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Después de largos días de paciencia, logró armar un barquito de esos que se forman pieza por pieza dentro de una botella.
Cerró la botella con un corcho y la puso en la sala de su casa, sobre la chimenea. Allí la mostraba orgullosamente a sus amigos.
Un día, viendo el barquito, notó que una de sus pequeñas ventanas se había abierto, y a través de ella observó algo que lo dejó asombrado: en una sala como la suya, estaba otra botella igual a la suya, pero más pequeña, con otro barquito adentro como el suyo. Y la botella estaba siendo mostrada a sus amigos por un hombrecito diminuto que no parecía sufrir por el hecho de estar dentro de una botella. Sacó el tapón y con unas pinzas cogió al hombrecito, pero lo apretó de tal manera que lo ahogó.
Entonces el hombre escuchó un ruido. Volvió la vista y descubrió asustado que una de las ventanas de la sala se había abierto. Un ojo enorme lo atisbaba desde fuera. Lo último que alcanzó a mirar fueron unas enormes pinzas que avanzaban hacia él como las fauces de un animal monstruoso.
En el texto, el narrador
da a conocer las acciones, los pensamientos y sentimientos de los personajes
cuenta lo que siente y le ocurre a él mismo.
relata lo que otros le contaron sobre un hecho.
deja que los personajes hablen y cuenten con sus propias palabras lo que les ocurre.
Después de largos días de paciencia, logró armar un barquito de esos que se forman pieza por pieza dentro de una botella.
Cerró la botella con un corcho y la puso en la sala de su casa, sobre la chimenea. Allí la mostraba orgullosamente a sus amigos.
Un día, viendo el barquito, notó que una de sus pequeñas ventanas se había abierto, y a través de ella observó algo que lo dejó asombrado: en una sala como la suya, estaba otra botella igual a la suya, pero más pequeña, con otro barquito adentro como el suyo. Y la botella estaba siendo mostrada a sus amigos por un hombrecito diminuto que no parecía sufrir por el hecho de estar dentro de una botella. Sacó el tapón y con unas pinzas cogió al hombrecito, pero lo apretó de tal manera que lo ahogó.
Entonces el hombre escuchó un ruido. Volvió la vista y descubrió asustado que una de las ventanas de la sala se había abierto. Un ojo enorme lo atisbaba desde fuera. Lo último que alcanzó a mirar fueron unas enormes pinzas que avanzaban hacia él como las fauces de un animal monstruoso.
En el cuento, el hombre que armó el barquito
vivía en un mundo que cabía en una botella.
era experto en la construcción de barcos.
disfrutaba de la compañía de todos sus amigos.
gustaba de destruir cosas con sus pinzas.
La democracia es un sistema de gobierno que, en la actualidad, está siendo duramente zarandeado. La libertad, pilar central de esta forma de convivencia social, no es el único requisito para garantizar que la sociedad se desarrolle en paz. La educación, la igualdad, la participación diligente y comprometida con el bienestar de todo, entre otras, deben coexistir también en este sistema, puesto que una libertad ejercida sin incluirlas termina reduciendo el concepto de democracia a lo que muchos creen hoy en día: el derecho de todo ciudadano a elegir a sus representantes.
Manin, B. (1998). Los principios del gobierno representativo
El texto trata de
la libertad como baluarte de la democracia.
los componentes de la democracia.
una crítica injusta a la democracia.
El bienestar de todas las sociedades.
La populosa ciudad de Hiroshima, borrada del mapa con una sola bomba atómica, Era el 8 de agosto de 1945 cuando, desde una base aérea de avanzada en el pacífico, se transmitió un parte: ”la primera bomba atómica que ha sido empleada en la guerra, una pequeña granada producida por el hombre, explotó con la fuerza de 20,000 toneladas de T.N.T., arrojada desde un B-29 y aniquiló el gran centro industrial y militar japonés de Hiroshima. Exactamente a las 9:15 hrs de esta mañana, la ciudad se destacaba sobre el claro cielo azul, y un millonésimo de segundo más tarde, tiempo imperceptible para cualquier reloj, había sido barrida por una nube de fuego arrollador, dejando el lugar como si jamás hubiese existido”.
Un título adecuado para el texto es
La bomba atómica y sus consecuencias
La bomba atómica: inicio de una nueva era
Hiroshima, una nube de fuego
El inicio de la edad atómica
La populosa ciudad de Hiroshima, borrada del mapa con una sola bomba atómica, Era el 8 de agosto de 1945 cuando, desde una base aérea de avanzada en el pacífico, se transmitió un parte: ”la primera bomba atómica que ha sido empleada en la guerra, una pequeña granada producida por el hombre, explotó con la fuerza de 20,000 toneladas de T.N.T., arrojada desde un B-29 y aniquiló el gran centro industrial y militar japonés de Hiroshima. Exactamente a las 9:15 hrs de esta mañana, la ciudad se destacaba sobre el claro cielo azul, y un millonésimo de segundo más tarde, tiempo imperceptible para cualquier reloj, había sido barrida por una nube de fuego arrollador, dejando el lugar como si jamás hubiese existido”.
Con este breve relato el autor pretende
hacer un paralelo de Hiroshima.
ser el propulsor de una tendencia nueva en la historia.
narrar una gran historia.
hacer una descripción crítica y apodíctica de lo sucedido.
No me parece prudente que a un adolescente se le convoque para exponerse a la violencia o la banalidad, porque de esto está hecha la televisión. El artefacto denominado hace ya bastante tiempo “La caja boba” ha excluido desde siempre todo planteamiento de análisis o de pensamiento. Estar sentados pasivamente frente a un aparato que produce noventa por ciento de basura, no puede ser benéfico para nadie.
¿Cuál es la posición del autor?
La televisión es de beneficio para todos, porque nos aleja de nuestra capacidad de análisis.
La televisión es la mejor opción para que los adolescentes logren sus sueños.
La televisión no representa un beneficio para todos porque expone a los adolescentes a la violencia.
La televisión no es de beneficio para nadie, porque nos aleja de nuestra capacidad de análisis.
"Leer es perder la cabeza. Perder la orientación de los puntos cardinales, enamorarse, caer en trance, enloquecer, viajar lejos de casa, arrancarse la piel a pedazos. Leer es dejar de hablar, para ser hablado. Se lee y se es leído. El libro también a nosotros nos lee. Los libros son entes muertos que resucitan en el corazón de la voz que los abre y los recoge, se los bebe. No soy nada sin ese libro, él no es nada sin mí. No somos nada, sino juntos."
Marco Antonio de la Parra, Historia de un lector.
¿Cuál es la finalidad que persigue el emisor de este fragmento?
Describir la lectura como un acto de fusión entre el libro y el ser humano.
Caracterizar el acto literario desde una perspectiva poco común.
Definir la lectura como un proceso transitorio, cercano al hombre.
Narrar la especial relación que se da entre los libros y los lectores.
Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien recibe el mensaje; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero los demás y los otros son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado: los malcomidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra…
¿Cuál es la idea principal del párrafo?
La literatura como medio de salvación.
El lenguaje de los otros a través de la literatura.
El conocimiento a través de la literatura.
La literatura como medio de comunicación.
Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien recibe el mensaje; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero los demás y los otros son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado: los malcomidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra…
¿Cuál es la idea principal del párrafo?
La literatura como medio de salvación.
El lenguaje de los otros a través de la literatura.
El conocimiento a través de la literatura.
La literatura como medio de comunicación.
La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación. Consideré que el 30 de abril era su cumpleaños; visitar ese día la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos: Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo; la mano en el mentón… No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendía a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos.
Fragmento de El Aleph de Jorge Luis Borges
¿Cuál es la idea central del texto?
La muerte de Beatriz podía servir de pretexto al
narrador para consagrarse a su memoria.
A la mujer mencionada le fascinaba retratarse para
las ocasiones importantes.
La devoción sin esperanza a una mujer indiferente
puede resultar humillante.
A pesar de su dolorosa agonía, la protagonista no
cayó ni en el sentimentalismo ni en el miedo.
La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación. Consideré que el 30 de abril era su cumpleaños; visitar ese día la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos: Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo; la mano en el mentón… No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendía a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos.
Fragmento de El Aleph de Jorge Luis Borges
A partir del texto, es posible afirmar que
Carlos Argentino Daneri vivía en la casa de Beatriz.
el narrador sentía un afecto profundo por Beatriz.
Beatriz iba mucho a las carreras de caballos.
Beatriz siempre tuvo mascotas.
La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación. Consideré que el 30 de abril era su cumpleaños; visitar ese día la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos: Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo; la mano en el mentón… No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendía a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos.
Fragmento de El Aleph de Jorge Luis Borges
Sobre el texto no es posible inferir que
el universo es cambiante y enorme.
Alessandri estuvo sentimentalmente vinculado con
Beatriz.
el cumpleaños de Beatriz se seguía celebrando
después de su muerte.
algunos regalos del narrador eran poco atendidos
por Beatriz.
