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Ejercicio de lectura crítica

Total questions: 18

Worksheet time: 36mins

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1.

Responde las preguntas 1 a la 5 con el siguiente fragmento:


Indudablemente, hay buenas razones que abonan la esperanza de que todo dogmatizar en filosofía, aunque se haya presentado como algo muy solemne, muy definitivo y válido, acaso no haya sido más que una noble puerilidad y cosa de principiantes, y quizá esté muy cercano el tiempo en que se comprenderá cada vez más "qué es lo que" propiamente ha bastado para poner la primera piedra de esos sublimes e incondicionales edificios de filósofos que los dogmáticos han venido levantando hasta ahora: postura que no es sino una superstición popular cualquiera, procedente de una época inmemorial (como la superstición del alma, la cual, en cuanto superstición del sujeto y superstición del yo, aún no ha dejado de causar daño), acaso un juego cualquiera de palabras, una seducción de parte de la gramática o una temeraria generalización de hechos muy reducidos, muy personales, muy humanos, demasiado humanos.


1. La lectura trata acerca de:

a)

los antecedentes del dogmatismo

b)

la dogmatización en filosofía

c)

las supersticiones populares

d)

la superstición del alma

2.

Indudablemente, hay buenas razones que abonan la esperanza de que todo dogmatizar en filosofía, aunque se haya presentado como algo muy solemne, muy definitivo y válido, acaso no haya sido más que una noble puerilidad y cosa de principiantes, y quizá esté muy cercano el tiempo en que se comprenderá cada vez más "qué es lo que" propiamente ha bastado para poner la primera piedra de esos sublimes e incondicionales edificios de filósofos que los dogmáticos han venido levantando hasta ahora: postura que no es sino una superstición popular cualquiera, procedente de una época inmemorial (como la superstición del alma, la cual, en cuanto superstición del sujeto y superstición del yo, aún no ha dejado de causar daño), acaso un juego cualquiera de palabras, una seducción de parte de la gramática o una temeraria generalización de hechos muy reducidos, muy personales, muy humanos, demasiado humanos.

2. ¿A qué se refiere el autor cuando habla de "qué es lo que"?

a)

Expresa la intencionalidad de un comentario.

b)

Representa un porqué, una causa.

c)

Sólo es una frase crítica y enfática.

d)

Es una duda aún no disipada.

3.

Indudablemente, hay buenas razones que abonan la esperanza de que todo dogmatizar en filosofía, aunque se haya presentado como algo muy solemne, muy definitivo y válido, acaso no haya sido más que una noble puerilidad y cosa de principiantes, y quizá esté muy cercano el tiempo en que se comprenderá cada vez más "qué es lo que" propiamente ha bastado para poner la primera piedra de esos sublimes e incondicionales edificios de filósofos que los dogmáticos han venido levantando hasta ahora: postura que no es sino una superstición popular cualquiera, procedente de una época inmemorial (como la superstición del alma, la cual, en cuanto superstición del sujeto y superstición del yo, aún no ha dejado de causar daño), acaso un juego cualquiera de palabras, una seducción de parte de la gramática o una temeraria generalización de hechos muy reducidos, muy personales, muy humanos, demasiado humanos.

3. Una forma originaria de dogmatismo en filosofía sería:

a)

los pensamientos inmemoriales.

b)

las generalizaciones prudentes.

c)

la superstición del alma.

d)

la gramática tradicional.

4.

Indudablemente, hay buenas razones que abonan la esperanza de que todo dogmatizar en filosofía, aunque se haya presentado como algo muy solemne, muy definitivo y válido, acaso no haya sido más que una noble puerilidad y cosa de principiantes, y quizá esté muy cercano el tiempo en que se comprenderá cada vez más "qué es lo que" propiamente ha bastado para poner la primera piedra de esos sublimes e incondicionales edificios de filósofos que los dogmáticos han venido levantando hasta ahora: postura que no es sino una superstición popular cualquiera, procedente de una época inmemorial (como la superstición del alma, la cual, en cuanto superstición del sujeto y superstición del yo, aún no ha dejado de causar daño), acaso un juego cualquiera de palabras, una seducción de parte de la gramática o una temeraria generalización de hechos muy reducidos, muy personales, muy humanos, demasiado humanos.

4. "Un juego cualquiera de palabras" constituye:

a)

el dogmatismo de ciertos filósofos.

b)

un error propio de toda filosofía.

c)

la superstición del alma.

d)

cualquier seducción gramatical.

5.

Indudablemente, hay buenas razones que abonan la esperanza de que todo dogmatizar en filosofía, aunque se haya presentado como algo muy solemne, muy definitivo y válido, acaso no haya sido más que una noble puerilidad y cosa de principiantes, y quizá esté muy cercano el tiempo en que se comprenderá cada vez más "qué es lo que" propiamente ha bastado para poner la primera piedra de esos sublimes e incondicionales edificios de filósofos que los dogmáticos han venido levantando hasta ahora: postura que no es sino una superstición popular cualquiera, procedente de una época inmemorial (como la superstición del alma, la cual, en cuanto superstición del sujeto y superstición del yo, aún no ha dejado de causar daño), acaso un juego cualquiera de palabras, una seducción de parte de la gramática o una temeraria generalización de hechos muy reducidos, muy personales, muy humanos, demasiado humanos.

5. ¿Qué afirmación es incompatible respecto del dogmatizar en filosofía?

a)

El autor lo considera como una noble puerilidad.

b)

Hay razones para refutar tal postura filosófica.

c)

Se ha mostrado como algo solemne, definitivo y válido.

d)

El autor lo asume como algo definitivo y esperanzador.

6.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 6 A LA 11 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN:


Marcel Proust a Genevieve Straus


Jueves, después de dejarte.

Madame:

Amo a mujeres misteriosas, puesto que vos sois una de ellas, y lo he dicho con frecuencia en Le Banquet, en el que a menudo me habría gustado que usted se reconociese a sí misma. Pero ya no puedo seguir amándola por completo, y le diré por qué, aunque no sirva de nada, pues bien sabe usted que uno pasa el tiempo haciendo cosas inútiles o, incluso, perniciosas, sobre todo cuando se está enamorado, aunque sea poco. Cree que cuando alguien se hace demasiado accesible deja que se evaporen sus encantos, y yo creo que es verdad. Pero déjeme decirle qué sucede en su caso. Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas, porque el joven es el más alejado de usted. Pero imaginemos que, después de muchos días, uno consigue verla a solas. Usted sólo dispone de cinco minutos, e incluso durante esos cinco minutos está pensando en otra cosa. Pero eso no es todo. Si alguien le habla a usted de libros, usted lo encuentra pedante; si alguien le habla de gente, a usted le parece indiscreto (si le cuentan) y curioso (si le preguntan); y si alguien le habla de usted misma, a usted le parece ridículo. Y así, uno tiene cien oportunidades de no encontrarla deliciosa, cuando de repente usted realiza algún pequeño gesto que parece indicar una leve preferencia, y uno vuelve a quedar atrapado. Pero usted no está lo bastante imbuida de esta verdad (yo no creo que esté imbuida de ninguna verdad): que muchas concesiones deberían dársele al amor platónico. Una persona que no es en absoluto sentimental se vuelve asombrosamente así, si se la reduce al amor platónico. Como yo deseo obedecer sus preciosos preceptos que condenan el mal gusto, no entraré en detalles. Pero piénselo, se lo suplico. Tenga alguna indulgencia hacia el ardiente amor platónico que usted despierta, si todavía se digna creer y aprobarlo.

Su respetuosamente leal,

Marcel Proust.

6. Con la expresión que inicia el segundo párrafo: “Pero eso no es todo...”, el autor de la carta pretende

a)

negar lo que ha dicho en el párrafo anterior.

b)

reafirmar lo dicho hasta ese punto.

c)

complementar una información que ha dado.

d)

contradecir lo que ha dicho.

7.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 6 A LA 11 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN:


Marcel Proust a Genevieve Straus


Jueves, después de dejarte.

Madame:

Amo a mujeres misteriosas, puesto que vos sois una de ellas, y lo he dicho con frecuencia en Le Banquet, en el que a menudo me habría gustado que usted se reconociese a sí misma. Pero ya no puedo seguir amándola por completo, y le diré por qué, aunque no sirva de nada, pues bien sabe usted que uno pasa el tiempo haciendo cosas inútiles o, incluso, perniciosas, sobre todo cuando se está enamorado, aunque sea poco. Cree que cuando alguien se hace demasiado accesible deja que se evaporen sus encantos, y yo creo que es verdad. Pero déjeme decirle qué sucede en su caso. Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas, porque el joven es el más alejado de usted. Pero imaginemos que, después de muchos días, uno consigue verla a solas. Usted sólo dispone de cinco minutos, e incluso durante esos cinco minutos está pensando en otra cosa. Pero eso no es todo. Si alguien le habla a usted de libros, usted lo encuentra pedante; si alguien le habla de gente, a usted le parece indiscreto (si le cuentan) y curioso (si le preguntan); y si alguien le habla de usted misma, a usted le parece ridículo. Y así, uno tiene cien oportunidades de no encontrarla deliciosa, cuando de repente usted realiza algún pequeño gesto que parece indicar una leve preferencia, y uno vuelve a quedar atrapado. Pero usted no está lo bastante imbuida de esta verdad (yo no creo que esté imbuida de ninguna verdad): que muchas concesiones deberían dársele al amor platónico. Una persona que no es en absoluto sentimental se vuelve asombrosamente así, si se la reduce al amor platónico. Como yo deseo obedecer sus preciosos preceptos que condenan el mal gusto, no entraré en detalles. Pero piénselo, se lo suplico. Tenga alguna indulgencia hacia el ardiente amor platónico que usted despierta, si todavía se digna creer y aprobarlo.

Su respetuosamente leal,

Marcel Proust.

7. En la expresión: “Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas…”, la parte subrayada tiene por función

a)

introducir una negación.

b)

modificar una interpretación.

c)

hacer una aclaración.

d)

contradecir lo dicho anteriormente.

8.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 6 A LA 11 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN:


Marcel Proust a Genevieve Straus


Jueves, después de dejarte.

Madame:

Amo a mujeres misteriosas, puesto que vos sois una de ellas, y lo he dicho con frecuencia en Le Banquet, en el que a menudo me habría gustado que usted se reconociese a sí misma. Pero ya no puedo seguir amándola por completo, y le diré por qué, aunque no sirva de nada, pues bien sabe usted que uno pasa el tiempo haciendo cosas inútiles o, incluso, perniciosas, sobre todo cuando se está enamorado, aunque sea poco. Cree que cuando alguien se hace demasiado accesible deja que se evaporen sus encantos, y yo creo que es verdad. Pero déjeme decirle qué sucede en su caso. Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas, porque el joven es el más alejado de usted. Pero imaginemos que, después de muchos días, uno consigue verla a solas. Usted sólo dispone de cinco minutos, e incluso durante esos cinco minutos está pensando en otra cosa. Pero eso no es todo. Si alguien le habla a usted de libros, usted lo encuentra pedante; si alguien le habla de gente, a usted le parece indiscreto (si le cuentan) y curioso (si le preguntan); y si alguien le habla de usted misma, a usted le parece ridículo. Y así, uno tiene cien oportunidades de no encontrarla deliciosa, cuando de repente usted realiza algún pequeño gesto que parece indicar una leve preferencia, y uno vuelve a quedar atrapado. Pero usted no está lo bastante imbuida de esta verdad (yo no creo que esté imbuida de ninguna verdad): que muchas concesiones deberían dársele al amor platónico. Una persona que no es en absoluto sentimental se vuelve asombrosamente así, si se la reduce al amor platónico. Como yo deseo obedecer sus preciosos preceptos que condenan el mal gusto, no entraré en detalles. Pero piénselo, se lo suplico. Tenga alguna indulgencia hacia el ardiente amor platónico que usted despierta, si todavía se digna creer y aprobarlo.

Su respetuosamente leal,

Marcel Proust.

8. Entre la expresión: “Jueves, después de dejarte” que aparece al inicio de la carta, y el contenido de la misma, existe una relación determinada por el hecho de que el autor

a)

desea que Genevieve sepa que él le escribe todos los jueves después de dejarla.

b)

quiere que Genevieve conozca las impresiones que en él deja luego de que se separan.

c)

espera que Genevieve esté informada de las cosas que él hace cuando se separa de ella.

d)

anhela que Genevieve entienda la soledad que él siente cuando se aleja de ella.

9.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 6 A LA 11 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN:


Marcel Proust a Genevieve Straus


Jueves, después de dejarte.

Madame:

Amo a mujeres misteriosas, puesto que vos sois una de ellas, y lo he dicho con frecuencia en Le Banquet, en el que a menudo me habría gustado que usted se reconociese a sí misma. Pero ya no puedo seguir amándola por completo, y le diré por qué, aunque no sirva de nada, pues bien sabe usted que uno pasa el tiempo haciendo cosas inútiles o, incluso, perniciosas, sobre todo cuando se está enamorado, aunque sea poco. Cree que cuando alguien se hace demasiado accesible deja que se evaporen sus encantos, y yo creo que es verdad. Pero déjeme decirle qué sucede en su caso. Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas, porque el joven es el más alejado de usted. Pero imaginemos que, después de muchos días, uno consigue verla a solas. Usted sólo dispone de cinco minutos, e incluso durante esos cinco minutos está pensando en otra cosa. Pero eso no es todo. Si alguien le habla a usted de libros, usted lo encuentra pedante; si alguien le habla de gente, a usted le parece indiscreto (si le cuentan) y curioso (si le preguntan); y si alguien le habla de usted misma, a usted le parece ridículo. Y así, uno tiene cien oportunidades de no encontrarla deliciosa, cuando de repente usted realiza algún pequeño gesto que parece indicar una leve preferencia, y uno vuelve a quedar atrapado. Pero usted no está lo bastante imbuida de esta verdad (yo no creo que esté imbuida de ninguna verdad): que muchas concesiones deberían dársele al amor platónico. Una persona que no es en absoluto sentimental se vuelve asombrosamente así, si se la reduce al amor platónico. Como yo deseo obedecer sus preciosos preceptos que condenan el mal gusto, no entraré en detalles. Pero piénselo, se lo suplico. Tenga alguna indulgencia hacia el ardiente amor platónico que usted despierta, si todavía se digna creer y aprobarlo.

Su respetuosamente leal,

Marcel Proust.

9. A juzgar por la manera como Marcel Proust describe a Genevieve Straus, se puede afirmar que él

a)

la valora por sus características de mujer de prestigio.

b)

no la valora por sus características de mujer de prestigio, sino por su belleza física.

c)

no valora ni su belleza física ni sus características de mujer de prestigio.

d)

a valora, ante todo, por sus características intelectuales.

10.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 6 A LA 11 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN:


Marcel Proust a Genevieve Straus


Jueves, después de dejarte.

Madame:

Amo a mujeres misteriosas, puesto que vos sois una de ellas, y lo he dicho con frecuencia en Le Banquet, en el que a menudo me habría gustado que usted se reconociese a sí misma. Pero ya no puedo seguir amándola por completo, y le diré por qué, aunque no sirva de nada, pues bien sabe usted que uno pasa el tiempo haciendo cosas inútiles o, incluso, perniciosas, sobre todo cuando se está enamorado, aunque sea poco. Cree que cuando alguien se hace demasiado accesible deja que se evaporen sus encantos, y yo creo que es verdad. Pero déjeme decirle qué sucede en su caso. Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas, porque el joven es el más alejado de usted. Pero imaginemos que, después de muchos días, uno consigue verla a solas. Usted sólo dispone de cinco minutos, e incluso durante esos cinco minutos está pensando en otra cosa. Pero eso no es todo. Si alguien le habla a usted de libros, usted lo encuentra pedante; si alguien le habla de gente, a usted le parece indiscreto (si le cuentan) y curioso (si le preguntan); y si alguien le habla de usted misma, a usted le parece ridículo. Y así, uno tiene cien oportunidades de no encontrarla deliciosa, cuando de repente usted realiza algún pequeño gesto que parece indicar una leve preferencia, y uno vuelve a quedar atrapado. Pero usted no está lo bastante imbuida de esta verdad (yo no creo que esté imbuida de ninguna verdad): que muchas concesiones deberían dársele al amor platónico. Una persona que no es en absoluto sentimental se vuelve asombrosamente así, si se la reduce al amor platónico. Como yo deseo obedecer sus preciosos preceptos que condenan el mal gusto, no entraré en detalles. Pero piénselo, se lo suplico. Tenga alguna indulgencia hacia el ardiente amor platónico que usted despierta, si todavía se digna creer y aprobarlo.

Su respetuosamente leal,

Marcel Proust.

10. A partir de la información presentada, se puede concluir que

a)

Genevieve Straus, ha hecho daño de modo intencional a Marcel Proust.

b)

Genevieve Straus no es responsable del sentimiento de amor que vive Marcel Proust.

c)

Marcel Proust y Genevieve Straus son igualmente responsables del sentimiento de amor que él experimenta.

d)

Marcel Proust se ha hecho daño a sí mismo debido a su idealismo excesivo.

11.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 6 A LA 11 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN:


Marcel Proust a Genevieve Straus


Jueves, después de dejarte.

Madame:

Amo a mujeres misteriosas, puesto que vos sois una de ellas, y lo he dicho con frecuencia en Le Banquet, en el que a menudo me habría gustado que usted se reconociese a sí misma. Pero ya no puedo seguir amándola por completo, y le diré por qué, aunque no sirva de nada, pues bien sabe usted que uno pasa el tiempo haciendo cosas inútiles o, incluso, perniciosas, sobre todo cuando se está enamorado, aunque sea poco. Cree que cuando alguien se hace demasiado accesible deja que se evaporen sus encantos, y yo creo que es verdad. Pero déjeme decirle qué sucede en su caso. Uno habitualmente la ve con veinte personas, o, mejor dicho, a través de veinte personas, porque el joven es el más alejado de usted. Pero imaginemos que, después de muchos días, uno consigue verla a solas. Usted sólo dispone de cinco minutos, e incluso durante esos cinco minutos está pensando en otra cosa. Pero eso no es todo. Si alguien le habla a usted de libros, usted lo encuentra pedante; si alguien le habla de gente, a usted le parece indiscreto (si le cuentan) y curioso (si le preguntan); y si alguien le habla de usted misma, a usted le parece ridículo. Y así, uno tiene cien oportunidades de no encontrarla deliciosa, cuando de repente usted realiza algún pequeño gesto que parece indicar una leve preferencia, y uno vuelve a quedar atrapado. Pero usted no está lo bastante imbuida de esta verdad (yo no creo que esté imbuida de ninguna verdad): que muchas concesiones deberían dársele al amor platónico. Una persona que no es en absoluto sentimental se vuelve asombrosamente así, si se la reduce al amor platónico. Como yo deseo obedecer sus preciosos preceptos que condenan el mal gusto, no entraré en detalles. Pero piénselo, se lo suplico. Tenga alguna indulgencia hacia el ardiente amor platónico que usted despierta, si todavía se digna creer y aprobarlo.

Su respetuosamente leal,

Marcel Proust.

11. La intención central del texto es

a)

hacer una solicitud.

b)

presentar un reclamo.

c)

presentar una disculpa.

d)

hacer una crítica.

12.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)


12. En el texto anterior, los acontecimientos principales ocurren en el siguiente orden:

a)

partida del héroe, llegada al Hades.

b)

encuentro con la diosa, partida del héroe.

c)

llegada al Hades, encuentro con Tiresias.

d)

anuncio del viaje, lamento del héroe.

13.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)

13. Del texto anterior, se puede afirmar que Odiseo es para Circe

a)

inteligente y sabio.

b)

noble y adivino.

c)

divino y triste.

d)

noble y astuto

14.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)14. En la expresión: “que los demás se mueven como sombras”, que aparece al final del primer párrafo, la palabra subrayada alude a

a)

otras almas que están en el Hades.

b)

otros adivinos ciegos.

c)

otras mansiones de Hades.

d)

Hades y Perséfone.

15.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)

15. Teniendo en cuenta el estilo del texto anterior, es posible afirmar que pertenece al periodo

a)

medieval.

b)

barroco.

c)

moderno.

d)

clásico.

16.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)

16. Del enunciado: “Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone” se puede deducir que Perséfone es, en la mitología griega,

a)

la reina de los muertos.

b)

la poetisa del Olimpo.

c)

la diosa de los mares.

d)

la profetisa de ultratumba.

17.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)

17. Los puntos suspensivos que aparecen al inicio del texto anterior, indican que

a)

hay información que se ha venido diciendo.

b)

hay información que no fue posible traducir.

c)

quien habla le ha cedido la palabra a otro.

d)

ha quedado incompleto el sentido del texto.

18.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 12 A 18 DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO

... Y me contestó la divina entre las diosas: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo de mil trucos, no te quedes ya más en mi morada contra tus deseos. Pero ante todo tienes que cumplir otro viaje y llegar a las mansiones de Hades y la venerada Perséfone, a consultar en oráculo el alma de tebano Tiresias, el adivino ciego, que conserva su entendimiento firme. A él, incluso muerto, le concedió Perséfone mantener su mente despierta, a él solo, que los demás se mueven como sombras”. Así dijo. Entonces a mí se me partió el corazón. Me eché a llorar tumbado sobre el lecho, y mi ánimo ya no quería vivir ni ver más la luz del sol. Luego que me sacié de llorar y de revolcarme, entonces a ella le dirigí mis palabras y dije: “¿Ah, Circe, quién va, pues, a guiarme en ese viaje? Hasta el Hades nunca nadie llegó en una negra nave.”

(Homero, Odisea, canto X; Madrid, Gredos, 1987: págs. 487-502)

18. Según el texto anterior, es posible afirmar que el narrador de los acontecimientos que ocurren en la Odisea es

a)

el autor de la Odisea.

b)

el protagonista de la Odisea.

c)

la esposa de Odiseo.

d)

una de las musas de la Odisea.