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El origen del mal.

Total questions: 10

Worksheet time: 6mins

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1.

El origen del mal

En un bosque vivía un ermitaño que entendía el lenguaje de las fieras y hasta podía conversar con ellas. En una ocasión en que descansaba debajo de un árbol, se cobijaron allí un cuervo, un palomo, un ciervo y una serpiente, y empezaron a discutir sobre el origen del mal. —El mal procede del hambre —declaró el cuervo—. Cuando uno come hasta hartarse las cosas se le antojan color rosa. Pero, amigos, si durante días no se prueba bocado, cambia la situación y ya no parece tan hermosa la naturaleza. ¡Qué desasosiego! ¡Qué intranquilidad siente uno! Y si vislumbro un buen pedazo de carne, me abalanzo sobre él, ciegamente. Ni palos ni piedras, ni lobos enfurecidos serían capaces de hacerme soltar la presa. ¡Cuántos perecemos víctimas del hambre! No cabe duda de que es el origen del mal. El palomo intervino. —El mal no proviene del hambre, sino del amor. Si viviéramos solos, sin hembras, sobrellevaríamos las penas. Más ¡ay!, vivimos en pareja y amamos tanto a nuestra compañera que no hallamos un minuto de sosiego, siempre pensando en ella. Y cuando se aleja un poco de nuestro lado, nos sentimos como perdidos y nos tortura la idea de que un gavilán la haya despedazado. Empezamos a buscarla por doquier, con loco afán. Y si desaparece, uno no come ni bebe; no hace más que buscarla y llorar. ¡Cuántos mueren así entre nosotros! Ya ven que todo el mal proviene del amor. —No; el mal no viene ni del hambre ni del amor —arguyó la serpiente—. El mal viene de la ira. Si viviésemos tranquilos entonces todo iría bien. Pero, cuando algo se arregla de modo distinto a como quisiéramos, todo nos ofusca. Solo pensamos en descargar nuestra ira en el primero que encontramos. Entonces, como locos, nos retorcemos tratando de morder a alguien. En tales momentos no se tiene piedad de nadie; mordería uno a su propia madre; podríamos comernos a nosotros mismos. Sin duda alguna, todo el mal viene de la ira. El ciervo no fue de este parecer. —No, no es de la ira ni del amor ni del hambre de donde procede el mal, sino del miedo. Si fuera posible no sentir miedo, todo marcharía bien. Podemos defendernos de un animal pequeño, con nuestros cuernos, y la huida nos preserva de los grandes. Pero es imposible no sentir miedo. Apenas cruje una rama en el bosque o se mueve una hoja, temblamos de terror. El corazón palpita, como si fuera a salirse del pecho, y echamos a correr. Siempre estamos alerta, llenos de terror. No hay modo de disfrutar de un poco de tranquilidad. Por eso el origen del mal está en el miedo. Finalmente, intervino el ermitaño: —No es el hambre, el amor, la ira ni el miedo, la fuente de nuestros males, sino nuestra propia naturaleza. Ella es la que engendra el hambre, el amor, la ira y el miedo. Tomado y adaptado de: Tolstoi, L. (s. f.). El origen del mal.

Recuperado de https://ciudadseva.com/texto/el-origen-del-mal/

pregunta:

De acuerdo con expresiones del texto anterior como “¡Qué intranquilidad siente uno!”, “¡Cuántos perecemos víctimas del hambre!” y “¡Cuántos mueren así entre nosotros!”, el narrador pretende principalmente

a)

alarmar a los interlocutores.

b)

despertar la ira de los interlocutores.

c)

llamar la atención de los interlocutores.

d)

hacer partícipes de sus ideas a los interlocutores.

2.

MONÓLOGO DE HAMLET Hamlet.

—Ser o no ser. Esa es la cuestión. ¿Qué es más noble? ¿Permanecer impasible ante los avatares de una fortuna adversa o afrontar los peligros de un turbulento mar y, desafiándolos, terminar con todo de una vez? Morir es… dormir… Nada más. Y durmiendo se acaban la ansiedad y la angustia y los miles de padecimientos de que son herederos nuestros míseros cuerpos. Es una deseable consumación: Morir… dormir… dormir… tal vez soñar. Ah, ahí está la dificultad. Es el miedo a los sueños que podamos tener al abandonar este breve hospedaje lo que nos hace titubear, pues a través de ellos podrían prolongarse indefinidamente las desdichas de esta vida. Si pudiésemos estar absolutamente seguros de que un certero golpe de daga terminaría con todo, ¿quién soportaría los azotes y desdenes del mundo, la injusticia de los opresores, los desprecios del arrogante, el dolor del amor no correspondido, la desidia de la justicia, la insolencia de los ministros, y los palos inmerecidamente recibidos? ¿Quién arrastraría, gimiendo y sudando, las cargas de esta vida, si no fuese por el temor de que haya algo después de la muerte, ese país inexplorado del que nadie ha logrado regresar? Es lo que inmoviliza la voluntad y nos hace concluir que mejor es el mal que padecemos que el mal que está por venir. La duda nos convierte en cobardes y nos desvía de nuestro racional curso de acción. Pero… interrumpamos nuestras filosofías, pues veo allí a la bella Ofelia. Ninfa de las aguas, perdona mis pecados y ruega por mí en tus plegarias.

Tomado de: Shakespeare, W. (2007). Hamlet (acto III, escena I). Traducción, versión y adaptación de José María Ruano de la Haza.

pregunta:

De acuerdo con el texto anterior, ¿a qué conclusión llega el príncipe Hamlet en sus reflexiones?

a)

Ante el dolor de la vida, es preferible el suicidio.

b)

La incertidumbre nos impide actuar.

c)

Es mejor ser cobarde que valiente.

d)

Morir es dormir y soñar.

3.

MONÓLOGO DE HAMLET Hamlet.

—Ser o no ser. Esa es la cuestion. ¿Qué es más noble? ¿Permanecer impasible ante los avatares de una fortuna adversa o afrontar los peligros de un turbulento mar y, desafiándolos, terminar con todo de una vez? Morir es… dormir… Nada más. Y durmiendo se acaban la ansiedad y la angustia y los miles de padecimientos de que son herederos nuestros miseros cuerpos. Es una deseable consumación: Morir… dormir… dormir… tal vez soñar. Ah, ahí está la dificultad. Es el miedo a los sueños que podemos tener al abandonar este breve hospedaje lo que nos hace titubear, pues a través de ellos podrían prolongarse indefinidamente las desdichas de esta vida. Si pudiésemos estar absolutamente seguros de que un certero golpe de daga terminaría con todo, ¿quién soportaría los azotes y desdenes del mundo, la injusticia de los opresores, los desprecios del arrogante, el dolor del amor no correspondido, la desidia de la justicia, la insolencia de los ministros, y los palos inmerecidamente recibidos? ¿Quién arrastraría, gimiendo y sudando, las cargas de esta vida, si no fuera por el temor de que haya algo después de la muerte, ese país inexplorado del que nadie ha logrado regresar? Es lo que inmoviliza la voluntad y nos hace concluir que mejor es el mal que padecemos que el mal que está por venir. La duda nos convierte en cobardes y nos desvía de nuestro curso racional de acción. Pero… interrumpamos nuestras filosofías, pues veo allí a la bella Ofelia. Ninfa de las aguas, perdona mis pecados y ruega por mí en tus plegarias. las cargas de esta vida, si no fueron por el temor de que haya algo después de la muerte, ese país inexplorado del que nadie ha logrado regresar? Es lo que inmoviliza la voluntad y nos hace concluir que mejor es el mal que padecemos que el mal que está por venir. La duda nos convierte en cobardes y nos desvía de nuestro curso racional de acción. Pero… interrumpamos nuestras filosofías, pues veo allí a la bella Ofelia. Ninfa de las aguas, perdona mis pecados y ruega por mí en tus plegarias. las cargas de esta vida, si no fueron por el temor de que haya algo después de la muerte, ese país inexplorado del que nadie ha logrado regresar? Es lo que inmoviliza la voluntad y nos hace concluir que mejor es el mal que padecemos que el mal que está por venir. La duda nos convierte en cobardes y nos desvía de nuestro curso racional de acción. Pero… interrumpamos nuestras filosofías, pues veo allí a la bella Ofelia. Ninfa de las aguas, perdona mis pecados y ruega por mí en tus plegarias. pues veo alli a la bella Ofelia. Ninfa de las aguas, perdona mis pecados y ruega por mí en tus plegarias. pues veo alli a la bella Ofelia. Ninfa de las aguas, perdona mis pecados y ruega por mí en tus plegarias.

Tomado de: Shakespeare, W. (2007). Hamlet (acto III, escena I). Traducción, versión y adaptación de José María Ruano de la Haza.

pregunta:

¿Cuál de las siguientes opciones describe el tema principal del texto anterior? . .

a)

El sentido de la vida

b)

La cobardía y el temor

c)

La tentación del suicidio.

d)

La naturaleza de los sueños.

4.

Es un «milagro» que la obra de Platón haya sobrevivido y que nosotros podamos leerla en cualquier versión. Todos los textos de sus Diálogos estuvieron perdidos durante cerca de mil años. Cuando volvieron a aparecer, bajo la forma de varias copias de copias de copias, se puso en marcha durante quinientos años una cuidadosa investigación de esas copias. Es de suponer que los originales se convirtieron en polvo hace ya mucho tiempo. La tarea con la que se enfrentaron los eruditos era intimidadora. Obviamente, se encontraron muchas «corrupciones» en las diferentes copias supervivientes (denominadas «testigos»), y estas corrupciones o errores tenían que ser solucionadas sin que fuera posible preguntarle al autor. ¿Cómo podían distinguirse apropiadamente los errores? En los tiempos de Darwin, los filólogos que dedicaban su vida profesional a recrear el origen de sus «testigos» habían tenido éxito al descubrir la totalidad de los linajes de copias de copias, y pudieron deducir muchos hechos curiosos acerca de las circunstancias históricas de su nacimiento, de su reproducción y, eventualmente, de su muerte. A veces, la arriesgada deducción que nace de sus trabajos es similar a la de Darwin: un grupo concreto de errores en los manuscritos, no corregidos y vueltos a copiar en todos los manuscritos descendientes de un particular linaje, se debía casi siempre al hecho de que el escriba que transcribía el dictado no pronunciaba el griego de la misma forma en que lo hacía el lector del texto y, en consecuencia, entendía incorrectamente un determinado fonema. Estas claves, junto con la evidencia procedente de otras fuentes de la historia de la lengua griega, pudieron incluso haber sugerido a los eruditos en qué monasterio, en qué isla griega, en qué montaña o en qué siglo debió haber tenido lugar la escena en la que se produjo este conjunto de copias.

Tomado y adaptado de: Dennett D. (1999). La peligrosa idea de Darwin. Barcelona: Círculo de Lectores.

pregunta:

Teniendo en cuenta la forma, el contenido y el estilo del texto anterior, se puede afirmar que este es

a)

un ensayo sobre el rol de los Diálogos en la historia de la filosofía.

b)

un estudio comparativo sobre el desarrollo de la filología y el darwinismo.

c)

una columna de opinión acerca de los orígenes de la filología platónica.

d)

una conferencia acerca de la influencia de Platón en la biología y la filología

5.

Es un «milagro» que la obra de Platón haya sobrevivido y que nosotros podamos leerla en cualquier versión. Todos los textos de sus Diálogos estuvieron perdidos durante cerca de mil años. Cuando volvieron a aparecer, bajo la forma de varias copias de copias de copias, se puso en marcha durante quinientos años una cuidadosa investigación de esas copias. Es de suponer que los originales se convirtieron en polvo hace ya mucho tiempo. La tarea con la que se enfrentaron los eruditos era intimidadora. Obviamente, se encontraron muchas «corrupciones» en las diferentes copias supervivientes (denominadas «testigos»), y estas corrupciones o errores tenían que ser solucionadas sin que fuera posible preguntarle al autor. ¿Cómo podían distinguirse apropiadamente los errores? En los tiempos de Darwin, los filólogos que dedicaban su vida profesional a recrear el origen de sus «testigos» habían tenido éxito al descubrir la totalidad de los linajes de copias de copias, y pudieron deducir muchos hechos curiosos acerca de las circunstancias históricas de su nacimiento, de su reproducción y, eventualmente, de su muerte. A veces, la arriesgada deducción que nace de sus trabajos es similar a la de Darwin: un grupo concreto de errores en los manuscritos, no corregidos y vueltos a copiar en todos los manuscritos descendientes de un particular linaje, se debía casi siempre al hecho de que el escriba que transcribía el dictado no pronunciaba el griego de la misma forma en que lo hacía el lector del texto y, en consecuencia, entendía incorrectamente un determinado fonema. Estas claves, junto con la evidencia procedente de otras fuentes de la historia de la lengua griega, pudieron incluso haber sugerido a los eruditos en qué monasterio, en qué isla griega, en qué montaña o en qué siglo debió haber tenido lugar la escena en la que se produjo este conjunto de copias. Tomado y adaptado de: Dennett D. (1999). La peligrosa idea de Darwin. Barcelona: Círculo de Lectores.

pregunta.

Según el segundo párrafo del texto anterior, ¿cuál de las siguientes palabras es un sinónimo de la palabra linajes? . . .

a)

Modelos.

b)

Familias

c)

Manuscritos

d)

Reproducciones

6.

Es un «milagro» que la obra de Platón haya sobrevivido y que nosotros podamos leerla en cualquier versión. Todos los textos de sus Diálogos estuvieron perdidos durante cerca de mil años. Cuando volvieron a aparecer, bajo la forma de varias copias de copias de copias, se puso en marcha durante quinientos años una cuidadosa investigación de esas copias. Es de suponer que los originales se convirtieron en polvo hace ya mucho tiempo. La tarea con la que se enfrentaron los eruditos era intimidadora. Obviamente, se encontraron muchas «corrupciones» en las diferentes copias supervivientes (denominadas «testigos»), y estas corrupciones o errores tenían que ser solucionadas sin que fuera posible preguntarle al autor. ¿Cómo podían distinguirse apropiadamente los errores? En los tiempos de Darwin, los filólogos que dedicaban su vida profesional a recrear el origen de sus «testigos» habían tenido éxito al descubrir la totalidad de los linajes de copias de copias, y pudieron deducir muchos hechos curiosos acerca de las circunstancias históricas de su nacimiento, de su reproducción y, eventualmente, de su muerte. A veces, la arriesgada deducción que nace de sus trabajos es similar a la de Darwin: un grupo concreto de errores en los manuscritos, no corregidos y vueltos a copiar en todos los manuscritos descendientes de un particular linaje, se debía casi siempre al hecho de que el escriba que transcribía el dictado no pronunciaba el griego de la misma forma en que lo hacía el lector del texto y, en consecuencia, entendía incorrectamente un determinado fonema. Estas claves, junto con la evidencia procedente de otras fuentes de la historia de la lengua griega, pudieron incluso haber sugerido a los eruditos en qué monasterio, en qué isla griega, en qué montaña o en qué siglo debió haber tenido lugar la escena en la que se produjo este conjunto de copias. Tomado y adaptado de: Dennett D. (1999). La peligrosa idea de Darwin. Barcelona: Círculo de Lectores.

pregunta:

El autor del texto anterior hace alusión a los Diálogos en el primer párrafo para referirse a .

a)

las obras de Darwin y las teorías filosóficas de Platón

b)

los textos de los estudiosos de Platón.

c)

los textos originales de la obra sobre biología de Platón

d)

las copias de las obras de Platón

7.

Considere los siguientes enunciados del texto anterior: (platon)

1. En los tiempos de Darwin, los filólogos que dedicaban su vida profesional a recrear el origen de sus «testigos» habían tenido éxito al descubrir la totalidad de los linajes de copias de copias, y pudieron deducir muchos hechos curiosos acerca de las circunstancias históricas de su nacimiento, de su reproducción y, eventualmente, de su muerte.

2. Un grupo concreto de errores en los manuscritos, no corregidos y vueltos a copiar en todos los manuscritos descendientes de un particular linaje, se debía casi siempre al hecho de que el escriba que transcribía el dictado no pronunciaba el griego de la misma forma en que lo hacía el lector del texto y, en consecuencia, entendía incorrectamente un determinado fonema.

pregunta.

¿Cuál de las siguientes opciones describe la relación entre 1 y 2?

a)

El primer enunciado es una razón a favor de lo dicho en el segundo.

b)

El segundo enunciado es un ejemplo que explica lo dicho en el primero.

c)

El primer enunciado es la tesis y el segundo una razón a favor de la tesis.

d)

El segundo enunciado es un contraejemplo de la idea expresada en el primero.

8.

Es un «milagro» que la obra de Platón haya sobrevivido y que nosotros podamos leerla en cualquier versión. Todos los textos de sus Diálogos estuvieron perdidos durante cerca de mil años. Cuando volvieron a aparecer, bajo la forma de varias copias de copias de copias, se puso en marcha durante quinientos años una cuidadosa investigación de esas copias. Es de suponer que los originales se convirtieron en polvo hace ya mucho tiempo. La tarea con la que se enfrentaron los eruditos era intimidadora. Obviamente, se encontraron muchas «corrupciones» en las diferentes copias supervivientes (denominadas «testigos»), y estas corrupciones o errores tenían que ser solucionadas sin que fuera posible preguntarle al autor. ¿Cómo podían distinguirse apropiadamente los errores? En los tiempos de Darwin, los filólogos que dedicaban su vida profesional a recrear el origen de sus «testigos» habían tenido éxito al descubrir la totalidad de los linajes de copias de copias, y pudieron deducir muchos hechos curiosos acerca de las circunstancias históricas de su nacimiento, de su reproducción y, eventualmente, de su muerte. A veces, la arriesgada deducción que nace de sus trabajos es similar a la de Darwin: un grupo concreto de errores en los manuscritos, no corregidos y vueltos a copiar en todos los manuscritos descendientes de un particular linaje, se debía casi siempre al hecho de que el escriba que transcribía el dictado no pronunciaba el griego de la misma forma en que lo hacía el lector del texto y, en consecuencia, entendía incorrectamente un determinado fonema. Estas claves, junto con la evidencia procedente de otras fuentes de la historia de la lengua griega, pudieron incluso haber sugerido a los eruditos en qué monasterio, en qué isla griega, en qué montaña o en qué siglo debió haber tenido lugar la escena en la que se produjo este conjunto de copias. Tomado y adaptado de: Dennett D. (1999). La peligrosa idea de Darwin. Barcelona: Círculo de Lectores.

pregunta:

Cuál de las siguientes opciones es la pregunta central a la que responde el texto anterior?

a)

¿Cuál fue la influencia de la selección natural en campos como la filología griega?

b)

¿Por qué la existencia actual de los Diálogos de Platón puede considerarse milagrosa?

c)

¿Qué implicaciones tiene que los filósofos apliquen el método darwiniano?

d)

¿Cómo se aplicaron métodos darwinianos en la reconstrucción filológica de los Diálogos de Platón?

9.

¿Porqué el ermitaño vivía en medio del bosque?

a)

Por que le gustaba estar acompañado de la naturaleza.

b)

Por que le gustaba vivir alejado de los demás.

10.

¡Con quiénes conversaba el ermitaño?

a)

Con sus vecinos.

b)

Con las aves

c)

Con las fieras.