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WorksheetsLC 3º Pr Ud 5
Total questions: 54
Worksheet time: 27mins
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1.
¿Qué significa A mal tiempo, buena cara?
a)
Que hay que ser optimista cuando las cosas no van bien.
b)
Que hay que estar alegre cuando hace mal tiempo.
c)
Que la piel se mantiene tersa y suave cuando hace frío.
2.
¿Qué refrán quiere decir que las cosas se aprenden con el tiempo?
a)
Nadie nace sabiendo.
b)
Nadie nace hablando.
c)
Nadie nace escribiendo.
3.
¿Qué palabra no se escribe con rr?
a)
En...ique
b)
E...or
c)
Chu...o
4.
Sobre lluvias y sapos
La sequía no terminaba nunca y los animales tenían que andar mucho para encontrar algo de agua. Cuando por fin aparecía un pozo o una lagunita, al día siguiente ya no tenía ni gota. Y vuelta a empezar. De nada servía que entre el tatú, la iguana, la paloma y el coatí sujetaran al sapo de las patas y lo tuvieran horas panza arriba, como decía la abuelita del coatí que había que hacer para que lloviera. –¡Que no! ¡Eso es puro cuento! –protestaba el sapo–. ¡Es mentira que los sapos panza arriba podamos hacer llover! Al final lo creían, pero más porque se cansaban de sujetarlo. Y lo soltaban. Al día siguiente andaba de nuevo el sapo saltando, con todos los bichos detrás. Siempre lo alcanzaban, y otra vez horas y horas panza arriba. –¡No seáis supersticiosos! –gritaba el sapo. –¡Qué protestón! –exclamaba sorprendido el coatí. –Amigo sapo –le decía amablemente la iguana–, se puede hacer daño en la garganta si grita tanto. Cuando al final lo soltaban, el sapo se iba echando maldiciones. –¡Nunca está conforme! –decía el tatú. Así andaban las cosas. Cada cual intentaba a su manera conseguir agua. Pero nada. –¡Qué listos! –gritaba el sapo, atado de nuevo–. ¿Por qué no probáis con un tatú panza arriba?
–¡No –decía el tatú–, tengo la barriga muy dura! –¡Entonces con un coatí! –¡No y no! –decía el coatí–. ¿A quién se le ocurre que un coatí panza arriba pueda hacer llover? –¡Entonces con el yacaré, que tiene la barriga grande! Esa idea les pareció buena y aflojaron un segundo las patas del sapo, que aprovechó para desaparecer. Justo entonces se dieron cuenta de que no solamente la barriga del yacaré era muy grande, sino todo el yacaré, y de nuevo el bicherío corrió detrás del sapo. Así seguían las cosas. El sapo dando saltos y protestando. La iguana, el tatú, la paloma y el coatí, corriendo y gritándole: –¡Para, amigo! ¡Déjate coger! Y la lluvia que no caía. Pero, como decía la abuelita del coatí, no hay mal que cien años dure. Apenas noventa y nueve años después, cayó una enorme lluvia y se acabaron los problemas. El coatí, la paloma, la iguana y el tatú estaban contentísimos. –¡El método ha funcionado! –dijo con orgullo la iguana meneando la cola. –¡Tenemos que felicitar al sapo! –añadió la paloma. Y se fueron a buscarlo. El sapo, que no se había olvidado de tanto tiempo panza arriba, salió disparado al verlos. –¡Para, amigo! ¡Queremos hablar! Pero el sapo desconfiaba y siguió corriendo hasta perderse de vista. –¡Vaya con este sapo! –dijo el tatú–. ¡Nunca va a dejar de ser un protestón!
Los animales sujetaban al sapo boca arriba...
La sequía no terminaba nunca y los animales tenían que andar mucho para encontrar algo de agua. Cuando por fin aparecía un pozo o una lagunita, al día siguiente ya no tenía ni gota. Y vuelta a empezar. De nada servía que entre el tatú, la iguana, la paloma y el coatí sujetaran al sapo de las patas y lo tuvieran horas panza arriba, como decía la abuelita del coatí que había que hacer para que lloviera. –¡Que no! ¡Eso es puro cuento! –protestaba el sapo–. ¡Es mentira que los sapos panza arriba podamos hacer llover! Al final lo creían, pero más porque se cansaban de sujetarlo. Y lo soltaban. Al día siguiente andaba de nuevo el sapo saltando, con todos los bichos detrás. Siempre lo alcanzaban, y otra vez horas y horas panza arriba. –¡No seáis supersticiosos! –gritaba el sapo. –¡Qué protestón! –exclamaba sorprendido el coatí. –Amigo sapo –le decía amablemente la iguana–, se puede hacer daño en la garganta si grita tanto. Cuando al final lo soltaban, el sapo se iba echando maldiciones. –¡Nunca está conforme! –decía el tatú. Así andaban las cosas. Cada cual intentaba a su manera conseguir agua. Pero nada. –¡Qué listos! –gritaba el sapo, atado de nuevo–. ¿Por qué no probáis con un tatú panza arriba?
–¡No –decía el tatú–, tengo la barriga muy dura! –¡Entonces con un coatí! –¡No y no! –decía el coatí–. ¿A quién se le ocurre que un coatí panza arriba pueda hacer llover? –¡Entonces con el yacaré, que tiene la barriga grande! Esa idea les pareció buena y aflojaron un segundo las patas del sapo, que aprovechó para desaparecer. Justo entonces se dieron cuenta de que no solamente la barriga del yacaré era muy grande, sino todo el yacaré, y de nuevo el bicherío corrió detrás del sapo. Así seguían las cosas. El sapo dando saltos y protestando. La iguana, el tatú, la paloma y el coatí, corriendo y gritándole: –¡Para, amigo! ¡Déjate coger! Y la lluvia que no caía. Pero, como decía la abuelita del coatí, no hay mal que cien años dure. Apenas noventa y nueve años después, cayó una enorme lluvia y se acabaron los problemas. El coatí, la paloma, la iguana y el tatú estaban contentísimos. –¡El método ha funcionado! –dijo con orgullo la iguana meneando la cola. –¡Tenemos que felicitar al sapo! –añadió la paloma. Y se fueron a buscarlo. El sapo, que no se había olvidado de tanto tiempo panza arriba, salió disparado al verlos. –¡Para, amigo! ¡Queremos hablar! Pero el sapo desconfiaba y siguió corriendo hasta perderse de vista. –¡Vaya con este sapo! –dijo el tatú–. ¡Nunca va a dejar de ser un protestón!
Los animales sujetaban al sapo boca arriba...
a)
Para que lloviera.
b)
Para que dejara de llover.
c)
Para que solo lloviera en verano.
5.
Sobre lluvias y sapos
La sequía no terminaba nunca y los animales tenían que andar mucho para encontrar algo de agua. Cuando por fin aparecía un pozo o una lagunita, al día siguiente ya no tenía ni gota. Y vuelta a empezar. De nada servía que entre el tatú, la iguana, la paloma y el coatí sujetaran al sapo de las patas y lo tuvieran horas panza arriba, como decía la abuelita del coatí que había que hacer para que lloviera. –¡Que no! ¡Eso es puro cuento! –protestaba el sapo–. ¡Es mentira que los sapos panza arriba podamos hacer llover! Al final lo creían, pero más porque se cansaban de sujetarlo. Y lo soltaban. Al día siguiente andaba de nuevo el sapo saltando, con todos los bichos detrás. Siempre lo alcanzaban, y otra vez horas y horas panza arriba. –¡No seáis supersticiosos! –gritaba el sapo. –¡Qué protestón! –exclamaba sorprendido el coatí. –Amigo sapo –le decía amablemente la iguana–, se puede hacer daño en la garganta si grita tanto. Cuando al final lo soltaban, el sapo se iba echando maldiciones. –¡Nunca está conforme! –decía el tatú. Así andaban las cosas. Cada cual intentaba a su manera conseguir agua. Pero nada. –¡Qué listos! –gritaba el sapo, atado de nuevo–. ¿Por qué no probáis con un tatú panza arriba?
–¡No –decía el tatú–, tengo la barriga muy dura! –¡Entonces con un coatí! –¡No y no! –decía el coatí–. ¿A quién se le ocurre que un coatí panza arriba pueda hacer llover? –¡Entonces con el yacaré, que tiene la barriga grande! Esa idea les pareció buena y aflojaron un segundo las patas del sapo, que aprovechó para desaparecer. Justo entonces se dieron cuenta de que no solamente la barriga del yacaré era muy grande, sino todo el yacaré, y de nuevo el bicherío corrió detrás del sapo. Así seguían las cosas. El sapo dando saltos y protestando. La iguana, el tatú, la paloma y el coatí, corriendo y gritándole: –¡Para, amigo! ¡Déjate coger! Y la lluvia que no caía. Pero, como decía la abuelita del coatí, no hay mal que cien años dure. Apenas noventa y nueve años después, cayó una enorme lluvia y se acabaron los problemas. El coatí, la paloma, la iguana y el tatú estaban contentísimos. –¡El método ha funcionado! –dijo con orgullo la iguana meneando la cola. –¡Tenemos que felicitar al sapo! –añadió la paloma. Y se fueron a buscarlo. El sapo, que no se había olvidado de tanto tiempo panza arriba, salió disparado al verlos. –¡Para, amigo! ¡Queremos hablar! Pero el sapo desconfiaba y siguió corriendo hasta perderse de vista. –¡Vaya con este sapo! –dijo el tatú–. ¡Nunca va a dejar de ser un protestón!
El sapo...
La sequía no terminaba nunca y los animales tenían que andar mucho para encontrar algo de agua. Cuando por fin aparecía un pozo o una lagunita, al día siguiente ya no tenía ni gota. Y vuelta a empezar. De nada servía que entre el tatú, la iguana, la paloma y el coatí sujetaran al sapo de las patas y lo tuvieran horas panza arriba, como decía la abuelita del coatí que había que hacer para que lloviera. –¡Que no! ¡Eso es puro cuento! –protestaba el sapo–. ¡Es mentira que los sapos panza arriba podamos hacer llover! Al final lo creían, pero más porque se cansaban de sujetarlo. Y lo soltaban. Al día siguiente andaba de nuevo el sapo saltando, con todos los bichos detrás. Siempre lo alcanzaban, y otra vez horas y horas panza arriba. –¡No seáis supersticiosos! –gritaba el sapo. –¡Qué protestón! –exclamaba sorprendido el coatí. –Amigo sapo –le decía amablemente la iguana–, se puede hacer daño en la garganta si grita tanto. Cuando al final lo soltaban, el sapo se iba echando maldiciones. –¡Nunca está conforme! –decía el tatú. Así andaban las cosas. Cada cual intentaba a su manera conseguir agua. Pero nada. –¡Qué listos! –gritaba el sapo, atado de nuevo–. ¿Por qué no probáis con un tatú panza arriba?
–¡No –decía el tatú–, tengo la barriga muy dura! –¡Entonces con un coatí! –¡No y no! –decía el coatí–. ¿A quién se le ocurre que un coatí panza arriba pueda hacer llover? –¡Entonces con el yacaré, que tiene la barriga grande! Esa idea les pareció buena y aflojaron un segundo las patas del sapo, que aprovechó para desaparecer. Justo entonces se dieron cuenta de que no solamente la barriga del yacaré era muy grande, sino todo el yacaré, y de nuevo el bicherío corrió detrás del sapo. Así seguían las cosas. El sapo dando saltos y protestando. La iguana, el tatú, la paloma y el coatí, corriendo y gritándole: –¡Para, amigo! ¡Déjate coger! Y la lluvia que no caía. Pero, como decía la abuelita del coatí, no hay mal que cien años dure. Apenas noventa y nueve años después, cayó una enorme lluvia y se acabaron los problemas. El coatí, la paloma, la iguana y el tatú estaban contentísimos. –¡El método ha funcionado! –dijo con orgullo la iguana meneando la cola. –¡Tenemos que felicitar al sapo! –añadió la paloma. Y se fueron a buscarlo. El sapo, que no se había olvidado de tanto tiempo panza arriba, salió disparado al verlos. –¡Para, amigo! ¡Queremos hablar! Pero el sapo desconfiaba y siguió corriendo hasta perderse de vista. –¡Vaya con este sapo! –dijo el tatú–. ¡Nunca va a dejar de ser un protestón!
El sapo...
a)
Siempre intentaba escapar.
b)
Se moría de risa panza arriba.
c)
Tenía la barriga muy dura.
6.
Sobre lluvias y sapos
La sequía no terminaba nunca y los animales tenían que andar mucho para encontrar algo de agua. Cuando por fin aparecía un pozo o una lagunita, al día siguiente ya no tenía ni gota. Y vuelta a empezar. De nada servía que entre el tatú, la iguana, la paloma y el coatí sujetaran al sapo de las patas y lo tuvieran horas panza arriba, como decía la abuelita del coatí que había que hacer para que lloviera. –¡Que no! ¡Eso es puro cuento! –protestaba el sapo–. ¡Es mentira que los sapos panza arriba podamos hacer llover! Al final lo creían, pero más porque se cansaban de sujetarlo. Y lo soltaban. Al día siguiente andaba de nuevo el sapo saltando, con todos los bichos detrás. Siempre lo alcanzaban, y otra vez horas y horas panza arriba. –¡No seáis supersticiosos! –gritaba el sapo. –¡Qué protestón! –exclamaba sorprendido el coatí. –Amigo sapo –le decía amablemente la iguana–, se puede hacer daño en la garganta si grita tanto. Cuando al final lo soltaban, el sapo se iba echando maldiciones. –¡Nunca está conforme! –decía el tatú. Así andaban las cosas. Cada cual intentaba a su manera conseguir agua. Pero nada. –¡Qué listos! –gritaba el sapo, atado de nuevo–. ¿Por qué no probáis con un tatú panza arriba?
–¡No –decía el tatú–, tengo la barriga muy dura! –¡Entonces con un coatí! –¡No y no! –decía el coatí–. ¿A quién se le ocurre que un coatí panza arriba pueda hacer llover? –¡Entonces con el yacaré, que tiene la barriga grande! Esa idea les pareció buena y aflojaron un segundo las patas del sapo, que aprovechó para desaparecer. Justo entonces se dieron cuenta de que no solamente la barriga del yacaré era muy grande, sino todo el yacaré, y de nuevo el bicherío corrió detrás del sapo. Así seguían las cosas. El sapo dando saltos y protestando. La iguana, el tatú, la paloma y el coatí, corriendo y gritándole: –¡Para, amigo! ¡Déjate coger! Y la lluvia que no caía. Pero, como decía la abuelita del coatí, no hay mal que cien años dure. Apenas noventa y nueve años después, cayó una enorme lluvia y se acabaron los problemas. El coatí, la paloma, la iguana y el tatú estaban contentísimos. –¡El método ha funcionado! –dijo con orgullo la iguana meneando la cola. –¡Tenemos que felicitar al sapo! –añadió la paloma. Y se fueron a buscarlo. El sapo, que no se había olvidado de tanto tiempo panza arriba, salió disparado al verlos. –¡Para, amigo! ¡Queremos hablar! Pero el sapo desconfiaba y siguió corriendo hasta perderse de vista. –¡Vaya con este sapo! –dijo el tatú–. ¡Nunca va a dejar de ser un protestón!
Cuando por fin llovió...
La sequía no terminaba nunca y los animales tenían que andar mucho para encontrar algo de agua. Cuando por fin aparecía un pozo o una lagunita, al día siguiente ya no tenía ni gota. Y vuelta a empezar. De nada servía que entre el tatú, la iguana, la paloma y el coatí sujetaran al sapo de las patas y lo tuvieran horas panza arriba, como decía la abuelita del coatí que había que hacer para que lloviera. –¡Que no! ¡Eso es puro cuento! –protestaba el sapo–. ¡Es mentira que los sapos panza arriba podamos hacer llover! Al final lo creían, pero más porque se cansaban de sujetarlo. Y lo soltaban. Al día siguiente andaba de nuevo el sapo saltando, con todos los bichos detrás. Siempre lo alcanzaban, y otra vez horas y horas panza arriba. –¡No seáis supersticiosos! –gritaba el sapo. –¡Qué protestón! –exclamaba sorprendido el coatí. –Amigo sapo –le decía amablemente la iguana–, se puede hacer daño en la garganta si grita tanto. Cuando al final lo soltaban, el sapo se iba echando maldiciones. –¡Nunca está conforme! –decía el tatú. Así andaban las cosas. Cada cual intentaba a su manera conseguir agua. Pero nada. –¡Qué listos! –gritaba el sapo, atado de nuevo–. ¿Por qué no probáis con un tatú panza arriba?
–¡No –decía el tatú–, tengo la barriga muy dura! –¡Entonces con un coatí! –¡No y no! –decía el coatí–. ¿A quién se le ocurre que un coatí panza arriba pueda hacer llover? –¡Entonces con el yacaré, que tiene la barriga grande! Esa idea les pareció buena y aflojaron un segundo las patas del sapo, que aprovechó para desaparecer. Justo entonces se dieron cuenta de que no solamente la barriga del yacaré era muy grande, sino todo el yacaré, y de nuevo el bicherío corrió detrás del sapo. Así seguían las cosas. El sapo dando saltos y protestando. La iguana, el tatú, la paloma y el coatí, corriendo y gritándole: –¡Para, amigo! ¡Déjate coger! Y la lluvia que no caía. Pero, como decía la abuelita del coatí, no hay mal que cien años dure. Apenas noventa y nueve años después, cayó una enorme lluvia y se acabaron los problemas. El coatí, la paloma, la iguana y el tatú estaban contentísimos. –¡El método ha funcionado! –dijo con orgullo la iguana meneando la cola. –¡Tenemos que felicitar al sapo! –añadió la paloma. Y se fueron a buscarlo. El sapo, que no se había olvidado de tanto tiempo panza arriba, salió disparado al verlos. –¡Para, amigo! ¡Queremos hablar! Pero el sapo desconfiaba y siguió corriendo hasta perderse de vista. –¡Vaya con este sapo! –dijo el tatú–. ¡Nunca va a dejar de ser un protestón!
Cuando por fin llovió...
a)
Los animales fueron en busca del sapo para felicitarlo.
b)
Los animales fueron en busca del sapo para protestar.
c)
Los animales fueron en busca del sapo para comérselo.
7.
Marca el refrán correcto.
a)
A las diez, en la cama estés.
b)
A las diez, en la silla estés.
8.
Marca el refrán correcto.
a)
El que se fue a Sevilla perdió su silla.
b)
El que se fue a Sevilla perdió su cama.
9.
Marca el refrán correcto.
a)
Gato con guantes no caza.
b)
Gato con bufanda no caza.
10.
A la tercera va la vencida.
a)
A la segunda va la vencida
b)
A la tercera va la vencida.
11.
Marca el refrán correcto.
a)
A mal tiempo , buena cara.
b)
A mal tiempo, buena pierna.
12.
Marca el trabalenguas correcto.
a)
El perro de san Roque no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.
b)
El pero de san Roque no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.
c)
El perro de san Roque no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez se lo ha rrobado.
porque Ramón Rodríguez se lo ha rrobado.
d)
El perro de san Rroque no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.
13.
Marca la opción correcta.
a)
¿Te vienes a la playa?
b)
Te vienes . A la playa
14.
Marca la opción correcta.
a)
¡Estoy tan contento!
b)
¿Estoy tan contento?
15.
Marca la opción correcta.
a)
¡Me encanta este regalo!
b)
¿Me encanta este regalo?
16.
Marca la opción correcta.
a)
Tengo dos hermanos: Miguel y Sara.
b)
¡Tengo dos hermanos Miguel y Sara!
17.
¿Qué grupo de letras están bien ordenadas alfabéticamente?
a)
BJMTVZ
b)
TZBJMV
c)
ZBJMVT
d)
TVMJBZ
18.
¿Qué grupo de letras están bien ordenadas alfabéticamente?
a)
GIÑQUZ
b)
IGQÑUZ
c)
ZUÑQGI
d)
GQÑUZI
19.
¿Qué grupo de letras están bien ordenadas alfabéticamente?
a)
FHÑTVY
b)
ÑFHVYT
c)
FHVYTÑ
d)
VYTÑFH
20.
¿Cómo puedes dividir esta palabra a final de línea?
a)
biz-cocho
b)
bizcoc-ho
c)
bi-zcocho
21.
Marca la opción correcta.
a)
Un ratón terrible
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocío lo mete en su jaula rápidamente.
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocío lo mete en su jaula rápidamente.
b)
Un raton terrible
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocío lo mete en su jaula rápidamente.
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocío lo mete en su jaula rápidamente.
c)
Un ratón terrible
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocío lo mete en su jaula rapidamente.
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocío lo mete en su jaula rapidamente.
d)
Un ratón terrible
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocio lo mete en su jaula rápidamente.
El ratón de Rocío se llama Roberto y es muy guerrero. Cuando Rocío suelta a Roberto, el ratón se sube a la enredadera y corta las ramas a mordiscos. También roe la ropa y una vez rompió la regadera con los dientes. Por eso, ahora, en cuanto Roberto corretea un rato, Rocio lo mete en su jaula rápidamente.
22.
Marca la opción correcta.
a)
Un breve recorrido
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorrer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorrer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
b)
Un breve recorrido
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorrer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorrer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
c)
Un breve recorrido
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
d)
Un breve recorido
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorrer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
El sapo estaba cansado de que lo persiguieran. Así que un día decidió irse a recorrer el mundo. Primero hizo su maleta: metió algo de ropa, un par de pijamas y un cepillo de dientes. Luego, se ocupó de la comida del viaje. Cogió unos churros recién hechos para el desayuno y un poco de arroz para comer. ¡Qué rico! Apenas había andado por los alrededores de la charca cuando empezó a recordar a sus amigos. Y, con una sonrisa, decidió dar media vuelta y regresar.
23.
Marca la opción correcta.
a)
En alerta
Desde el puente, los vecinos miran horrorizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la tranquilidad.
Desde el puente, los vecinos miran horrorizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la tranquilidad.
b)
En alerta
Desde el puente, los vecinos miran hororizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la tranquilidad.
Desde el puente, los vecinos miran hororizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la tranquilidad.
c)
En alerta
Desde el puente, los vecinos miran horrorizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la trranquilidad.
Desde el puente, los vecinos miran horrorizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la trranquilidad.
d)
En alerta
Desde el puente, los vecinos miran horrorizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la tranquilidad.
Desde el puente, los vecinos miran horrorizados al río Torrecilla. Las aguas están cada vez más arriba y la corriente es muy rápida. Ni los más ancianos del pueblo recuerdan un otoño así. Las autoridades han recomendado no circular alrrededor del río ante el riesgo de inundación. Todos confían en recuperar pronto la tranquilidad.
24.
Armadillo, mamífero de América del Sur, con el cuerpo cubierto de placas duras, que puede enroscarse formando una bola.
a)
Tatú
b)
coatí
c)
Yacaré
25.
Animal mamífero americano, de cabeza alargada, hocico estrecho, nariz puntiaguda, orejas cortas y largo pelaje.
a)
coatí
b)
tatú
c)
yacaré
26.
Caimán, reptil americano algo más pequeño que el cocodrilo.
a)
Yacaré
b)
Coatí
c)
Tatú
27.
Son dichos populares que contienen alguna enseñanza.
a)
Refranes
b)
Nanas
c)
Consejos
28.
¿Qué refrán resume el contenido de este texto?
No me van a pillar
Lo tengo claro. Aunque tenga que irme al fin del mundo, esos animales no me vuelven a ver. Así acabarán olvidándose de su manía y yo podré vivir tranquilo.
No me van a pillar
Lo tengo claro. Aunque tenga que irme al fin del mundo, esos animales no me vuelven a ver. Así acabarán olvidándose de su manía y yo podré vivir tranquilo.
a)
Más vale prevenir que curar.
b)
De tal palo, tal astilla.
c)
No es oro todo lo que reluce.
29.
Marca el significado del refrán.
De tal palo, tal astilla.
De tal palo, tal astilla.
a)
Los hijos se parecen a sus padres.
b)
No todo lo que parece bueno lo es.
c)
Conviene evitar que se produzca un mal.
30.
Marca el significado del refrán.
Más vale prevenir que curar.
Más vale prevenir que curar.
a)
Los hijos se parecen a sus padres.
b)
No todo lo que parece bueno lo es.
c)
Conviene evitar que se produzca un mal.
31.
Marca el significado del refrán.
No es oro todo lo que reluce.
No es oro todo lo que reluce.
a)
Los hijos se parecen a sus padres.
b)
No todo lo que parece bueno lo es.
c)
Conviene evitar que se produzca un mal.
32.
Grupo de sonidos que pronunciamos juntos en un solo golpe de voz.
a)
Sílaba.
b)
Diptongo.
c)
Hiato
33.
Las palabras que tienen una sílaba son.
a)
Monosílabas
b)
Bisílabas
c)
Trisílabas
d)
Polisílabas
34.
Las palabras que tienen dos sílabas son.
a)
Monosílabas
b)
Bisílabas
c)
Trisílabas
d)
Polisílabas
35.
Las palabras que tienen tres sílabas son.
a)
Monosílabas
b)
Bisílabas
c)
Trisílabas
d)
Polisílabas
36.
Las palabras que tienen más de tres sílabas son.
a)
Monosílabas
b)
Bisílabas
c)
Trisílabas
d)
Polisílabas
37.
Unión de dos vocales en una misma sílaba.
a)
Diptongo
b)
Hiato.
38.
Solamente se escribe rr cuando el sonido R fuerte
a)
Va entre vocales.
b)
Va a principio de palabra.
c)
Va a final de palabra.
39.
Un palo de lluvia
El palo de lluvia es un instrumento muy sencillo que imita el sonido del agua al llover. ¿Quieres hacer tu propio palo de lluvia? ¡Podrás escuchar cuando quieras el sonido de un chaparrón! ¿Qué necesitas? Un tubo largo de cartón blando. Tijeras de cocina, cola y un pincel. Diez brochetas de madera. Materiales para decorar: papel, cintas… Un trozo pequeño de cartón. Una mezcla de arroz, lentejas, garbanzos… Amplío mi competencia lectora ¿Cómo se hace? Primero, hay que atravesar el tubo con una brocheta. Luego, se cortan los extremos que sobresalen con unas tijeras de cocina. Estas operaciones hay que repetirlas atravesando todo el tubo. Una vez colocadas todas las brochetas, se aplica cola en sus extremos para fijarlas bien. A continuación, se dibujan sobre el trozo de cartón dos círculos del tamaño de los orificios del tubo y se recortan. Se aplica cola en uno de los extremos del tubo y se tapa con uno de los círculos. Después, se introducen el arroz, las lentejas… Y, por último, se tapa el otro extremo del tubo con el segundo círculo. ¡Ya casi está listo! Solo falta decorar el palo de lluvia. Se puede forrar con papel de regalo y adornarlo con cintas. También, se pueden pegar trozos de papel en el cartón y pintar la superficie con témpera marrón, imitando la madera. O utilizar cualquier otro color… ¡Hay muchas posibilidades!
¿Qué crees que pretende el autor del texto?
El palo de lluvia es un instrumento muy sencillo que imita el sonido del agua al llover. ¿Quieres hacer tu propio palo de lluvia? ¡Podrás escuchar cuando quieras el sonido de un chaparrón! ¿Qué necesitas? Un tubo largo de cartón blando. Tijeras de cocina, cola y un pincel. Diez brochetas de madera. Materiales para decorar: papel, cintas… Un trozo pequeño de cartón. Una mezcla de arroz, lentejas, garbanzos… Amplío mi competencia lectora ¿Cómo se hace? Primero, hay que atravesar el tubo con una brocheta. Luego, se cortan los extremos que sobresalen con unas tijeras de cocina. Estas operaciones hay que repetirlas atravesando todo el tubo. Una vez colocadas todas las brochetas, se aplica cola en sus extremos para fijarlas bien. A continuación, se dibujan sobre el trozo de cartón dos círculos del tamaño de los orificios del tubo y se recortan. Se aplica cola en uno de los extremos del tubo y se tapa con uno de los círculos. Después, se introducen el arroz, las lentejas… Y, por último, se tapa el otro extremo del tubo con el segundo círculo. ¡Ya casi está listo! Solo falta decorar el palo de lluvia. Se puede forrar con papel de regalo y adornarlo con cintas. También, se pueden pegar trozos de papel en el cartón y pintar la superficie con témpera marrón, imitando la madera. O utilizar cualquier otro color… ¡Hay muchas posibilidades!
¿Qué crees que pretende el autor del texto?
a)
Explicarnos cómo se hace el palo de lluvia.
b)
Que nos divirtamos.
c)
Que toquemos el palo de lluvia.
40.
Un palo de lluvia
El palo de lluvia es un instrumento muy sencillo que imita el sonido del agua al llover. ¿Quieres hacer tu propio palo de lluvia? ¡Podrás escuchar cuando quieras el sonido de un chaparrón! ¿Qué necesitas? Un tubo largo de cartón blando. Tijeras de cocina, cola y un pincel. Diez brochetas de madera. Materiales para decorar: papel, cintas… Un trozo pequeño de cartón. Una mezcla de arroz, lentejas, garbanzos… Amplío mi competencia lectora ¿Cómo se hace? Primero, hay que atravesar el tubo con una brocheta. Luego, se cortan los extremos que sobresalen con unas tijeras de cocina. Estas operaciones hay que repetirlas atravesando todo el tubo. Una vez colocadas todas las brochetas, se aplica cola en sus extremos para fijarlas bien. A continuación, se dibujan sobre el trozo de cartón dos círculos del tamaño de los orificios del tubo y se recortan. Se aplica cola en uno de los extremos del tubo y se tapa con uno de los círculos. Después, se introducen el arroz, las lentejas… Y, por último, se tapa el otro extremo del tubo con el segundo círculo. ¡Ya casi está listo! Solo falta decorar el palo de lluvia. Se puede forrar con papel de regalo y adornarlo con cintas. También, se pueden pegar trozos de papel en el cartón y pintar la superficie con témpera marrón, imitando la madera. O utilizar cualquier otro color… ¡Hay muchas posibilidades!
El texto Un palo de lluvia es un texto de instrucciones. ¿Cuál de estos textos contiene también instrucciones?
El palo de lluvia es un instrumento muy sencillo que imita el sonido del agua al llover. ¿Quieres hacer tu propio palo de lluvia? ¡Podrás escuchar cuando quieras el sonido de un chaparrón! ¿Qué necesitas? Un tubo largo de cartón blando. Tijeras de cocina, cola y un pincel. Diez brochetas de madera. Materiales para decorar: papel, cintas… Un trozo pequeño de cartón. Una mezcla de arroz, lentejas, garbanzos… Amplío mi competencia lectora ¿Cómo se hace? Primero, hay que atravesar el tubo con una brocheta. Luego, se cortan los extremos que sobresalen con unas tijeras de cocina. Estas operaciones hay que repetirlas atravesando todo el tubo. Una vez colocadas todas las brochetas, se aplica cola en sus extremos para fijarlas bien. A continuación, se dibujan sobre el trozo de cartón dos círculos del tamaño de los orificios del tubo y se recortan. Se aplica cola en uno de los extremos del tubo y se tapa con uno de los círculos. Después, se introducen el arroz, las lentejas… Y, por último, se tapa el otro extremo del tubo con el segundo círculo. ¡Ya casi está listo! Solo falta decorar el palo de lluvia. Se puede forrar con papel de regalo y adornarlo con cintas. También, se pueden pegar trozos de papel en el cartón y pintar la superficie con témpera marrón, imitando la madera. O utilizar cualquier otro color… ¡Hay muchas posibilidades!
El texto Un palo de lluvia es un texto de instrucciones. ¿Cuál de estos textos contiene también instrucciones?
a)
Una receta de cocina.
b)
Una noticia periodística.
c)
Un texto teatral.
d)
Un cuento.
41.
Marca el significado del refrán
A mal tiempo, buena cara.
A mal tiempo, buena cara.
a)
Recomienda ser optimista y no desanimarse cuando se presentan problemas.
b)
Las nubes en forma de lana de borrego son señal de que lloverá.
c)
Si en marzo hace buen tiempo, hará mal tiempo en mayo.
42.
Marca el significado del refrán
Cielo aborregado, suelo mojado.
Cielo aborregado, suelo mojado.
a)
Recomienda ser optimista y no desanimarse cuando se presentan problemas.
b)
Las nubes en forma de lana de borrego son señal de que lloverá.
c)
Si en marzo hace buen tiempo, hará mal tiempo en mayo.
43.
Marca el significado del refrán
Cuando marzo mayea, mayo marcea.
Cuando marzo mayea, mayo marcea.
a)
Recomienda ser optimista y no desanimarse cuando se presentan problemas.
b)
Las nubes en forma de lana de borrego son señal de que lloverá.
c)
Si en marzo hace buen tiempo, hará mal tiempo en mayo.
44.
Indica qué palabra tiene diptongo.
a)
lluvia
b)
playa
c)
parada
d)
sol
45.
¿Qué palabra no tiene sonido R fuerte?
a)
canario
b)
torre
c)
rodilla
d)
correa
46.
Marca la opción correcta.
a)
El sonido G suave se escribe con g delante de a, o, u:
gato; se escribe con gu delante de e, i: guisante; se escribe
con gü delante de e, i cuando la u suena: vergüenza.
b)
El sonido G suave se escribe con g delante de a, o, u:
gato; se escribe con gu delante de e, i: guisante; se escribe
con gü delante de e, i cuando la u suena: verguenza.
c)
El sonido G suave se escribe con g delante de a, o, u:
gato; se escribe con gu delante de e, i: guisante; se escribe
con g delante de e, i cuando la u suena: vergüenza.
d)
El sonido G suave se escribe con g delante de e, i:
gato; se escribe con gu delante de e, i: guisante; se escribe
con gü delante de e, i cuando la u suena: vergüenza.
47.
Marca el significado del refrán.
Tras la tempestad, viene la calma.
Tras la tempestad, viene la calma.
a)
Las circunstancias
adversas pueden cambiar y pasar a una situación favorable.
b)
No a todos les benefician
las mismas cosas.
c)
La lluvia en mayo es conveniente para los campos.
d)
Si nieva habrá más agua y eso es bueno
para las cosechas.
48.
Marca el significado del refrán.
Nunca llueve a gusto de todos.
Nunca llueve a gusto de todos.
a)
Las circunstancias adversas pueden cambiar y pasar a una situación favorable.
b)
No a todos les benefician las mismas cosas.
c)
La lluvia en mayo es conveniente para los campos.
d)
Si nieva habrá más agua y eso es bueno para las cosechas.
49.
Marca el significado del refrán.
Agua de mayo, pan para todo el año.
Agua de mayo, pan para todo el año.
a)
Las circunstancias adversas pueden cambiar y pasar a una situación favorable.
b)
No a todos les benefician las mismas cosas.
c)
La lluvia en mayo es conveniente para los campos.
d)
Si nieva habrá más agua y eso es bueno para las cosechas.
50.
Marca el significado del refrán.
Año de nieves, año de bienes.
Año de nieves, año de bienes.
a)
Las circunstancias adversas pueden cambiar y pasar a una situación favorable.
b)
No a todos les benefician las mismas cosas.
c)
La lluvia en mayo es conveniente para los campos.
d)
Si nieva habrá más agua y eso es bueno para las cosechas.
51.
Cuando varias palabras tienen igual la primera letra, se ordenan teniendo en cuenta la
a)
segunda
b)
primera
c)
tercera
d)
cuarta
52.
Las palabras que tienen las dos primeras letras iguales se ordenan por su ... letra, y así sucesivamente. Por ejemplo: pabellón, paciencia, padre, paella…
a)
tercera
b)
primera
c)
segunda
d)
cuarta
53.
En el diccionario, los sustantivos y los adjetivos aparecen en singular. Si tienen formas de masculino y de femenino, aparecen en
a)
masculino
b)
femenino
c)
masculino y en femenino
54.
En cuanto a los verbos, el diccionario solo recoge las formas acabadas en
a)
-ar, -er o -ir
b)
-ar
c)
-er
d)
-ir
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