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Lengua Castellana. 2º Pr. Unidad 10. Colegio Peñafort

Total questions: 41

Worksheet time: 21mins

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1.

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

2.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destrulleron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

3.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

4.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piensatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

5.

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

6.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues ese dinero le venia muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

7.

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

8.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo:

–Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres dias.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

9.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

10.

–Es usted muy jeneroso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

11.

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

12.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnifico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

13.

Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

14.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cavra.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

15.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

16.

De este modo, el carpintero recivió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

17.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.

El viejo puente era importante para la aldea porque era el único camino para ir a la ciudad.

a)

Verdadero

b)

Falso

18.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.

El viejo puente se rompió porque se desbordó el río.

a)

Verdadero

b)

Falso

19.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.


¿Quién lo dice? Relaciona.

Tienes que hacer un nuevo puente en tres días.

a)

El carpintero

b)

El hombre rico

c)

El extraño anciano

20.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.


¿Quién lo dice? Relaciona.

El puente estará terminado en esa fecha.

a)

El carpintero

b)

El hombre rico

c)

El extraño anciano

21.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.


¿Quién lo dice? Relaciona.

No puedo hacer un puente en ese plazo.

a)

El carpintero

b)

El hombre rico

c)

El extraño anciano

22.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.

¿Qué condición le puso el diablo al carpintero para hacer el puente?

a)

Que el primero en cruzar el puente le pertenecería y se iría con él para siempre.

b)

Que el último en cruzar el puente le pertenecería y se iría con él para siempre.

23.

El puente del diablo

Érase una vez un pobre carpintero que trabajaba de sol a sol para alimentar a su familia.

Un día hubo una terrible tormenta en su pequeña aldea. El río se desbordó y las aguas destruyeron el viejo puente de madera. El pueblecito se quedó aislado, pues ese puente era el único camino para ir a la ciudad.

Horas después del desastre, el hombre más rico

del pueblo se presentó en el taller del carpintero y le dijo:

–Avelino, tienes que construir un nuevo puente. Dentro de

tres días he de llevar mis productos al mercado. Si no, será mi ruina.

–No puedo hacer un puente en tan poco tiempo.

–Piénsatelo bien. ¡Si lo consigues, te daré mil monedas de oro!

Y el ricachón se fue de allí dando un portazo.

Avelino empezó a plantearse la construcción de aquella obra, pues

ese dinero le venía muy bien. Así que hizo los planos, calculó la madera necesaria, pensó en posibles ayudantes...

–¡Es imposible! ¡Una locura! –exclamó abatido poco después.

En ese momento entró en el taller un extraño anciano, que le dijo: –Yo puedo ayudarte a tener el puente terminado en tres días.

El pobre carpintero se sobrecogió. El personaje que tenía ante él era el mismísimo diablo.

–Es usted muy generoso, señor –le contestó Avelino temeroso–. ¿De verdad puede hacer ese puente? ¿Cómo podré pagarle este enorme favor?

–Me es fácil hacerlo. Y no quiero que me pagues. Solo te pondré una condición: cuando el puente esté acabado, el primero que lo cruce me pertenecerá y se vendrá conmigo para siempre.

–De acuerdo –respondió Avelino.

Al amanecer del tercer día, Avelino vio un magnífico puente sobre el río. Así que decidió poner en marcha el plan que había ideado. Muy animado, cogió una cabra, la ató con una cuerda y la llevó

hasta un extremo del puente. En la otra orilla esperaba el terrorífico anciano con cara triunfal.

–¡Probaré la resistencia del puente! –gritó Avelino soltando a la cabra.

El animalito cruzó el puente y se lanzó contra aquel malvado, quien, para esquivarla, se tiró al río y acabó arrastrado por la corriente.

De este modo, el carpintero recibió la recompensa prometida por haber construido el puente y ninguno de sus vecinos supo nunca cómo lo había conseguido.

El plan de Avelino era que el primero en cruzar el puente no fuera una cabra.

a)

Verdadero

b)

Falso

24.

Las palabras mi, tu, su, nuestra, vuestros,sus... son posesivos.

a)

Verdadero

b)

Falso

25.

Las palabras mi, tu, su, nuestra, vuestros,sus... son numerales.

a)

Verdadero

b)

Falso

26.

Palabras como dos, veintiocho, cincuenta,primero o tercero son numerales.

a)

Verdadero

b)

Falso

27.

Palabras como dos, veintiocho, cincuenta,primero o tercero son posesivos.

a)

Verdadero

b)

Falso

28.

Los posesivos y los numerales son palabras que también pueden ir delante de los nombres o sustantivos.

a)

Verdadero

b)

Falso

29.

Un buen negocio

Todas las semanas, Avelino y Antonio, su hijo mayor, cargaban en un carro los muebles hechos en su taller

y se dirigían desde Pradillo hasta la ciudad. En el

mercado de Lomas les quitaban los muebles de las manos.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

30.

Un buen negocio

Todas las semanas, Avelino y Antonio, su hijo mayor, cargaban en un carro los muebles echos en su taller

y se dirigían desde Pradillo hasta la ciudad. En el

mercado de Lomas les quitaban los muebles de las manos.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

31.

Juegos blancos blancos

Mis primos, Jaime y Silvia, viven en un pueblo de montaña, muy cerca de Francia.

En invierno, cuando voy a verlos, todo está lleno de nieve. Allí hacemos unas guerras de bolas divertidísimas.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

32.

Juegos blancos blancos

Mis primos, Jaime y Silvia, viven en un pueblo de montaña, muy cerca de Francia.

En inbierno, cuando voy a verlos, todo está lleno de nieve. Allí hacemos unas guerras de bolas divertidísimas.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

33.

Juegos blancos blancos

Mis primos, Jaime y Silvia, viven en un pueblo de montaña, muy cerca de Francia.

En invierno, cuando voy a verlos, todo está lleno de nieve. Allí hacemos unas guerras de bolas divertidisimas.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

34.

Un río de montaña

El río Nevadillo nace en el monte Iris. En la cumbre es solo un riachuelo, pero a su paso por los pueblos de Retamar y Seruela tiene ya un gran cauce de aguas tranquilas y transparentes.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

35.

Un rio de montaña

El río Nevadillo nace en el monte Iris. En la cumbre es solo un riachuelo, pero a su paso por los pueblos de Retamar y Seruela tiene ya un gran cauce de aguas tranquilas y transparentes.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

36.

Un río de montaña

El río nevadillo nace en el monte Iris. En la cumbre es solo un riachuelo, pero a su paso por los pueblos de Retamar y Seruela tiene ya un gran cauce de aguas tranquilas y transparentes.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

37.

Un río de montaña

El río Nevadillo nace en el monte Iris. En la cumbre es solo un riachuelo, pero a su paso por los pueblos de retamar y Seruela tiene ya un gran cauce de aguas tranquilas y transparentes.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

38.

Marca el texto correcto

a)

Mi prima Rosa lleva una rosa en el pelo.

b)

Mi prima rosa lleva una Rosa en el pelo.

39.

Lo que hay que ver

¿Llevas gafas? Si tú no las necesitas, seguro que conoces a alguien que tiene que usar ese útil objeto para ver mejor.

Las gafas se inventaron hace muchos muchos años y se han ido perfeccionando a lo largo del tiempo.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

40.

Las gafas costan de un par de lentes que van sujetas en una montura.

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto

41.

La montura, que puede estar hecha de plástico o de metal, es el soporte al que van fijados los cristales. La parte de

la montura que se apoya en la nariz es el Larco. Por último, las patillas ason dos varillas que descansan sobre las orejas.

¿No te parece que las gafas son un invento muy ingenioso?

a)

Texto correcto

b)

Texto incorrecto