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QUIZ LEC 3 LMJ 22

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QUIZ LEC 3 LMJ 22
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1.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

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Las expresiones del niño (Calvin) en los cuadros 5, 7 y 8 sugieren que este

A. asume el papel de un empresario adulto.

B. quiere ocultarle a Susi sus intenciones.

C. quiere evitar la mirada de Susi.

D. se siente avergonzado de su discurso.

2.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

Media Image

Calvin intenta justificar el alto precio de la limonada recurriendo a

A. argumentos absurdos pero consistentes.

B. un modelo económico fiel a la realidad.

C. una ley de mercado que no existe.

D. su propia versión del capitalismo.

3.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

Media Image

Cuando Calvin le dice a Susi “ustedes los anti-comerciales arruinan

la economía”,

A. cuestiona la teoría del equilibrio entre la oferta y la demanda.

B. usa como estrategia publicitaria la exposición de su ideología.

C. supone que solo opera un sistema financiero en el mundo.

D. asume que Susi está en contra de la economía del mercado.

4.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

Media Image

Calvin acude a su madre porque

A. considera que su “negocio” necesita fondos y ella representa al

“gobierno”.

B. quiere darle una lección a Susi demostrándole que puede conseguir

dinero por todo lado.

C. su “negocio” quebró y necesita dinero para reconstruirlo.

D. es la única persona que compraría la limonada sin cuestionar el

precio.

5.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

LA NATURALEZA HUMANA (INNATA) Y LOS COMPORTAMIENTOS DE DESADAPTACIÓN EN EL MUNDO MODERNO.

TEXTO 1

William Shakespeare dijo: “La red de nuestra vida es un mezclado

estambre de hilos buenos y malos que se juntan”. La población de sólo

una de las ramas de la actividad humana -la ciencia- parece confirmar

tal adagio. Sin embargo, ¿tiene que ser así? ¿Estamos programados

biológicamente para la agresión y la guerra?

No soy una autoridad en genética, pero ni en mis lecturas ni en toda

una vida de observación he visto ninguna evidencia de que estemos

condenados genéticamente a hacer el mal. Por el contrario, en una visión

muy general, diría que estamos destinados genéticamente a hacer cosas

beneficiosas para la especie humana, y que los aspectos negativos

son equivocaciones. En otras palabras, creo en la bondad inherente

del hombre.

La especie humana es el resultado de un proceso continuo y natural de

evolución; la adquisición del poder de pensamiento original ha acelerado

de gran manera el proceso de evolución natural. Ha dado como resultado

enormes progresos en todos los campos de la civilización: arte, literatura,

medicina, y por sobre todo, ciencia. Sin embargo, estos avances en la

ciencia han llevado a la adquisición de la capacidad de autodestrucción,

al desarrollo de medios de destrucción de la especie humana en sí misma.

Adaptado de: Rotblat, J. (1995). ¿Estamos programados biológicamente para la

agresión y la guerra?

En: Palabras de paz. Discursos premios Nobel. Bogotá: Revista Número

Ediciones

TEXTO 2

La idea de que el cerebro humano no alberga ninguna tendencia intrínseca

a la violencia, y que la violencia es el producto de la cultura, se enfrenta a

un hecho evidente sobre la historia humana. Como dijo Winston Churchill:

“La historia de la especie humana es la guerra. A excepción de algunos

breves interludios nunca ha habido paz en el mundo; y mucho antes del

inicio de la historia la lucha sangrienta era ya universal e incansable”.

Durante muchos años los intelectuales han tratado de negarlo a través

del mito del salvaje pacífico, según el cual se concibe al “salvaje” o al

cazador-recolector como al representante de una naturaleza humana no

corrompida por las influencias malignas de la civilización. Sin embargo,

en los pueblos preagrícolas, no es extraño que un tercio de los hombres

mueran a manos de otros hombres, y que casi la mitad de los hombres

hayan matado. De hecho, en la sociedad actual, que es más pacífica,

entre el 70 y el 90% de los hombres y el 40 y el 60% de las mujeres dicen

que han tenido la fantasía de asesinar a alguien.

¿Acaso sirve algo de todo esto como “justificación” de la guerra o de la

violencia? Obviamente que no. No se concibe cómo podría haber algo en

el comportamiento de los cazadores-recolectores que nos disuadiera de

nuestra repulsa hacia la guerra y de nuestros esfuerzos por erradicarla.

Adaptado de: Pinker, S (2005). La tabla rasa, el buen salvaje y el

fantasma en la máquina.

Barcelona: Paidós., y de: Pinker, S. (Marzo 16 - abril 30 de 2003).

El fantasma en la máquina. El Malpensante, (45). pp. 64-75.

Tanto en el texto 1 como en el texto 2 se cita a otros autores

(Shakespeare y Churchill), con el fin de

A. mostrar que la idea según la cual los seres humanos nacen con un

instinto agresivo es recurrente y está arraigada.

B. argumentar que, aunque el ser humano es naturalmente bondadoso,

la vida en sociedad lo desvirtúa y lo conduce a la guerra

C. respaldar la idea de que existen tendencias naturales en el ser

humano que lo disponen hacia la violencia.

D. indicar que en diferentes épocas se ha evidenciado un equilibrio

entre la bondad y la maldad innatas en el ser humano.

6.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

LA NATURALEZA HUMANA (INNATA) Y LOS COMPORTAMIENTOS DE DESADAPTACIÓN EN EL MUNDO MODERNO.

TEXTO 1

William Shakespeare dijo: “La red de nuestra vida es un mezclado

estambre de hilos buenos y malos que se juntan”. La población de sólo

una de las ramas de la actividad humana -la ciencia- parece confirmar

tal adagio. Sin embargo, ¿tiene que ser así? ¿Estamos programados

biológicamente para la agresión y la guerra?

No soy una autoridad en genética, pero ni en mis lecturas ni en toda

una vida de observación he visto ninguna evidencia de que estemos

condenados genéticamente a hacer el mal. Por el contrario, en una visión

muy general, diría que estamos destinados genéticamente a hacer cosas

beneficiosas para la especie humana, y que los aspectos negativos

son equivocaciones. En otras palabras, creo en la bondad inherente

del hombre.

La especie humana es el resultado de un proceso continuo y natural de

evolución; la adquisición del poder de pensamiento original ha acelerado

de gran manera el proceso de evolución natural. Ha dado como resultado

enormes progresos en todos los campos de la civilización: arte, literatura,

medicina, y por sobre todo, ciencia. Sin embargo, estos avances en la

ciencia han llevado a la adquisición de la capacidad de autodestrucción,

al desarrollo de medios de destrucción de la especie humana en sí misma.

Adaptado de: Rotblat, J. (1995). ¿Estamos programados biológicamente para la

agresión y la guerra?

En: Palabras de paz. Discursos premios Nobel. Bogotá: Revista Número

Ediciones

TEXTO 2

La idea de que el cerebro humano no alberga ninguna tendencia intrínseca

a la violencia, y que la violencia es el producto de la cultura, se enfrenta a

un hecho evidente sobre la historia humana. Como dijo Winston Churchill:

“La historia de la especie humana es la guerra. A excepción de algunos

breves interludios nunca ha habido paz en el mundo; y mucho antes del

inicio de la historia la lucha sangrienta era ya universal e incansable”.

Durante muchos años los intelectuales han tratado de negarlo a través

del mito del salvaje pacífico, según el cual se concibe al “salvaje” o al

cazador-recolector como al representante de una naturaleza humana no

corrompida por las influencias malignas de la civilización. Sin embargo,

en los pueblos preagrícolas, no es extraño que un tercio de los hombres

mueran a manos de otros hombres, y que casi la mitad de los hombres

hayan matado. De hecho, en la sociedad actual, que es más pacífica,

entre el 70 y el 90% de los hombres y el 40 y el 60% de las mujeres dicen

que han tenido la fantasía de asesinar a alguien.

¿Acaso sirve algo de todo esto como “justificación” de la guerra o de la

violencia? Obviamente que no. No se concibe cómo podría haber algo en

el comportamiento de los cazadores-recolectores que nos disuadiera de

nuestra repulsa hacia la guerra y de nuestros esfuerzos por erradicarla.

Adaptado de: Pinker, S (2005). La tabla rasa, el buen salvaje y el

fantasma en la máquina.

Barcelona: Paidós., y de: Pinker, S. (Marzo 16 - abril 30 de 2003).

El fantasma en la máquina. El Malpensante, (45). pp. 64-75.

Del contenido y estilo de los textos 1 y 2, se puede afirmar que

A. Rotblat presenta ideas y creencias personales, mientras que Pinker

presenta un argumento basado en evidencias empíricas.

B. Rotblat presenta argumentos empíricos, mientras que Pinker

presenta una exposición con enfoque teórico.

C. Rotblat presenta ideas científicas, mientras que Pinker presenta una

enumeración de argumentos cuestionables

D. Rotblat presenta evidencias histórico-culturales sobre un fenómeno,

mientras que Pinker se limita a cuestionar algunas opiniones.

7.

MULTIPLE CHOICE QUESTION

30 sec • 1 pt

LA NATURALEZA HUMANA (INNATA) Y LOS COMPORTAMIENTOS DE DESADAPTACIÓN EN EL MUNDO MODERNO.

TEXTO 1

William Shakespeare dijo: “La red de nuestra vida es un mezclado

estambre de hilos buenos y malos que se juntan”. La población de sólo

una de las ramas de la actividad humana -la ciencia- parece confirmar

tal adagio. Sin embargo, ¿tiene que ser así? ¿Estamos programados

biológicamente para la agresión y la guerra?

No soy una autoridad en genética, pero ni en mis lecturas ni en toda

una vida de observación he visto ninguna evidencia de que estemos

condenados genéticamente a hacer el mal. Por el contrario, en una visión

muy general, diría que estamos destinados genéticamente a hacer cosas

beneficiosas para la especie humana, y que los aspectos negativos

son equivocaciones. En otras palabras, creo en la bondad inherente

del hombre.

La especie humana es el resultado de un proceso continuo y natural de

evolución; la adquisición del poder de pensamiento original ha acelerado

de gran manera el proceso de evolución natural. Ha dado como resultado

enormes progresos en todos los campos de la civilización: arte, literatura,

medicina, y por sobre todo, ciencia. Sin embargo, estos avances en la

ciencia han llevado a la adquisición de la capacidad de autodestrucción,

al desarrollo de medios de destrucción de la especie humana en sí misma.

Adaptado de: Rotblat, J. (1995). ¿Estamos programados biológicamente para la

agresión y la guerra?

En: Palabras de paz. Discursos premios Nobel. Bogotá: Revista Número

Ediciones

TEXTO 2

La idea de que el cerebro humano no alberga ninguna tendencia intrínseca

a la violencia, y que la violencia es el producto de la cultura, se enfrenta a

un hecho evidente sobre la historia humana. Como dijo Winston Churchill:

“La historia de la especie humana es la guerra. A excepción de algunos

breves interludios nunca ha habido paz en el mundo; y mucho antes del

inicio de la historia la lucha sangrienta era ya universal e incansable”.

Durante muchos años los intelectuales han tratado de negarlo a través

del mito del salvaje pacífico, según el cual se concibe al “salvaje” o al

cazador-recolector como al representante de una naturaleza humana no

corrompida por las influencias malignas de la civilización. Sin embargo,

en los pueblos preagrícolas, no es extraño que un tercio de los hombres

mueran a manos de otros hombres, y que casi la mitad de los hombres

hayan matado. De hecho, en la sociedad actual, que es más pacífica,

entre el 70 y el 90% de los hombres y el 40 y el 60% de las mujeres dicen

que han tenido la fantasía de asesinar a alguien.

¿Acaso sirve algo de todo esto como “justificación” de la guerra o de la

violencia? Obviamente que no. No se concibe cómo podría haber algo en

el comportamiento de los cazadores-recolectores que nos disuadiera de

nuestra repulsa hacia la guerra y de nuestros esfuerzos por erradicarla.

Adaptado de: Pinker, S (2005). La tabla rasa, el buen salvaje y el

fantasma en la máquina.

Barcelona: Paidós., y de: Pinker, S. (Marzo 16 - abril 30 de 2003).

El fantasma en la máquina. El Malpensante, (45). pp. 64-75.

En el texto 1 Rotblat afirma: “No soy una autoridad en genética,

pero ni en mis lecturas ni en toda una vida de observación he visto

ninguna evidencia de que estemos condenados genéticamente a

hacer el mal”. Este argumento es cuestionable porque:

A. presenta evidencias que solo aplican a un sector de la población.

B. desvirtúa los estudios de los genetistas para reafirmar su posición.

C. deriva efectos que no se siguen necesariamente de las causas.

D. sostiene una conclusión general a partir de experiencias personales

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