WorksheetsPreguntas Filosoficas
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Según Santo Tomás de Aquino, el individuo es la unión sustancial de alma y cuerpo, es decir, de forma y materia, los cuales permiten al ser humano participar en el mundo de lo puramente espiritual a través de su razón y en el mundo sensorial a través de su materia. Lo anterior permite deducir que
A. la esencia del hombre consiste en ser un compuesto de dos elementos
B. la definición del hombre es su espíritu, el cual lo hace inteligente
C. el espíritu es el que coordina los procesos en el que el hombre se relaciona con el mundo
D. definir al hombre es descubrir las facultades que posibilitan su contacto con el exterior
La filosofía busca la representación de conceptos de la realidad. Sócrates propuso un método para descubrir la verdad mediante preguntas continuas hasta llegar a ella. Luego Platón estableció como método la Dialéctica, ciencia que trata del raciocinio de sus leyes, formas y modos cuya base para llegar a la idea pura universal, es el diálogo. Según lo anterior la filosofía requiere para su estudio
A. un tipo de investigación definido según el objeto
B. un procedimiento lógico de razonamientos ordenados
C. una ciencia de conocimientos lógicos
D. un método de investigación
Para Schopenhauer la más perfecta de las formas de arte es la música, en particular la música instrumental en la cual se encuentra plasmada de manera perfecta la representación de la naturaleza, de manera que los tonos bajos son la representación de las formas inferiores de vida y los tonos altos las formas más perfectas. De esta forma la música cobra un especial sentido para el reconocimiento mismo de la vida, porque
A. la música instrumental es manifestación exacta de la voluntad de vivir
B. expresa la superioridad del hombre
C. se escapa a los límites de la palabra
D. Schopenhauer era amante de la música sinfónica instrumenta
Pitágoras propone al hombre como camino ético, esforzarse por liberar su alma de la reencarnación, purificándola por medio de una vida que comporte la contemplación intelectual del orden establecido en los números para conseguir la felicidad que está más allá de la vida material. De lo anterior se deduce que
A. la idea de armonía es el centro del pensar filosófico
B. las virtudes que llevan al hombre a ser feliz carecen de materia
C. es necesario evitar ascéticamente las impurezas provenientes de lo corporal
D. la esencia propia del ser humano es pensar matemáticamente
La existencia de la divinidad se ha expresado de diversas maneras, en el monismo ontológico se concibe la existencia de un solo Dios, mientras que el pluralismo ontológico sostiene la creencia en múltiples deidades. En este sentido, es posible afirmar que el monismo ontológico es un planteamiento más evolucionado que el pluralismo en cuanto
A. la unidad que plantea el monismo permite realizar más fácilmente la generalidad propia de la ontología que el pluralismo
B. las manifestaciones de la divinidad son estudiadas por el monismo y pluralismo ontológico
C. el Pluralismo ontológico se contrapone a la forma unitaria de lo absoluto
D. la evolución de un planteamiento frente al otro se da al interior de un contexto y de una historia de la humanidad
Lea la siguiente caricatura
Listo
No quiero
Considere el siguiente recuadro del texto:
¿Cuál es el propósito del autor al exponer este ejemplo?
A. Convencer al lector de que la ciencia física sigue siendo una de las ramas principales de la filosofía.
B. Convencer al lector de que la filosofía en sus inicios buscaba explicaciones de los fenómenos naturales.
C. Persuadir al lector de que la verdad depende de lo que cada individuo considera o cree que es cierto.
D. Persuadir al lector de que las explicaciones de los filósofos son equivocadas, según los criterios modernos.
RESPONDE LAS PREGUNTAS 45 A LA 48 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Auténticas bestias negras para Platón, los sofistas fueron unos filósofos y educadores que dominaron la escena intelectual de Atenas a finales del siglo IV a. C. De hecho, la palabra "sofista" no tenía entonces la connotación peyorativa que tiene hoy y que debemos, en buena medida, a la mala imagen que de ellos transmitió Platón. Sofista significaba simplemente "profesor" ', y con el término se designaba a una serie de educadores que se ganaban la vida instruyendo jóvenes a cambio de una retribución. Eran dos los elementos de la sofística que despertaban el recelo, por decir lo menos, entre una nutrida parte de la población griega. El primero de ellos residía en que, contrario a los sabios de antaño, los sofistas no reunían en torno a si a un grupo de discípulos por el mero placer de difundir sus ideas, sino que cobraban y vivían de ello. Esto, que probablemente hoy no nos parezca grave, era visto con escándalo por los sectores más esnobs y aristocráticos de la polis. En definitiva, y sin que hayan cambiado las cosas, los que despreciaban el "vil metal" eran precisamente aquellos que lo tenían garantizado y no tenían necesidad de ganárselo. En segundo lugar, y también como diferencia sustancial con los modelos del pasado, la educación impartida por los sofistas no tenía el objetivo teórico de alcanzar y descubrir la verdad, sino que su finalidad era eminentemente práctica; adquirir las técnicas necesarias para imponer el propio argumento. En efecto, en la democracia ateniense, regida con un sistema de participación directa de los ciudadanos en los asuntos de la polis, y con abundantes litigios y juicios, la capacidad de desenvolverse con habilidad en el arte de la palabra era imprescindible para el éxito en la politica. En este contexto nacieron y se multiplicaron los sofistas, como maestros de la retórica y la oratoria cuya principal preocupación fue desarrollar y transmitir las técnicas necesarias para defender y convencer al público de un planteamiento, independientemente de que este fuera verdadero o no, moral o inmoral. Este énfasis práctico los condujo con frecuencia a posiciones escépticas o relativistas: no existía una verdad con mayúsculas, sino que todo dependía del punto de vista, de los usos y costumbres, de la fuerza de los argumentos. Para Protágoras "el hombre es la medida de todas cosas" y, para Gorgias, nada existía; y si existiera, sería incognoscible, y si existiera y fuera cognoscible, sería incomunicable.
45. Considere la frase: "El hombre es la medida de todas las cosas". Según esta frase, ¿ cuántas cosas NO dependen de la valoración del hombre?
A. Todas.
B. Muchas.
C. Ninguna.
D. Algunas.
RESPONDE LAS PREGUNTAS 45 A LA 48 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Auténticas bestias negras para Platón, los sofistas fueron unos filósofos y educadores que dominaron la escena intelectual de Atenas a finales del siglo IV a. C. De hecho, la palabra "sofista" no tenía entonces la connotación peyorativa que tiene hoy y que debemos, en buena medida, a la mala imagen que de ellos transmitió Platón. Sofista significaba simplemente "profesor" ', y con el término se designaba a una serie de educadores que se ganaban la vida instruyendo jóvenes a cambio de una retribución. Eran dos los elementos de la sofística que despertaban el recelo, por decir lo menos, entre una nutrida parte de la población griega. El primero de ellos residía en que, contrario a los sabios de antaño, los sofistas no reunían en torno a si a un grupo de discípulos por el mero placer de difundir sus ideas, sino que cobraban y vivían de ello. Esto, que probablemente hoy no nos parezca grave, era visto con escándalo por los sectores más esnobs y aristocráticos de la polis. En definitiva, y sin que hayan cambiado las cosas, los que despreciaban el "vil metal" eran precisamente aquellos que lo tenían garantizado y no tenían necesidad de ganárselo. En segundo lugar, y también como diferencia sustancial con los modelos del pasado, la educación impartida por los sofistas no tenía el objetivo teórico de alcanzar y descubrir la verdad, sino que su finalidad era eminentemente práctica; adquirir las técnicas necesarias para imponer el propio argumento. En efecto, en la democracia ateniense, regida con un sistema de participación directa de los ciudadanos en los asuntos de la polis, y con abundantes litigios y juicios, la capacidad de desenvolverse con habilidad en el arte de la palabra era imprescindible para el éxito en la politica. En este contexto nacieron y se multiplicaron los sofistas, como maestros de la retórica y la oratoria cuya principal preocupación fue desarrollar y transmitir las técnicas necesarias para defender y convencer al público de un planteamiento, independientemente de que este fuera verdadero o no, moral o inmoral. Este énfasis práctico los condujo con frecuencia a posiciones escépticas o relativistas: no existía una verdad con mayúsculas, sino que todo dependía del punto de vista, de los usos y costumbres, de la fuerza de los argumentos. Para Protágoras "el hombre es la medida de todas cosas" y, para Gorgias, nada existía; y si existiera, sería incognoscible, y si existiera y fuera cognoscible, sería incomunicable.
46. Mediante la expresión "auténticas estias negras", el autor quiere dar a entender que Platón
A. temía a los sofistas.
B. se burlaba de los sofistas.
C. consideraba a los sofistas sus iguales.
D. rechazaba las acciones de los sofistas.
RESPONDE LAS PREGUNTAS 45 A LA 48 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Auténticas bestias negras para Platón, los sofistas fueron unos filósofos y educadores que dominaron la escena intelectual de Atenas a finales del siglo IV a. C. De hecho, la palabra "sofista" no tenía entonces la connotación peyorativa que tiene hoy y que debemos, en buena medida, a la mala imagen que de ellos transmitió Platón. Sofista significaba simplemente "profesor" ', y con el término se designaba a una serie de educadores que se ganaban la vida instruyendo jóvenes a cambio de una retribución. Eran dos los elementos de la sofística que despertaban el recelo, por decir lo menos, entre una nutrida parte de la población griega. El primero de ellos residía en que, contrario a los sabios de antaño, los sofistas no reunían en torno a si a un grupo de discípulos por el mero placer de difundir sus ideas, sino que cobraban y vivían de ello. Esto, que probablemente hoy no nos parezca grave, era visto con escándalo por los sectores más esnobs y aristocráticos de la polis. En definitiva, y sin que hayan cambiado las cosas, los que despreciaban el "vil metal" eran precisamente aquellos que lo tenían garantizado y no tenían necesidad de ganárselo. En segundo lugar, y también como diferencia sustancial con los modelos del pasado, la educación impartida por los sofistas no tenía el objetivo teórico de alcanzar y descubrir la verdad, sino que su finalidad era eminentemente práctica; adquirir las técnicas necesarias para imponer el propio argumento. En efecto, en la democracia ateniense, regida con un sistema de participación directa de los ciudadanos en los asuntos de la polis, y con abundantes litigios y juicios, la capacidad de desenvolverse con habilidad en el arte de la palabra era imprescindible para el éxito en la politica. En este contexto nacieron y se multiplicaron los sofistas, como maestros de la retórica y la oratoria cuya principal preocupación fue desarrollar y transmitir las técnicas necesarias para defender y convencer al público de un planteamiento, independientemente de que este fuera verdadero o no, moral o inmoral. Este énfasis práctico los condujo con frecuencia a posiciones escépticas o relativistas: no existía una verdad con mayúsculas, sino que todo dependía del punto de vista, de los usos y costumbres, de la fuerza de los argumentos. Para Protágoras "el hombre es la medida de todas cosas" y, para Gorgias, nada existía; y si existiera, sería incognoscible, y si existiera y fuera cognoscible, sería incomunicable.
47. ¿Cuáles de las siguientes personas NO se opondrían a las costumbres y enseñanzas de los sofistas?
A. Dal Moschino y Platón.
C. Protágoras y Gorgias.
C. Platón y Protágoras.
D. Gorgias y Platón.
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Auténticas bestias negras para Platón, los sofistas fueron unos filósofos y educadores que dominaron la escena intelectual de Atenas a finales del siglo IV a. C. De hecho, la palabra "sofista" no tenía entonces la connotación peyorativa que tiene hoy y que debemos, en buena medida, a la mala imagen que de ellos transmitió Platón. Sofista significaba simplemente "profesor" ', y con el término se designaba a una serie de educadores que se ganaban la vida instruyendo jóvenes a cambio de una retribución. Eran dos los elementos de la sofística que despertaban el recelo, por decir lo menos, entre una nutrida parte de la población griega. El primero de ellos residía en que, contrario a los sabios de antaño, los sofistas no reunían en torno a si a un grupo de discípulos por el mero placer de difundir sus ideas, sino que cobraban y vivían de ello. Esto, que probablemente hoy no nos parezca grave, era visto con escándalo por los sectores más esnobs y aristocráticos de la polis. En definitiva, y sin que hayan cambiado las cosas, los que despreciaban el "vil metal" eran precisamente aquellos que lo tenían garantizado y no tenían necesidad de ganárselo. En segundo lugar, y también como diferencia sustancial con los modelos del pasado, la educación impartida por los sofistas no tenía el objetivo teórico de alcanzar y descubrir la verdad, sino que su finalidad era eminentemente práctica; adquirir las técnicas necesarias para imponer el propio argumento. En efecto, en la democracia ateniense, regida con un sistema de participación directa de los ciudadanos en los asuntos de la polis, y con abundantes litigios y juicios, la capacidad de desenvolverse con habilidad en el arte de la palabra era imprescindible para el éxito en la politica. En este contexto nacieron y se multiplicaron los sofistas, como maestros de la retórica y la oratoria cuya principal preocupación fue desarrollar y transmitir las técnicas necesarias para defender y convencer al público de un planteamiento, independientemente de que este fuera verdadero o no, moral o inmoral. Este énfasis práctico los condujo con frecuencia a posiciones escépticas o relativistas: no existía una verdad con mayúsculas, sino que todo dependía del punto de vista, de los usos y costumbres, de la fuerza de los argumentos. Para Protágoras "el hombre es la medida de todas cosas" y, para Gorgias, nada existía; y si existiera, sería incognoscible, y si existiera y fuera cognoscible, sería incomunicable.
48. ¿Cuál de los siguientes pasajes cumple con el propósito de presentar la posición teórica de los sofistas?
A. De hecho, la palabra "sofista" no tenía entonces la connotación peyorativa que tiene hoy y que debemos, en buena medida, a la mala imagen que de ellos transmitió Platón.
B. En definitiva, y sin que hayan cambiado las cosas, los que despreciaban el "vil metal" eran precisamente aquellos que lo tenían garantizado y no tenían necesidad de ganárselo [...].
C. [...] no existía una verdad con mayúsculas, sino que todo dependía del punto de vista, de los usos y costumbres, de la fuerza de los argumentos.
D. […] los sofistas no reunían en torno a sí a un grupo de discipulos por el mero placer de difundir sus es, ano que cobraban y vivían de ello.
