Font size
WorksheetsLengua Castellana. 6º Pr. Unidad 10. Colegio Peñafort
Total questions: 136
Worksheet time: 1hrs 8mins
Los cuentos de humor
Algunos cuentos pueden provocarnos más de una carcajada: son los cuentos de humor. Cualquier tema, por muy serio que parezca, puede ser tratado con hu- mor. Algunas veces, lo que nos hace reír en estos cuentos es la idea disparatada en la que se basan; otras veces, es el comportamiento de los personajes o, simplemente, su forma de hablar o su nombre. Aunque los recursos que utilizan los escritores son variados, todos pretenden que pasemos un rato divertido leyendo.
Texto correcto
Texto incorrecto
Gianni Rodari (1920-1980). Escritor, periodista y pedagogo italiano, este famoso autor empezó a escribir para niños en 1950 y pronto se especializó en literatura infantil.
Ha publicado más de veinte libros en los que combina magistralmente el umor y la imaginación con una visión irónica del mundo actual. Sus cuentos se han traducido a muchos idiomas y son conocidos en todo el mundo.
Algunos de sus títulos más famosos son Cuentos por teléfono, Cuentos escritos a máquina y Cuentos para jugar.
En 1970, Rodari recibió por toda su obra el galardón más importante de la literatura infantil: el Premio Hans Christian Andersen.
Texto correcto
Texto incorrecto
Lluvia de sombreros
Una mañana, en Milán, el contable Bianchini iba al banco enviado por su empresa. Era un día precioso con sol, algo increíble en el mes de noviembre. El contable Bianchini estaba contento, y al andar con paso ligero canturreaba para sus adentros.
De repente, se olvidó de cantar, se olvidó de andar y se quedó allí, con la boca abierta, mirando al cielo, hasta que un transeúnte se le echó encima y le cantó las cuarenta:
–¡Eh, usted!, ¿es que se dedica a ir por ahí contemplando las nubes? ¿No puede mirar por dónde anda?
–Pero si no ando, estoy quieto... Mire.
–¿Mirar qué? Yo no puedo andar perdiendo el tiempo. ¿Mirar dónde? ¿Eh? ¡Oh! ¡La marimorena!
–¿Lo ve? –preguntó el contable–. ¿Qué le parece?
–Pero eso son... ¡son sombreros!
En efecto, del cielo azul caía una lluvia de sombreros. No un único
sombrero, que podía haber sido arrastrado por el viento. Ni tampoco dos sombreros, que podían haberse caído de una ventana. Eran cien, mil, diez mil sombreros los que, ondeando, descendían del cielo. Sombreros de hombre, sombreros de mujer, sombreros con plumas, con flores, gorras de visera, de piel, boinas, chapelas, gorros de esquiar...
Junto al contable Bianchini y a aquel otro señor, se pararon a mirar al cielo muchas otras personas.
–¡Qué maravilla! ¡Parece imposible! –decían.
–¿Será para anunciar magdalenas? –preguntaba uno–. ¿O para hacer propaganda del turrón?
–Desde luego, usted no piensa más que en cosas que llevarse a la boca. Los sombreros no son comestibles.
–Entonces, ¿son de verdad sombreros?
–No, ¡si le parece son timbres de bicicleta!
–Desde luego, parecen sombreros. Pero ¿serán sombreros para ponerse en la cabeza?
–Perdone, ¿dónde se coloca usted el sombrero? ¿En la nariz? Mientras continuaban las discusiones, los sombreros caían al suelo, sobre los coches... y la gente los recogía y se los probaba. –Este es demasiado ancho.
–Pruébese este, contable Bianchini.
–Pero ese es de mujer.
–Pues se lo lleva a su mujer, ¿no? O démelo a mí, que le viene bien a mi abuela.
–Pero también le vale a la hermana de mi cuñado.
–Este lo he cogido yo.
Había gente que salía corriendo con tres o cuatro sombreros, uno
para cada miembro de su familia. Y cuantos más recogía la gente, más caían del cielo. El contable Bianchini ya tenía diecisiete entre los brazos y no se decidía a seguir su camino.
–No todos los días hay una lluvia de sombreros, hay que aprovechar la ocasión. Uno se aprovisiona para toda la vida, como a mi edad la cabeza ya no crece...
Y los sombreros llovían y llovían... Uno cayó justo encima de la cabeza del guardia (que ya no dirigía el tráfico; total, los sombreros se iban donde querían): era una gorra de general y todos dijeron que era una buena señal y que pronto ascenderían al guardia.
Unas horas después, en el aeropuerto de Frankfurt, aterrizaba un gigantesco avión que venía de Italia y que había dado la vuelta al mundo cargado con toda clase de sombreros para ser expuestos en la Feria Internacional del Sombrero.
El alcalde de Frankfurt había ido a recibir la preciosa carga. Una banda municipal entonó el himno
¡Oh, tú, sombrero protector de las cabezas de valor!
Como es natural, el himno se interrumpió cuando se descubrió que los únicos sombreros que quedaban en el avión eran los del comandante y los de los otros miembros de la tripulación.
Por supuesto, la Feria Internacional tuvo que postergarse sin fecha establecida. ¡Ah! Y el piloto que había dejado caer los sombreros sobre Milán por error fue severamente amonestado y condenado a volar sin gorra durante los siguientes seis meses.
¿Cuáles de estas palabras podrían aparecer también en el texto?
Chistera, fez, pamela, bombín.
Tupé, chilaba
Lluvia de sombreros
Una mañana, en Milán, el contable Bianchini iba al banco enviado por su empresa. Era un día precioso con sol, algo increíble en el mes de noviembre. El contable Bianchini estaba contento, y al andar con paso ligero canturreaba para sus adentros.
De repente, se olvidó de cantar, se olvidó de andar y se quedó allí, con la boca abierta, mirando al cielo, hasta que un transeúnte se le echó encima y le cantó las cuarenta:
–¡Eh, usted!, ¿es que se dedica a ir por ahí contemplando las nubes? ¿No puede mirar por dónde anda?
–Pero si no ando, estoy quieto... Mire.
–¿Mirar qué? Yo no puedo andar perdiendo el tiempo. ¿Mirar dónde? ¿Eh? ¡Oh! ¡La marimorena!
–¿Lo ve? –preguntó el contable–. ¿Qué le parece?
–Pero eso son... ¡son sombreros!
En efecto, del cielo azul caía una lluvia de sombreros. No un único
sombrero, que podía haber sido arrastrado por el viento. Ni tampoco dos sombreros, que podían haberse caído de una ventana. Eran cien, mil, diez mil sombreros los que, ondeando, descendían del cielo. Sombreros de hombre, sombreros de mujer, sombreros con plumas, con flores, gorras de visera, de piel, boinas, chapelas, gorros de esquiar...
Junto al contable Bianchini y a aquel otro señor, se pararon a mirar al cielo muchas otras personas.
–¡Qué maravilla! ¡Parece imposible! –decían.
–¿Será para anunciar magdalenas? –preguntaba uno–. ¿O para hacer propaganda del turrón?
–Desde luego, usted no piensa más que en cosas que llevarse a la boca. Los sombreros no son comestibles.
–Entonces, ¿son de verdad sombreros?
–No, ¡si le parece son timbres de bicicleta!
–Desde luego, parecen sombreros. Pero ¿serán sombreros para ponerse en la cabeza?
–Perdone, ¿dónde se coloca usted el sombrero? ¿En la nariz? Mientras continuaban las discusiones, los sombreros caían al suelo, sobre los coches... y la gente los recogía y se los probaba. –Este es demasiado ancho.
–Pruébese este, contable Bianchini.
–Pero ese es de mujer.
–Pues se lo lleva a su mujer, ¿no? O démelo a mí, que le viene bien a mi abuela.
–Pero también le vale a la hermana de mi cuñado.
–Este lo he cogido yo.
Había gente que salía corriendo con tres o cuatro sombreros, uno
para cada miembro de su familia. Y cuantos más recogía la gente, más caían del cielo. El contable Bianchini ya tenía diecisiete entre los brazos y no se decidía a seguir su camino.
–No todos los días hay una lluvia de sombreros, hay que aprovechar la ocasión. Uno se aprovisiona para toda la vida, como a mi edad la cabeza ya no crece...
Y los sombreros llovían y llovían... Uno cayó justo encima de la cabeza del guardia (que ya no dirigía el tráfico; total, los sombreros se iban donde querían): era una gorra de general y todos dijeron que era una buena señal y que pronto ascenderían al guardia.
Unas horas después, en el aeropuerto de Frankfurt, aterrizaba un gigantesco avión que venía de Italia y que había dado la vuelta al mundo cargado con toda clase de sombreros para ser expuestos en la Feria Internacional del Sombrero.
El alcalde de Frankfurt había ido a recibir la preciosa carga. Una banda municipal entonó el himno
¡Oh, tú, sombrero protector de las cabezas de valor!
Como es natural, el himno se interrumpió cuando se descubrió que los únicos sombreros que quedaban en el avión eran los del comandante y los de los otros miembros de la tripulación.
Por supuesto, la Feria Internacional tuvo que postergarse sin fecha establecida. ¡Ah! Y el piloto que había dejado caer los sombreros sobre Milán por error fue severamente amonestado y condenado a volar sin gorra durante los siguientes seis meses.
¿A qué se dedica el único personaje con nombre de esta historia?
Es contable de una empresa.
Es maestro de un colegio.
El fontanero
Es carpintero
Lluvia de sombreros
Una mañana, en Milán, el contable Bianchini iba al banco enviado por su empresa. Era un día precioso con sol, algo increíble en el mes de noviembre. El contable Bianchini estaba contento, y al andar con paso ligero canturreaba para sus adentros.
De repente, se olvidó de cantar, se olvidó de andar y se quedó allí, con la boca abierta, mirando al cielo, hasta que un transeúnte se le echó encima y le cantó las cuarenta:
–¡Eh, usted!, ¿es que se dedica a ir por ahí contemplando las nubes? ¿No puede mirar por dónde anda?
–Pero si no ando, estoy quieto... Mire.
–¿Mirar qué? Yo no puedo andar perdiendo el tiempo. ¿Mirar dónde? ¿Eh? ¡Oh! ¡La marimorena!
–¿Lo ve? –preguntó el contable–. ¿Qué le parece?
–Pero eso son... ¡son sombreros!
En efecto, del cielo azul caía una lluvia de sombreros. No un único
sombrero, que podía haber sido arrastrado por el viento. Ni tampoco dos sombreros, que podían haberse caído de una ventana. Eran cien, mil, diez mil sombreros los que, ondeando, descendían del cielo. Sombreros de hombre, sombreros de mujer, sombreros con plumas, con flores, gorras de visera, de piel, boinas, chapelas, gorros de esquiar...
Junto al contable Bianchini y a aquel otro señor, se pararon a mirar al cielo muchas otras personas.
–¡Qué maravilla! ¡Parece imposible! –decían.
–¿Será para anunciar magdalenas? –preguntaba uno–. ¿O para hacer propaganda del turrón?
–Desde luego, usted no piensa más que en cosas que llevarse a la boca. Los sombreros no son comestibles.
–Entonces, ¿son de verdad sombreros?
–No, ¡si le parece son timbres de bicicleta!
–Desde luego, parecen sombreros. Pero ¿serán sombreros para ponerse en la cabeza?
–Perdone, ¿dónde se coloca usted el sombrero? ¿En la nariz? Mientras continuaban las discusiones, los sombreros caían al suelo, sobre los coches... y la gente los recogía y se los probaba. –Este es demasiado ancho.
–Pruébese este, contable Bianchini.
–Pero ese es de mujer.
–Pues se lo lleva a su mujer, ¿no? O démelo a mí, que le viene bien a mi abuela.
–Pero también le vale a la hermana de mi cuñado.
–Este lo he cogido yo.
Había gente que salía corriendo con tres o cuatro sombreros, uno
para cada miembro de su familia. Y cuantos más recogía la gente, más caían del cielo. El contable Bianchini ya tenía diecisiete entre los brazos y no se decidía a seguir su camino.
–No todos los días hay una lluvia de sombreros, hay que aprovechar la ocasión. Uno se aprovisiona para toda la vida, como a mi edad la cabeza ya no crece...
Y los sombreros llovían y llovían... Uno cayó justo encima de la cabeza del guardia (que ya no dirigía el tráfico; total, los sombreros se iban donde querían): era una gorra de general y todos dijeron que era una buena señal y que pronto ascenderían al guardia.
Unas horas después, en el aeropuerto de Frankfurt, aterrizaba un gigantesco avión que venía de Italia y que había dado la vuelta al mundo cargado con toda clase de sombreros para ser expuestos en la Feria Internacional del Sombrero.
El alcalde de Frankfurt había ido a recibir la preciosa carga. Una banda municipal entonó el himno
¡Oh, tú, sombrero protector de las cabezas de valor!
Como es natural, el himno se interrumpió cuando se descubrió que los únicos sombreros que quedaban en el avión eran los del comandante y los de los otros miembros de la tripulación.
Por supuesto, la Feria Internacional tuvo que postergarse sin fecha establecida. ¡Ah! Y el piloto que había dejado caer los sombreros sobre Milán por error fue severamente amonestado y condenado a volar sin gorra durante los siguientes seis meses.
¿Cuántos sombreros llegó a coger el único personaje con nombre de esta historia?
17
18
16
19
Lluvia de sombreros
Una mañana, en Milán, el contable Bianchini iba al banco enviado por su empresa. Era un día precioso con sol, algo increíble en el mes de noviembre. El contable Bianchini estaba contento, y al andar con paso ligero canturreaba para sus adentros.
De repente, se olvidó de cantar, se olvidó de andar y se quedó allí, con la boca abierta, mirando al cielo, hasta que un transeúnte se le echó encima y le cantó las cuarenta:
–¡Eh, usted!, ¿es que se dedica a ir por ahí contemplando las nubes? ¿No puede mirar por dónde anda?
–Pero si no ando, estoy quieto... Mire.
–¿Mirar qué? Yo no puedo andar perdiendo el tiempo. ¿Mirar dónde? ¿Eh? ¡Oh! ¡La marimorena!
–¿Lo ve? –preguntó el contable–. ¿Qué le parece?
–Pero eso son... ¡son sombreros!
En efecto, del cielo azul caía una lluvia de sombreros. No un único
sombrero, que podía haber sido arrastrado por el viento. Ni tampoco dos sombreros, que podían haberse caído de una ventana. Eran cien, mil, diez mil sombreros los que, ondeando, descendían del cielo. Sombreros de hombre, sombreros de mujer, sombreros con plumas, con flores, gorras de visera, de piel, boinas, chapelas, gorros de esquiar...
Junto al contable Bianchini y a aquel otro señor, se pararon a mirar al cielo muchas otras personas.
–¡Qué maravilla! ¡Parece imposible! –decían.
–¿Será para anunciar magdalenas? –preguntaba uno–. ¿O para hacer propaganda del turrón?
–Desde luego, usted no piensa más que en cosas que llevarse a la boca. Los sombreros no son comestibles.
–Entonces, ¿son de verdad sombreros?
–No, ¡si le parece son timbres de bicicleta!
–Desde luego, parecen sombreros. Pero ¿serán sombreros para ponerse en la cabeza?
–Perdone, ¿dónde se coloca usted el sombrero? ¿En la nariz? Mientras continuaban las discusiones, los sombreros caían al suelo, sobre los coches... y la gente los recogía y se los probaba. –Este es demasiado ancho.
–Pruébese este, contable Bianchini.
–Pero ese es de mujer.
–Pues se lo lleva a su mujer, ¿no? O démelo a mí, que le viene bien a mi abuela.
–Pero también le vale a la hermana de mi cuñado.
–Este lo he cogido yo.
Había gente que salía corriendo con tres o cuatro sombreros, uno
para cada miembro de su familia. Y cuantos más recogía la gente, más caían del cielo. El contable Bianchini ya tenía diecisiete entre los brazos y no se decidía a seguir su camino.
–No todos los días hay una lluvia de sombreros, hay que aprovechar la ocasión. Uno se aprovisiona para toda la vida, como a mi edad la cabeza ya no crece...
Y los sombreros llovían y llovían... Uno cayó justo encima de la cabeza del guardia (que ya no dirigía el tráfico; total, los sombreros se iban donde querían): era una gorra de general y todos dijeron que era una buena señal y que pronto ascenderían al guardia.
Unas horas después, en el aeropuerto de Frankfurt, aterrizaba un gigantesco avión que venía de Italia y que había dado la vuelta al mundo cargado con toda clase de sombreros para ser expuestos en la Feria Internacional del Sombrero.
El alcalde de Frankfurt había ido a recibir la preciosa carga. Una banda municipal entonó el himno
¡Oh, tú, sombrero protector de las cabezas de valor!
Como es natural, el himno se interrumpió cuando se descubrió que los únicos sombreros que quedaban en el avión eran los del comandante y los de los otros miembros de la tripulación.
Por supuesto, la Feria Internacional tuvo que postergarse sin fecha establecida. ¡Ah! Y el piloto que había dejado caer los sombreros sobre Milán por error fue severamente amonestado y condenado a volar sin gorra durante los siguientes seis meses.
¿Cuándo transcurre la acción del cuento?
En el mes de noviembre
En el mes de febrero
En el mes de junio
En el mes de marzo
Marca la opción correcta
Las palabras tabú son aquellas que evitamos usar porque son malsonantes o pueden ser ofensivas. En su lugar, empleamos otras palabras o expresiones llamadas eufemismos.
Los eufemismos son aquellas que evitamos usar porque son malsonantes o pueden ser ofensivas. En su lugar, empleamos otras palabras o expresiones llamadas tabú.
Marca las opciones correctas
Disfruta del sol porque mañana entra una borrasca.
Disfruta del sol por que mañana entra una borrasca.
Han dicho que hay una ola de calor.
Han dicho que hay una hola de calor.
Como escampó, no llevamos el paraguas.
Marca las opciones correctas
El calor remite, pero volverán a subir las temperaturas.
El calor remite, pero volverán a subir las tenperaturas.
Si el viento arrecia, es mejor no salir de casa.
Si el viento arecia, es mejor no salir de casa.
Como escampó, no llevamos el paraguas.
Se por le o les
Cuando el pronombre átono que funciona como CI va delante del pronombre átono de CD y los dos son de tercera persona, los pronombres de CI, le o les, se convierten en se. Por ejemplo:
Arregló el sillón a su vecino.
Se lo arregló.
Verdadero
Falso
Marca la opción correcta.
El verbo es el núcleo del predicado, es decir, la palabra más importante del predicado verbal.
El complemento es el núcleo del predicado, es decir, la palabra más importante del predicado verbal.
El sustantivo es el núcleo del predicado, es decir, la palabra más importante del predicado verbal.
Marca la opción correcta.
Cualquier verbo, excepto los copulativos ser, estar y parecer, puede ser núcleo del predicado verbal.
Los verbos copulativos ser, estar y parecer, puede ser núcleo del predicado verbal.
Marca la opción correcta.
Son complementos del verbo el complemento directo, el complemento indirecto y el complemento circunstancial.
Son complementos del verbo el sujeto, el complemento directo, el complemento indirecto y el complemento circunstancial.
El complemento directo
Nombra a la persona, animal o cosa que recibe la acción del verbo.
Nombra al destinatario de la acción expresada por el verbo más el complemento indirecto.
El complemento indirecto
Nombra a la persona, animal o cosa que recibe la acción del verbo.
Nombra al destinatario de la acción expresada por el verbo más el complemento directo.
Marca la opción correcta.
La función de complemento directo la desempeña el grupo nominal.
La función de complemento directo la desempeña el verbo.
La función de complemento directo la desempeña el grupo nominal. Si ese grupo nominal nombra a una persona, suele ir precedido de la preposición...
A
DESDE
CON
DE
El hombre cogió un sombrero.
CD
CI
La señora regaló una pamela a su hija.
CD
CI
N
La señora regaló una pamela a su hija.
CD
CI
N
La señora regaló una pamela a su hija.
CD
CI
N
El grupo nominal que funciona como CI suele llevar delante la preposición ****. Y puede sustituirse por los pronombres le o les.
A
DE
DESDE
El cartero entregó la carta a Jaime.
CI
CD
Él me enseñó la casa.
CI
CD
Vi a Luis.
CD
CI
Di la sal a Luis.
CD
CI
Se lo arregló.
CD
CI
Se lo arregló.
CD
CI
El **** expresa las circunstancias de la acción verbal: lugar, tiempo, modo...
Complemento circunstancial
Complemento directo
Complemento indirecto
Ellos irán al cine.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de modo
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Inés vino ayer.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de modo
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Él dibuja bien.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de modo
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Te extraño mucho.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de modo
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Merendé con mi amigo.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de modo
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Abrió con la llave.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de modo
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de instrumento.
El mecánico reparó la avería del coche.
Complemento directo
Complemento indirecto
Nosotras plantamos esos árboles del jardín.
Complemento directo
Complemento indirecto
Tus amigos pidieron un delicioso helado.
Complemento directo
Complemento indirecto
El profesor de Lengua felicitó a la clase.
Complemento directo
Complemento indirecto
Claudia quiere unos patines nuevos.
Complemento directo
Complemento indirecto
Mónica llevó pasteles a sus compañeras.
Complemento directo
Complemento indirecto
Ese dibujante nos hizo una caricatura.
Complemento directo
Complemento indirecto
Yo devolví el bolígrafo a Marcos.
Complemento directo
Complemento indirecto
Mi hermano me cosió un botón.
Complemento directo
Complemento indirecto
Ellos pidieron ayuda al monitor.
Complemento directo
Complemento indirecto
Los exámenes empiezan el próximo lunes.
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Tú has dormido en mi casa varias veces.
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Tú has dormido en mi casa varias veces.
Complemento circunstancial de tiempo
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Cristina conduce despacio por esa carretera.
Complemento circunstancial de modo.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Cristina conduce despacio por esa carretera.
Complemento circunstancial de modo.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
El embajador nos recibió en su despacho.
Complemento circunstancial de modo.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Leí ese libro con mi padre.
Complemento circunstancial de modo.
Complemento circunstancial de lugar
Complemento circunstancial de cantidad
Complemento circunstancial de compañía
Olga cuenta los chistes con gracia.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
Olga cuenta los chistes con gracia.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
Olga cuenta los chistes con gracia.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Olga cuenta los chistes con gracia.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Olga cuenta los chistes con gracia.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Él prepara la comida al bebé todos los días.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Él prepara la comida al bebé todos los días.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Él prepara la comida al bebé todos los días.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Él prepara la comida al bebé todos los días.
Sujeto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Él prepara la comida al bebé todos los días.
Complemento indirecto
Predicado verbal
Núcleo
Complemento directo
CC Modo
Él prepara la comida al bebé todos los días.
Complemento indirecto
Predicado verbal
CC Tiempo
Complemento directo
CC Modo
Ese chico alto baja muchos días a la playa.
Complemento indirecto
Predicado verbal
CC Tiempo
Complemento directo
Sujeto
Ese chico alto baja muchos días a la playa.
Complemento indirecto
Predicado verbal
CC Tiempo
Complemento directo
Sujeto
Ese chico alto baja muchos días a la playa.
Complemento indirecto
N
CC Tiempo
Complemento directo
Sujeto
Ese chico alto baja muchos días a la playa.
Complemento indirecto
N
CC Tiempo
Complemento directo
Sujeto
Ese chico alto baja muchos días a la playa.
Complemento indirecto
N
CC Tiempo
CC Lugar
Sujeto
Pablo tocó esa canción con su profesor.
Complemento indirecto
N
CC Tiempo
CC Lugar
Sujeto
Pablo tocó esa canción con su profesor.
Complemento indirecto
N
CC Tiempo
CC Lugar
Predicado verbal
Pablo tocó esa canción con su profesor.
Complemento indirecto
N
CC Tiempo
CC Lugar
Predicado verbal
Pablo tocó esa canción con su profesor.
Complemento indirecto
CD
CC Tiempo
CC Lugar
Predicado verbal
Pablo tocó esa canción con su profesor.
Complemento indirecto
CD
CC Tiempo
CC Lugar
CC Compañía
Londres, 6 de agosto de 2015
Querido amigo:
te escribo desde Londres para contarte que nos lo estamos pasando muy bien.
Texto correcto
Texto incorrecto
Londres, 6 de agosto de 2015
Querido amigo:
Te escribo desde Londres para contarte que nos lo estamos pasando muy bien.
Texto correcto
Texto incorrecto
Los viajes de Gulliver.Esta novela, que se publicó de forma anónima en 1726, se considera la obra maestra de Jonathan Swift. Aunque se conoce popularmente como Los viajes de Gulliver, su título original es Viajes a varios lugares remotos del planetan, y consta de varias partes. La primera fue la que tuvo más éxito. Hoy es uno de los grandes clásicos de la literatura infantil y uno de los mejores ejemplos de novela de aventuras.
En esta novela, el autor utiliza el viaje de un aventurero a una remota y desconocida isla para lanzar una mirada crítica sobre la sociedad de su tiempo.
Texto correcto
Texto incorrecto
Los viajes de Gulliver.Esta novela, que se publicó de forma anónima en 1726, se considera la obra maestra de Jonathan Swift. Aunque se conoce popularmente como Los viajes de Gulliver, su título orijinal es Viajes a varios lugares remotos del planetan, y consta de varias partes. La primera fue la que tuvo más éxito. Hoy es uno de los grandes clásicos de la literatura infantil y uno de los mejores ejemplos de novela de aventuras.
En esta novela, el autor utiliza el viaje de un aventurero a una remota y desconocida isla para lanzar una mirada crítica sobre la sociedad de su tiempo.
Texto correcto
Texto incorrecto
Marco narrativo
El narrador presenta con detalle el lugar y el tiempo en los que transcurre la historia.
Los sentimientos y las emociones que los definen son tan importantes como sus acciones.
Personajes
El narrador presenta con detalle el lugar y el tiempo en los que transcurre la historia.
Los sentimientos y las emociones que los definen son tan importantes como sus acciones.
Novelas de aventuras
Relatan las peripecias de unos personajes que persiguen un objetivo. Son novelas que contienen mucha acción, con episodios emocionantes que logran entretener al lector.
Narran un caso policial y su resolución. Con el propósito de mantener el interés del lector, en estas novelas se dosifica la información o se ofrecen pistas falsas.
Cuentan sucesos ocurridos en épocas pasadas. Normalmente estos sucesos son reales, pero se incluyen detalles inven- tados. Las novelas históricas nos trasladan a escenarios y formas de vida de otros tiempos, ya que, como todas las novelas, recrean el ambiente en el que sucede la acción.
Plantean hechos que ocurren en mun- dos imaginarios en los que la tecnología es mucho más avanzada que en el nuestro. Muchas de estas novelas tratan de la conquista del espacio.
Son aquellas en las que se quiere provocar miedo al lector. En ellas aparecen elementos y personajes sobrenaturales, como fantasmas, monstruos, brujas, zombis, hombres lobo...
Novelas policiacas
Relatan las peripecias de unos personajes que persiguen un objetivo. Son novelas que contienen mucha acción, con episodios emocionantes que logran entretener al lector.
Narran un caso policial y su resolución. Con el propósito de mantener el interés del lector, en estas novelas se dosifica la información o se ofrecen pistas falsas.
Cuentan sucesos ocurridos en épocas pasadas. Normalmente estos sucesos son reales, pero se incluyen detalles inven- tados. Las novelas históricas nos trasladan a escenarios y formas de vida de otros tiempos, ya que, como todas las novelas, recrean el ambiente en el que sucede la acción.
Plantean hechos que ocurren en mun- dos imaginarios en los que la tecnología es mucho más avanzada que en el nuestro. Muchas de estas novelas tratan de la conquista del espacio.
Son aquellas en las que se quiere provocar miedo al lector. En ellas aparecen elementos y personajes sobrenaturales, como fantasmas, monstruos, brujas, zombis, hombres lobo...
Novelas históricas
Relatan las peripecias de unos personajes que persiguen un objetivo. Son novelas que contienen mucha acción, con episodios emocionantes que logran entretener al lector.
Narran un caso policial y su resolución. Con el propósito de mantener el interés del lector, en estas novelas se dosifica la información o se ofrecen pistas falsas.
Cuentan sucesos ocurridos en épocas pasadas. Normalmente estos sucesos son reales, pero se incluyen detalles inven- tados. Las novelas históricas nos trasladan a escenarios y formas de vida de otros tiempos, ya que, como todas las novelas, recrean el ambiente en el que sucede la acción.
Plantean hechos que ocurren en mun- dos imaginarios en los que la tecnología es mucho más avanzada que en el nuestro. Muchas de estas novelas tratan de la conquista del espacio.
Son aquellas en las que se quiere provocar miedo al lector. En ellas aparecen elementos y personajes sobrenaturales, como fantasmas, monstruos, brujas, zombis, hombres lobo...
Novelas de ciencia ficción
Relatan las peripecias de unos personajes que persiguen un objetivo. Son novelas que contienen mucha acción, con episodios emocionantes que logran entretener al lector.
Narran un caso policial y su resolución. Con el propósito de mantener el interés del lector, en estas novelas se dosifica la información o se ofrecen pistas falsas.
Cuentan sucesos ocurridos en épocas pasadas. Normalmente estos sucesos son reales, pero se incluyen detalles inven- tados. Las novelas históricas nos trasladan a escenarios y formas de vida de otros tiempos, ya que, como todas las novelas, recrean el ambiente en el que sucede la acción.
Plantean hechos que ocurren en mun- dos imaginarios en los que la tecnología es mucho más avanzada que en el nuestro. Muchas de estas novelas tratan de la conquista del espacio.
Son aquellas en las que se quiere provocar miedo al lector. En ellas aparecen elementos y personajes sobrenaturales, como fantasmas, monstruos, brujas, zombis, hombres lobo...
Novelas de terror
Relatan las peripecias de unos personajes que persiguen un objetivo. Son novelas que contienen mucha acción, con episodios emocionantes que logran entretener al lector.
Narran un caso policial y su resolución. Con el propósito de mantener el interés del lector, en estas novelas se dosifica la información o se ofrecen pistas falsas.
Cuentan sucesos ocurridos en épocas pasadas. Normalmente estos sucesos son reales, pero se incluyen detalles inven- tados. Las novelas históricas nos trasladan a escenarios y formas de vida de otros tiempos, ya que, como todas las novelas, recrean el ambiente en el que sucede la acción.
Plantean hechos que ocurren en mun- dos imaginarios en los que la tecnología es mucho más avanzada que en el nuestro. Muchas de estas novelas tratan de la conquista del espacio.
Son aquellas en las que se quiere provocar miedo al lector. En ellas aparecen elementos y personajes sobrenaturales, como fantasmas, monstruos, brujas, zombis, hombres lobo...
La novela es una obra narrativa en prosa que se diferencia del cuento en que es más extensa y tiene elementos más complejos.
Verdadero
Falso
La novela es una obra narrativa en verso que se diferencia del cuento en que es más extensa y tiene elementos más complejos.
Verdadero
Falso
Unas criaturas muy pequeñas
Lemuel Gulliver, un médico y capitán de barco al que le gusta mucho viajar, emprende una nueva travesía por los mares del sur a bordo del navío Antelope. El primer lugar al que llega es Liliput.
Texto correcto
Texto incorrecto
Unas criaturas muy pequeñas
En la travesía a las Indias Orientales fui- mos arrojados por una violenta tempestad al noroeste de la tierra de Van Diemen. Yo nadé empujado por el viento y la marea. Cuando estaba casi agotado y me era imposible luchar más, hice pié.
Texto correcto
Texto incorrecto
Me encontraba cansado en extremo. Me tendí en la hierba, que era muy corta y suave, y me dormí profundamente. Cuando intenté levantarme, no pude moverme; tenía los brazos y las piernas fuertemente amarrados a ambos lados del terreno, y mi cabello, largo y fuerte, atado del mismo modo.
Texto correcto
Texto incorrecto
Asimismo, sentía varias delgadas ligaduras que me cruzaban el cuerpo desde debajo de los brazos hasta los muslos. Solo podía mirar hacia arriba; el sol empezaba a calentar y su luz me ofendia los ojos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Oía yo a mi alrededor un rui- do confuso; pero la postura en que yacía sola- mente me dejaba ver el cielo. Al poco tiempo sentí moverse sobre mi pierna izquierda algo vivo, que, avanzando lentamente, me pasó sobre el pecho y me llegó casi hasta la barbilla; forzando la mirada hacia abajo cuanto pude, advertí que se trataba de una criatura huma- na cuya altura no llegaba a seis pulgadas, con arco y flecha en las manos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Sentí que lo menos cuarenta de la misma especie seguían al primero. Estaba yo en extremo asombrado, y rugí tan fuerte que todos ellos huyeron hacia atrás con terror; algunos, según me digeron después, resultaron heridos de las caídas que sufrieron al saltar de mis costados a la arena.
Texto correcto
Texto incorrecto
No obstante, volvieron pronto, y uno de ellos se arriesgó y, levantando los brazos y los ojos, exclamó con una voz chillona: «Hekinah degul». Los demás repitieron las mismas palabras varias veces; pero yo entonces no sabía lo que querían decir.
Texto correcto
Texto incorrecto
Unas criaturas muy pequeñas
Lemuel Gulliver, un médico y capitán de barco al que le gusta mucho viajar, emprende una nueva travesía por los mares del sur a bordo del navío Antelope. El primer lugar al que llega es Liliput.
En la travesía a las Indias Orientales fui- mos arrojados por una violenta tempestad al noroeste de la tierra de Van Diemen. Yo nadé empujado por el viento y la marea. Cuando estaba casi agotado y me era imposible lu- char más, hice pie.
Me encontraba cansado en extremo. Me tendí en la hierba, que era muy corta y suave, y me dormí profundamente. Cuando intenté levantarme, no pude moverme; tenía los bra- zos y las piernas fuertemente amarrados a ambos lados del terreno, y mi cabello, largo y fuerte, atado del mismo modo. Asimismo, sentía varias delgadas ligaduras que me cru- zaban el cuerpo desde debajo de los brazos hasta los muslos. Solo podía mirar hacia arri- ba; el sol empezaba a calentar y su luz me ofendía los ojos. Oía yo a mi alrededor un rui- do confuso; pero la postura en que yacía sola- mente me dejaba ver el cielo. Al poco tiempo sentí moverse sobre mi pierna izquierda algo vivo, que, avanzando lentamente, me pasó so- bre el pecho y me llegó casi hasta la barbilla; forzando la mirada hacia abajo cuanto pude, advertí que se trataba de una criatura huma- na cuya altura no llegaba a seis pulgadas, con arco y flecha en las manos. Sentí que lo me- nos cuarenta de la misma especie seguían al primero. Estaba yo en extremo asombrado, y rugí tan fuerte que todos ellos huyeron hacia atrás con terror; algunos, según me dijeron después, resultaron heridos de las caídas que sufrieron al saltar de mis costados a la arena. No obstante, volvieron pronto, y uno de ellos se arriesgó y, levantando los brazos y los ojos, exclamó con una voz chillona: «Hekinah degul». Los demás repitieron las mismas palabras varias veces; pero yo en- tonces no sabía lo que querían decir.
¿Quién es el narrador de la historia?
Un liliputiense.
Lemuel Gulliver.
Alguien que no participa en la acción.
Unas criaturas muy pequeñas
Lemuel Gulliver, un médico y capitán de barco al que le gusta mucho viajar, emprende una nueva travesía por los mares del sur a bordo del navío Antelope. El primer lugar al que llega es Liliput.
En la travesía a las Indias Orientales fui- mos arrojados por una violenta tempestad al noroeste de la tierra de Van Diemen. Yo nadé empujado por el viento y la marea. Cuando estaba casi agotado y me era imposible lu- char más, hice pie.
Me encontraba cansado en extremo. Me tendí en la hierba, que era muy corta y suave, y me dormí profundamente. Cuando intenté levantarme, no pude moverme; tenía los bra- zos y las piernas fuertemente amarrados a ambos lados del terreno, y mi cabello, largo y fuerte, atado del mismo modo. Asimismo, sentía varias delgadas ligaduras que me cru- zaban el cuerpo desde debajo de los brazos hasta los muslos. Solo podía mirar hacia arri- ba; el sol empezaba a calentar y su luz me ofendía los ojos. Oía yo a mi alrededor un rui- do confuso; pero la postura en que yacía sola- mente me dejaba ver el cielo. Al poco tiempo sentí moverse sobre mi pierna izquierda algo vivo, que, avanzando lentamente, me pasó so- bre el pecho y me llegó casi hasta la barbilla; forzando la mirada hacia abajo cuanto pude, advertí que se trataba de una criatura huma- na cuya altura no llegaba a seis pulgadas, con arco y flecha en las manos. Sentí que lo me- nos cuarenta de la misma especie seguían al primero. Estaba yo en extremo asombrado, y rugí tan fuerte que todos ellos huyeron hacia atrás con terror; algunos, según me dijeron después, resultaron heridos de las caídas que sufrieron al saltar de mis costados a la arena. No obstante, volvieron pronto, y uno de ellos se arriesgó y, levantando los brazos y los ojos, exclamó con una voz chillona: «Hekinah degul». Los demás repitieron las mismas palabras varias veces; pero yo en- tonces no sabía lo que querían decir.
¿Qué clase de novela crees que es ¿Los viajes de Gulliver?
Una novela de aventuras.
Una novela histórica
Una novela de ciencia ficción
Una novela de terror
Carta a Mercedes
Querida Mercedes:
La semana que viene viajaré a Madrid a veros y no sé qué tipo de ropa llevar. El otro día un amigo me dijo: «Ve preparado porque, aunque en Madrid no nieva como aquí, sí que puede llover o incluso granizar». Pero hoy he escuchado en el telediario que no hará mal tiempo para esas fechas, aunque no es muy fiable con tanta antelación. Creo que, por si acaso, llevaré varias cosas: un paraguas y un chubasquero por si llueve, camisetas y unos pantalones cortos por si hace calor, una sudadera por si refresca por la noche... ¿Qué te parece? ¿Crees que es adecuado para el clima de Madrid?
Un abrazo, Juan
Texto correcto
Texto incorrecto
Carta a Mercedes
Querida Mercedes:
La semana que viene viajaré a Madrid a veros y no sé qué tipo de ropa llevar. El otro día un amigo me dijo: «Ve preparado porque, aunque en Madrid no nieva como aquí, sí que puede llover o incluso granizar». Pero hoy he escuchado en el telediario que no hará mal tiempo para esas fechas, aunque no es muy fiable con tanta antelación. Creo que, por si acaso, llevaré varias cosas: un paraguas y un chuvasquero por si llueve, camisetas y unos pantalones cortos por si hace calor, una sudadera por si refresca por la noche... ¿Qué te parece? ¿Crees que es adecuado para el clima de Madrid?
Un abrazo, Juan
Texto correcto
Texto incorrecto
Claudia llamó a su hermana.
CD
CI
Yo lo guardé en el cajón.
CD
CI
Escribimos una canción para el festival.
CD
CI
Luis me dio un gran susto.
CD
CI
Luis me dio un gran susto.
CD
CI
Un excelente equipo
Ayer se celebró la fiesta en el colegio. Marga, Lola, Rubén, Irene y Gustavo decidieron realizar juntos una obra de teatro. Todos trabajaron como un verdadero equipo: Rubén, Irene y Gustavo se encargaron del guion; Marga, del decorado; y Lola, del vestuario.
Cuando la obra terminó, sus profesores se levantaron de los asientos para aplaudirlos. Estaban muy orgullosos. Todos les decían: «Chicos, habéis hecho un trabajo extraordinario».
Texto correcto
Texto incorrecto
Un excelente equipo
Ayer se celebró la fiesta en el colegio. Marga, Lola, Rubén, Irene y Gustavo decidieron realizar juntos una obra de teatro. Todos trabajaron como un verdadero equipo: Rubén, Irene y Gustavo se encargaron del guion; Marga, del decorado; y Lola, del vestuario.
Cuando la obra terminó, sus profesores se lebantaron de los asientos para aplaudirlos. Estaban muy orgullosos. Todos les decían: «Chicos, habéis hecho un trabajo extraordinario».
Texto correcto
Texto incorrecto
Marta y Juan están muy contentos.
Sujeto no tácito
Predicado nominal
Sujeto tácito
Predicado verbal
Marta y Juan están muy contentos.
Sujeto no tácito
Predicado nominal
Sujeto tácito
Predicado verbal
Aquél ciprés del parque es octogenario.
Sujeto no tácito
Predicado nominal
Sujeto tácito
Predicado verbal
Aquél ciprés del parque es octogenario.
Sujeto no tácito
Predicado nominal
Sujeto tácito
Predicado verbal
Ellos ese día se divirtieron mucho.
Sujeto no tácito
Predicado nominal
Sujeto tácito
Predicado verbal
Ellos ese día se divirtieron mucho.
Sujeto no tácito
Predicado nominal
Sujeto tácito
Predicado verbal
Marca las palabras con X.
E*tintor
E*cavación
E*trarradio
E*plotar
E*pléndido
Clima mediterráneo
Se da, principalmente, en las regiones bañadas por el mar Mediterráneo, aunque también está presente en otras zonas, con ligeras variaciones.
Los veranos son muy calurosos. La temperatura media es de 25° C, aunque se pueden alcanzar los 40° C. Los inviernos son templados y las temperaturas no suelen bajar de los 10° C.
Las precipitaciones son irregulares y escasas, y se concentran en primavera y otoño. En verano no suele llover y se producen sequías.
La vegetación varía dependiendo de la humedad de la zona. El bosque mediterráneo se compone, básicamente, de encinas, alcornoques y pinos, especies muy resistentes a la sequedad. En zonas más húmedas pueden crecer robles.
Cuando el bosque mediterráneo se deteriora, crecen arbustos como el madroño, el tomillo y el romero. Estas formaciones arbustivas reciben el nombre
de garriga o maquia.
Texto correcto
Texto incorrecto
Clima mediterráneo
Se da, principalmente, en las regiones bañadas por el mar Mediterráneo, aunque también está presente en otras zonas, con ligeras variaciones.
Los veranos son muy calurosos. La temperatura media es de 25° C, aunque se pueden alcanzar los 40° C. Los inviernos son templados y las temperaturas no suelen bajar de los 10° C.
Las precipitaciones son irregulares y escasas, y se concentran en primavera y otoño. En verano no suele llover y se producen sequías.
La vegetación varía dependiendo de la humedad de la zona. El bosque mediterráneo se compone, básicamente, de encinas, alcornoques y pinos, especies muy resistentes a la sequedad. En zonas más húmedas pueden crecer robles.
Cuando el bosque mediterraneo se deteriora, crecen arbustos como el madroño, el tomillo y el romero. Estas formaciones arbustivas reciben el nombre
de garriga o maquia.
Texto correcto
Texto incorrecto
El cambio climático
Todos los años, la temperatura del planeta aumenta gradualmente. Uno de los motivos es
la contaminación de la atmósfera, que impide que el calor que se genera en la Tierra se libere al exterior. Por este motivo, es necesario pensar en medidas que controlen la emisión de gases contaminantes.
Texto correcto
Texto incorrecto
El cambio climático
Todos los años, la temperatura del planeta aumenta gradualmente. Uno de los motivos es
la contaminación de la atmósfera, que impide que el calor que se genera en la Tierra se libere al exterior. Por este motibo, es necesario pensar en medidas que controlen la emisión de gases contaminantes.
Texto correcto
Texto incorrecto
¿Por qué la distancia del mar influye en el clima?
El agua tarda más tiempo en calentarse y enfriarse que la tierra. Durante el día, el agua del mar refresca el ambiente de la costa porque conserva el frío de la noche y a la inversa.
Texto correcto
Texto incorrecto
¿Por qué la distancia del mar influye en el clima?
El agua tarda más tiempo en calentarse y enfriarse que la tierra. Durante el día, el agua del mar refresca el ambiente de la costa porque conserva el frío de la noche y a la inbersa.
Texto correcto
Texto incorrecto
Tú has traído todos los cuadernos a casa hoy.
CD
CI
Elena pidió un diccionario a su compañero.
CD
CI
Daniel ha tenido muy buenas ideas en clase.
CD
CI
Nosotras vimos a Miguel en el autobús.
CD
CI
Mi amiga Paula ha escrito dos libros de poemas.
CD
CI
Luisa dio una sorpresa a Mónica.
CD
CI
Ayer di el trabajo a mi profesora.
CD
CI
Pedro enseñó el coche a sus padres.
CD
CI
No he escrito el mensaje a Ana y a Eva.
CD
CI
Hemos hecho fotos a la gatita.
CD
CI
Siempre cuento chistes a mis amigos.
CD
CI
Ana habla inglés muy bien.
CC de modo
CC de tiempo
CC de compañía
CC de lugar
No he tenido nunca una mascota.
CC de modo
CC de tiempo
CC de compañía
CC de lugar
Mis padres han salido con sus amigos.
CC de modo
CC de tiempo
CC de compañía
CC de lugar
He olvidado el monedero en casa.
CC de modo
CC de tiempo
CC de compañía
CC de lugar
La profesora de natación entregó ayer a los niños en la piscina el resultado de las pruebas.
CC
CI
CD
La profesora de natación entregó ayer a los niños en la piscina el resultado de las pruebas.
CC
CI
CD
La profesora de natación entregó ayer a los niños en la piscina el resultado de las pruebas.
CC
CI
CD
La profesora de natación entregó ayer a los niños en la piscina el resultado de las pruebas.
CC
CI
CD
