
QUIZ PAES 3
Authored by FELIPE GODOY
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11th Grade

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1.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
3 mins • 1 pt
El hombre pisó algo blancuzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yaracacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
Llegó por fin al rancho y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
—¡Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. ¡Dame caña!
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.
—¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo—. ¡Dame caña!
—¡Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer, espantada.
—¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otros dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
—Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.
El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito —de sangre esta vez— dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
—¡Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.
—¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
Horacio Quiroga, “A la deriva” (Fragmento).
AGUDO
A) perspicaz
B) intenso
C) penetrante
D) cortante
E) ligero
2.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
LÍVIDO
A) blanco
B) marchito
C) amoratado
D) descolorido
E) apagado
3.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
45 sec • 1 pt
¿Cómo es la relación de Paulino con su mujer?
A) De complicidad, ya que entre los dos tratan de solucionar lo que aqueja a
Paulino.
B) De indiferencia, ya que la mujer no muestra preocupación por lo que siente Paulino.
C) De sometimiento, ya que Paulino trata a su mujer como una empleada.
D) De compasión, ya que a la mujer le da pena por lo que está pasando Paulino.
E) De desconfianza, ya que Paulino no le cuenta de su dolencia a su esposa.
4.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
¿Qué característica podría definir a Paulino?
A) Parco
B) Melancólico
C) Quejumbroso
D) Indeciso
E) Aventurero
5.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
45 sec • 1 pt
¿Con qué finalidad Paulino le pide a su mujer un vaso de caña?
I) Para calmar el dolor de la mordedura.
II) Para saciar la sed que tenía.
III) Para verificar si todavía le funcionaban los sentidos como el gusto.
A) Solo I
B) Solo III
C) Solo I y III
D) Solo II y III
E) I, II y III
6.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
En la historia, ¿qué simboliza el río Paraná?
A) El viaje.
B) El dolor.
C) La esperanza.
D) La muerte.
E) El sacrificio.
7.
MULTIPLE CHOICE QUESTION
30 sec • 1 pt
El fragmento leído se refiere fundamentalmente a
A) la desesperación al haber sido mordido por una víbora.
B) los peligros de vivir en la selva.
C) la subordinación del hombre ante los inesperados eventos de la naturaleza.
D) la angustia de que nadie pueda ayudar a curar una herida.
E) la tensión de saber que la muerte es inminente.
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