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WorksheetsComprensión de textos
Total questions: 10
Worksheet time: 25mins
Texto N.° 1
El verbo latino colere significa cultivar. Así, agrum calere significa cultivar el campo, y vitem colere, cultivar la vid. La forma supina de colere es cultum, y de ella proviene la palabra cultura, que en latín originariamente significa agricultura. Así, agricultura son las diversas formas de cultivar el campo, y cultura vitium es el cultivo
de las viñas. De ahí proceden palabras castellanas como viticultura, silvicultura, fruticultura, floricultura y piscicultura. El adjetivo latino cultus indica la propiedad de un campo de estar cultivado. Todavía ahora llamamos incultos a los campos sin cultivar. Originariamente, pues, ‘cultura ‘ quería decir agricultura, y ‘culto’, cultivado.
Quien cultiva un campo. Lo cuida constantemente. De ahí que el adjetivo cultus adquiriese también el sentido de cuidado, y se aplicase a las acciones con que los sacerdotes cuidaban a los dioses, es decir, al culto que les rendían. Con esa acepción pasó al castellano como culto religioso. Posteriormente, se abrió paso la metáfora que compara el espíritu de un hombre basto con un campo sin cultivar, y su educación con
el cultivo de ese campo. Así, se empezó a hablar de cultura animi, cultivo del alma.
En época relativamente reciente se introdujo el uso vulgar de ‘cultura’, que la reduce a los pasatiempos con que las personas bien educadas ocupan sus ocios: actividades como la lectura de novelas, la visita de exposiciones
de pintura y la asistencia a conciertos y representaciones teatrales. Esta concepción superficial de cultura que posteriormente eclipsada –en el ámbito científico– por el uso que de la palabra cultura han hecho desde el principio los antropólogos culturales. Cuando los antropólogos describen las culturas de los pueblos que estudian, se refieren tanto a sus técnicas agrícolas, artesanales y de transporte, a la construcción de sus casas y a la fabricación de sus armas, como a sus formas de organización social, a sus tradiciones indumentarias, sus
creencias religiosas, sus códigos morales, sus formas de parentesco convencional, y sus costumbres, fiestas Y pasatiempos. La noción romana de cultura como agricultura y la noción vulgar de cultura como pasatiempo prestigioso quedan así incorporadas como componentes parciales de la actual noción científica de cultura, que abarca todas las actividades, procedimientos, valores e ideas transmitidos por aprendizaje social y no por herencia genética.
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1. ¿Cuál es el tema central del texto?
el sentido latino del verbo cultura.
la cultura y la herencia genética.
evolución de la noción de cultura.
la cultura y la ciencia antropología.
El verbo latino colere significa cultivar. Así, agrum calere significa cultivar el campo, y vitem colere, cultivar la vid. La forma supina de colere es cultum, y de ella proviene la palabra cultura, que en latín originariamente significa agricultura. Así, agricultura son las diversas formas de cultivar el campo, y cultura vitium es el cultivo
de las viñas. De ahí proceden palabras castellanas como viticultura, silvicultura, fruticultura, floricultura y piscicultura. El adjetivo latino cultus indica la propiedad de un campo de estar cultivado. Todavía ahora llamamos incultos a los campos sin cultivar. Originariamente, pues, ‘cultura ‘ quería decir agricultura, y ‘culto’, cultivado.
Quien cultiva un campo. Lo cuida constantemente. De ahí que el adjetivo cultus adquiriese también el sentido de cuidado, y se aplicase a las acciones con que los sacerdotes cuidaban a los dioses, es decir, al culto que les rendían. Con esa acepción pasó al castellano como culto religioso. Posteriormente, se abrió paso la metáfora que compara el espíritu de un hombre basto con un campo sin cultivar, y su educación con
el cultivo de ese campo. Así, se empezó a hablar de cultura animi, cultivo del alma.
En época relativamente reciente se introdujo el uso vulgar de ‘cultura’, que la reduce a los pasatiempos con que las personas bien educadas ocupan sus ocios: actividades como la lectura de novelas, la visita de exposiciones
de pintura y la asistencia a conciertos y representaciones teatrales. Esta concepción superficial de cultura que posteriormente eclipsada –en el ámbito científico– por el uso que de la palabra cultura han hecho desde el principio los antropólogos culturales. Cuando los antropólogos describen las culturas de los pueblos que estudian, se refieren tanto a sus técnicas agrícolas, artesanales y de transporte, a la construcción de sus casas y a la fabricación de sus armas, como a sus formas de organización social, a sus tradiciones indumentarias, sus
creencias religiosas, sus códigos morales, sus formas de parentesco convencional, y sus costumbres, fiestas Y pasatiempos. La noción romana de cultura como agricultura y la noción vulgar de cultura como pasatiempo prestigioso quedan así incorporadas como componentes parciales de la actual noción científica de cultura, que abarca todas las actividades, procedimientos, valores e ideas transmitidos por aprendizaje social y no por herencia genética.
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En síntesis, el autor del texto
parte de consideraciones etimológicas para
llegar a una noción científica de cultura.
da explicaciones gramaticales para consi-
derar el sentido genético de cultura.
manifiesta gran conocimiento de la lengua
latina y dilucida el término cultura.
explica la noción vulgar de cultura para en-
tender su desarrollo de esta en el tiempo.
El verbo latino colere significa cultivar. Así, agrum calere significa cultivar el campo, y vitem colere, cultivar la vid. La forma supina de colere es cultum, y de ella proviene la palabra cultura, que en latín originariamente significa agricultura. Así, agricultura son las diversas formas de cultivar el campo, y cultura vitium es el cultivo
de las viñas. De ahí proceden palabras castellanas como viticultura, silvicultura, fruticultura, floricultura y piscicultura. El adjetivo latino cultus indica la propiedad de un campo de estar cultivado. Todavía ahora llamamos incultos a los campos sin cultivar. Originariamente, pues, ‘cultura ‘ quería decir agricultura, y ‘culto’, cultivado.
Quien cultiva un campo. Lo cuida constantemente. De ahí que el adjetivo cultus adquiriese también el sentido de cuidado, y se aplicase a las acciones con que los sacerdotes cuidaban a los dioses, es decir, al culto que les rendían. Con esa acepción pasó al castellano como culto religioso. Posteriormente, se abrió paso la metáfora que compara el espíritu de un hombre basto con un campo sin cultivar, y su educación con
el cultivo de ese campo. Así, se empezó a hablar de cultura animi, cultivo del alma.
En época relativamente reciente se introdujo el uso vulgar de ‘cultura’, que la reduce a los pasatiempos con que las personas bien educadas ocupan sus ocios: actividades como la lectura de novelas, la visita de exposiciones
de pintura y la asistencia a conciertos y representaciones teatrales. Esta concepción superficial de cultura que posteriormente eclipsada –en el ámbito científico– por el uso que de la palabra cultura han hecho desde el principio los antropólogos culturales. Cuando los antropólogos describen las culturas de los pueblos que estudian, se refieren tanto a sus técnicas agrícolas, artesanales y de transporte, a la construcción de sus casas y a la fabricación de sus armas, como a sus formas de organización social, a sus tradiciones indumentarias, sus
creencias religiosas, sus códigos morales, sus formas de parentesco convencional, y sus costumbres, fiestas Y pasatiempos. La noción romana de cultura como agricultura y la noción vulgar de cultura como pasatiempo prestigioso quedan así incorporadas como componentes parciales de la actual noción científica de cultura, que abarca todas las actividades, procedimientos, valores e ideas transmitidos por aprendizaje social y no por herencia genética.
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La idea que no condice con el texto es;
existe un parangón entre el hombre basto y
la tierra que no se cultiva.
para los antropólogos, la actividad de un
armero sería una práctica de cultura.
el término cultura como pasatiempo era
una práctica de los romanos.
en el castellano hay vestigios del sentido
antiguo de la palabra cultura.
El verbo latino colere significa cultivar. Así, agrum calere significa cultivar el campo, y vitem colere, cultivar la vid. La forma supina de colere es cultum, y de ella proviene la palabra cultura, que en latín originariamente significa agricultura. Así, agricultura son las diversas formas de cultivar el campo, y cultura vitium es el cultivo
de las viñas. De ahí proceden palabras castellanas como viticultura, silvicultura, fruticultura, floricultura y piscicultura. El adjetivo latino cultus indica la propiedad de un campo de estar cultivado. Todavía ahora llamamos incultos a los campos sin cultivar. Originariamente, pues, ‘cultura ‘ quería decir agricultura, y ‘culto’, cultivado.
Quien cultiva un campo. Lo cuida constantemente. De ahí que el adjetivo cultus adquiriese también el sentido de cuidado, y se aplicase a las acciones con que los sacerdotes cuidaban a los dioses, es decir, al culto que les rendían. Con esa acepción pasó al castellano como culto religioso. Posteriormente, se abrió paso la metáfora que compara el espíritu de un hombre basto con un campo sin cultivar, y su educación con
el cultivo de ese campo. Así, se empezó a hablar de cultura animi, cultivo del alma.
En época relativamente reciente se introdujo el uso vulgar de ‘cultura’, que la reduce a los pasatiempos con que las personas bien educadas ocupan sus ocios: actividades como la lectura de novelas, la visita de exposiciones
de pintura y la asistencia a conciertos y representaciones teatrales. Esta concepción superficial de cultura que posteriormente eclipsada –en el ámbito científico– por el uso que de la palabra cultura han hecho desde el principio los antropólogos culturales. Cuando los antropólogos describen las culturas de los pueblos que estudian, se refieren tanto a sus técnicas agrícolas, artesanales y de transporte, a la construcción de sus casas y a la fabricación de sus armas, como a sus formas de organización social, a sus tradiciones indumentarias, sus
creencias religiosas, sus códigos morales, sus formas de parentesco convencional, y sus costumbres, fiestas Y pasatiempos. La noción romana de cultura como agricultura y la noción vulgar de cultura como pasatiempo prestigioso quedan así incorporadas como componentes parciales de la actual noción científica de cultura, que abarca todas las actividades, procedimientos, valores e ideas transmitidos por aprendizaje social y no por herencia genética.
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El significado contextual del término basto
sería
amplio
zafio
frenópata
colombroño.
El verbo latino colere significa cultivar. Así, agrum calere significa cultivar el campo, y vitem colere, cultivar la vid. La forma supina de colere es cultum, y de ella proviene la palabra cultura, que en latín originariamente significa agricultura. Así, agricultura son las diversas formas de cultivar el campo, y cultura vitium es el cultivo
de las viñas. De ahí proceden palabras castellanas como viticultura, silvicultura, fruticultura, floricultura y piscicultura. El adjetivo latino cultus indica la propiedad de un campo de estar cultivado. Todavía ahora llamamos incultos a los campos sin cultivar. Originariamente, pues, ‘cultura ‘ quería decir agricultura, y ‘culto’, cultivado.
Quien cultiva un campo. Lo cuida constantemente. De ahí que el adjetivo cultus adquiriese también el sentido de cuidado, y se aplicase a las acciones con que los sacerdotes cuidaban a los dioses, es decir, al culto que les rendían. Con esa acepción pasó al castellano como culto religioso. Posteriormente, se abrió paso la metáfora que compara el espíritu de un hombre basto con un campo sin cultivar, y su educación con
el cultivo de ese campo. Así, se empezó a hablar de cultura animi, cultivo del alma.
En época relativamente reciente se introdujo el uso vulgar de ‘cultura’, que la reduce a los pasatiempos con que las personas bien educadas ocupan sus ocios: actividades como la lectura de novelas, la visita de exposiciones
de pintura y la asistencia a conciertos y representaciones teatrales. Esta concepción superficial de cultura que posteriormente eclipsada –en el ámbito científico– por el uso que de la palabra cultura han hecho desde el principio los antropólogos culturales. Cuando los antropólogos describen las culturas de los pueblos que estudian, se refieren tanto a sus técnicas agrícolas, artesanales y de transporte, a la construcción de sus casas y a la fabricación de sus armas, como a sus formas de organización social, a sus tradiciones indumentarias, sus
creencias religiosas, sus códigos morales, sus formas de parentesco convencional, y sus costumbres, fiestas Y pasatiempos. La noción romana de cultura como agricultura y la noción vulgar de cultura como pasatiempo prestigioso quedan así incorporadas como componentes parciales de la actual noción científica de cultura, que abarca todas las actividades, procedimientos, valores e ideas transmitidos por aprendizaje social y no por herencia genética.
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Se infiere del texto que los antropólogos
la cultura tiene solo dimensión occidental.
hay cultura en todas las sociedades ágrafas.
ir a un concierto no sería un acto cultural.
también hay cultura en todo el reino
animal.
Texto N.° 1
Sobre la famosa cuestión homérica (quién fue Homero y qué partes de la Iliada y de la Odisea escribidiré lo menos posible. La tradición griega era muy vaga. puesto que un primitivo escritor jónico, Helánico, lo sitúa en el siglo xii a.n.e., y Heródoto en el ix a.n.e. No hay duda de que Heródoto es sustancialmente exacto; Helánico acepta sin discusión que un poeta que describe con tanta intensidad la guerra de Troya, tuvo que haberla visto él mismo. Pero la cuestión importante no es quién era Homero, sino qué era. La Ilíada y la Odisea han sido llamadas la
Biblia de los griegos. Durante siglos estos dos poemas fueron la base de la educación griega, tanto de la educación formal de la escuela, como de la vida cultural del ciudadano común.
Los recitales de Homero, acompañados por exhibiciones, estaban a cargo de profesionales que iban de ciudad en ciudad. Platón trae una animada descripción, no carente de malicia, de uno de estos recitales en su Ion: “Debe ser
maravilloso, Ion, andar, como haces tú, de sitio en sitio, arrastrar una densa multitud adonde quiera que vayas y tener a todos pendientes de tus labios, y ponerte tus mejores ropas”.
Mientras esta Biblia no fue reemplazada por otra, una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de moral o de conducta. Homero podía ser alegado en apoyo de un reclamo territorial en cualquier trato diplomático. Platón, se mofa de esto, cuando hace proclamar a Ion que, por ser un experto en Homero, es experto en todo. Es pues, necesario aceptar que Homero sostuvo y nutrió la mente y la imaginación de los griegos generación tras generación, tanto de artistas y pensadores como también de los hombres comunes.
1. La idea principal del texto es
las hipótesis de Helánico y de Heródoto
sobre Homero revelan la vaguedad de las
tradiciones griegas.
Platón se maravillaba de la capacidad de
los poetas homéricos para causar asombro
multitudinario.
en el diálogo Ion de Platón hay una pro-
funda reflexión sobre la magnificencia del
poeta Homero.
para la mentalidad griega, Homero es la
autoridad fundamental Sobre cuestiones
de diversa índole.
Texto N.° 1
Sobre la famosa cuestión homérica (quién fue Homero y qué partes de la Iliada y de la Odisea escribidiré lo menos posible. La tradición griega era muy vaga. puesto que un primitivo escritor jónico, Helánico, lo sitúa en el siglo xii a.n.e., y Heródoto en el ix a.n.e. No hay duda de que Heródoto es sustancialmente exacto; Helánico acepta sin discusión que un poeta que describe con tanta intensidad la guerra de Troya, tuvo que haberla visto él mismo. Pero la cuestión importante no es quién era Homero, sino qué era. La Ilíada y la Odisea han sido llamadas la
Biblia de los griegos. Durante siglos estos dos poemas fueron la base de la educación griega, tanto de la educación formal de la escuela, como de la vida cultural del ciudadano común.
Los recitales de Homero, acompañados por exhibiciones, estaban a cargo de profesionales que iban de ciudad en ciudad. Platón trae una animada descripción, no carente de malicia, de uno de estos recitales en su Ion: “Debe ser
maravilloso, Ion, andar, como haces tú, de sitio en sitio, arrastrar una densa multitud adonde quiera que vayas y tener a todos pendientes de tus labios, y ponerte tus mejores ropas”.
Mientras esta Biblia no fue reemplazada por otra, una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de moral o de conducta. Homero podía ser alegado en apoyo de un reclamo territorial en cualquier trato diplomático. Platón, se mofa de esto, cuando hace proclamar a Ion que, por ser un experto en Homero, es experto en todo. Es pues, necesario aceptar que Homero sostuvo y nutrió la mente y la imaginación de los griegos generación tras generación, tanto de artistas y pensadores como también de los hombres comunes.
- Si Homero hubiera sido testigo presencial de la
guerra de Troya
la cuestión Homérica se resolvería
totalmente.
no habría podido ser autor de la Ilíada y la
Odisea.
la hipótesis de Heródoto debería conside-
rarse falsa.
Platón no se habría mofado de la autoridad
Homérica.
Texto N.° 1
Sobre la famosa cuestión homérica (quién fue Homero y qué partes de la Iliada y de la Odisea escribidiré lo menos posible. La tradición griega era muy vaga. puesto que un primitivo escritor jónico, Helánico, lo sitúa en el siglo xii a.n.e., y Heródoto en el ix a.n.e. No hay duda de que Heródoto es sustancialmente exacto; Helánico acepta sin discusión que un poeta que describe con tanta intensidad la guerra de Troya, tuvo que haberla visto él mismo. Pero la cuestión importante no es quién era Homero, sino qué era. La Ilíada y la Odisea han sido llamadas la
Biblia de los griegos. Durante siglos estos dos poemas fueron la base de la educación griega, tanto de la educación formal de la escuela, como de la vida cultural del ciudadano común.
Los recitales de Homero, acompañados por exhibiciones, estaban a cargo de profesionales que iban de ciudad en ciudad. Platón trae una animada descripción, no carente de malicia, de uno de estos recitales en su Ion: “Debe ser
maravilloso, Ion, andar, como haces tú, de sitio en sitio, arrastrar una densa multitud adonde quiera que vayas y tener a todos pendientes de tus labios, y ponerte tus mejores ropas”.
Mientras esta Biblia no fue reemplazada por otra, una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de moral o de conducta. Homero podía ser alegado en apoyo de un reclamo territorial en cualquier trato diplomático. Platón, se mofa de esto, cuando hace proclamar a Ion que, por ser un experto en Homero, es experto en todo. Es pues, necesario aceptar que Homero sostuvo y nutrió la mente y la imaginación de los griegos generación tras generación, tanto de artistas y pensadores como también de los hombres comunes.
Resulta incongruente con el texto aseverar que
el autor considera acertada la conjetura de
Helánico sobre Homero.
las obras de Homero eran utilizadas en dis-
cusiones diplomáticas.
la guerra de Troya fue descrita con intensi-
dad por el poeta Homero.
Homero fue la autoridad indiscutible en te-
mas de conducta humana.
Texto N.° 1
Sobre la famosa cuestión homérica (quién fue Homero y qué partes de la Iliada y de la Odisea escribidiré lo menos posible. La tradición griega era muy vaga. puesto que un primitivo escritor jónico, Helánico, lo sitúa en el siglo xii a.n.e., y Heródoto en el ix a.n.e. No hay duda de que Heródoto es sustancialmente exacto; Helánico acepta sin discusión que un poeta que describe con tanta intensidad la guerra de Troya, tuvo que haberla visto él mismo. Pero la cuestión importante no es quién era Homero, sino qué era. La Ilíada y la Odisea han sido llamadas la
Biblia de los griegos. Durante siglos estos dos poemas fueron la base de la educación griega, tanto de la educación formal de la escuela, como de la vida cultural del ciudadano común.
Los recitales de Homero, acompañados por exhibiciones, estaban a cargo de profesionales que iban de ciudad en ciudad. Platón trae una animada descripción, no carente de malicia, de uno de estos recitales en su Ion: “Debe ser
maravilloso, Ion, andar, como haces tú, de sitio en sitio, arrastrar una densa multitud adonde quiera que vayas y tener a todos pendientes de tus labios, y ponerte tus mejores ropas”.
Mientras esta Biblia no fue reemplazada por otra, una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de moral o de conducta. Homero podía ser alegado en apoyo de un reclamo territorial en cualquier trato diplomático. Platón, se mofa de esto, cuando hace proclamar a Ion que, por ser un experto en Homero, es experto en todo. Es pues, necesario aceptar que Homero sostuvo y nutrió la mente y la imaginación de los griegos generación tras generación, tanto de artistas y pensadores como también de los hombres comunes.
De la expresión “La tradición griega era muy
vaga” se entiende que
abundaba la desidia.
existía la imprecisión.
gozaba de elubraciones.
había poca reflexión.
Texto N.° 1
Sobre la famosa cuestión homérica (quién fue Homero y qué partes de la Iliada y de la Odisea escribidiré lo menos posible. La tradición griega era muy vaga. puesto que un primitivo escritor jónico, Helánico, lo sitúa en el siglo xii a.n.e., y Heródoto en el ix a.n.e. No hay duda de que Heródoto es sustancialmente exacto; Helánico acepta sin discusión que un poeta que describe con tanta intensidad la guerra de Troya, tuvo que haberla visto él mismo. Pero la cuestión importante no es quién era Homero, sino qué era. La Ilíada y la Odisea han sido llamadas la
Biblia de los griegos. Durante siglos estos dos poemas fueron la base de la educación griega, tanto de la educación formal de la escuela, como de la vida cultural del ciudadano común.
Los recitales de Homero, acompañados por exhibiciones, estaban a cargo de profesionales que iban de ciudad en ciudad. Platón trae una animada descripción, no carente de malicia, de uno de estos recitales en su Ion: “Debe ser
maravilloso, Ion, andar, como haces tú, de sitio en sitio, arrastrar una densa multitud adonde quiera que vayas y tener a todos pendientes de tus labios, y ponerte tus mejores ropas”.
Mientras esta Biblia no fue reemplazada por otra, una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de moral o de conducta. Homero podía ser alegado en apoyo de un reclamo territorial en cualquier trato diplomático. Platón, se mofa de esto, cuando hace proclamar a Ion que, por ser un experto en Homero, es experto en todo. Es pues, necesario aceptar que Homero sostuvo y nutrió la mente y la imaginación de los griegos generación tras generación, tanto de artistas y pensadores como también de los hombres comunes.
Se colige sobre los poemas de Homero
Era base de la educación y vida cultural griega
nutrió la mente y la imaginación de los griegos.
fueron considerados buenos por la
gramaticalidad.
su trascendencia no era aceptada por todos.
