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TALLER DIAGNÓSTICO 8°

Total questions: 14

Worksheet time: 1hrs 1mins

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1.

Yurupary, el dios civilizador del Vaupés


En el Vaupés se conoce el mito del dios Yurupary, que también tiene los nombres de Itzi, Uaktí, Milómaki y Mahsankeró. Yurupary fue engrandado cuando su madre, Seucy, comió la fruta prohibida del Pihycán. A los pocos días lo ocultó en un árbol de la selva, a donde iba a amamantarlo. Yurupary buscó posteriormente a su madre, antes de emprender su misión de héroe civilizador; buscó amuletos e insignias de mando y entre ellas la piedra sagrada, Nanacy, que recibió de la luna.

El primer acto mágico del dios civilizador fue convertir a las mujeres curiosas en piedra, un poder que incluso hizo recaer sobre su madre, por haber espiado una reunión de hombres. AI parecer, Yurupary representa la tradición del cambio del matriarcado a un sistema de patriarcado y, con el fin de lograr el predominio masculino, se propuso establecer un culto religioso vedado a las mujeres. Este culto se simboliza en las flautas sagradas, que a su vez representan la voz y los huesos de una deidad que, al igual que otros héroes míticos, es inmolada en el fuego bajo la apariencia del viejo Ualri, después de que este es traicionado por Diadue y las mujeres.

En una inmensa hoguera fue quemado Yurupary y todo quedó en cenizas. Sin embargo, de las cenizas surgió la palma de Pachuba, de la cual se hacía una flauta con la voz de Yurupary, quien se convirtió en una mata de yuca brava con la cual se fabricaba chicha; la chicha es sangre de Yurupary. Así interpreta este mito el investigador Héctor Orjuela, autor de la obra Cantares y fábulas de Yurupary (en Mito-Poemas. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1987).

“Como en la posesión de las flautas (religión) está la clave del poder político y social, las mujeres (amazonas míticas) roban los instrumentos sometiendo de nuevo a los hombres a su voluntad. Finalmente, Yurupary recupera las flautas, castiga a las mujeres que violan la ley o que han matado a sus hijos varones, y deja establecido un orden social basado en el culto religioso, del cual quedan excluidas las mujeres. [...].

Después de que Yurupary conoce el valor humano y ve cumplida su misión en la tierra, excepto la de encontrar a la “mujer perfecta”, se marcha hacia el oriente para subir a la región de las estrellas en donde se reunirá con sus antepasados celestiales; Seucy (las Pléyades) y los gemelos Pinon (constelación de Escorpión) y Meenspuín, ancestros míticos de los Tarianas y otros pueblos amazónicos”.

Orjuela, Héctor. (S.f.). Yurupary, el dios civilizador del Vaupés.


Selecciona la oración que complementa la oración: Yurupary es un personaje con características

a)

benévolas, porque su fin principal es servir a la comunidad.

b)

heroicas, porque busca salvar a los habitantes de la comunidad.

c)

imaginarias, porque solo existen en un mundo fantástico.

d)

sobrenaturales, porque tiene poderes que sobrepasan a los de un ser humano normal.

2.

Yurupary, el dios civilizador del VaupésFinal del formulario


En el Vaupés se conoce el mito del dios Yurupary, que también tiene los nombres de Itzi, Uaktí, Milómaki y Mahsankeró. Yurupary fue engrandado cuando su madre, Seucy, comió la fruta prohibida del Pihycán. A los pocos días lo ocultó en un árbol de la selva, a donde iba a amamantarlo. Yurupary buscó posteriormente a su madre, antes de emprender su misión de héroe civilizador; buscó amuletos e insignias de mando y entre ellas la piedra sagrada, Nanacy, que recibió de la luna.

El primer acto mágico del dios civilizador fue convertir a las mujeres curiosas en piedra, un poder que incluso hizo recaer sobre su madre, por haber espiado una reunión de hombres. AI parecer, Yurupary representa la tradición del cambio del matriarcado a un sistema de patriarcado y, con el fin de lograr el predominio masculino, se propuso establecer un culto religioso vedado a las mujeres. Este culto se simboliza en las flautas sagradas, que a su vez representan la voz y los huesos de una deidad que, al igual que otros héroes míticos, es inmolada en el fuego bajo la apariencia del viejo Ualri, después de que este es traicionado por Diadue y las mujeres.

En una inmensa hoguera fue quemado Yurupary y todo quedó en cenizas. Sin embargo, de las cenizas surgió la palma de Pachuba, de la cual se hacía una flauta con la voz de Yurupary, quien se convirtió en una mata de yuca brava con la cual se fabricaba chicha; la chicha es sangre de Yurupary. Así interpreta este mito el investigador Héctor Orjuela, autor de la obra Cantares y fábulas de Yurupary (en Mito-Poemas. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1987).

“Como en la posesión de las flautas (religión) está la clave del poder político y social, las mujeres (amazonas míticas) roban los instrumentos sometiendo de nuevo a los hombres a su voluntad. Finalmente, Yurupary recupera las flautas, castiga a las mujeres que violan la ley o que han matado a sus hijos varones, y deja establecido un orden social basado en el culto religioso, del cual quedan excluidas las mujeres. [...].

Después de que Yurupary conoce el valor humano y ve cumplida su misión en la tierra, excepto la de encontrar a la “mujer perfecta”, se marcha hacia el oriente para subir a la región de las estrellas en donde se reunirá con sus antepasados celestiales; Seucy (las Pléyades) y los gemelos Pinon (constelación de Escorpión) y Meenspuín, ancestros míticos de los Tarianas y otros pueblos amazónicos”.

Orjuela, Héctor. (S.f.). Yurupary, el dios civilizador del Vaupés.

Según el texto, un ejemplo de la mezcla entre la realidad y la magia es

a)

La voz y los huesos representados en una flauta.

b)

la transformación del matriarcado por el patriarcado.

c)

la forma como las madres fueron convertidas en piedra.

d)

la manera como las cenizas de Yurupary dieron origen a un árbol.

3.

El “indio”: mito, profecía, prisión

Es indudable que la caída de los pueblos americanos frente al poder español se suscitó a raíz de una violenta derrota intelectual, además de otros tantos factores. Al parecer los gobernantes de los dos imperios americanos más poderosos de aquel tiempo —el inca en la región Andina y el mexica en Mesoamérica— creyeron que los españoles eran dioses que venían a cumplir un destino ya anunciado. Con cierto aire de nostalgia, se ha especulado a veces sobre lo que hubiese sucedido si los presagios no hubieran paralizado a Motecuhzoma y si los incas no hubieran considerado “huiracochas” a los recién llegados. Interpretado así, fueron derrotas intelectuales ambas, tan devastadoras en sus efectos posteriores, que un determinado tipo de pensamiento latinoamericano no acaba todavía de librarse de ellos. Las ideas nos ofrecen dos posibilidades: pueden ser arqueadas velas que capturen los vientos de Ia imaginación y con ello impulsen las empresas humanas a costas lejanas o, al contrario, pueden constituir sombrías prisiones de las que no escapa el prisionero aunque Ias rejas estén siempre abiertas. En este sentido, los viajes que emprenden hombres y mujeres, en apariencia hacia lejanas tierras, muchas veces no son más que trayectorias al encuentro de sus propias ideas, de tal manera que nunca llegan a salir de los confines de su mente. En América Latina se han librado muchas batallas militares (y políticas), pero apenas se empieza a luchar contra la prisión de viejas ideas. La realidad fue incidental: él había llegado al encuentro de su propia teoría y los acontecimientos solo fueron medios para confirmarla. Y fue consecuente con ella: consideró que todos los habitantes de este mundo ya preconcebido en su mente eran “indios”. Con ello dio origen a un error lingüístico que se ha perpetuado por siglos y que, con toda ironía histórica, vino a convertirse —retroactivamente— en profecía. Es decir, se designó con un concepto equivocado y empobrecido a los “indios” y Ias sociedades latinoamericanas de siglos posteriores se encargaron de convertir a los pobladores originales de sus países en eso, en “indios”.

Fragmento de Arizpe, Lourdes. (1986). “‘El indio’: mito, profecía, prisión”. En América Latina en sus ideas


La idea subrayada en el fragmento expresa que

a)

esta se ha considerado cierta.

b)

genera dudas en los lectores.

c)

contiene negaciones.

d)

expone una situación.

4.

Al pronunciar la palabra “territorio” por sílabas / te-rri-to-rio/, el acento o mayor golpe de voz se encuentra ubicado en

a)

la última sílaba.

b)

la penúltima sílaba.

c)

la antepenúltima sílaba.

d)

la transantepenúltima sílaba.

5.

La lengua y la cruz son signos que evidencian que el dominio español se centraría en

a)

la trasformación de las costumbres.

b)

el uso de las armas y la fuerza.

c)

el diálogo transformador entre culturas.

d)

la evangelización y la castellanización.

6.

De la declaración de Colón, puede inferirse que

a)

era un español interesado en transformar el nuevo territorio.

b)

era un marinero cualquiera con ínfulas de poder y grandeza.

c)

era un marinero con autoridad para apropiar a España de un territorio.

d)

era un súbdito de los reyes que pretendía servir al reinado.

7.

En el texto anterior, los verbos se usan para

a)

hacer peticiones.

b)

dar órdenes.

c)

describir acciones.

d)

expresar deseos.

8.

A qué tipología textual pertenece el texto registrado en la imagen anterior.

a)

Narrativo

b)

Descriptivo

c)

Instructivo

d)

Argumentativo

9.

Historia de las Indias

En este tiempo venían algunos indios por espías, para ver si los cristianos, de quien tanto mal cada día recibían y temían recibir, se iban, o qué acordaban hacer; y esta venida coloraban con traer maíz y cosas de comer, porque les diesen cuentas y cuhillejos y cosillas de Castilla, y, porque se fuesen, decíanles que en la provincia de Cueva, que distaba de 30 leguas, había mucho oro y mucha comida. Acordó Vasco Núñez enviar a Francisco Pizarro con seis hombres, para que fuese a descubrir por allí la tierra. Salidos por el río arriba, tres leguas, salieron cuatrocientos indios con su señor Cernaco, escarmentados de la guerra que les había hecho Anciso, cuando Vasco Núñez dio el aviso de hallar aquel río y pueblo de aquel señor, como en el cap. 63 dijimos, y dan en Francisco Pizarro y en sus seis compañeros con muchas flechas y piedras, de manera que a todos descalabraron e hirieron. Mas como las flechas no tenían hierba, porque allí no hacían o no sabían hacerla, no les hicieron mucho daño. Los españoles arremeten contra los cuatrocientos, y desbarrigan con las espadas, de ellos, ciento cincuenta, sin muchos otros que hirieron. Viéndose los indios tan maltratados de los siete, volvieron las espadas, que es siempre su más seguro y postrero remedio, como gente desnuda en cueros. Todavía cayó uno de los seis, llamado Francisco Herrán, y los demás, todos muy heridos, volviéndose a su pueblo. Desque Vasco Núñez los vio, recibió pesar grandísimo, y mayor desque le dijeron que Francisco Herrán aún quedaba vivo; y en pena de haber dejado, mandó a Francisco Pizarro, no embargante que venía malherido, que tornase por él con cierta gente, y así lo trajo; no supe si murió de aquellas heridas. Salió luego Vasco Núñez con cien hombres al campo y anduvo ciertas leguas hacia Ia provincia de Cueva, cuyo rey tenía por nombre Careta, donde tenían nueva que había mucho de aquel cebo del oro que todos pretendían, y no halló persona que le resistiese ni viese, de paz ni de guerra; no porque no supiesen que salía, porque en tener espías no se descuidan los indios, sino por el miedo que a Vasco Núñez ya tenían; porque no eran como quiera los estragos que en los indios, cuando en ellos daba, hacía. Tornose desde a pocos días al pueblo del Darién, y dijeron algunos que traía propósito de, si hubiese Nicuesa vuelto, darle Ia gobernación y sometérsele, y debía de platicarlo así, por resguardo de cumplimiento si acaso volviese, porque su encendimiento a esto y a más se extendía.

Fragmento de De las Casas, Bartolomé.

Por la forma como está descrito el texto, puede afirmarse que el narrador

a)

relata lo contado por otras personas.

b)

habla para sí mismo sobre los hechos.

c)

es el protagonista de su propia historia.

d)

ofrece un testimonio de lo sucedido.

10.

Historia de las Indias

En este tiempo venían algunos indios por espías, para ver si los cristianos, de quien tanto mal cada día recibían y temían recibir, se iban, o qué acordaban hacer; y esta venida coloraban con traer maíz y cosas de comer, porque les diesen cuentas y cuhillejos y cosillas de Castilla, y, porque se fuesen, decíanles que en la provincia de Cueva, que distaba de 30 leguas, había mucho oro y mucha comida. Acordó Vasco Núñez enviar a Francisco Pizarro con seis hombres, para que fuese a descubrir por allí la tierra. Salidos por el río arriba, tres leguas, salieron cuatrocientos indios con su señor Cernaco, escarmentados de la guerra que les había hecho Anciso, cuando Vasco Núñez dio el aviso de hallar aquel río y pueblo de aquel señor, como en el cap. 63 dijimos, y dan en Francisco Pizarro y en sus seis compañeros con muchas flechas y piedras, de manera que a todos descalabraron e hirieron. Mas como las flechas no tenían hierba, porque allí no hacían o no sabían hacerla, no les hicieron mucho daño. Los españoles arremeten contra los cuatrocientos, y desbarrigan con las espadas, de ellos, ciento cincuenta, sin muchos otros que hirieron. Viéndose los indios tan maltratados de los siete, volvieron las espadas, que es siempre su más seguro y postrero remedio, como gente desnuda en cueros. Todavía cayó uno de los seis, llamado Francisco Herrán, y los demás, todos muy heridos, volviéndose a su pueblo. Desque Vasco Núñez los vio, recibió pesar grandísimo, y mayor desque le dijeron que Francisco Herrán aún quedaba vivo; y en pena de haber dejado, mandó a Francisco Pizarro, no embargante que venía malherido, que tornase por él con cierta gente, y así lo trajo; no supe si murió de aquellas heridas. Salió luego Vasco Núñez con cien hombres al campo y anduvo ciertas leguas hacia Ia provincia de Cueva, cuyo rey tenía por nombre Careta, donde tenían nueva que había mucho de aquel cebo del oro que todos pretendían, y no halló persona que le resistiese ni viese, de paz ni de guerra; no porque no supiesen que salía, porque en tener espías no se descuidan los indios, sino por el miedo que a Vasco Núñez ya tenían; porque no eran como quiera los estragos que en los indios, cuando en ellos daba, hacía. Tornose desde a pocos días al pueblo del Darién, y dijeron algunos que traía propósito de, si hubiese Nicuesa vuelto, darle Ia gobernación y sometérsele, y debía de platicarlo así, por resguardo de cumplimiento si acaso volviese, porque su encendimiento a esto y a más se extendía.

Fragmento de De las Casas, Bartolomé.

El relato brinda elementos para

a)

engrandecer las hazañas españolas.

b)

reconocer las intenciones españolas.

c)

aportar al conocimiento de nuestra historia.

d)

evidenciar la fantasía en los relatos.

11.

En una texto argumentativo la oración que se defiende con diversas razones para respaldar la postura del autor se conoce con el nombre de:

a)

proposición

b)

tesis

c)

afirmación

d)

negación

12.

Las técnicas narrativas para acercar al lector a una realidad desde la ficción son

a)

Inicio, nudo y desenlace

b)

Narración, diálogo y descripción

c)

Introducción, desarrollo y conclusión

13.

Si tuvieses que redactar un texto para explicar tu postura frente a la conquista española, cuál seria la oración principal de tu escrito.

4 lines
14.

Escribe cuál es la importancia de la tradición oral

4 lines