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WorksheetsTRIMESTRAL COMUNICACIÓN - II TRIMESTRE - GRADO OCTAVO - COLEGIO GERMÁN ARCINIEGAS IED
Total questions: 10
Worksheet time: 39mins
RESPONDA LAS PREGUNTAS 1 A 3 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Los nuevos templos
Los centros comerciales surgen en la medida en que hay desvalorización del centro de las ciudades y una pérdida de funciones de los sitios que en otras épocas convocaban allí a la ciudadanía: la plaza pública, los grandes teatros y las instancias gubernamentales que se desplazan hacia lugares que se suponen más convenientes. “Descuidamos tanto la calle que la simulación de la calle triunfa”, dice el arquitecto Maurix Suárez, experto en el tema. El centro comercial es escenografía, y crea una ilusión de interacción ciudadana que en realidad no existe. Lo contrario al vecindario y al barrio, lugares que en sociedades sanas propician el encuentro y la solidaridad. El centro comercial da estatus. Allí se va no solamente a ver y ser visto, sino a exhibir lo que exige el capitalismo rampante: capacidad de compra. El centro comercial es un lugar privado que simula ser público, donde dejamos de ser ciudadanos para ser clientes en potencia. Es triste ver cómo se instaura una cultura del manejo del tiempo de ocio que hace que las familias prefieran estos lugares que venden la idea de que consumir es la forma de ser feliz, al parque o la calle que bulle con sus realidades complejas.
En el enunciado “Allí se va no solamente a ver y ser visto, sino a exhibir lo que
exige el capitalismo rampante”, la palabra subrayada tiene la función de
restringir la información de la idea anterior.
explicar lo anotado en la idea que la precede.
señalar una oposición con lo anotado previamente.
ampliar la información de lo anotado previamente.
Los nuevos templos
Los centros comerciales surgen en la medida en que hay desvalorización del centro de las ciudades y una pérdida de funciones de los sitios que en otras épocas convocaban allí a la ciudadanía: la plaza pública, los grandes teatros y las instancias gubernamentales que se desplazan hacia lugares que se suponen más convenientes. “Descuidamos tanto la calle que la simulación de la calle triunfa”, dice el arquitecto Maurix Suárez, experto en el tema. El centro comercial es escenografía, y crea una ilusión de interacción ciudadana que en realidad no existe. Lo contrario al vecindario y al barrio, lugares que en sociedades sanas propician el encuentro y la solidaridad. El centro comercial da estatus. Allí se va no solamente a ver y ser visto, sino a exhibir lo que exige el capitalismo rampante: capacidad de compra. El centro comercial es un lugar privado que simula ser público, donde dejamos de ser ciudadanos para ser clientes en potencia. Es triste ver cómo se instaura una cultura del manejo del tiempo de ocio que hace que las familias prefieran estos lugares que venden la idea de que consumir es la forma de ser feliz, al parque o la calle que bulle con sus realidades complejas.
Según el texto, los centros comerciales surgen y cobran importancia porque
la calle no permite la solidaridad y el encuentro entre las personas.
la escenografía de la ciudad crea una realidad de interacción compleja.
los lugares públicos se han desplazado y el centro ha perdido su valor.
en los espacios públicos se genera un proceso de simulación de lo privado.
Los nuevos templos
Los centros comerciales surgen en la medida en que hay desvalorización del centro de las ciudades y una pérdida de funciones de los sitios que en otras épocas convocaban allí a la ciudadanía: la plaza pública, los grandes teatros y las instancias gubernamentales que se desplazan hacia lugares que se suponen más convenientes. “Descuidamos tanto la calle que la simulación de la calle triunfa”, dice el arquitecto Maurix Suárez, experto en el tema. El centro comercial es escenografía, y crea una ilusión de interacción ciudadana que en realidad no existe. Lo contrario al vecindario y al barrio, lugares que en sociedades sanas propician el encuentro y la solidaridad. El centro comercial da estatus. Allí se va no solamente a ver y ser visto, sino a exhibir lo que exige el capitalismo rampante: capacidad de compra. El centro comercial es un lugar privado que simula ser público, donde dejamos de ser ciudadanos para ser clientes en potencia. Es triste ver cómo se instaura una cultura del manejo del tiempo de ocio que hace que las familias prefieran estos lugares que venden la idea de que consumir es la forma de ser feliz, al parque o la calle que bulle con sus realidades complejas.
Una de las estrategias usadas por la autora para reforzar su argumento es
citar la opinión de un experto en el tema.
hacer alusión a los teatros y a la plaza pública.
cuestionar el manejo del tiempo del ciudadano.
mencionar las demandas del capitalismo.
RESPONDA LAS PREGUNTAS 4 A 5 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
La espera de la muerte
—¿Muerto? —dijo el hombre—. Me aburre la muerte. Nadie puede contar su muerte como otra aventura.
Estaba sobre la piedra habitual en el río, las aguas del charco hondo parecían sonar dentro de él mismo.
—Si llegara la muerte, me tiraría al charco. —Porque ella era para él otro grafismo, como un aviso en los muros. Sonrió con severa tristeza, miró las ramas altas de laureles y yarumos, las nubes sobre las hojas, el sol en la montaña, volvió la mirada en derredor de la piedra.
—¿Por qué la muerte no le tiene miedo a la vida?
—Porque son hermanas.
—Si la muerte viene, me tiro al charco hasta que se retire. —La fiebre lo había agotado, pensaba que su temblor era el temblor del agua. Miró hacia su cuarto, allí estuvo buscándolo la muerte, de allí salía y se acercaba, definitivamente.
—¡No me agarrará sobre la piedra!
Se desnudó y se tiró al charco para rehuirla. La muerte ocupó su puesto en la piedra, nadie la vio en esos minutos, porque nadie había en derredor. El hombre seguía bajo el remolino, alcanzó a pensar que la muerte era más rápida y de mayores presencias, pues la había encontrado también en el fondo de las aguas, sin tiempo ya para seguir huyendo.
La expresión “Porque son hermanas” hace referencia a la muerte y
la piedra.
la tristeza.
la fiebre.
la vida.
La espera de la muerte
—¿Muerto? —dijo el hombre—. Me aburre la muerte. Nadie puede contar su muerte como otra aventura.
Estaba sobre la piedra habitual en el río, las aguas del charco hondo parecían sonar dentro de él mismo.
—Si llegara la muerte, me tiraría al charco. —Porque ella era para él otro grafismo, como un aviso en los muros. Sonrió con severa tristeza, miró las ramas altas de laureles y yarumos, las nubes sobre las hojas, el sol en la montaña, volvió la mirada en derredor de la piedra.
—¿Por qué la muerte no le tiene miedo a la vida?
—Porque son hermanas.
—Si la muerte viene, me tiro al charco hasta que se retire. —La fiebre lo había agotado, pensaba que su temblor era el temblor del agua. Miró hacia su cuarto, allí estuvo buscándolo la muerte, de allí salía y se acercaba, definitivamente.
—¡No me agarrará sobre la piedra!
Se desnudó y se tiró al charco para rehuirla. La muerte ocupó su puesto en la piedra, nadie la vio en esos minutos, porque nadie había en derredor. El hombre seguía bajo el remolino, alcanzó a pensar que la muerte era más rápida y de mayores presencias, pues la había encontrado también en el fondo de las aguas, sin tiempo ya para seguir huyendo.
La expresión “La fiebre lo había agotado, pensaba que su temblor era el temblor
del agua” indica que el hombre se encontraba en un estado de delirio,
porque
caminó mucho entre laureles, yarumos y montañas.
confundía su estado físico con el movimiento del agua.
podía resbalar de la piedra y caer al profundo charco.
estaba sobre una piedra, solo y muy angustiado.
RESPONDA LA PREGUNTA 6 Y 7 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Nadie es justo por voluntad sino porque no tiene el poder de cometer injusticias. Esto lo percibiremos mejor si nos imaginamos las cosas del siguiente modo: demos tanto al justo como al injusto el poder de hacer lo que cada uno de ellos quiere, y a continuación sigámoslos para observar hasta dónde lo lleva a cada uno el deseo. Entonces sorprenderemos al justo tomando el mismo camino que el injusto, siguiendo sus propios intereses, lo que toda criatura
persigue por naturaleza como un bien, pero que la fuerza de la ley obliga a seguir el camino del respeto por la igualdad.
El poder del que hablo sería efectivo al máximo si aquellos hombres adquirieran una fuerza tal como la que se dice que cierta vez tuvo Giges, el antepasado del lidio. Giges era un pastor que servía al entonces rey de Lidia. Un día sobrevino una gran tormenta y un terremoto que rasgó la tierra y produjo un abismo en el lugar en que Giges llevaba el ganado a pastorear. Asombrado al ver esto, descendió al abismo y halló, entre otras maravillas que narran los mitos, un caballo de bronce, hueco y con ventanillas, a través de las cuales divisó adentro un cadáver de tamaño más grande que el de un hombre, según parecía, y que no tenía nada excepto un anillo de oro en la mano. Giges le quitó el anillo y salió del abismo. Ahora bien, los pastores hacían su reunión habitual para dar al rey el informe mensual concerniente a la hacienda, cuando llegó Giges llevando el anillo. Tras sentarse entre los demás, casualmente volvió el engaste del anillo hacia el interior de su mano. Al suceder esto se tornó invisible para los que estaban sentados allí, quienes se pusieron a hablar de él como si se hubiera ido. Giges se asombró, y luego, examinando el anillo, dio vuelta al engaste hacia afuera y tornó a hacerse visible. Al advertirlo, experimentó con el anillo para ver si tenía tal propiedad, y comprobó que así era: cuando giraba el engaste hacia adentro, su dueño se hacía invisible, y cuando lo giraba hacia afuera, se hacía visible. En cuanto se hubo cerciorado de ello, maquinó el modo de formar parte de los que fueron a la residencia del rey como informantes y, una vez allí, sedujo a la reina y con ayuda de ella mató al rey y se apoderó del reino.
Por consiguiente, si hubiese dos anillos como el de Giges y se diera uno a un hombre justo y otro a uno injusto, ninguno perseveraría en la justicia ni soportaría abstenerse de bienes ajenos, cuando podría tanto apoderarse impunemente de lo que quisiera del mercado, como, al entrar en las casas, acostarse con la mujer que prefiriera, y tanto matar a unos como librar de las cadenas a otros, según su voluntad, y hacer todo como si fuera igual a un dios entre los hombres. En esto, el hombre justo no haría nada diferente del injusto, sino que ambos marcharían por el mismo camino. E incluso se diría que esto es una importante prueba de que nadie es justo si no es forzado a serlo, por no considerarse a la justicia como un bien individual, ya que allí donde cada uno se cree capaz de cometer injusticias, las comete. En efecto, todo hombre piensa que la injusticia le brinda más ventajas individuales que la justicia, y está en lo cierto, si habla de acuerdo con esta teoría.
¿Cuál de las siguientes afirmaciones contradice las ideas que presenta el autor?
Algunas personas actúan justamente a pesar de poder actuar de manera injusta.
La injusticia, contrariamente a la justicia, es natural en el ser humano.
Actuar con justicia brinda menos ventajas que hacerlo con injusticia.
La injusticia, contrariamente a la justicia, se comete voluntariamente.
Nadie es justo por voluntad sino porque no tiene el poder de cometer injusticias. Esto lo percibiremos mejor si nos imaginamos las cosas del siguiente modo: demos tanto al justo como al injusto el poder de hacer lo que cada uno de ellos quiere, y a continuación sigámoslos para observar hasta dónde lo lleva a cada uno el deseo. Entonces sorprenderemos al justo tomando el mismo camino que el injusto, siguiendo sus propios intereses, lo que toda criatura
persigue por naturaleza como un bien, pero que la fuerza de la ley obliga a seguir el camino del respeto por la igualdad.
El poder del que hablo sería efectivo al máximo si aquellos hombres adquirieran una fuerza tal como la que se dice que cierta vez tuvo Giges, el antepasado del lidio. Giges era un pastor que servía al entonces rey de Lidia. Un día sobrevino una gran tormenta y un terremoto que rasgó la tierra y produjo un abismo en el lugar en que Giges llevaba el ganado a pastorear. Asombrado al ver esto, descendió al abismo y halló, entre otras maravillas que narran los mitos, un caballo de bronce, hueco y con ventanillas, a través de las cuales divisó adentro un cadáver de tamaño más grande que el de un hombre, según parecía, y que no tenía nada excepto un anillo de oro en la mano. Giges le quitó el anillo y salió del abismo. Ahora bien, los pastores hacían su reunión habitual para dar al rey el informe mensual concerniente a la hacienda, cuando llegó Giges llevando el anillo. Tras sentarse entre los demás, casualmente volvió el engaste del anillo hacia el interior de su mano. Al suceder esto se tornó invisible para los que estaban sentados allí, quienes se pusieron a hablar de él como si se hubiera ido. Giges se asombró, y luego, examinando el anillo, dio vuelta al engaste hacia afuera y tornó a hacerse visible. Al advertirlo, experimentó con el anillo para ver si tenía tal propiedad, y comprobó que así era: cuando giraba el engaste hacia adentro, su dueño se hacía invisible, y cuando lo giraba hacia afuera, se hacía visible. En cuanto se hubo cerciorado de ello, maquinó el modo de formar parte de los que fueron a la residencia del rey como informantes y, una vez allí, sedujo a la reina y con ayuda de ella mató al rey y se apoderó del reino.
Por consiguiente, si hubiese dos anillos como el de Giges y se diera uno a un hombre justo y otro a uno injusto, ninguno perseveraría en la justicia ni soportaría abstenerse de bienes ajenos, cuando podría tanto apoderarse impunemente de lo que quisiera del mercado, como, al entrar en las casas, acostarse con la mujer que prefiriera, y tanto matar a unos como librar de las cadenas a otros, según su voluntad, y hacer todo como si fuera igual a un dios entre los hombres. En esto, el hombre justo no haría nada diferente del injusto, sino que ambos marcharían por el mismo camino. E incluso se diría que esto es una importante prueba de que nadie es justo si no es forzado a serlo, por no considerarse a la justicia como un bien individual, ya que allí donde cada uno se cree capaz de cometer injusticias, las comete. En efecto, todo hombre piensa que la injusticia le brinda más ventajas individuales que la justicia, y está en lo cierto, si habla de acuerdo con esta teoría.
De los siguientes enunciados, ¿cuál presenta un supuesto subyacente a la afirmación “Todo hombre piensa que la injusticia le brinda más ventajas individuales que la justicia, y está en lo cierto, si habla de acuerdo con esta teoría”?
La injusticia brinda las mismas ventajas individuales que la justicia.
La justicia, al igual que la injusticia, brinda ventajas individuales.
La injusticia, a diferencia de la justicia, brinda pocas ventajas individuales.
La justicia no brinda ninguna de las ventajas individuales que la injusticia brinda.
Decisión
(1) nos quieren dar una profesión y
(2) Los padres son previsores,
(3) Entre ambos términos: vocación y profesión,
(4) pero no comprensivos;
(5) no consultan nuestra vocación.
(6) existe una diferencia profunda:
(7) lo segundo es lo que nos proponemos o nos proponen deliberadamente.
(8) lo primero es lo que nos nace, como un impulso incontenible;
Luis Alberto Sánchez, Examen de conciencia
El orden correcto de los enunciados es:
A. 1-7-9-2-5-4-8-3-6
B. 2-5-4-6-8-3-7-9-1
C. 2-5-4-8-3-6-7-9-1
D. 1-4-6-8-7-9-2-5-3
La tensión es un sentimiento de inestabilidad o incomodidad debido a influencias externas. Es bueno tener un cierto nivel de tensión porque sin ella, no seríamos trabajadores dedicados. Sin un plazo o una meta, tal vez no logremos las cosas que nos hacen felices. Uno puede decir que un poco de tensión puede mantenernos disciplinados y enfocados. La idea principal en este pasaje es:
La tensión es un sentimiento de inestabilidad.
Un poco de tensión puede ser buena.
La presión puede ser algo sano en cantidades pequeñas.
Tener un plazo nos puede ayudar a lograr algo.
Hace algunos años, la calle principal de nuestro pueblo no tenía mucho que ofrecer. La mayoría de la gente iba al centro comercial que estaba en las afueras de la ciudad o iba de compras hasta el centro. Sin embargo, unos empresarios valientes decidieron que nuestro pueblo tenía posibilidades y abrieron unas tiendas únicas. Organizaron eventos especiales como conciertos y ferias de arte los cuales trajeron más gente a la calle principal. En cuanto más gente venía más negocios abrían. Muchos abrieron durante el año pasado incluso un salón de té, una cafetería, una tienda de antigüedades y una tienda general al estilo antiguo. La más reciente fue "Un Segundo Hogar," una tienda administrada por una caridad local la cual vende artículos y ropa usados. Ahora, nuestro pueblo es un lugar interesante. La idea principal en este pasaje es:
El pueblo del escritor se ha convertido en un lugar interesante.
A la gente le encanta reunirse en la calle principal.
El pueblo del escritor es aburrido.
La adición más reciente al pueblo es una tienda llamada "Un Segundo Hogar."
