer la noche, se encerraron en sus casas. El monstruo ya había salido del mar y se dirigía hacia allí, destrozando cuanto encontraba a su paso. Cuando llegó, la aldea estaba sumida en un inquietante silencio. De repente, una discreta señal bastó para que todos los vecinos salieran de sus casas portando antorchas encendidas e instantes después cientos de fogatas se encendieron de forma simultánea, en una coincidencia cuidadosamente planeada. Por último, se iluminaron las casas; los cristales de las ventanas, que habían sido forrados con papeles rojos, resplandecían. Al fuego y las luces se unió pronto un terrible estrépito: los vecinos más jóvenes prendían petardos, los niños golpeaban objetos metálicos… Nian, asustado, intentaba en vano salir de allí. El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar. Al darse cuenta de que se habían librado del monstruo, los vecinos continuaron encendiendo petardos y haciendo ruido para celebrar la victoria. El anciano fue aclamado como un héroe. Todos los habitantes de la aldea, emocionados, le expresaban su gratitud. Él les había dado el valor necesario para enfrentarse a Nian y derrotarlo. Enseguida la noticia corrió de pueblo en pueblo y de región en región. En todas partes se hablaba del valor de aquella aldea que había logrado espantar a Nian. Y desde entonces, en China, el color rojo, los petardos y el ruido van unidos a la celebración del Año Nuevo.
¿Qué hacían los habitantes de las aldeas los días previos a Año Nuevo?
a)
Los vecinos recogían sus cosas y huían a las montañas hasta que el monstruo volvía al mar.
b)
Los vecinos recogían sus cosas y huían al mar hasta que el monstruo volvía a las montañas.
5.
El paso de Nian 
El Año Nuevo es una fiesta muy importante en China. Durante los días que dura la celebración, las familias se reúnen y cumplen con ancestrales tradiciones. En las calles reina el bullicio, mientras suena de fondo el ensordecedor ruido de los petardos. El color rojo inunda la decoración de las casas y de la indumentaria, y todo el mundo intercambia deseos de prosperidad y buena suerte. También es habitual en estas fechas que los más ancianos cuenten a sus nietos antiguas historias. Una de las más conocidas es la leyenda de Nian. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de las aldeas próximas a la costa. Quienes habían tenido el infortunio de verlo lo describían como una bestia temible, de enorme cabeza y largos cuernos afilados. Aseguraban que la sola contemplación de su boca descomunal causaba espanto. El monstruo vivía en las profundidades del mar, en un recóndito lugar al que nunca llegaba la luz del sol. Allí permanecía Nian siempre, salvo en los días anteriores al Año Nuevo. En esos días Nian solía visitar la tierra para buscar alimento. Como los cultivos aún no habían dado sus frutos, la bestia se enfurecía y arrasaba con todo: destrozaba las casas, devoraba el ganado, perseguía a los niños… Cuando se acercaba el temible momento de la venida de Nian, los vecinos recogían sus enseres y huían a las montañas hasta que el monstruo regresaba al mar.
Un año, mientras se organizaban los preparativos de la huida, llegó a una de las aldeas amenazadas un anciano. Era un hombre de largos cabellos blancos y mirada serena, que buscaba cobijo para pasar la noche. –Lo siento. No puedo atenderlo. Apenas tengo tiempo: se acerca el monstruo –le dijo un muchacho que acarreaba un enorme hatillo y llevaba un niño a la espalda. Varias veces encontró el anciano una respuesta parecida, hasta que, por fin, una mujer se paró a hablar con él. Cuando el hombre le preguntó qué era lo que sucedía, ella se lo explicó y lo invitó a acompañarlos a las montañas. Él entonces dijo: –Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo. La mujer contó a sus vecinos lo que le había dicho el forastero. Tal vez fuera el deseo de acabar de una vez con aquel éxodo forzoso a las montañas. O quizás la enorme confianza que inspiraba el anciano. Lo cierto es que todos los habitantes de la aldea escucharon al desconocido y estuvieron de acuerdo en seguir el plan que les proponía. Así, a diferencia de lo que era habitual desde hacía mucho tiempo, aquella víspera de Año Nuevo nadie huyó de la aldea. Durante horas, los vecinos lo prepararon todo para recibir a Nian. Al caer la noche, se encerraron en sus casas. El monstruo ya había salido del mar y se dirigía hacia allí, destrozando cuanto encontraba a su paso. Cuando llegó, la aldea estaba sumida en un inquietante silencio. De repente, una discreta señal bastó para que todos los vecinos salieran de sus casas portando antorchas encendidas e instantes después cientos de fogatas se encendieron de forma simultánea, en una coincidencia cuidadosamente planeada. Por último, se iluminaron las casas; los cristales de las ventanas, que habían sido forrados con papeles rojos, resplandecían. Al fuego y las luces se unió pronto un terrible estrépito: los vecinos más jóvenes prendían petardos, los niños golpeaban objetos metálicos… Nian, asustado, intentaba en vano salir de allí. El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar. Al darse cuenta de que se habían librado del monstruo, los vecinos continuaron encendiendo petardos y haciendo ruido para celebrar la victoria. El anciano fue aclamado como un héroe. Todos los habitantes de la aldea, emocionados, le expresaban su gratitud. Él les había dado el valor necesario para enfrentarse a Nian y derrotarlo. Enseguida la noticia corrió de pueblo en pueblo y de región en región. En todas partes se hablaba del valor de aquella aldea que había logrado espantar a Nian. Y desde entonces, en China, el color rojo, los petardos y el ruido van unidos a la celebración del Año Nuevo.
¿Qué dijo el anciano a los habitantes de la aldea?
a)
Que era su miedo lo que alimentaba la cólera de Nian y debían hacerle frente.
b)
Que eran muy valientes.
6.
El paso de Nian 
El Año Nuevo es una fiesta muy importante en China. Durante los días que dura la celebración, las familias se reúnen y cumplen con ancestrales tradiciones. En las calles reina el bullicio, mientras suena de fondo el ensordecedor ruido de los petardos. El color rojo inunda la decoración de las casas y de la indumentaria, y todo el mundo intercambia deseos de prosperidad y buena suerte. También es habitual en estas fechas que los más ancianos cuenten a sus nietos antiguas historias. Una de las más conocidas es la leyenda de Nian. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de las aldeas próximas a la costa. Quienes habían tenido el infortunio de verlo lo describían como una bestia temible, de enorme cabeza y largos cuernos afilados. Aseguraban que la sola contemplación de su boca descomunal causaba espanto. El monstruo vivía en las profundidades del mar, en un recóndito lugar al que nunca llegaba la luz del sol. Allí permanecía Nian siempre, salvo en los días anteriores al Año Nuevo. En esos días Nian solía visitar la tierra para buscar alimento. Como los cultivos aún no habían dado sus frutos, la bestia se enfurecía y arrasaba con todo: destrozaba las casas, devoraba el ganado, perseguía a los niños… Cuando se acercaba el temible momento de la venida de Nian, los vecinos recogían sus enseres y huían a las montañas hasta que el monstruo regresaba al mar.
Un año, mientras se organizaban los preparativos de la huida, llegó a una de las aldeas amenazadas un anciano. Era un hombre de largos cabellos blancos y mirada serena, que buscaba cobijo para pasar la noche. –Lo siento. No puedo atenderlo. Apenas tengo tiempo: se acerca el monstruo –le dijo un muchacho que acarreaba un enorme hatillo y llevaba un niño a la espalda. Varias veces encontró el anciano una respuesta parecida, hasta que, por fin, una mujer se paró a hablar con él. Cuando el hombre le preguntó qué era lo que sucedía, ella se lo explicó y lo invitó a acompañarlos a las montañas. Él entonces dijo: –Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo. La mujer contó a sus vecinos lo que le había dicho el forastero. Tal vez fuera el deseo de acabar de una vez con aquel éxodo forzoso a las montañas. O quizás la enorme confianza que inspiraba el anciano. Lo cierto es que todos los habitantes de la aldea escucharon al desconocido y estuvieron de acuerdo en seguir el plan que les proponía. Así, a diferencia de lo que era habitual desde hacía mucho tiempo, aquella víspera de Año Nuevo nadie huyó de la aldea. Durante horas, los vecinos lo prepararon todo para recibir a Nian. Al caer la noche, se encerraron en sus casas. El monstruo ya había salido del mar y se dirigía hacia allí, destrozando cuanto encontraba a su paso. Cuando llegó, la aldea estaba sumida en un inquietante silencio. De repente, una discreta señal bastó para que todos los vecinos salieran de sus casas portando antorchas encendidas e instantes después cientos de fogatas se encendieron de forma simultánea, en una coincidencia cuidadosamente planeada. Por último, se iluminaron las casas; los cristales de las ventanas, que habían sido forrados con papeles rojos, resplandecían. Al fuego y las luces se unió pronto un terrible estrépito: los vecinos más jóvenes prendían petardos, los niños golpeaban objetos metálicos… Nian, asustado, intentaba en vano salir de allí. El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar. Al darse cuenta de que se habían librado del monstruo, los vecinos continuaron encendiendo petardos y haciendo ruido para celebrar la victoria. El anciano fue aclamado como un héroe. Todos los habitantes de la aldea, emocionados, le expresaban su gratitud. Él les había dado el valor necesario para enfrentarse a Nian y derrotarlo. Enseguida la noticia corrió de pueblo en pueblo y de región en región. En todas partes se hablaba del valor de aquella aldea que había logrado espantar a Nian. Y desde entonces, en China, el color rojo, los petardos y el ruido van unidos a la celebración del Año Nuevo.
¿Por qué Nian arrasaba con todo cuando salía del mar?
a)
Porque no encontraba comida y se enfurecía.
b)
Porque no encontraba joyas y se enfurecía.
7.
El paso de Nian 
El Año Nuevo es una fiesta muy importante en China. Durante los días que dura la celebración, las familias se reúnen y cumplen con ancestrales tradiciones. En las calles reina el bullicio, mientras suena de fondo el ensordecedor ruido de los petardos. El color rojo inunda la decoración de las casas y de la indumentaria, y todo el mundo intercambia deseos de prosperidad y buena suerte. También es habitual en estas fechas que los más ancianos cuenten a sus nietos antiguas historias. Una de las más conocidas es la leyenda de Nian. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de las aldeas próximas a la costa. Quienes habían tenido el infortunio de verlo lo describían como una bestia temible, de enorme cabeza y largos cuernos afilados. Aseguraban que la sola contemplación de su boca descomunal causaba espanto. El monstruo vivía en las profundidades del mar, en un recóndito lugar al que nunca llegaba la luz del sol. Allí permanecía Nian siempre, salvo en los días anteriores al Año Nuevo. En esos días Nian solía visitar la tierra para buscar alimento. Como los cultivos aún no habían dado sus frutos, la bestia se enfurecía y arrasaba con todo: destrozaba las casas, devoraba el ganado, perseguía a los niños… Cuando se acercaba el temible momento de la venida de Nian, los vecinos recogían sus enseres y huían a las montañas hasta que el monstruo regresaba al mar.
Un año, mientras se organizaban los preparativos de la huida, llegó a una de las aldeas amenazadas un anciano. Era un hombre de largos cabellos blancos y mirada serena, que buscaba cobijo para pasar la noche. –Lo siento. No puedo atenderlo. Apenas tengo tiempo: se acerca el monstruo –le dijo un muchacho que acarreaba un enorme hatillo y llevaba un niño a la espalda. Varias veces encontró el anciano una respuesta parecida, hasta que, por fin, una mujer se paró a hablar con él. Cuando el hombre le preguntó qué era lo que sucedía, ella se lo explicó y lo invitó a acompañarlos a las montañas. Él entonces dijo: –Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo. La mujer contó a sus vecinos lo que le había dicho el forastero. Tal vez fuera el deseo de acabar de una vez con aquel éxodo forzoso a las montañas. O quizás la enorme confianza que inspiraba el anciano. Lo cierto es que todos los habitantes de la aldea escucharon al desconocido y estuvieron de acuerdo en seguir el plan que les proponía. Así, a diferencia de lo que era habitual desde hacía mucho tiempo, aquella víspera de Año Nuevo nadie huyó de la aldea. Durante horas, los vecinos lo prepararon todo para recibir a Nian. Al caer la noche, se encerraron en sus casas. El monstruo ya había salido del mar y se dirigía hacia allí, destrozando cuanto encontraba a su paso. Cuando llegó, la aldea estaba sumida en un inquietante silencio. De repente, una discreta señal bastó para que todos los vecinos salieran de sus casas portando antorchas encendidas e instantes después cientos de fogatas se encendieron de forma simultánea, en una coincidencia cuidadosamente planeada. Por último, se iluminaron las casas; los cristales de las ventanas, que habían sido forrados con papeles rojos, resplandecían. Al fuego y las luces se unió pronto un terrible estrépito: los vecinos más jóvenes prendían petardos, los niños golpeaban objetos metálicos… Nian, asustado, intentaba en vano salir de allí. El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar. Al darse cuenta de que se habían librado del monstruo, los vecinos continuaron encendiendo petardos y haciendo ruido para celebrar la victoria. El anciano fue aclamado como un héroe. Todos los habitantes de la aldea, emocionados, le expresaban su gratitud. Él les había dado el valor necesario para enfrentarse a Nian y derrotarlo. Enseguida la noticia corrió de pueblo en pueblo y de región en región. En todas partes se hablaba del valor de aquella aldea que había logrado espantar a Nian. Y desde entonces, en China, el color rojo, los petardos y el ruido van unidos a la celebración del Año Nuevo.
¿Qué explica esta leyenda? ¿Cómo dice que se celebra el Año Nuevo en China?
a)
Explica la tradición de que el color rojo, los petardos y el ruido vayan unidos a la celebración del Año Nuevo.
b)
Explica la tradición de que el color amarillo, los petardos y el ruido vayan unidos a la celebración del Año Nuevo.
8.
El paso de Nian 
El Año Nuevo es una fiesta muy importante en China. Durante los días que dura la celebración, las familias se reúnen y cumplen con ancestrales tradiciones. En las calles reina el bullicio, mientras suena de fondo el ensordecedor ruido de los petardos. El color rojo inunda la decoración de las casas y de la indumentaria, y todo el mundo intercambia deseos de prosperidad y buena suerte. También es habitual en estas fechas que los más ancianos cuenten a sus nietos antiguas historias. Una de las más conocidas es la leyenda de Nian. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de las aldeas próximas a la costa. Quienes habían tenido el infortunio de verlo lo describían como una bestia temible, de enorme cabeza y largos cuernos afilados. Aseguraban que la sola contemplación de su boca descomunal causaba espanto. El monstruo vivía en las profundidades del mar, en un recóndito lugar al que nunca llegaba la luz del sol. Allí permanecía Nian siempre, salvo en los días anteriores al Año Nuevo. En esos días Nian solía visitar la tierra para buscar alimento. Como los cultivos aún no habían dado sus frutos, la bestia se enfurecía y arrasaba con todo: destrozaba las casas, devoraba el ganado, perseguía a los niños… Cuando se acercaba el temible momento de la venida de Nian, los vecinos recogían sus enseres y huían a las montañas hasta que el monstruo regresaba al mar.
Un año, mientras se organizaban los preparativos de la huida, llegó a una de las aldeas amenazadas un anciano. Era un hombre de largos cabellos blancos y mirada serena, que buscaba cobijo para pasar la noche. –Lo siento. No puedo atenderlo. Apenas tengo tiempo: se acerca el monstruo –le dijo un muchacho que acarreaba un enorme hatillo y llevaba un niño a la espalda. Varias veces encontró el anciano una respuesta parecida, hasta que, por fin, una mujer se paró a hablar con él. Cuando el hombre le preguntó qué era lo que sucedía, ella se lo explicó y lo invitó a acompañarlos a las montañas. Él entonces dijo: –Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo. La mujer contó a sus vecinos lo que le había dicho el forastero. Tal vez fuera el deseo de acabar de una vez con aquel éxodo forzoso a las montañas. O quizás la enorme confianza que inspiraba el anciano. Lo cierto es que todos los habitantes de la aldea escucharon al desconocido y estuvieron de acuerdo en seguir el plan que les proponía. Así, a diferencia de lo que era habitual desde hacía mucho tiempo, aquella víspera de Año Nuevo nadie huyó de la aldea. Durante horas, los vecinos lo prepararon todo para recibir a Nian. Al caer la noche, se encerraron en sus casas. El monstruo ya había salido del mar y se dirigía hacia allí, destrozando cuanto encontraba a su paso. Cuando llegó, la aldea estaba sumida en un inquietante silencio. De repente, una discreta señal bastó para que todos los vecinos salieran de sus casas portando antorchas encendidas e instantes después cientos de fogatas se encendieron de forma simultánea, en una coincidencia cuidadosamente planeada. Por último, se iluminaron las casas; los cristales de las ventanas, que habían sido forrados con papeles rojos, resplandecían. Al fuego y las luces se unió pronto un terrible estrépito: los vecinos más jóvenes prendían petardos, los niños golpeaban objetos metálicos… Nian, asustado, intentaba en vano salir de allí. El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar. Al darse cuenta de que se habían librado del monstruo, los vecinos continuaron encendiendo petardos y haciendo ruido para celebrar la victoria. El anciano fue aclamado como un héroe. Todos los habitantes de la aldea, emocionados, le expresaban su gratitud. Él les había dado el valor necesario para enfrentarse a Nian y derrotarlo. Enseguida la noticia corrió de pueblo en pueblo y de región en región. En todas partes se hablaba del valor de aquella aldea que había logrado espantar a Nian. Y desde entonces, en China, el color rojo, los petardos y el ruido van unidos a la celebración del Año Nuevo.
¿Qué párrafo del texto podrías eliminar sin que cambie la historia? 
a)
El primero.
b)
El último párrafo.
9.
Campo semántico.
a)
Conjunto de palabras de la misma clase que comparten algún rasgo de significado, es decir, que tienen alguna característica en común.
b)
Conjunto de palabras de  diferente clase que comparten algún rasgo de significado, es decir, que tienen alguna característica en común.
10.
Las palabras que señalan a seres y objetos y expresan la distancia que hay entre ellos y el hablante.
a)
Demostrativos
b)
Posesivos
11.
Las palabras que expresan que un ser u objeto pertenece a uno o varios poseedores.
a)
Posesivos
b)
Demostrativos
12.
Marca la oración que tiene un posesivo.
a)
Es tu turno, adelante.
b)
Tú tienes que pasar delante. 
13.
La unión de dos vocales en una misma sílaba. Las vocales pueden ser abiertas (a, e, o) o cerradas (i, u).
a)
Diptongo
b)
Hiato
c)
Triptongo
14.
La unión de tres vocales en la misma sílaba: una vocal abierta situada entre dos vocales cerradas átonas.
a)
Triptongo
b)
Diptongo
c)
Hiato
15.
Si el triptongo debe llevar tilde, se coloca sobre la vocal...
a)
Abierta
b)
Cerrada
16.
Marca la opción correcta.
a)
¡Viva la feria! En Carrión del Valle se está celebrando la feria del ganado. Mi abuelo Julián y yo fuimos el miércoles a por una ternerilla. Estuvimos mirando unas dieciséis. Al final nos decidimos por Picaruela, una ternera canela que mugió nada más vernos. ¡Y para celebrar nuestra adquisición mi abuelo me compró algodón dulce! ¡Qué rico estaba!
b)
¡Viva la feria! En Carrión del Valle se está celebrando la feria del ganado. Mi abuelo Julián y yo fuimos el miércoles a por una ternerilla. Estuvimos mirando unas dieciseis. Al final nos decidimos por Picaruela, una ternera canela que mugió nada más vernos. ¡Y para celebrar nuestra adquisición mi abuelo me compró algodón dulce! ¡Que rico estaba!
c)
¡Viva la feria! En Carrión del Valle se está celebrando la feria del ganado. Mi abuelo Julián y yo fuimos el miércoles a por una ternerilla. Estuvimos mirando unas dieciséis. Al final nos decidimos por Picaruela, una ternera canela que mugió nada más vernos. ¡Y para celebrar nuestra adquisición mi abuelo me compro algodón dulce! ¡Qué rico estaba!
d)
¡Viva la feria! En Carrión del Valle se está celebrando la feria del ganado. Mi avuelo Julián y yo fuimos el miércoles a por una ternerilla. Estuvimos mirando unas dieciséis. Al final nos decidimos por Picaruela, una ternera canela que mugió nada más vernos. ¡Y para celebrar nuestra adquisición mi abuelo me compró algodón dulce! ¡Qué rico estaba!
17.
Marca la opción correcta.
a)
Representación navideña
Hacia mediados de diciembre es tradición que en mi colegio se realice una representación navideña en el salón de actos. En esta ocasión, la obra tratará sobre el viaje de los Reyes Magos por el desierto hasta su llegada a Belén. El guion se centrará en la conversación que pudieron tener los tres reyes mientras seguían la estrella. A continuación de la obra, y después de una pausa, habrá una sesión de villancicos. Si queréis, podéis venir… ¡estáis todos invitados!
b)
Representación navideña 
Hacia mediados de diciembre es tradición que en mi colegio se realice una representación navideña en el salón de actos. En esta ocasión, la obra tratará sobre el viaje de los Reyes Magos por el desierto hasta su llegada a Belén. El guion se centrará en la conversación que pudieron tener los tres reyes mientras seguían la estrella. A continuación de la obra, y después de una pausa, habrá una sesión de villancicos. Si queréis, podeis venir… ¡estáis todos invitados!
c)
Representación navideña 
Hacia mediados de diciembre es tradición que en mi colegio se realice una representación navideña en el salón de actos. En esta ocasión, la obra tratará sobre el viaje de los Reyes Magos por el desierto hasta su llegada a Belén. El guion se centrará en la conversación que pudieron tener los tres reyes mientras seguían la estrella. A continuación de la obra, y después de una pausa, habrá una sesión de villancicos. Si queréis, podéis venir… ¡estais todos invitados!
d)
Representación navideña 
Hacia mediados de diciembre es tradición que en mi colegio se realice una representación navideña en el salon de actos. En esta ocasión, la obra tratará sobre el viaje de los Reyes Magos por el desierto hasta su llegada a Belén. El guion se centrará en la conversación que pudieron tener los tres reyes mientras seguían la estrella. A continuación de la obra, y después de una pausa, habrá una sesión de villancicos. Si queréis, podéis venir… ¡estáis todos invitados!
18.
Marca el campo semántico.
a)
Pluma, bolígrafo, lápiz, rotulador.
b)
Bailar, baile, bailarín, bailón.
c)
A las diez, en la cama estés.
19.
¿Qué campo semántico contiene la palabra intrusa?
a)
Verde, rojo, amarillo, margarita.
b)
Gorro, visera, bombín, pamela.
c)
Perro, gato, hámster, canario.
20.
Marca la oración que contiene dos demostrativos.
a)
Me gusta más este jersey que aquella chaqueta.
b)
Me gusta más tu jersey que mi chaqueta.
c)
Me gusta más ese jersey que una chaqueta.
21.
¿Cuáles son las formas de los demostrativos que indican distancia media?
a)
Ese, esa, esos, esas.
b)
Aquel, aquella, aquellos, aquellas.
c)
Este, esta, estos, estas.
22.
Marca la oración que contiene un posesivo de segunda persona en masculino plural.
a)
¿Dónde están vuestros amigos?
b)
Hoy he estado en tu casa.
c)
Vuestra prima canta muy bien.
23.
Marca el análisis del posesivo nuestras.
a)
Varios poseedores, 1ª persona, femenino plural.
b)
Un poseedor, 1ª persona, femenino, plural.
c)
Varios poseedores, 3ª persona, masculino, plural.
24.
¿Qué palabra no contiene diptongo?
a)
Toalla.
b)
Aire.
c)
Cuento.
25.
¿En cuál de estas formas verbales se acentúa la a?
a)
Mirais.
b)
Mirarais
c)
Mirabais.
26.
Para que haya diptongo, una de las vocales debe ser...
a)
Cerrada átona.
b)
Cerrada.
c)
Cerrada tónica.
27.
Si el triptongo debe llevar tilde, ¿dónde se coloca?
a)
Sobre la vocal abierta.
b)
Sobre la primera vocal.
c)
Sobre la vocal cerrada.
28.
El paso de Nian
El Año Nuevo es una fiesta muy importante en China. Durante los días que dura la celebración, las familias se reúnen y cumplen con ancestrales tradiciones. En las calles reina el bullicio, mientras suena de fondo el ensordecedor ruido de los petardos. El color rojo inunda la decoración de las casas y de la indumentaria, y todo el mundo intercambia deseos de prosperidad y buena suerte. También es habitual en estas fechas que los más ancianos cuenten a sus nietos antiguas historias. Una de las más conocidas es la leyenda de Nian. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de las aldeas próximas a la costa. Quienes habían tenido el infortunio de verlo lo describían como una bestia temible, de enorme cabeza y largos cuernos afilados. Aseguraban que la sola contemplación de su boca descomunal causaba espanto. El monstruo vivía en las profundidades del mar, en un recóndito lugar al que nunca llegaba la luz del sol. Allí permanecía Nian siempre, salvo en los días anteriores al Año Nuevo. En esos días Nian solía visitar la tierra para buscar alimento. Como los cultivos aún no habían dado sus frutos, la bestia se enfurecía y arrasaba con todo: destrozaba las casas, devoraba el ganado, perseguía a los niños… Cuando se acercaba el temible momento de la venida de Nian, los vecinos recogían sus enseres y huían a las montañas hasta que el monstruo regresaba al mar.
Un año, mientras se organizaban los preparativos de la huida, llegó a una de las aldeas amenazadas un anciano. Era un hombre de largos cabellos blancos y mirada serena, que buscaba cobijo para pasar la noche. –Lo siento. No puedo atenderlo. Apenas tengo tiempo: se acerca el monstruo –le dijo un muchacho que acarreaba un enorme hatillo y llevaba un niño a la espalda. Varias veces encontró el anciano una respuesta parecida, hasta que, por fin, una mujer se paró a hablar con él. Cuando el hombre le preguntó qué era lo que sucedía, ella se lo explicó y lo invitó a acompañarlos a las montañas. Él entonces dijo: –Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo. La mujer contó a sus vecinos lo que le había dicho el forastero. Tal vez fuera el deseo de acabar de una vez con aquel éxodo forzoso a las montañas. O quizás la enorme confianza que inspiraba el anciano. Lo cierto es que todos los habitantes de la aldea escucharon al desconocido y estuvieron de acuerdo en seguir el plan que les proponía. Así, a diferencia de lo que era habitual desde hacía mucho tiempo, aquella víspera de Año Nuevo nadie huyó de la aldea. Durante horas, los vecinos lo prepararon todo para recibir a Nian. Al caer la noche, se encerraron en sus casas. El monstruo ya había salido del mar y se dirigía hacia allí, destrozando cuanto encontraba a su paso. Cuando llegó, la aldea estaba sumida en un inquietante silencio. De repente, una discreta señal bastó para que todos los vecinos salieran de sus casas portando antorchas encendidas e instantes después cientos de fogatas se encendieron de forma simultánea, en una coincidencia cuidadosamente planeada. Por último, se iluminaron las casas; los cristales de las ventanas, que habían sido forrados con papeles rojos, resplandecían. Al fuego y las luces se unió pronto un terrible estrépito: los vecinos más jóvenes prendían petardos, los niños golpeaban objetos metálicos… Nian, asustado, intentaba en vano salir de allí. El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar. Al darse cuenta de que se habían librado del monstruo, los vecinos continuaron encendiendo petardos y haciendo ruido para celebrar la victoria. El anciano fue aclamado como un héroe. Todos los habitantes de la aldea, emocionados, le expresaban su gratitud. Él les había dado el valor necesario para enfrentarse a Nian y derrotarlo. Enseguida la noticia corrió de pueblo en pueblo y de región en región. En todas partes se hablaba del valor de aquella aldea que había logrado espantar a Nian. Y desde entonces, en China, el color rojo, los petardos y el ruido van unidos a la celebración del Año Nuevo.
Marca el párrafo que no pertenece al cuento.
a)
Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, hubo un horrible monstruo llamado Nian, que atemorizaba a los habitantes de la ciudad de Pekin.
b)
El ruido de la pólvora y el brillo sofocante del fuego lo atemorizaban. Finalmente, el monstruo encontró una vía de escape y huyó despavorido hacia el mar.
c)
Él entonces dijo:
-Es vuestro miedo el que alimenta la cólera de Nian. Debéis hacer frente al monstruo y derrotarlo.
29.
Marca qué contiene cada oración: demostrativo o posesivo.
-Me gustan esos pantalones de ahí.
a)
Demostrativo
b)
Posesivo
30.
Marca qué contiene cada oración: demostrativo o posesivo.
-Nuestros abuelos son de Argentina.
a)
Posesivo.
b)
Demostrativo.
31.
Marca qué contiene cada oración: demostrativo o posesivo.
-Dejad las mochilas en vuestras taquillas.
a)
Posesivo,
b)
Demostrativo.
32.
Marca qué contiene cada oración: demostrativo o posesivo.
-Aquellas flores son tropicales.
a)
Demostrativo.
b)
Posesivo.
33.
Marca la opción correcta.
a)
Esta peineta tan antigua era de mi bisabuela.
b)
Esta peíneta tan antigua era de mi bisabuela.
34.
Marca la opción correcta.
a)
A veces leemos el periódico en clase.
b)
A veces leemos el periodico en clase.
35.
Marca la opción correcta.
a)
El miércoles hará sol pero mucho frío.
b)
El miercoles hará sol pero mucho frío.
36.
Marca la opción correcta.
a)
¡No os riais de mí!
b)
¡No os riáis de mí!
37.
Marca la opción correcta.
a)
¿Has visto qué bonito está hoy el cielo?
b)
¿Has visto qué bonito está hoy el ciélo?
38.
Marca la opción correcta.
a)
Mi profesora habla inglés, francés y también chino.
b)
Mi profesora habla inglés, francés y tambien chino.
39.
Marca la opción correcta.
a)
¿El murciélago es un mamífero?
b)
El murcielago es un mamífero?
40.
Marca la opción correcta.
a)
Se me ha roto la suela del zapato.
b)
Se me ha roto la suéla del zapato.
41.
Marca la opción correcta.
a)
Si no limpiáis vuestra habitación, no podréis salir.
b)
Si no limpiais vuestra habitación, no podreis salir.
42.
Marca la opción correcta.
a)
Silvia es piloto de aviones.
b)
Silvía es piloto de aviones.
43.
Muy antiguas, de origen remoto.
a)
Ancestrales
b)
Infortunio
c)
Enseres
d)
Cobijo
44.
Mala suerte, fortuna adversa.
a)
Ancestrales
b)
infortunio
c)
Enseres
d)
Cobijo
45.
Marca la opción correcta.
a)
Viejos saurios
Hace muchos millones de años existió en nuestro planeta una fauna peculiar. Por aquel entonces, grandes reptiles vivían en los mares y también el cielo y la tierra estaban poblados por estos seres monstruosos: eran los dinosaurios. Hoy en día no existen, ya que se extinguieron por causas todavía no del todo claras.
b)
Viejos saurios 
Hace muchos millones de años existió en nuestro planeta una fauna peculiar. Por aquel entonces, grandes reptiles vivían en los mares y también el cielo y la tierra estaban poblados por estos seres monstruosos: eran los dinosaurios. Hoy en día no existen, ya que se extinguieron por causas todavia no del todo claras.
c)
Viejos saurios 
Hace muchos millones de años existió en nuestro planeta una fauna peculiar. Por aquel entonces, grandes reptiles vivían en los mares y también el cielo y la tierra estaban poblados por estos seres monstruosos: eran los dinosaurios. Hoy en dia no existen, ya que se extinguieron por causas todavía no del todo claras.
d)
Viejos saurios 
Hace muchos millones de años existio en nuestro planeta una fauna peculiar. Por aquel entonces, grandes reptiles vivían en los mares y también el cielo y la tierra estaban poblados por estos seres monstruosos: eran los dinosaurios. Hoy en día no existen, ya que se extinguieron por causas todavía no del todo claras.
46.
En la unidad sobre el artículo, etudiamos que los sustantivos femeninos que comienzan por a o por ha tónica se combinan en singular con el artículo masculino el. Por ejemplo, el agua, el águila, el hacha… En cambio, cuando acompañamos esos sustantivos con demostrativos, siempre debe haber concordancia de género y número entre ambos, es decir, que siempre se debe a usar la forma femenina del demostrativo. Por ejemplo, esta agua, esa águila, aquella hacha…
a)
Femenina del demostrativo. 
b)
Masculina del demostrativo. 
47.
Indica cuál es la palabra intrusa en campo semántico
silla, butaca, sillín, banquete
a)
Banquete
b)
Silla
c)
Butaca
d)
Sillín
48.
¿En qué grupo de palabras incluirías la palabra babucha?
a)
Sandalia, alpargata, zueco.
b)
Laúd, timbal, trompa.
49.
¿En qué grupo de palabras incluirías la palabra oboe?
a)
Sandalia, alpargata, zueco.
b)
Laúd, timbal, trompa.
50.
Demostrativos de cercanía.
a)
Este esta estos estas
b)
Ese esa esos esas
c)
Aquel aquella aquellos aquellas
51.
Demostrativos de distancia media.
a)
Este esta estos estas
b)
Ese esa esos esas
c)
Aquel aquella aquellos aquellas
52.
Demostrativos de lejanía.
a)
Este esta estos estas
b)
Ese esa esos esas
c)
Aquel aquella aquellos aquellas
53.
Demostrativo, lejanía, masculino, singular.
a)
Aquel
b)
Aquella
c)
Estos
d)
Ese
54.
demostrativo, lejanía, femenino, singular.
a)
Aquel
b)
Aquella
c)
Estos
d)
Ese
55.
Demostrativo, cercanía, masculino, plural.
a)
Aquel
b)
Aquella
c)
Estos
d)
Ese
56.
Demostrativo, distancia media, masculino, singular. 
a)
Aquel
b)
Aquella
c)
Estos
d)
Ese
57.
Localiza los posesivos del siguiente texto:
Un partido decisivo Era su partido. El partido que estaba llamado a ganar. Su entrenador le dijo: –Coge tus mejores raquetas. Él miró su bolsa y se dijo: –Este tiene que ser nuestro partido. Seguro que lo es.
a)
Su, su, tus, su, nuestro.
b)
Mis, su, nuestro.
c)
Vuestro, su, nuestra, mía.
d)
Tú, mi sus, nuestros.
58.
Marca la opción correcta.
a)
También, alféizar, béisbol, ciénaga, función, cláusula, orientación, diámetro, guardián, acuático, glaciación, escuálido, luciérnaga, traición, diámetro...
b)
También, alféizar, béisbol, ciénaga, función, cláusula, orientación, diámetro, guardián, acuático, glaciación, escuálido, luciérnaga, traición, diametro...
c)
También, alfeizar, béisbol, ciénaga, función, cláusula, orientación, diámetro, guardián, acuático, glaciación, escuálido, luciérnaga, traición, diámetro...
d)
También, alféizar, beisbol, ciénaga, función, cláusula, orientación, diámetro, guardián, acuático, glaciación, escuálido, luciérnaga, traición, diámetro...
59.
Marca la opción correcta.
a)
guión
b)
guion
60.
Marca la opción correcta
a)
Dieciséis
b)
Dieciseis
61.
Marca la opción correcta.
a)
Averigüéis
b)
Averiguéis
c)
Averigüeis
d)
Averigüeís
62.
Grupo de palabras con diptongo:
Diadema, pareo, Mauricio, limpio, oriente, zoo, teatro, lingüístico, fantasía, Pirineos, guau y Manuel.
a)
Falso
b)
Verdadero
63.
Grupo de palabras con diptongo:
Manuel, diadema, limpio, oriente, Mauricio y lingüístico.
a)
Verdadero.
b)
Falso.
64.
Marca el grupo de palabras correctamente acentuado.
a)
Pintabais, apaciguáis, desperdiciéis, cantaseis, enfriasteis, limpiéis, continuáis, desafiáis.
b)
Pintabais, apaciguáis, desperdiciéis, cantaseis, enfriásteis, limpiéis, continuáis, desafiáis.
c)
Pintabais, apaciguais, desperdiciéis, cantaseis, enfriasteis, limpiéis, continuáis, desafiáis.
d)
Pintabais, apaciguáis, desperdiciéis, cantaseis, enfriasteis, limpiéis, continuáis, desafiais.