wayground logo

Free Printable Worksheets

NEW

Font size

S
M
L
XL
Worksheets

Antropología Filosófica

Total questions: 10

Worksheet time: 50mins

Name
Class
Date
1.

LA PÉRDIDA DE LA PRIVACIDAD El primer efecto de la globalización de la comunicación por Internet ha sido la crisis de la noción de límite. El concepto de límite es tan antiguo como la especie humana, incluso como todas las especies animales. La etología nos enseña que todos los animales reconocen que hay a su alrededor y en torno a sus semejantes una burbuja de respeto, un área territorial dentro de la cual se sienten seguros, y reconocen como adversario al que sobrepasa dicho límite. La antropología cultural nos ha demostrado que esta burbuja varía según las culturas, y que la proximidad, que para unos pueblos es expresión de confianza, para otros es una intrusión y una agresión. En el caso de los humanos, esta zona de protección se ha extendido del individuo a la comunidad. El límite –de la ciudad, de la región, del reino– siempre se ha considerado una especie de ampliación colectiva de las burbujas de protección individual. Los muros pueden servir para que un régimen despótico mantenga a sus súbditos en la ignorancia de lo que sucede fuera de ellos, pero en general garantizan a los ciudadanos que los posibles intrusos no tengan conocimiento de sus costumbres, de sus riquezas, de sus inventos. La Gran Muralla China no solo defendía de las invasiones a los súbditos del Imperio Celeste, sino que garantizaba, además, el secreto de la producción de seda. No obstante con Internet se rompen los límites que nos protegían y la privacidad queda expuesta. Esta desaparición de las fronteras ha provocado dos fenómenos opuestos. Por un lado, ya no hay comunidad nacional que pueda impedir a sus ciudadanos que sepan lo que sucede en otros países, y pronto será imposible impedir que el súbdito de cualquier dictadura conozca en tiempo real lo que ocurre en otros lugares; además, en medio de una oleada migratoria imparable, se forman naciones por fuera de las fronteras físicas: es cada vez más fácil para una comunidad musulmana de Roma establecer vínculos con una comunidad musulmana de Berlín. Por otro lado, el severo control que los Estados ejercían sobre las actividades de los ciudadanos ha pasado a otros centros de poder que están técnicamente preparados (aunque no siempre con medios legales) para saber a quién hemos escrito, qué hemos comprado, qué viajes hemos hecho, cuáles son nuestras curiosidades enciclopédicas y hasta nuestras preferencias sexuales. El gran problema del ciudadano celoso no es defenderse de los hackers sino de las cookies1, y de todas esas otras maravillas tecnológicas que permiten recoger información sobre cada uno de nosotros.

¿Cuál de los siguientes enunciados sintetiza mejor el contenido del primer párrafo?

a)

A. Una profunda tradición intelectual ha configurado el concepto de límite como el espacio de defensa que crean los seres a su alrededor.

b)

B. Internet ha generado cambios en el concepto tradicional de límite, tal como lo define la etología y la antropología.

c)

C. Por naturaleza los seres vivos exigen el respeto del propio espacio, y esto aplica incluso para las relaciones que se dan en Internet.

d)

D. Los estudios de la etología y la antropología nos permiten comprender por qué Internet vulnera la intimidad de las personas.

2.

LA PÉRDIDA DE LA PRIVACIDAD El primer efecto de la globalización de la comunicación por Internet ha sido la crisis de la noción de límite. El concepto de límite es tan antiguo como la especie humana, incluso como todas las especies animales. La etología nos enseña que todos los animales reconocen que hay a su alrededor y en torno a sus semejantes una burbuja de respeto, un área territorial dentro de la cual se sienten seguros, y reconocen como adversario al que sobrepasa dicho límite. La antropología cultural nos ha demostrado que esta burbuja varía según las culturas, y que la proximidad, que para unos pueblos es expresión de confianza, para otros es una intrusión y una agresión. En el caso de los humanos, esta zona de protección se ha extendido del individuo a la comunidad. El límite –de la ciudad, de la región, del reino– siempre se ha considerado una especie de ampliación colectiva de las burbujas de protección individual. Los muros pueden servir para que un régimen despótico mantenga a sus súbditos en la ignorancia de lo que sucede fuera de ellos, pero en general garantizan a los ciudadanos que los posibles intrusos no tengan conocimiento de sus costumbres, de sus riquezas, de sus inventos. La Gran Muralla China no solo defendía de las invasiones a los súbditos del Imperio Celeste, sino que garantizaba, además, el secreto de la producción de seda. No obstante con Internet se rompen los límites que nos protegían y la privacidad queda expuesta. Esta desaparición de las fronteras ha provocado dos fenómenos opuestos. Por un lado, ya no hay comunidad nacional que pueda impedir a sus ciudadanos que sepan lo que sucede en otros países, y pronto será imposible impedir que el súbdito de cualquier dictadura conozca en tiempo real lo que ocurre en otros lugares; además, en medio de una oleada migratoria imparable, se forman naciones por fuera de las fronteras físicas: es cada vez más fácil para una comunidad musulmana de Roma establecer vínculos con una comunidad musulmana de Berlín. Por otro lado, el severo control que los Estados ejercían sobre las actividades de los ciudadanos ha pasado a otros centros de poder que están técnicamente preparados (aunque no siempre con medios legales) para saber a quién hemos escrito, qué hemos comprado, qué viajes hemos hecho, cuáles son nuestras curiosidades enciclopédicas y hasta nuestras preferencias sexuales. El gran problema del ciudadano celoso no es defenderse de los hackers sino de las cookies1, y de todas esas otras maravillas tecnológicas que permiten recoger información sobre cada uno de nosotros.

En el tercer párrafo, cuando el autor menciona a las naciones que se forman fuera de las fronteras físicas, hace referencia a:

a)

A. los individuos de una misma cultura que viven en territorios diferentes.

b)

B. la fluencia migratoria que genera el amplio número de turistas.

c)

C. el encuentro virtual de personas de pensamientos diferentes.

d)

D. las comunidades virtuales que se crean en el ciberespacio.

3.

¿SERÁ QUE GOOGLE NOS ESTÁ VOLVIENDO ESTOOPIDOS?


Durante los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien (o algo) ha estado cacharreando con mi cerebro, rehaciendo la cartografía de mis circuitos neuronales, reprogramando mi memoria. No es que ya no pueda pensar (por lo menos hasta donde me doy cuenta), pero algo está cambiando. Ya no pienso como antes. Lo siento de manera muy acentuada cuando leo. Sumirme en un libro o un artículo largo solía ser una cosa fácil. La mera narrativa o los giros de los acontecimientos cautivaban mi mente y pasaba horas paseando por largos pasajes de prosa. Sin embargo, eso ya no me ocurre. Resulta que ahora, por el contrario, mi concentración se pierde tras leer apenas dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. Es como si tuviera que forzar mi mente divagadora a volver sobre el texto. En dos palabras, la lectura profunda, que solía ser fácil, se ha vuelto una lucha. Y creo saber qué es lo que está ocurriendo. A estas alturas, llevo ya más de una década pasando mucho tiempo en línea, haciendo búsquedas y navegando, incluso, algunas veces, agregando material a las enormes bases de datos de Internet. Como escritor, la red me ha caído del cielo. El trabajo de investigación, que antes me tomaba días inmerso en las secciones de publicaciones periódicas de las bibliotecas, ahora se puede hacer en cuestión de minutos. Las ventajas de un acceso tan instantáneo a esa increíble y rica reserva de información son muchísimas, y ya han sido debidamente descritas y aplaudidas. Pero tal ayuda tiene su precio. Como subrayó en la década del 60 el teórico de los medios de comunicación Marshall McLuhan, los medios no son meros canales pasivos por donde fluye información. Cierto, se encargan de suministrar los insumos del pensamiento, pero también configuran el proceso de pensamiento. Y lo que la red parece estar haciendo, por lo menos en mi caso, es socavar poco a poco mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente ahora espera asimilar información de la misma manera como la red la distribuye: en un vertiginoso flujo de partículas. Alguna vez fui buzo y me sumergía en océanos de palabras. Hoy en día sobrevuelo a ras sus aguas como en una moto acuática. Gracias a la omnipresencia del texto en Internet, por no hablar de la popularidad de los mensajes escritos en los teléfonos celulares, es probable que hoy estemos leyendo cuantitativamente más de lo que leíamos en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, cuando la televisión era nuestro medio predilecto. Pero, sea lo que sea, se trata de otra forma de leer, y detrás subyace otra forma de pensar… Quizás incluso, una nueva manera de ser. La idea de que nuestra mente debiera operar como una máquina-procesadora-de-datos-de-alta-velocidad no solo está incorporada al funcionamiento de Internet, sino que al mismo tiempo se trata del modelo empresarial imperante de la red. A mayor velocidad con la que navegamos en la red, a mayor número de enlaces sobre los que hacemos clic y el número de páginas que visitamos, mayores las oportunidades que Google y otras compañías tienen para recoger información sobre nosotros y nutrirnos con anuncios publicitarios. Para bien de sus intereses económicos, les conviene distraernos a como dé lugar.

Tomado y adaptado de: Carr, Nicholas. “Será que Google nos está volviendo estoopidos?”, Pombo, Juan Manuel (Traductor), en Revista Arcadia, 2010.


En el último párrafo del texto se:

a)

A. Legitiman las prácticas del manejo de información en Internet que buscan distraernos a como dé lugar.

b)

B. Desestima la efectividad de las estrategias publicitarias utilizadas en la web para obtener información.

c)

C. Denuncian las motivaciones de varias compañías al respecto de cómo se maneja la información en Internet.

d)

D. Rescatan estrategias para procesar datos a alta velocidad, sin caer en las manos de las empresas imperantes.

4.

¿SERÁ QUE GOOGLE NOS ESTÁ VOLVIENDO ESTOOPIDOS?

Durante los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien (o algo) ha estado cacharreando con mi cerebro, rehaciendo la cartografía de mis circuitos neuronales, reprogramando mi memoria. No es que ya no pueda pensar (por lo menos hasta donde me doy cuenta), pero algo está cambiando. Ya no pienso como antes. Lo siento de manera muy acentuada cuando leo. Sumirme en un libro o un artículo largo solía ser una cosa fácil. La mera narrativa o los giros de los acontecimientos cautivaban mi mente y pasaba horas paseando por largos pasajes de prosa. Sin embargo, eso ya no me ocurre. Resulta que ahora, por el contrario, mi concentración se pierde tras leer apenas dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. Es como si tuviera que forzar mi mente divagadora a volver sobre el texto. En dos palabras, la lectura profunda, que solía ser fácil, se ha vuelto una lucha. Y creo saber qué es lo que está ocurriendo. A estas alturas, llevo ya más de una década pasando mucho tiempo en línea, haciendo búsquedas y navegando, incluso, algunas veces, agregando material a las enormes bases de datos de internet. Como escritor, la red me ha caído del cielo. El trabajo de investigación, que antes me tomaba días inmerso en las secciones de publicaciones periódicas de las bibliotecas, ahora se puede hacer en cuestión de minutos. Las ventajas de un acceso tan instantáneo a esa increíble y rica reserva de información son muchísimas, y ya han sido debidamente descritas y aplaudidas. Pero tal ayuda tiene su precio. Como subrayó en la década del 60 el teórico de los medios de comunicación Marshall McLuhan, los medios no son meros canales pasivos por donde fluye información. Cierto, se encargan de suministrar los insumos del pensamiento, pero también configuran el proceso de pensamiento. Y lo que la red parece estar haciendo, por lo menos en mi caso, es socavar poco a poco mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente ahora espera asimilar información de la misma manera como la red la distribuye: en un vertiginoso flujo de partículas. Alguna vez fui buzo y me sumergía en océanos de palabras. Hoy en día sobrevuelo a ras sus aguas como en una moto acuática. Gracias a la omnipresencia del texto en internet, por no hablar de la popularidad de los mensajes escritos en los teléfonos celulares, es probable que hoy estemos leyendo cuantitativamente más de lo que leíamos en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, cuando la televisión era nuestro medio predilecto. Pero, sea lo que sea, se trata de otra forma de leer, y detrás subyace otra forma de pensar… Quizás incluso, una nueva manera de ser. La idea de que nuestra mente debiera operar como una máquina-procesadora-de-datos-de-alta-velocidad no solo está incorporada al funcionamiento de internet, sino que al mismo tiempo se trata del modelo empresarial imperante de la red. A mayor velocidad con la que navegamos en la red, a mayor número de enlaces sobre los que hacemos clic y el número de páginas que visitamos, mayores las oportunidades que Google y otras compañías tienen para recoger información sobre nosotros y nutrirnos con anuncios publicitarios. Para bien de sus intereses económicos, les conviene distraernos a como dé lugar.


Tomado y adaptado de: Carr, Nicholas. “Será que Google nos está volviendo estoopidos?”, Pombo, Juan Manuel (Traductor), en Revista Arcadia, 2010.


Considere el siguiente enunciado: “Pero, sea lo que sea, se trata de otra forma de leer, y detrás subyace otra forma de pensar... Quizás incluso, una nueva manera de ser”. Esta frase, dentro de la globalidad del texto, es:

a)

A. Una idea introductoria.

b)

B. Una conclusión del texto.

c)

C. Una idea de importancia secundaria.

d)

D. Una evidencia que apoya la tesis principal.

5.

Los adelantos científicos han permitido grandes desarrollos en los computadores y los sistemas informáticos. De hecho, algunos defensores de la llamada inteligencia artificial sostienen que en la actualidad los computadores pueden simular todas y cada una de las actividades mentales que realizan los seres humanos, atreviéndose a decir que las máquinas más avanzadas, por ejemplo aquellas programadas para jugar ajedrez, efectivamente piensan.


Una de las razones que se tiene para criticar esta posición es aquella según la cual:

a)

A. Los computadores realizan procesos de cálculo y análisis algorítmico a un ritmo y una precisión superior a la de los seres humanos.

b)

B. Los seres humanos tienen una inteligencia limitada y por ello es mucho más fácil que los computadores realicen tareas complejas.

c)

C. Los computadores pueden realizar múltiples tareas siguiendo instrucciones, pero para ello requieren ser configurados por un ser humano.

d)

D. Los seres humanos han sido reemplazados en múltiples trabajos por las máquinas, lo que ha producido mayor desempleo y pobreza.

6.

Según Platón, el alma, en tanto que es inmortal, es una especie de recipiente de la memoria en donde se almacenan los conocimientos de vidas pasadas.


De acuerdo con lo anterior, se puede afirmar que para este autor conocer es:

a)

A. Vivir.

b)

B. Recordar.

c)

C. Trascender.

d)

D. Estudiar

7.

La pregunta por el mal que existe en el mundo recorre la historia de la tradición filosófica.


Una de las respuestas más frecuentes dadas por los filósofos a este interrogante es el:

a)

A. Mal es consecuencia de la libertad humana.

b)

B. Mal es necesario para que la humanidad se realice.

c)

C. Mundo es indiferente ante el mal.

d)

D. Estudio del mal es ajeno a la filosofía.

8.

Para Aristóteles, el hombre es un animal político. Esto quiere decir que el hombre por naturaleza busca la asociación con sus semejantes.


Según lo anterior, la:

a)

A. Ignorancia del hombre no lo deja asociarse.

b)

B. Felicidad del hombre sólo es posible en sociedad.

c)

C. Soberbia es un impedimento para la asociación.

d)

D. Política es el campo de las luchas del hombre

9.

Platón considera que el hombre está constituido por cuerpo y alma, entidades que pueden separarse.


Este planteamiento puede refutarse, siguiendo a Aristóteles, al sostener que:

a)

A. La sustancia del hombre es material.

b)

B. El alma y el cuerpo se necesitan mutuamente.

c)

C. El hombre es una sustancia inmaterial.

d)

D. La materia determina a la forma.

10.

Platón sostenía que una sociedad era justa si cada uno permanecía en su lugar y hacía lo que le correspondía; los gobernantes, los militares y los artesanos cumplían sus obligaciones.


Las sociedades modernas no son justas, de acuerdo con el planteamiento de Platón, debido a que:

a)

A. Los gobiernos toman decisiones equivocadas enriqueciendo a los más poderosos.

b)

B. El medio ambiente es defendido sólo por los ciudadanos responsables.

c)

C. Se piensa que todos los ciudadanos deben ser libres e iguales.

d)

D. El cumplimiento de las leyes es obligatorio sólo para los menos favorecidos.