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Test de comprensión lectora

Total questions: 12

Worksheet time: 3hrs 0mins

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1.

1- Habilidad: Identificar el propósito del autor


Lee este fragmento del famoso discurso del ex primerministro británico Winston S. Churchill, acerca de la necesidad de alcanzar la unidad y fraternidad entre los países europeos. Luego, escribe la letra de la respuesta correcta en la casilla.


Texto 1: La anhelada unidad Europea


"Deseo hablarles hoy sobre la tragedia de Europa. Este noble continente, que abarca as regiones más privilegiadas y cultivadas de la tierra, que disfruta de un clima templado y uniforme, es a cuna de todas las razas originarias del mundo. Es la cuna de la fe y la ética cristiana. Es el origen de casi todas las culturas, artes, filosofía y ciencias, tanto de los tiempos modernos como de los antiguos. Si Europa se uniera, compartiendo su herencia común, la felicidad, prosperidad y la gloria que disfrutarían su trecientos o cuatrocientos millones de habitantes no tendría límites . Y, sin embargo, es desde Europa de donde ha surgid y se ha desarrollado esta serie de horribles guerras nacionales.

Es cierto que algunos pequeños Estados se han recuperado rápidamente, pero en grades áreas, una masa trémula de atormentados , hambrientos, desposeídos y aturdidos seres humanos se encuentran ante las ruinas de sus ciudades y de sus casas y escudriñan los oscuros horizontes, temiendo un nuevo peligro, tiranía y terror.


A pesar de todo, aún hay un remedio que, si se adoptara de una manera general y espontánea. podría cambiar todo el panorama como por ensalmo. ¿Cuál es ese eficaz remedio? Es volver a crear la familia europea , o al menos todo lo que se pueda de ella, y dotarla de una estructura bajo la cual pueda vivir en paz, seguridad y libertad".


1- ¿Cuál es el propósito de Winston S. Churchill?


a) Informar el destinatario sobre la tragedia de Europa.


b)Enseñar al destinatario a defender la paz, después de una Guerra Mundial.


c) Persuadir a la audiencia sobre la importancia de la unidad y paz en Europa.


d) Relatar la tragedia que vive Europa por la guerra.

(a)  

2.

1- Habilidad: Identificar el propósito del autor


Lee este fragmento del famoso discurso del exprimerministro británico Winston S. Churchill, acerca de la necesidad de alcanzar la unidad y fraternidad entre los países europeos. Luego, escribe la letra de la respuesta correcta en la casilla.


Texto 1: La anhelada unidad Europea


"Deseo hablarles hoy sobre la tragedia de Europa. Este noble continente, que abarca as regiones más privilegiadas y cultivadas de la tierra, que disfruta de un clima templado y uniforme, es a cuna de todas las razas originarias del mundo. Es la cuna de la fe y la ética cristiana. Es el origen de casi todas las culturas, artes, filosofía y ciencias, tanto de los tiempos modernos como de los antiguos. Si Europa se uniera, compartiendo su herencia común, la felicidad, prosperidad y la gloria que disfrutarían su trecientos o cuatrocientos millones de habitantes no tendría límites . Y, sin embargo, es desde Europa de donde ha surgid y se ha desarrollado esta serie de horribles guerras nacionales.

Es cierto que algunos pequeños Estados se han recuperado rápidamente, pero en grades áreas, una masa trémula de atormentados , hambrientos, desposeídos y aturdidos seres humanos se encuentran ante las ruinas de sus ciudades y de sus casas y escudriñan los oscuros horizontes, temiendo un nuevo peligro, tiranía y terror.


A pesar de todo, aún hay un remedio que, si se adoptara de una manera general y espontánea. podría cambiar todo el panorama como por ensalmo. ¿Cuál es ese eficaz remedio? Es volver a crear la familia europea , o al menos todo lo que se pueda de ella, y dotarla de una estructura bajo la cual pueda vivir en paz, seguridad y libertad".


2) ¿Cómo sabes que tu respuesta anterior es correcta?


a) Porque enseña sobre Europa y la guerra


b) Porque informa sobre Europa y los efectos de la guerra.


c) Porque contienen información detallada sobre la postguerra


d) Porque intenta convencer a la audiencia sobre la importancia de la unidad y paz europeas

(a)  

3.

EJERCICIOS DE SUPOSICIÓN E INFERENCIA


Lee el siguiente fragmento y analiza las afirmaciones que van a continuación. Si piensas que es una suposición, escribe una S, y si es inferencia una I, en el espacio que sucede a la afirmación.


No había luna, las luces de todos los faroles estaban apagadas; el solitario y pedregoso camino campestre recto y polvoriento ve avanzar a gran velocidad a un auto negro, sin luces. Por el medio del camino un hombre de raza negra y vestido con negros ropajes, avanza en sentido contrario. Justo antes de aplastar al hombre, el auto se detiene, frenando bruscamente, acallando su ruidoso motor.


¿Cuál(es) de la(s) siguiente(s) afirmación(es) nos permite(n) inferir el porqué el chofer del auto frenó a tiempo y cuál(es) serían las suposición(es)?


1) El hombre negro al oír el motor gritó violentamente.

(a)  

4.

Lee el siguiente fragmento y analiza las afirmaciones que van a continuación. Si piensas que es una suposición, escribe una S, y si es inferencia una I, en el espacio que sucede a la afirmación.


No había luna, las luces de todos los faroles estaban apagadas; el solitario y pedregoso camino campestre recto y polvoriento ve avanzar a gran velocidad a un auto negro, sin luces. Por el medio del camino un hombre de raza negra y vestido con negros ropajes, avanza en sentido contrario. Justo antes de aplastar al hombre, el auto se detiene, frenando bruscamente, acallando su ruidoso motor.


¿Cuál(es) de la(s) siguiente(s) afirmación(es) nos permite(n) inferir el porqué el chofer del auto frenó a tiempo y cuál(es) serían las suposición(es)?


2) El hombre llevaba una linterna.

(a)  

5.

Futbol en el aula


En el verano de 2010, en una de esas ferias en las que informo a los estudiantes latinos de los institutos sobre los estudios universitarios, descubrí las posibilidades pedagógicas del fútbol. En mis conversaciones con ellos noté que todos se detenían en mi acento y celebraban con efusión a La Roja. Les gustaba hablar conmigo de fútbol y de la fuerza de los equipos españoles. A esos chicos les imponían mucho respeto los estudios de letras, reconocían que no eran lectores, que la poesía les daba miedo, que no tenían ni idea de cómo hacer un análisis de texto, pero que sabían de fútbol.

He de reconocer que al principio pensé disgustada que el fútbol se estaba merendando las humanidades; pero luego comprendí que, en el pan de un bocadillo de balones y estadios, solo tenía que meter la mejor literatura y el mejor cine. Esos muchachos me estaban confesando sus inseguridades y me daban las claves de un lenguaje que entendían. Me tocaba entonces buscar el punto de encuentro entre esa mirada futbolera y mi pasión por las buenas historias y los grandes poemas.

Planeé un curso de fútbol y me aprendí las reglas oficiales de los que quieren ser árbitros. Busqué las mejores columnas, las historias más sorprendentes, los conflictos más espeluznantes, las jugadas milagrosas. De una antología estupenda titulada Un balón envenenado saqué poemas para cada día. Mis estudiantes asustadizos se quedaron prendados con la poesía que hablaba su lenguaje. Vimos películas y leímos cuentos donde desciframos los secretos de las buenas tramas con sus personajes. Estudiamos a las grandes campeonas históricas como Lily Parr, a los equipos femeninos de las trabajadoras de las fábricas británicas que fueron relegados con prejuicios. A estrellas de ahora como la brasileña Marta Vieira que hacen del fútbol un arte con estilo.

Analizamos indignados el lado más bochornoso que encierra corrupciones y otras miserias en ciertos clubes. Todo era posible en esa aula donde los estudiantes se despojaban de su fe ciega para convertirse en futboleros apasionados, pero también lectores, cinéfilos, ciudadanos del mundo informados y críticos.

Vibramos con los mejores goles en cámara lenta. Con el baile de los cuerpos que trazan recorridos épicos sobre la hierba y despiertan un coro de gritos al unísono. Y lloramos, también lloramos con rabia por culpa de los hinchas violentos, por ese lado grotesco de la historia del fútbol que muestra odio, peleas y asesinatos. Escenas lamentables que hacen que este gran deporte tenga una herida que supura en los estadios.

(Ana Merino, Diario El País)


1. A partir del texto, ¿qué característica debe poseer un profesor?


A. Debe mirar con menos seriedad la enseñanza.

B. Debe conocer los intereses de sus estudiantes.

C. Debe introducir el juego durante sus clases.

D. Debe enseñar acerca de distintos temas.

(a)  

6.

Futbol en el aula


En el verano de 2010, en una de esas ferias en las que informo a los estudiantes latinos de los institutos sobre los estudios universitarios, descubrí las posibilidades pedagógicas del fútbol. En mis conversaciones con ellos noté que todos se detenían en mi acento y celebraban con efusión a La Roja. Les gustaba hablar conmigo de fútbol y de la fuerza de los equipos españoles. A esos chicos les imponían mucho respeto los estudios de letras, reconocían que no eran lectores, que la poesía les daba miedo, que no tenían ni idea de cómo hacer un análisis de texto, pero que sabían de fútbol.

He de reconocer que al principio pensé disgustada que el fútbol se estaba merendando las humanidades; pero luego comprendí que, en el pan de un bocadillo de balones y estadios, solo tenía que meter la mejor literatura y el mejor cine. Esos muchachos me estaban confesando sus inseguridades y me daban las claves de un lenguaje que entendían. Me tocaba entonces buscar el punto de encuentro entre esa mirada futbolera y mi pasión por las buenas historias y los grandes poemas.

Planeé un curso de fútbol y me aprendí las reglas oficiales de los que quieren ser árbitros. Busqué las mejores columnas, las historias más sorprendentes, los conflictos más espeluznantes, las jugadas milagrosas. De una antología estupenda titulada Un balón envenenado saqué poemas para cada día. Mis estudiantes asustadizos se quedaron prendados con la poesía que hablaba su lenguaje. Vimos películas y leímos cuentos donde desciframos los secretos de las buenas tramas con sus personajes. Estudiamos a las grandes campeonas históricas como Lily Parr, a los equipos femeninos de las trabajadoras de las fábricas británicas que fueron relegados con prejuicios. A estrellas de ahora como la brasileña Marta Vieira que hacen del fútbol un arte con estilo.

Analizamos indignados el lado más bochornoso que encierra corrupciones y otras miserias en ciertos clubes. Todo era posible en esa aula donde los estudiantes se despojaban de su fe ciega para convertirse en futboleros apasionados, pero también lectores, cinéfilos, ciudadanos del mundo informados y críticos.

Vibramos con los mejores goles en cámara lenta. Con el baile de los cuerpos que trazan recorridos épicos sobre la hierba y despiertan un coro de gritos al unísono. Y lloramos, también lloramos con rabia por culpa de los hinchas violentos, por ese lado grotesco de la historia del fútbol que muestra odio, peleas y asesinatos. Escenas lamentables que hacen que este gran deporte tenga una herida que supura en los estadios.

(Ana Merino, Diario El País)


- A partir del texto, ¿cuál de los siguientes factores es fundamental para vincular a los estudiantes en su aprendizaje?


A. El compañerismo.

B. La motivación.

C. La amistad.

D. El cariño.

(a)  

7.

Futbol en el aula


En el verano de 2010, en una de esas ferias en las que informo a los estudiantes latinos de los institutos sobre los estudios universitarios, descubrí las posibilidades pedagógicas del fútbol. En mis conversaciones con ellos noté que todos se detenían en mi acento y celebraban con efusión a La Roja. Les gustaba hablar conmigo de fútbol y de la fuerza de los equipos españoles. A esos chicos les imponían mucho respeto los estudios de letras, reconocían que no eran lectores, que la poesía les daba miedo, que no tenían ni idea de cómo hacer un análisis de texto, pero que sabían de fútbol.

He de reconocer que al principio pensé disgustada que el fútbol se estaba merendando las humanidades; pero luego comprendí que, en el pan de un bocadillo de balones y estadios, solo tenía que meter la mejor literatura y el mejor cine. Esos muchachos me estaban confesando sus inseguridades y me daban las claves de un lenguaje que entendían. Me tocaba entonces buscar el punto de encuentro entre esa mirada futbolera y mi pasión por las buenas historias y los grandes poemas.

Planeé un curso de fútbol y me aprendí las reglas oficiales de los que quieren ser árbitros. Busqué las mejores columnas, las historias más sorprendentes, los conflictos más espeluznantes, las jugadas milagrosas. De una antología estupenda titulada Un balón envenenado saqué poemas para cada día. Mis estudiantes asustadizos se quedaron prendados con la poesía que hablaba su lenguaje. Vimos películas y leímos cuentos donde desciframos los secretos de las buenas tramas con sus personajes. Estudiamos a las grandes campeonas históricas como Lily Parr, a los equipos femeninos de las trabajadoras de las fábricas británicas que fueron relegados con prejuicios. A estrellas de ahora como la brasileña Marta Vieira que hacen del fútbol un arte con estilo.

Analizamos indignados el lado más bochornoso que encierra corrupciones y otras miserias en ciertos clubes. Todo era posible en esa aula donde los estudiantes se despojaban de su fe ciega para convertirse en futboleros apasionados, pero también lectores, cinéfilos, ciudadanos del mundo informados y críticos.

Vibramos con los mejores goles en cámara lenta. Con el baile de los cuerpos que trazan recorridos épicos sobre la hierba y despiertan un coro de gritos al unísono. Y lloramos, también lloramos con rabia por culpa de los hinchas violentos, por ese lado grotesco de la historia del fútbol que muestra odio, peleas y asesinatos. Escenas lamentables que hacen que este gran deporte tenga una herida que supura en los estadios.

(Ana Merino, Diario El País)


- ¿Qué efecto produce el uso de primera persona en el texto?


A. Permite apreciar de mejor manera el proceso que llevó a la autora a vincular fútbol con literatura.

B. Ayuda a valorar la importancia de la literatura como medio para desarrollarse intelectualmente.

C. Favorece el intento de la autora por motivar a los seguidores del futbol a disfrutar de la literatura.

D. Aporta objetividad al relato sobre la manera de motivar a los estudiantes a acceder a la literatura.

(a)  

8.

Futbol en el aula


En el verano de 2010, en una de esas ferias en las que informo a los estudiantes latinos de los institutos sobre los estudios universitarios, descubrí las posibilidades pedagógicas del fútbol. En mis conversaciones con ellos noté que todos se detenían en mi acento y celebraban con efusión a La Roja. Les gustaba hablar conmigo de fútbol y de la fuerza de los equipos españoles. A esos chicos les imponían mucho respeto los estudios de letras, reconocían que no eran lectores, que la poesía les daba miedo, que no tenían ni idea de cómo hacer un análisis de texto, pero que sabían de fútbol.

He de reconocer que al principio pensé disgustada que el fútbol se estaba merendando las humanidades; pero luego comprendí que, en el pan de un bocadillo de balones y estadios, solo tenía que meter la mejor literatura y el mejor cine. Esos muchachos me estaban confesando sus inseguridades y me daban las claves de un lenguaje que entendían. Me tocaba entonces buscar el punto de encuentro entre esa mirada futbolera y mi pasión por las buenas historias y los grandes poemas.

Planeé un curso de fútbol y me aprendí las reglas oficiales de los que quieren ser árbitros. Busqué las mejores columnas, las historias más sorprendentes, los conflictos más espeluznantes, las jugadas milagrosas. De una antología estupenda titulada Un balón envenenado saqué poemas para cada día. Mis estudiantes asustadizos se quedaron prendados con la poesía que hablaba su lenguaje. Vimos películas y leímos cuentos donde desciframos los secretos de las buenas tramas con sus personajes. Estudiamos a las grandes campeonas históricas como Lily Parr, a los equipos femeninos de las trabajadoras de las fábricas británicas que fueron relegados con prejuicios. A estrellas de ahora como la brasileña Marta Vieira que hacen del fútbol un arte con estilo.

Analizamos indignados el lado más bochornoso que encierra corrupciones y otras miserias en ciertos clubes. Todo era posible en esa aula donde los estudiantes se despojaban de su fe ciega para convertirse en futboleros apasionados, pero también lectores, cinéfilos, ciudadanos del mundo informados y críticos.

Vibramos con los mejores goles en cámara lenta. Con el baile de los cuerpos que trazan recorridos épicos sobre la hierba y despiertan un coro de gritos al unísono. Y lloramos, también lloramos con rabia por culpa de los hinchas violentos, por ese lado grotesco de la historia del fútbol que muestra odio, peleas y asesinatos. Escenas lamentables que hacen que este gran deporte tenga una herida que supura en los estadios.

(Ana Merino, Diario El País)


1. Con relación a la globalidad del texto, ¿cuál es la finalidad del primer párrafo?


A. Establecer la relevancia social que tiene el fútbol en desmedro de la literatura.

B. Contextualizar la problemática que llevó a la profesora a vincular fútbol con literatura.

C. Capturar la atención del lector a través de una anécdota que relaciona fútbol y literatura.

D. Reafirmar la sinceridad de la profesora al plantear que es posible enseñar fútbol a través de la literatura.

(a)  

9.

Señor director:


He leído con interés el artículo de Elisa Silió El que escriba ‘habrir’ no debería graduarse (EL PAÍS, 17 de febrero) sobre la importancia de una correcta ortografía y la preocupación que este tema suscita entre la comunidad educativa. No es este un tema menor. En el Liceo Francés, donde yo estudié, una falta de ortografía acarreaba un suspenso. La ortografía del francés, como todo el mundo sabe, es más compleja y difícil que la castellana, medianamente fonética. En Francia, en una solicitud de empleo, dos faltas de ortografía hacen que no se tome en consideración. Y en la comunidad anglosajona es este un debate que los medios de comunicación resaltan.

La utilización de Internet y de los SMS son algunas de las razones esgrimidas para el desastre que padecemos. Aun considerando que la ortografía no debe ser un monumento, sino un instrumento, es obvio que las razones son otras: por citar algunas, pereza, falta de lectura, falta de respeto por la lengua, mala pedagogía. Sin duda hay “analfanúmeros”, como los denomina John Allen Paulos, pero también analfabetos funcionales entre universitarios y profesionales. Quienes en diversas partes del mundo desean revisar la ortografía para convertirla en totalmente fonética esgrimen, desde mi punto de vista, argumentos demagógicos, y olvidan que la corrección del lenguaje es condición necesaria para una correcta comunicación y que la ortografía es mucho más que la correspondencia de fonemas y grafías. Los medios de comunicación social escritos tienen una gran responsabilidad, y la figura de los correctores de estilo, descuidada, es muy importante.

Para terminar, deseo recordar una frase del fiscal Jesús Chamorro, ya fallecido, pronunciada en el curso de un congreso de derechos humanos en los años setenta del siglo pasado, frase que yo no he olvidado nunca. Se refería a una carta que le había escrito una mujer humilde víctima de una injusticia. “Era una carta escrita con faltas de ortografía”, explicó el fiscal, “pero esta mujer pertenecía a una clase social en la que las faltas de ortografía no son faltas de dignidad”. No se puede decir mejor.

— Silvia Escobar.

1. ¿Cuál es el propósito comunicativo del texto?


A. Proponer soluciones para ayudar a mejorar la ortografía.

B. Expresar un juicio personal sobre el mal uso de la ortografía.

C. Aclarar cuáles son las verdaderas causas de la mala ortografía.

D. Entregar una advertencia acerca de los efectos de la mala ortografía.

(a)  

10.

Señor director:


He leído con interés el artículo de Elisa Silió El que escriba ‘habrir’ no debería graduarse (EL PAÍS, 17 de febrero) sobre la importancia de una correcta ortografía y la preocupación que este tema suscita entre la comunidad educativa. No es este un tema menor. En el Liceo Francés, donde yo estudié, una falta de ortografía acarreaba un suspenso. La ortografía del francés, como todo el mundo sabe, es más compleja y difícil que la castellana, medianamente fonética. En Francia, en una solicitud de empleo, dos faltas de ortografía hacen que no se tome en consideración. Y en la comunidad anglosajona es este un debate que los medios de comunicación resaltan.

La utilización de Internet y de los SMS son algunas de las razones esgrimidas para el desastre que padecemos. Aun considerando que la ortografía no debe ser un monumento, sino un instrumento, es obvio que las razones son otras: por citar algunas, pereza, falta de lectura, falta de respeto por la lengua, mala pedagogía. Sin duda hay “analfanúmeros”, como los denomina John Allen Paulos, pero también analfabetos funcionales entre universitarios y profesionales. Quienes en diversas partes del mundo desean revisar la ortografía para convertirla en totalmente fonética esgrimen, desde mi punto de vista, argumentos demagógicos, y olvidan que la corrección del lenguaje es condición necesaria para una correcta comunicación y que la ortografía es mucho más que la correspondencia de fonemas y grafías. Los medios de comunicación social escritos tienen una gran responsabilidad, y la figura de los correctores de estilo, descuidada, es muy importante.

Para terminar, deseo recordar una frase del fiscal Jesús Chamorro, ya fallecido, pronunciada en el curso de un congreso de derechos humanos en los años setenta del siglo pasado, frase que yo no he olvidado nunca. Se refería a una carta que le había escrito una mujer humilde víctima de una injusticia. “Era una carta escrita con faltas de ortografía”, explicó el fiscal, “pero esta mujer pertenecía a una clase social en la que las faltas de ortografía no son faltas de dignidad”. No se puede decir mejor.

— Silvia Escobar.


1. Para qué la autora hace referencia a la ortografía del francés?


A. Para resaltar las causas que explican su buena ortografía.

B. Para señalar el modelo que deberían seguir los idiomas para mejorar la ortografía.

C. Para criticar la falta de rigurosidad al sancionar este tipo de errores en el idioma español.

D. Para valorar la simplicidad que muestra el español en la corrección de las faltas de ortografía.

(a)  

11.

Señor director:


He leído con interés el artículo de Elisa Silió El que escriba ‘habrir’ no debería graduarse (EL PAÍS, 17 de febrero) sobre la importancia de una correcta ortografía y la preocupación que este tema suscita entre la comunidad educativa. No es este un tema menor. En el Liceo Francés, donde yo estudié, una falta de ortografía acarreaba un suspenso. La ortografía del francés, como todo el mundo sabe, es más compleja y difícil que la castellana, medianamente fonética. En Francia, en una solicitud de empleo, dos faltas de ortografía hacen que no se tome en consideración. Y en la comunidad anglosajona es este un debate que los medios de comunicación resaltan.

La utilización de Internet y de los SMS son algunas de las razones esgrimidas para el desastre que padecemos. Aun considerando que la ortografía no debe ser un monumento, sino un instrumento, es obvio que las razones son otras: por citar algunas, pereza, falta de lectura, falta de respeto por la lengua, mala pedagogía. Sin duda hay “analfanúmeros”, como los denomina John Allen Paulos, pero también analfabetos funcionales entre universitarios y profesionales. Quienes en diversas partes del mundo desean revisar la ortografía para convertirla en totalmente fonética esgrimen, desde mi punto de vista, argumentos demagógicos, y olvidan que la corrección del lenguaje es condición necesaria para una correcta comunicación y que la ortografía es mucho más que la correspondencia de fonemas y grafías. Los medios de comunicación social escritos tienen una gran responsabilidad, y la figura de los correctores de estilo, descuidada, es muy importante.

Para terminar, deseo recordar una frase del fiscal Jesús Chamorro, ya fallecido, pronunciada en el curso de un congreso de derechos humanos en los años setenta del siglo pasado, frase que yo no he olvidado nunca. Se refería a una carta que le había escrito una mujer humilde víctima de una injusticia. “Era una carta escrita con faltas de ortografía”, explicó el fiscal, “pero esta mujer pertenecía a una clase social en la que las faltas de ortografía no son faltas de dignidad”. No se puede decir mejor.


— Silvia Escobar.


1. ¿Cuál de los siguientes grupos recibe la crítica negativa de la autora del texto?


A. Los fiscales que permiten las faltas ortográficas en los juicios.

B. Los franceses que sancionan con dureza las faltas ortográficas.

C. Los estudiosos que proponen que exista una ortografía fonética.

D. Los sajones que exponen la ortografía en medios de comunicación.

(a)  

12.

Señor director:


He leído con interés el artículo de Elisa Silió El que escriba ‘habrir’ no debería graduarse (EL PAÍS, 17 de febrero) sobre la importancia de una correcta ortografía y la preocupación que este tema suscita entre la comunidad educativa. No es este un tema menor. En el Liceo Francés, donde yo estudié, una falta de ortografía acarreaba un suspenso. La ortografía del francés, como todo el mundo sabe, es más compleja y difícil que la castellana, medianamente fonética. En Francia, en una solicitud de empleo, dos faltas de ortografía hacen que no se tome en consideración. Y en la comunidad anglosajona es este un debate que los medios de comunicación resaltan.

La utilización de Internet y de los SMS son algunas de las razones esgrimidas para el desastre que padecemos. Aun considerando que la ortografía no debe ser un monumento, sino un instrumento, es obvio que las razones son otras: por citar algunas, pereza, falta de lectura, falta de respeto por la lengua, mala pedagogía. Sin duda hay “analfanúmeros”, como los denomina John Allen Paulos, pero también analfabetos funcionales entre universitarios y profesionales. Quienes en diversas partes del mundo desean revisar la ortografía para convertirla en totalmente fonética esgrimen, desde mi punto de vista, argumentos demagógicos, y olvidan que la corrección del lenguaje es condición necesaria para una correcta comunicación y que la ortografía es mucho más que la correspondencia de fonemas y grafías. Los medios de comunicación social escritos tienen una gran responsabilidad, y la figura de los correctores de estilo, descuidada, es muy importante.

Para terminar, deseo recordar una frase del fiscal Jesús Chamorro, ya fallecido, pronunciada en el curso de un congreso de derechos humanos en los años setenta del siglo pasado, frase que yo no he olvidado nunca. Se refería a una carta que le había escrito una mujer humilde víctima de una injusticia. “Era una carta escrita con faltas de ortografía”, explicó el fiscal, “pero esta mujer pertenecía a una clase social en la que las faltas de ortografía no son faltas de dignidad”. No se puede decir mejor.


— Silvia Escobar.


1. Cuál es el propósito de la autora de la carta al mencionar a Elisa Silió al inicio del texto?


A. Aludir al artículo que inspiró el tema de su carta.

B. Exponer la idea que intentará contradecir en su carta.

C. Reseñar las diversas posturas a las que aludirá en la carta.

D. Ejemplificar una de las medidas que defenderá en su carta.

(a)