
AFIANZAMIENTO - FINAL
Authored by JAVIER MAURICIO REYES AMAYA
Philosophy
1st - 3rd Grade
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1.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
2 mins • 1 pt
Desde los tiempos más remotos de la cultura griega, la educación de los jóvenes era la gran preocupación de la clase noble y de los filósofos. Dicha educación aristocrática ejercitaba a los jóvenes para adquirir cualidades tales como fuerza física, valentía, resistencia, sagacidad, sentido del deber y del honor. La existencia de una educación destinada a promover tales valores se explica porque la clase noble griega
dedicaba bastante tiempo a las actividades de la guerra
estaba interesada en impulsar el cultivo intensivo de sus tierras
tenía que garantizar la paz entre las poblaciones vecinas
dependía para su defensa de la fortaleza de las clases populares
2.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
2 mins • 1 pt
Considere el siguiente resumen del texto.
“Según muchas personas, influidas por los negocios prácticos y la ciencia, la filosofía es una ocupación inútil: no tiene ningún valor y no hay porque estudiarla. Sin embargo, a pesar de que la filosofía no tenga un valor material, la filosofía tiene de hecho un valor espiritual”.
¿Cuál de los enunciados completa la manera más satisfactoria del resumen del texto?
Además, la filosofía debe estudiarse porque promueve la
consideración de distintos puntos de vista o posibilidades y, así, evita el dogmatismo y la adopción no razonada de prejuicios.
Además, cuando empezamos a filosofar generamos preguntas que no tienen respuesta, y por esto debe estudiarse en conjunto con la ciencia.
Por tanto, al igual que la ciencia, la filosofía debe estudiarse porque promueve la consideración de distintos puntos de vista y, así, evita tanto dogmatismo como la duda.
Por tanto, la filosofía no es útil para en hombre práctico, quien piensa que solo hay valores materiales y cree ciegamente en sus prejuicios
3.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
2 mins • 1 pt
Los antiguos griegos se impresionaban con el devenir cósmico; sin embargo, Parménides de Elea, elimina la realidad de cambio y demuestra que la razón es capaz de aprehender la verdad y el ser de las cosas. “pensar y ser son una sola cosa”. Según lo anterior, Parménides
niega el movimiento anteponiendo la razón.
elimina el devenir cósmico planteando la mutabilidad del ser.
deja sin piso el desarrollo de la física moderna
afirma la multiplicidad del ser y su inmutabilidad
4.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
2 mins • 1 pt
Todo cambia, “nadie se baña dos veces en el mismo rio”, pero todas las cosas acontecen según el logos, el logos que es eterno, no lo entienden los hombres. Del texto de Heráclito se deduce
más allá del cambio hay un logos que es el ser de todo.
el cambio es lo que constituye la estructura última de la totalidad del mundo.
todas las cosas cambian recíprocamente con el fuego.
Todo cambia, nada permanece.
5.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
5 mins • 1 pt
Será bueno considerar cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan dudar de que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente “el hombre práctico”. El hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y a un en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre, el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que puede ser; rechazada el dogmatismo, algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar…
Tomado y adaptado de: Russell, Bertrand (1991).
Los problemas de la filosofía. Rad. De Joaquín Xirau. Barcelona, Labor.
De los siguientes fragmentos, el que mejor describe la tesis principal del texto es:
“Muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan a dudar que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil".
“Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable”.
“Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a Problemas a los cuales solo podemos dar respuestas muy incompletas”.
“El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo”.
6.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
3 mins • 1 pt
Será bueno considerar cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan dudar de que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente “el hombre práctico”. El hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y a un en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre, el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que puede ser; rechazada el dogmatismo, algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar…
Tomado y adaptado de: Russell, Bertrand (1991).
Los problemas de la filosofía. Rad. De Joaquín Xirau. Barcelona, Labor.
A partir del texto, ¿en cuál de los siguientes enunciados se caracteriza mejor la opinión del autor Sobre la filosofía?
La filosofía es un ejercicio de reflexión frívola acerca de materias espirituales cuyo conocimiento es importante.
La filosofía es una ciencia exacta que trata acerca de
objetos familiares, desde un punto de vista no familiar.
La filosofía es un ejercicio de reflexión que implica
cuestionar una serie de creencias habituales acerca de objetos familiares.
La filosofía es una habilidad práctica que nos permite liberarnos del dogmatismo a través de la duda liberadora.
7.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
3 mins • 1 pt
Será bueno considerar cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan dudar de que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente “el hombre práctico”. El hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y a un en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre, el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que puede ser; rechazada el dogmatismo, algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar…
Tomado y adaptado de: Russell, Bertrand (1991).
Los problemas de la filosofía. Rad. De Joaquín Xirau. Barcelona, Labor.
De acuerdo con el último párrafo, se puede inferir que, según el autor, el valor de la filosofía.
no radica en que nos permite conocer posibilidades no familiares.
no radica en que da una solución segura a los problemas
que discute.
radica en que nos libera de la tiranía de la duda y del
dogmatismo.
radica en que aumenta nuestro conocimiento de los objetos que estudia la ciencia.
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