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WorksheetsLC 4º PR TERCER TRIM
Total questions: 130
Worksheet time: 1hrs 5mins
En un lejano reino árabe, vivió hace muchos años un príncipe llamado Adnam.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Yo no necesito inclinarme ante nadie –repetía con arrogancia a los cuatro vientos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Un día, mientras paseaba por el campo, vio una viña en la que trabajaba un anciano.
Texto correcto
Texto incorrecto
«¡Cómo me apetecen unas uvas...!», pensó Adnam. «El caso es que no llevo dinero...».
Texto correcto
Texto incorrecto
Pero, como no estaba dispuesto a renunciar a su capricho, ideó un plan:
Texto correcto
Texto incorrecto
«Le pediré un racimo a ese campesino.
Texto correcto
Texto incorrecto
Cuando me diga el precio, fingiré que me parece excesivo y reñiremos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Seguro que se dará por vencido... ¡Nadie me gana discutiendo!».
Texto correcto
Texto incorrecto
Y Adnam entró en el viñedo.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Dame un racimo de uvas –exigió con brusquedad.
Texto correcto
Texto incorrecto
El hombre, lejos de tomarse a mal la petición del joven,
respondió amablemente:
Texto correcto
Texto incorrecto
–Enseguida te lo traigo. Siéntate ahí, a la sombra.
Texto correcto
Texto incorrecto
El campesino le dio un magnífico racimo.
Texto correcto
Texto incorrecto
El príncipe paladeó las deliciosas uvas y, cuando terminó, dijo:
Texto correcto
Texto incorrecto
–¿Cuánto te debo?
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Cómo voy a cobrarte por unas uvas!
Texto correcto
Texto incorrecto
El joven no había contado con esa respuesta.
Texto correcto
Texto incorrecto
Su orgullo le impedía aceptar la invitación e insistió en pagar.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Bueno, si te quedas más tranquilo, dame una moneda de cobre –propuso el anciano.
Texto correcto
Texto incorrecto
No había nada que valiera menos que una moneda de cobre.
Texto correcto
Texto incorrecto
¡No podía decir que le parecía demasiado! ¡Así era inposible llevar a cabo su plan!
Texto correcto
Texto incorrecto
–Pues me temo que... ni siquiera tengo eso –respondió el príncipe mientras rebuscaba en sus volsillos–
Texto correcto
Texto incorrecto
No... Te pagaré trabajando. Dime que puedo hacer.
Texto correcto
Texto incorrecto
–No tengo travajo pendiente.
Texto correcto
Texto incorrecto
Solo me distraigo arrancando estas hierbas... ¿Por que no haces una pirueta y así pasamos el rato?–
Texto correcto
Texto incorrecto
¡Adnam no salia de su asombro! ¿Una pirueta? ¡Qué petición tan extraña!
Texto correcto
Texto incorrecto
–Pero no tienes por que hacerlo –añadió el anciano–. Hazlo solamente si quieres.
Texto correcto
Texto incorrecto
El joven estaba cada vez mas confundido. No tenía ninguna razón para enfadarse, pues había sido él quien le había ofrecido al campesino realizar alguna tarea...
Texto correcto
Texto incorrecto
¡Y ni siquiera le estaba ovligando a cumplir su palabra! Así que, tras dudar un instante, tomó impulso y se puso a hacer el pino.
Texto correcto
Texto incorrecto
Entonces, el anciano le dijo:
–Nada más verte, supe que eras una de esas personas que no sé inclina ante nadie.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y mirate ahora: con tu cabeza casi en el suelo ante alguien tan insignificante como yo... Jamás te lo habrías imaginado, ¿verdad?
Texto correcto
Texto incorrecto
Y mirate ahora: con tu cabeza casi en el suelo ante alguien tan insignificante como yo... Jamás te lo habrías imaginado, ¿verdad?
Texto correcto
Texto incorrecto
El príncipe se puso en pie inmediatamente y se fue de allí pensando que aquel humilde campesino era realmente savio y tenía una extraordinaria habilidad para evitar cualquier enfrentamiento.
Texto correcto
Texto incorrecto
¡Le había dado una buena leción!
Texto correcto
Texto incorrecto
Tuga buscaba al Rey de la Selva y lo encontró tumbado bajo un árbol.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¿Qué quieres? –preguntó él.
Texto correcto
Texto incorrecto
Las tortugas no temen a los leones porque su caparazón es duro.
Texto correcto
Texto incorrecto
Por el mismo motivo, los leones no tienen interés por las tortugas, las consideran unos bichos torpes y lentos, con olor a viejo.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Majestad, vengo a contaros un descubrimiento que he hecho.
Texto correcto
Texto incorrecto
Con mi invento sabrá cuántos leones hay en su manada, cuántas gacelas en la pradera... Podrá decir a los leopardos cuántos animales pueden cazar.
Texto correcto
Texto incorrecto
El león miró a Tuga. Le había interesado lo de los leopardos.
Texto correcto
Texto incorrecto
–El asunto está en que, por ejemplo, a cada gacela de una manada se le da un nombre especial.
Texto correcto
Texto incorrecto
El último indica cuántas gacelas hay.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Qué tontería! ¡Saber cuántas gacelas hay con solo ponerles nombre...!
Texto correcto
Texto incorrecto
Tuga tenía paciencia.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Verá, Majestad. Usted es UNO. ¿De acuerdo?
Texto correcto
Texto incorrecto
–Yo no soy «uno». Soy Rey.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Sí, pero además es UNO. Yo también soy UNO cuando
estoy sola, pero cuando usted y yo estamos juntos somos DOS.–
Texto correcto
Texto incorrecto
El león se aburría y no le parecía bien comparar una tortuga
con un león. Tuga siguió hablando.–
Texto correcto
Texto incorrecto
–Si una gacela está sola, también es UNO. Pero cuando está con otra gacela forman DOS. ¿Entiende?
Texto correcto
Texto incorrecto
La verdad era que no entendía ni patata.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Osea, que a la primera cosa de una lista la llamamos UNO.
Texto correcto
Texto incorrecto
Cuando otra cosa se junta con la primera, tenemos DOS. Y si hay otra, forman TRES. ¿Me sigue? –preguntó la tortúga intentando que el león la entendiera–.
Texto correcto
Texto incorrecto
Con los leopardos pasa igual. Si usted ve primero uno, luego otro y luego otro, dice «TRES». Hay TRES leopardos en totál.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¿Y diciendo «tres» puedo espantarlos?
El león rugió «¡Trrreessss...!».
Tuga tenía mucha paciencia, pero se le estava acabando.
Texto correcto
Texto incorrecto
–No, Majestad. Vamos a ber. Cuando hay varios leopardos,
¿qué les dice a los demás leones?
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Ahy varios leopardos! ¡Hay que espantarlos!
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Ahy varios leopardos! ¡Hay que espantarlos!
Texto correcto
Texto incorrecto
–Pero si dice «varios» no sabe cuantos. En cambio, si dice
«TRES», TRES leones pueden salir a perseguirlos.–
Texto correcto
Texto incorrecto
–O sea, que si veo varios leopardos que se van a zampar
varias gacelas mias digo «tress».
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Nooo! Si hay un leopardo, dice «UNO». Si hay otro más,
dice «DOS». Y si se une otro, dice «TRES». Es para saber cuantos hay, no para espantarlos.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Pues a mi no me gusta decir «unno». Parece una palabra de gacela, como si comiera hierba. Ni «doss». Parece de serpiente. Me gusta «tress». Es más agresiva.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Pues el siguiente de la lista es CUaTRO. –¿Guatro? ¡Eso sí es un rugido bueno!
a Tuga ya no le quedava una pizca de paciencia.–
Texto correcto
Texto incorrecto
–Bueno, Majestad, me voy. Que tenga buen día.
–Gracias. Creo que la conversación me ha dado hambre. Voy a ber si cazo algo.–
Texto correcto
Texto incorrecto
Mientras se alejaba despacito, Tuga oía los rugidos del león.
Parecía mentíra que aquel animal fuera Rey. –Gggguatro...
–Trrreesssss...
–Gggguatro...–
Texto correcto
Texto incorrecto
Verano. Los domadores del circo dormían en sus carromatos. Los animales velaban desconcertados. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¿Cómo ordenas algo así sin consultarme? –le preguntó el león–. ¡El rey de los animales soy yo!
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Ja! El rey de los animales es el hombre, compañero.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¿De qué te quejas, Víctor? –interrumpió un osito –. ¿Acaso los hombres no nos dan techo y comida?
Texto correcto
Texto incorrecto
–Tú has nacido bajo la lona del circo –le contestó Víctor–.
Texto correcto
Texto incorrecto
No puedes entender, aún, la alegría de la libertad...
Texto correcto
Texto incorrecto
–¿Se puede saber para qué haremos huelga? –gruñó la foca.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Al fin una buena pregunta! –exclamó Víctor.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y les explicó que trabajaban para que el dueño del circo se
enriqueciera..., que los obligaban a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente..., que se los forzaba a imitar a los hombres... y que patatín y que patatán.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Pamplinas... –se burló el león–. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres?
Texto correcto
Texto incorrecto
–El loro será nuestro intérprete –dijo Víctor.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los dobló y salió afuera.
Texto correcto
Texto incorrecto
Enseguida, abrió las jaulas de sus compañeros.
Texto correcto
Texto incorrecto
Al rato, todos retozaban alrededor de los carromatos.
Texto correcto
Texto incorrecto
El dueño del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante.
Texto correcto
Texto incorrecto
Hacía mucho calor. (Los animales nunca supieron
si pidió socorro por eso y después se desmayó...).
Texto correcto
Texto incorrecto
Los domadores acudieron en su auxilio.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Los animales están sueltos! –gritaron.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Ya no vamos a trabajar en el circo! –dijo el elefante.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Ustedes, a las jaulas! –gruñeron los orangutánes.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y se lanzaron sobre los honbres y los encerraron.
Texto correcto
Texto incorrecto
La gente que llegó a las taquiyas las encontró cerradas
con grandes carteles que decían:
Texto correcto
Texto incorrecto
Entre tanto, Víctor y sus compañeros intentavan amaestrar a los hombres:
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Caminen a cuatro patas y salten por estos aros de fuego! –¡Mantengan el equilivrio apoyados sobre sus cabezas!
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Rebuznen! ¡Maullen! ¡Píen! ¡Ladren! ¡Rujan!
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Vasta, por favor! –gimió el dueño del circo–. ¿Qué quieren? El loro pronunció el discurso que le había enseñado
el elefante:
Texto correcto
Texto incorrecto
–Con que esto no, y eso tampoco, y no es justo, y que
patatín y que patatán... porque... o nos envian de regreso a nuestras anchas selvas... o inauguramos el primer circo de hombres animalizado.
Texto correcto
Texto incorrecto
Las camaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de semana: en el aeropuerto, cada uno con su billete entre los dientes (o en el pico en el caso del loro), todos los animales se colocaban frente a la puerta de embarque con destino a África.
Texto correcto
Texto incorrecto
El dueño del circo contrató dos aviones: en uno viajaron los tigres, el león, los orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue ocupado completamente por Víctor... porque todos savemos que un elefante ocupa mucho espacio...
Texto correcto
Texto incorrecto
Según una antigua historia, los griegos levantaron una hermosa ciudad que se extendía por una gran llanura al pie de una majestuosa colina.
Texto correcto
Texto incorrecto
Como se sentían muy orgullosos de aquel espléndido lugar, pensaron que solo a un dios le correspondía el honor de apadrinarlo y darle nombre. Ahora bien, esa divinidad debería ofrecer a cambio algo muy especial...
Texto correcto
Texto incorrecto
Dos dioses muy importantes, Poseidón y Atenea, se sintieron atraídos por aquel reto y aspiraron por separado a tal honor.
Texto correcto
Texto incorrecto
El primero en presentarse fue Poseidón, el dios del mar, quien podía desencadenar fuertes tempestades o calmar el más furioso oleaje con un simple movimiento de su tridente.
Texto correcto
Texto incorrecto
–Nobles ciudadanos, aquí tenéis mi regalo –dijo con solemnidad a los allí reunidos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y clavando el tridente en la roca, hizo brotar un caudaloso manantial.
Texto correcto
Texto incorrecto
La multitud quedó impresionada por el valioso regalo.
Texto correcto
Texto incorrecto
El agua era muy apreciada en un lugar dedicado sobre todo a la agricultura.
Texto correcto
Texto incorrecto
El dios del mar, por su parte, sintió una enorme satisfacción, seguro como estaba de su triunfo.
Texto correcto
Texto incorrecto
Pero aquella alegría se fue tornando en inquietud a medida que la población advertía que las aguas no dejaban de manar y que las casas corrían el peligro de ser inundadas.
Texto correcto
Texto incorrecto
–¡Además es agua salada! –dijeron unos campesinos–. ¡Este manantial arruinará nuestras cosechas!
Texto correcto
Texto incorrecto
Ante las protestas de todos, Poseidón tubo que golpear de nuevo la roca para detener el manantial.
Texto correcto
Texto incorrecto
En ese preciso instante apareció en todo su explendor
Texto correcto
Texto incorrecto
Atenea, la diosa de la guerra y de la sabiduría. Atenea, armada con una inponente lanza, un brillante casco y un escudo protector, habló así:
Texto correcto
Texto incorrecto
–Habitantes de la ciudad, bengo a ofreceros mi regalo.
Texto correcto
Texto incorrecto
Entonces, golpeó la tierra con su lanza y al momento nació un olibo diminuto, repleto de aceitunas.
Texto correcto
Texto incorrecto
La muchedumbre dió muestras de su profunda decepción ante el modesto presente de la diosa.
Texto correcto
Texto incorrecto
¿Un simple arbol era todo cuanto ella podía ofrecerles?
Texto correcto
Texto incorrecto
–Mi ovsequio –continuó Atenea como si les leyera el pensamiento– puede pareceros poco para una ciudad tan magnífica como la vuestra, pero os aseguro que os resultará de gran utilidad a vosotros, a vuestros hijos y a los hijos de vuestros hijos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Podeis comer sus frutos, utilizar su madera para calentaros en el frío invierno y obtener aceite para cocinar y alumbraros.
Texto correcto
Texto incorrecto
Este sencillo árbol os proporcionará luz, calor
y alimento a lo largo de los síglos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y yo prometo cuidar y defender vuestra ciudad, a la que deseo una paz duradera hasta el final de los tienpos.
Texto correcto
Texto incorrecto
Los aplausos de la muchedumbre enbolvieron las palabras de la diosa.
Texto correcto
Texto incorrecto
Y, sin bacilación alguna, Atenea fue elegida para proteger la ciudad, a la que llamaron Atenas en su honor.
Texto correcto
Texto incorrecto
Ella, que habló con tanta sabiduría, fue quien les regaló a los griegos el umilde árbol cuyas hojas son, todavía hoy, el símbolo
de la paz.
Texto correcto
Texto incorrecto
El rey ha salido de caza con un grupo de nobles. En un momento, persigiendo a un conejo, se interna en el bosque.
Texto correcto
Texto incorrecto
Allí se encuentra con un leñador trabajando.
Texto correcto
Texto incorrecto
(Se lleva una mano al sombrero, en un gesto de saludo). Pues... Ssssí. Sí, me dirijo hacia allí.
Texto correcto
Texto incorrecto
Aún le queda para llegar. ¿Be aquella colina a lo lejos? El pueblo está detrás. Puede ser una hora andando. Y a buen paso.
Texto correcto
Texto incorrecto
No importa. Caminar por aquí es un placer ¡y hace un día espléndido...!
Texto correcto
Texto incorrecto
Lleva ya un rato picando el sol. ¡Y eso que aún es temprano! No es normal que en el tiempo en el que estamos haga tanto calor. Cualquier día de estos llega el frío sin abisar.
Texto correcto
Texto incorrecto
¡Pues claro! (Se vuelve hacia un hatillo que guarda al pie de un árbol, saca el agua y se la ofrece). Aquí tiene. Espero que aún siga fresca.
Texto correcto
Texto incorrecto
No... Sí, bueno, duro si es..., pero yo no puedo quejarme. Es verdad que trabajo de sol a sol y que soporto el calor, el frío y la lluvia. Pero tengo todo lo que necesito. Soy un hombre afortunado.
Texto correcto
Texto incorrecto
¡Hombre, me gustaría poder descansar algún día! Pero el bosque no entiende de fiestas, así que no me queda más remedio que venir todos los días.
Texto correcto
Texto incorrecto
¿Y no hay nada que no tengas y que deses o algún sueño que quieras cumplir?
Texto correcto
Texto incorrecto
Ya llegamos, buen hombre. Por fin vas a conocer al rey.
Texto correcto
Texto incorrecto
