WorksheetsLENGUA ESPAÑOLA, EDUCACIÓN.
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DISCURSO DE RIGOBERTA MENCHÚ, Premio Nobel de La Paz, 1992.
Me llena de emoción y orgullo la distinción que se me hace al otorgarme el Premio Nobel de la Paz 1992. Emoción personal y orgullo por mi patria de cultura milenaria, por los valores de la comunidad del pueblo al que pertenezco, por el amor a mi tierra, a la madre naturaleza.
(………….)
Los maya-quiché, descubrieron la categoría matemática cero, casi al mismo tiempo que fue descubierta en la India y después, trasladada a los árabes. Sus previsiones astronómicas basadas en cálculos matemáticos y observaciones científicas son asombrosas todavía en la actualidad. En uno de los libros mayas, que sobrevivieron a la destrucción conquistadora, aparecen los resultados de la investigación acerca de los eclipses, y contiene una tabla de 69 fechas, en las cuales ocurren eclipses solares en un lapso de 33 años.
(………..)
Las civilización indígena y la civilización europea, de haber tenido intercambios de manera pacífica y armoniosa, sin que mediara la destrucción, explotación discriminación, miseria y muerte, seguramente habrían logrado una gran conjunción armoniosa, con mayores y valiosas conquistas para toda la Humanidad.
(…………..)
Combinando todos los matices ladinos, garífunas, blancos e indígenas* del mosaico étnico de Guatemala, debemos entrelazar variedad y cantidad de colores, sin entrar en contradicción, sin que sean antagónicos ni grotescos, dándole brillo y una calidad superior, como saben tejer nuestros artesanos. Un güipil* genialmente integrado, una ofrenda a la Humanidad.
Muchas gracias.
*Tipos de habitantes de Guatemala.
*Especie de manto tejido con múltiples colores.
“Exposición oral sobre un asunto determinado, pronunciada ante un público a fin de convencerlo o conmoverlo, en especial en un acto solemne o político.”
Esta definición corresponde a:
a) Ensayo.
b) Razonamiento.
c) Situación comunicativa.
d) Contexto situacional.
e) Discurso público.
DISCURSO DE RIGOBERTA MENCHÚ, Premio Nobel de La Paz, 1992.
Me llena de emoción y orgullo la distinción que se me hace al otorgarme el Premio Nobel de la Paz 1992. Emoción personal y orgullo por mi patria de cultura milenaria, por los valores de la comunidad del pueblo al que pertenezco, por el amor a mi tierra, a la madre naturaleza.
(………….)
Los maya-quiché, descubrieron la categoría matemática cero, casi al mismo tiempo que fue descubierta en la India y después, trasladada a los árabes. Sus previsiones astronómicas basadas en cálculos matemáticos y observaciones científicas son asombrosas todavía en la actualidad. En uno de los libros mayas, que sobrevivieron a la destrucción conquistadora, aparecen los resultados de la investigación acerca de los eclipses, y contiene una tabla de 69 fechas, en las cuales ocurren eclipses solares en un lapso de 33 años.
(………..)
Las civilización indígena y la civilización europea, de haber tenido intercambios de manera pacífica y armoniosa, sin que mediara la destrucción, explotación discriminación, miseria y muerte, seguramente habrían logrado una gran conjunción armoniosa, con mayores y valiosas conquistas para toda la Humanidad.
(…………..)
Combinando todos los matices ladinos, garífunas, blancos e indígenas* del mosaico étnico de Guatemala, debemos entrelazar variedad y cantidad de colores, sin entrar en contradicción, sin que sean antagónicos ni grotescos, dándole brillo y una calidad superior, como saben tejer nuestros artesanos. Un güipil* genialmente integrado, una ofrenda a la Humanidad.
Muchas gracias.
*Tipos de habitantes de Guatemala.
*Especie de manto tejido con múltiples colores.
El discurso público tiene como principales recursos, el uso de:
a) Argumentos de todo tipo.
b) Recursos persuasivos: emotivos-afectivos.
c) Recursos líricos.
d) Recursos dramáticos.
e) De falacias.
Rigoberta Menchú, plantea que:
a) Está orgullosa de recibir este premio internacional de reconocimiento.
b) Ella afirma que, los indígenas aman la tierra, la naturaleza.
c) Ellos tenían conocimientos de astronomía, de medicina, etc.
d) Indígenas y europeos debieron haber vivido en paz y haber tenido un gran desarrollo.
e) Ellos tienen una gran y variada artesanía.
A plena luz
1. Echando humo bajo su traje de hierro, atormentado por las picaduras de mosquitos y las llagas, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, se baja del caballo y ve a Dios por primera vez.
2. Las mariposas gigantes aleteando a su alrededor. Cabeza de Vaca se arrodilla ante las cataratas del Iguazú. Los torrentes, estrepitosos, espumosos, se vuelcan desde el cielo para lavar la sangre de todos los caídos y redimir a todos los desiertos, raudales que desatan vapores y arco iris y arrancan selvas del fondo de la tierra seca: aguas que braman, eyaculación de Dios fecundando la tierra, eterno primer día de la Creación.
3. Para descubrir esta lluvia de Dios ha caminado Cabeza de Vaca la mitad del mundo y ha navegado la otra mitad. Para conocerla ha sufrido naufragios y penares; para verla ha nacido con ojos en la cara. Lo que le quede de vida será de regalo.
Eduardo Galeano, Memoria del fuego (fragmento).
Del tercer párrafo se concluye que, para el emisor, la llegada de Álvar Núñez Cabeza de Vaca a las cataratas del Iguazú constituye:
a) El hecho más trascendental de su vida.
b) El cumplimiento de todas sus expectativas materiales.
c) La finalización de un viaje después de muchas penurias.
d) El descubrimiento más importante de su vida.
e) La consideración de las cataratas como un lugar sagrado.
Es pregunta de nivel 3 crítico- valorativo:
a) El europeo navegó la mitad del mundo.
b) Él estaba muy mal herido.
c) Él ve a Dios en las cataratas.
d) ¿Crees que, el autor, está polemizando sobre la llegada de los españoles a América?
e) Cabeza de Vaca muere en el Iguazú.
Estrepitosos:
a) amenazadores
b) abundantes
c) impresionantes
d) estruendosos
e) enormes.
Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes, en el primer viaje alrededor del mundo , escribió a su paso por nuestra América morena, una crónica rigurosa que, sin embargo, parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua, cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.
Gabriel García Márquez. “La soledad de América Latina” (Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1982).
El fragmento anterior presenta un mundo de tipo maravilloso, ¿Qué alternativa justifica con mayor precisión esta afirmación?
a) El fragmento comenta una crónica de viajes.
b) El escritor de la crónica que se menciona en el fragmento cuenta una aventura de la imaginación.
c) El escritor de la crónica que se menciona en el fragmento habla de un tiempo pasado.
d) La mezcla de distintos elementos reales con otros fantásticos.
e) En el relato del cronista, del cual se habla en el fragmento, surge, a cada paso, el contraste sorprendente.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
Del cuento se deduce que:
a) hasta los sacerdotes tenían prejuicios.
b) los sacerdotes recibían una educación completa.
c) en América había muchos eclipses.
d) todos los europeos miraban con desprecio a los indígenas.
e) los indígenas también sabían de Aristóteles.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
Según lo leído, algunos de los acontecimientos en la vida del sacerdote, se pueden ordenar así, desde su nacimiento a su muerte:
1. Se pierde en la selva de Guatemala.
2. Recuerda su vida en el convento.
3. Carlos V lo envía a evangelizar.
4. De pequeño, estudia a Aristóteles.
5. Pasa seis años en ese país.
a) 2-4-3-5-1
b) 4-3-5-1-2
c) 3-4-2-5-1
d) 4-5-3-1-2
e) 5-1-2-3-4
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
Impasible quiere decir:
a) Imposible
b) Posible
c) Orgulloso
d) Indiferente
e) Desdeñoso
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
La primera reacción del fraile, después de ser capturado por los indígenas, fue de:
a) temor frente a su inminente sacrificio.
b) sorpresa por su repentina presencia.
c) confianza en sus conocimientos de astronomía y de la lengua nativa.
d) alivio por su futuro, sería liberado, sin duda.
e) serenidad ante la idea de una muerte liberadora.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
Se infiere del texto que, el sacerdote fue sacrificado, muerto:
a) dos horas después de la puesta del sol, en el horizonte.
b) a media tarde.
c) al amanecer, había luna.
d) a medio día.
e) cuatro horas antes del amanecer.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
De la lectura del texto, podemos deducir que, el propósito comunicativo del narrador es, básicamente:
a) dar a conocer aspectos de las costumbres indígenas.
b) resaltar el escaso conocimiento de los conquistadores.
c) criticar veladamente la actitud de los europeos.
d) proponer una valoración de la cultura precolombina.
e) denunciar los sacrificios humanos.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
La alternativa absolutamente FALSA es:
a) El sacerdote fue enviado por el Emperador.
b) Los indígenas sabían el idioma del sacerdote.
c) Los indígenas sabían mucho de astronomía.
d) Los españoles traen cultura, evangelización.
e) Colón viajaba a Cipango, a las Indias orientales.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso,, Guatemalteco.
Cuando se afirma: ”Sin la valiosa ayuda de Aristóteles…” se está frente a una,….
a) Mentira
b) Falacia
c) Broma
d) Ironía
e) Verdad
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
Este texto lo podemos asociar o relacionar con las siguientes ideas:
I.- Los indígenas tenían cultura.
II.- Los indígenas eran sucios, flojos y borrachos.
III.- El calendario indígena era más exacto que el calendario europeo.
a) Solo I
b) Solo I y II
c) Solo I y III
d) I , II y III
e) Ninguna de las anteriores.
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
En esas selvas centroamericanas, es donde se escribió:
a) “La Araucana”
b) “La Pachamama”
c) “La Odisea”
d) “El Popul Vuh”
e) “El Caleuche”
“El Eclipse”
“Y ocurrió que, de puro aburrido, un fraile, salió a caminar por la selva de Guatemala. Transcurridas las horas y más que por el hambre, por el cansancio, debió reconocer –amargamente- que se había perdido. Se maldijo mil veces. Calculó,…serían las doce o una de la tarde, se lo decían sus tripas: tenía un hambre infinita. Decidió descansar, dormir, aburrido y hastiado de sí mismo. Cuando despertó, se encontró estaqueado, amarrado sobre una gran piedra con forma de mesa. Alrededor de él, varios indígenas lo miraban con rostro impasible. Pensó, llevaba seis años en esos parajes, algo sabía de la lengua indígena. (Había sido enviado por el Emperador, Carlos V, desde el convento de Los Abrojos, en España, a América, en una misión redentora). Además, recordó que, ese día habría un eclipse de sol, entonces, apoyado en sus conocimientos de astronomía, que le había conferido la abnegada lectura de Aristóteles, procedió a hablarles a los nativos. Les dijo solemnemente en su lengua, este sermón: ”Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura”. Los indígenas lo miraron fijamente y sorprendió la incredulidad en sus rostros impasibles. Se produjo un pequeño consejo y esperó. Se felicitó de su ingenio, de su educación, de su cultura europea greco-romana. Miró a los aborígenes con desdén, casi con desprecio, esperando su liberación segura y rápida.
Pasado un par de horas y bajo un cielo eclipsado, su corazón chorreaba su roja sangre vehemente. Un indígena sacó de su morral, una especie de cuero y sin impostación de la voz, sin ninguna inflexión, como si fuera una oración, fue recitando cada una de las fechas en que, próximamente, habría eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices, sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.
“El eclipse” Augusto Monterroso, Guatemalteco (Adaptación arbitraria).
Del nivel 3 de lectura, una pregunta crítico-valorativa es:
a) Si el sacerdote estaba cansado de sí mismo: ¿Él, deseaba la muerte?
b) ¿Cuántos personajes hay en el cuento?
c) ¿Se perdió en la selva de Centroamérica?
d) ¿De qué trata el texto?
e) ¿Estuvo 6 años perdido en esa selva?
