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WorksheetsPRIMERA SESIÓN LECTURA CRÍTICA
Total questions: 25
Worksheet time: 1hrs 17mins
El primer gran filósofo del siglo diecisiete (si exceptuamos a Bacon y Galileo) fue Descartes, y si alguna vez se dijo de alguien que estuvo a punto de ser asesinado habrá que decirlo de él.
La historia es la siguiente, según la cuenta Baillet en su Vie de M. Descartes, tomo I, páginas 102-103.
En 1621, Descartes, que tenía unos veintiséis años, se hallaba como siempre viajando (pues era
inquieto como una hiena) y, al llegar al Elba, tomó una embarcación para Friezland oriental. Nadie se
ha enterado nunca de lo que podía buscar en Friezland oriental y tal vez él se hiciera la misma pregunta,
ya que, al llegar a Embden, decidió dirigirse al instante a Friezland occidental, y siendo demasiado
impaciente para tolerar cualquier demora, alquiló una barca y contrató a unos cuantos marineros.
Tan pronto habían salido al mar cuando hizo un agradable descubrimiento, al saber que se había
encerrado en una guarida de asesinos. Se dio cuenta, dice M. Baillet, de que su tripulación estaba
formada por criminales, no aficionados, señores, como lo somos nosotros, sino profesionales cuya
máxima ambición, por el momento, era degollarlo.
La historia es demasiado amena para resumirla y a continuación la traduzco cuidadosamente del original
francés de la biografía: “M. Descartes no tenía más compañía que su criado, con quien conversaba
en francés. Los marineros, creyendo que se trataba de un comerciante y no de un caballero,
pensaron que llevaría dinero consigo y pronto llegaron a una decisión que no era en modo alguno
ventajosa para su bolsa. Entre los ladrones de mar y los ladrones de bosques, hay esta diferencia,
que los últimos pueden perdonar la vida a sus víctimas sin peligro para ellos, en tanto que si los otros
llevan a sus pasajeros a la costa, corren grave peligro de ir a parar a la cárcel. La tripulación de M.
Descartes tomó sus precauciones para evitar todo riesgo de esta naturaleza. Lo suponían un extranjero
venido de lejos, sin relaciones en el país, y se dijeron que nadie se daría el trabajo de averiguar
su paradero cuando desapareciera”. Piensen, señores, en estos perros de Friezland que hablan de un
filósofo como si fuese una barrica de ron consignada a un barco de carga. “Notaron que era de carácter
manso y paciente y, juzgándolo por la gentileza de su comportamiento y la cortesía de su trato,
se imaginaron que debía ser un joven inexperimentado, sin situación ni raíces en la vida, y concluyeron
que les sería fácil quitarle la vida. No tuvieron empacho en discutir la cuestión en presencia suya
pues no creían que entendiese otro idioma además del que empleaba para hablar con su criado; como
resultado de sus deliberaciones decidieron asesinarlo, arrojar sus restos al mar y dividirse el botín”.
Perdonen que me ría, caballeros, pero a decir verdad me río siempre que recuerdo esta historia, en
la que hay dos cosas que me parecen muy cómicas. Una de ellas es el pánico de Descartes, a quien
se le debieron poner los pelos de punta, ante el pequeño drama de su propia muerte, funeral, herencia
y administración de bienes. Pero hay otro aspecto que me parece aún más gracioso, y es que si
los mastines de Friezland hubieran estado “a la altura”, no tendríamos filosofía cartesiana.
Tomado y adaptado de: De Quincey, T. (1999). Del asesinato considerado como una de las bellas artes. Alianza Editorial.
A juzgar por su estilo, tema y estructura, ¿en cuál de los siguientes contextos estaría inscrito más
apropiadamente el pasaje anterior?
En una revista académica, como parte de un artículo sobre los orígenes y la importancia de la filosofía cartesiana
En un discurso ofrecido a un grupo conformado por aficionados al estudio de asesinatos en la historia de la filosofía.
En una crónica periodística, con motivo de un especial acerca de las muertes más curiosas de la historia
En un seminario dirigido a historiadores especialistas en la vida de los personajes insignes del siglo XX.
Uno de los escenarios donde empezó a codearse el vallenato con la música que escuchaba y bailaba
la burguesía –valses, mazurcas, canciones napolitanas– fue el de las colitas. Era este el nombre que
recibían las ‘colas’ o finales de fiesta de la clase adinerada: bodas, bautizos, cumpleaños, festejos
religiosos… Durante el sarao, mientras los señores se divertían con la música europea que interpretaba
una precaria orquesta provinciana, los trabajadores pasaban la fiesta en la cocina y los galpones
a punta de acordeón, guacharaca y caja. Despachada la orquesta, los de atrás eran invitados a
pasar adelante, y patrones y vaqueros se sentaban a tomar y cantar juntos. Se ha discutido acerca
del papel que cumplieron las colitas en esta historia. Algunos dicen que estos remates de fiesta fueron
el pabellón de maternidad del vallenato, pues combinaron ritmos europeos y nativos: entre ambos
dieron a luz los aires vallenatos. “Las colitas son el ancestro directo del vallenato moderno”,
afirma López Michelsen.
Pero parece más acertado pensar que las colitas no ayudaron a formar el género, sino a divulgarlo.
Para empezar, esta clase de fiestas improvisadas no se conocieron en toda la región, sino tan sólo
en la zona del Valle de Upar. En El Paso no hubo colitas. En muchos lugares del río tampoco. Y, por
otra parte, los historiadores indican que las colitas surgieron a comienzos del siglo XX, cuando ya
el vallenato había empezado a coger ritmo con el trío del instrumental clásico. En cambio, las piquerias
y retos sí constituyeron desde el principio uno de los más efectivos moldes de creación,
propagación y desarrollo del vallenato. La leyenda de Francisco el Hombre habla de su desafío con
el diablo, a quien únicamente logra derrotar cuando le canta el Credo al revés. Los grandes acordeoneros
viajaban durante días para acudir a piquerias, concertadas de antemano o a través de recados,
como lo atestigua ‘La gota fría’: “Acordate Moralitos de aquel día / que estuviste en
Urumita/y no quisiste hacer parada”.
Tomado de: Samper, D. y Tafur M. (1997). 100 años de vallenato. Bogotá: MTM Ediciones.
El autor introduce la cita de López Michelsen con el fin de presentar la opinión de un conocedor del vallenato y
reforzar la tesis principal del texto, según la cual las colitas fueron divulgadoras del género.
señalar una posición discutible sobre el papel que desempeñaron las colitas en el origen del género.
legitimar la tesis principal del texto, según la cual las colitas originaron el vallenato moderno.
convencer al lector de que las colitas fueron las únicas divulgadoras del vallenato moderno.
Uno de los escenarios donde empezó a codearse el vallenato con la música que escuchaba y bailaba
la burguesía –valses, mazurcas, canciones napolitanas– fue el de las colitas. Era este el nombre que
recibían las ‘colas’ o finales de fiesta de la clase adinerada: bodas, bautizos, cumpleaños, festejos
religiosos… Durante el sarao, mientras los señores se divertían con la música europea que interpretaba
una precaria orquesta provinciana, los trabajadores pasaban la fiesta en la cocina y los galpones
a punta de acordeón, guacharaca y caja. Despachada la orquesta, los de atrás eran invitados a
pasar adelante, y patrones y vaqueros se sentaban a tomar y cantar juntos. Se ha discutido acerca
del papel que cumplieron las colitas en esta historia. Algunos dicen que estos remates de fiesta fueron
el pabellón de maternidad del vallenato, pues combinaron ritmos europeos y nativos: entre ambos
dieron a luz los aires vallenatos. “Las colitas son el ancestro directo del vallenato moderno”,
afirma López Michelsen.
Pero parece más acertado pensar que las colitas no ayudaron a formar el género, sino a divulgarlo.
Para empezar, esta clase de fiestas improvisadas no se conocieron en toda la región, sino tan sólo
en la zona del Valle de Upar. En El Paso no hubo colitas. En muchos lugares del río tampoco. Y, por
otra parte, los historiadores indican que las colitas surgieron a comienzos del siglo XX, cuando ya
el vallenato había empezado a coger ritmo con el trío del instrumental clásico. En cambio, las piquerias
y retos sí constituyeron desde el principio uno de los más efectivos moldes de creación,
propagación y desarrollo del vallenato. La leyenda de Francisco el Hombre habla de su desafío con
el diablo, a quien únicamente logra derrotar cuando le canta el Credo al revés. Los grandes acordeoneros
viajaban durante días para acudir a piquerias, concertadas de antemano o a través de recados,
como lo atestigua ‘La gota fría’: “Acordate Moralitos de aquel día / que estuviste en
Urumita/y no quisiste hacer parada”.
Tomado de: Samper, D. y Tafur M. (1997). 100 años de vallenato. Bogotá: MTM Ediciones.
El autor cita el verso de La gota fría para apoyar la idea de que los acordeoneros viajaban para asistir a diferentes piquerias, porque en este se hace referencia a
un acordeonero que cantaba colitas, llamado Lorenzo Morales.
Urumita, un pueblo famoso por la realización de colitas.
un acordeonero que se encontraba de paso por un pueblo.
Urumita, un pueblo al cual iban los acordeoneros.
Con el siguiente fragmento comienza la novela “Sin remedio” de Antonio Caballero. Los sucesos
tienen lugar en la madrugada. Los protagonistas son Escobar, un poeta frustrado, y Fina, la mujer
con quien vive.
A los treinta y un años Rimbaud estaba muerto. Desde la madrugada de sus treinta y un años Escobar
contempló la revelación, parada en el alféizar como un pájaro: a los treinta y un años Rimbaud estaba
muerto. Increíble.
Fina seguía durmiendo junto a él, como si no se diera cuenta de la gravedad de la cosa. Le tapó las
narices con dos dedos. Fina gimió, se revolvió en las sábanas; y después, con un ronquido, empezó a
respirar tranquilamente por la boca. Las mujeres no entienden.
Afuera cantaron los primeros pájaros, se oyó el ruido del primer motor, que es siempre el de una
motocicleta. Es la hora de morir. Sentado sobre el coxis, con la nuca apoyada en el filo del espaldar
de la cama y los ojos mirando el techo sin molduras, Escobar se esforzó por no pensar en nada. Que
el universo lo absorbiera dulcemente, sin ruido. Que cuando Fina al fin se despertara hallara apenas
un charquito de humedad entre las sábanas revueltas. Pensó que ya nunca más sería el mismo que
se esforzaba ahora por no pensar en nada; pensó que nunca más sería el mismo que ahora pensaba
que nunca más sería el mismo. Pero afuera crecían los ruidos de la vida. Sintió en su bajo vientre una
punzada de advertencia: las ganas de orinar. La vida. Ah, levantarse. Tampoco esta vez moriremos.
Vio asomar una raja delgada de sol por sobre el filo de los cerros, como un ascua. El sol entero se
alzó de un solo golpe, globuloso, rosado oscuro en la neblina, y más arriba el cielo era ya azul, azul
añil, tal vez: ¿Cuál es el azul añil? Y más arriba todavía, de un azul más profundo, tal vez azul cobalto.
Como todos los días, probablemente. Aunque esas no eran horas de despertarse a ver todos los días.
Nada garantizaba que el sol saliera así todos los días. No era posible. Decidió brindarle un poema, como
un acto de fe.
Sol puntual, sol igual,
sol fatal
lento sol caracol
sol de Colombia.
Y era un lánguido sol lleno de eles, de día que promete lluvia. Quiso despertar a Fina para recitarle
su poema. Pero ya había pasado el entusiasmo.
Quieto en la cama vio el lento ensombrecerse del día, las agrias nubes grises crecer sobre los cerros,
el trazado plomizo de las primeras gotas de la lluvia, pesadas como piedras. Tal vez hubiera sido
preferible estar muerto. No soportar el mismo día una vez y otra vez, el mismo sol, la misma lluvia,
el tedio hasta los mismos bordes: la vida que va pasando y va volviendo en redondo. Y si se acaba
la vida, faltan las reencarnaciones. El previsible despertar de Fina, el jugo de naranja, el desayuno.
Tomado y adaptado de: Caballero, A. (2004). Sin remedio, Bogotá: Alfaguara, pp. 13-14.
A partir de sus pensamientos y actitudes, es posible concluir que Escobar es un hombre
psicótico y con tendencias depresivas.
entusiasta y entregado a su pareja.
organizado e inmerso en la rutina.
sensible y con angustias.
LA PÉRDIDA DE LA PRIVACIDAD
El primer efecto de la globalización de la comunicación por Internet ha sido la crisis de la noción de
límite. El concepto de límite es tan antiguo como la especie humana, incluso como todas las especies
animales. La etología nos enseña que todos los animales reconocen que hay a su alrededor y en torno
a sus semejantes una burbuja de respeto, un área territorial dentro de la cual se sienten seguros, y
reconocen como adversario al que sobrepasa dicho límite. La antropología cultural nos ha demostrado
que esta burbuja varía según las culturas, y que la proximidad, que para unos pueblos es expresión
de confianza, para otros es una intrusión y una agresión.
En el caso de los humanos, esta zona de protección se ha extendido del individuo a la comunidad. El
límite –de la ciudad, de la región, del reino– siempre se ha considerado una especie de ampliación
colectiva de las burbujas de protección individual. Los muros pueden servir para que un régimen
despótico mantenga a sus súbditos en la ignorancia de lo que sucede fuera de ellos, pero en general
garantizan a los ciudadanos que los posibles intrusos no tengan conocimiento de sus costumbres, de
sus riquezas, de sus inventos. La Gran Muralla China no solo defendía de las invasiones a los súbditos
del Imperio Celeste, sino que garantizaba, además, el secreto de la producción de seda.
No obstante con Internet se rompen los límites que nos protegían y la privacidad queda expuesta. Esta
desaparición de las fronteras ha provocado dos fenómenos opuestos. Por un lado, ya no hay comunidad
nacional que pueda impedir a sus ciudadanos que sepan lo que sucede en otros países, y pronto
será imposible impedir que el súbdito de cualquier dictadura conozca en tiempo real lo que ocurre en
otros lugares; además, en medio de una oleada migratoria imparable, se forman naciones por fuera
de las fronteras físicas: es cada vez más fácil para una comunidad musulmana de Roma establecer
vínculos con una comunidad musulmana de Berlín. Por otro lado, el severo control que los Estados
ejercían sobre las actividades de los ciudadanos ha pasado a otros centros de poder que están técnicamente
preparados (aunque no siempre con medios legales) para saber a quién hemos escrito, qué
hemos comprado, qué viajes hemos hecho, cuáles son nuestras curiosidades enciclopédicas y hasta
nuestras preferencias sexuales. El gran problema del ciudadano celoso no es defenderse de los hackers
sino de las cookies1, y de todas esas otras maravillas tecnológicas que permiten recoger información
sobre cada uno de nosotros.
Adaptado de: Eco, U. (2007). La pérdida de la privacidad. A paso de cangrejo. Bogotá: Random House Mondadori.
¿Cuál de los siguientes enunciados sintetiza mejor el contenido del primer párrafo?
Una profunda tradición intelectual ha configurado el concepto de límite como el espacio de defensa que crean los seres a su alrededor.
Internet ha generado cambios en el concepto tradicional de límite, tal como lo define la etología y la antropología.
Por naturaleza los seres vivos exigen el respeto del propio espacio, y esto aplica incluso para las relaciones que se dan en Internet.
Los estudios de la etología y la antropología nos permiten comprender por qué Internet vulnera la intimidad de las personas.
LA PÉRDIDA DE LA PRIVACIDAD
El primer efecto de la globalización de la comunicación por Internet ha sido la crisis de la noción de
límite. El concepto de límite es tan antiguo como la especie humana, incluso como todas las especies
animales. La etología nos enseña que todos los animales reconocen que hay a su alrededor y en torno
a sus semejantes una burbuja de respeto, un área territorial dentro de la cual se sienten seguros, y
reconocen como adversario al que sobrepasa dicho límite. La antropología cultural nos ha demostrado
que esta burbuja varía según las culturas, y que la proximidad, que para unos pueblos es expresión
de confianza, para otros es una intrusión y una agresión.
En el caso de los humanos, esta zona de protección se ha extendido del individuo a la comunidad. El
límite –de la ciudad, de la región, del reino– siempre se ha considerado una especie de ampliación
colectiva de las burbujas de protección individual. Los muros pueden servir para que un régimen
despótico mantenga a sus súbditos en la ignorancia de lo que sucede fuera de ellos, pero en general
garantizan a los ciudadanos que los posibles intrusos no tengan conocimiento de sus costumbres, de
sus riquezas, de sus inventos. La Gran Muralla China no solo defendía de las invasiones a los súbditos
del Imperio Celeste, sino que garantizaba, además, el secreto de la producción de seda.
No obstante con Internet se rompen los límites que nos protegían y la privacidad queda expuesta. Esta
desaparición de las fronteras ha provocado dos fenómenos opuestos. Por un lado, ya no hay comunidad
nacional que pueda impedir a sus ciudadanos que sepan lo que sucede en otros países, y pronto
será imposible impedir que el súbdito de cualquier dictadura conozca en tiempo real lo que ocurre en
otros lugares; además, en medio de una oleada migratoria imparable, se forman naciones por fuera
de las fronteras físicas: es cada vez más fácil para una comunidad musulmana de Roma establecer
vínculos con una comunidad musulmana de Berlín. Por otro lado, el severo control que los Estados
ejercían sobre las actividades de los ciudadanos ha pasado a otros centros de poder que están técnicamente
preparados (aunque no siempre con medios legales) para saber a quién hemos escrito, qué
hemos comprado, qué viajes hemos hecho, cuáles son nuestras curiosidades enciclopédicas y hasta
nuestras preferencias sexuales. El gran problema del ciudadano celoso no es defenderse de los hackers
sino de las cookies1, y de todas esas otras maravillas tecnológicas que permiten recoger información
sobre cada uno de nosotros.
Adaptado de: Eco, U. (2007). La pérdida de la privacidad. A paso de cangrejo. Bogotá: Random House Mondadori
En el tercer párrafo, cuando el autor menciona a las naciones que se forman fuera de las fronteras
físicas, hace referencia a
los individuos de una misma cultura que viven en territorios diferentes.
la fluencia migratoria que genera el amplio número de turistas
el encuentro virtual de personas de pensamientos diferentes.
las comunidades virtuales que se crean en el ciberespacio.
¿SERÁ QUE GOOGLE NOS ESTÁ VOLVIENDO ESTOOPIDOS?
Durante los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien (o algo) ha estado cacharreando
con mi cerebro, rehaciendo la cartografía de mis circuitos neuronales, reprogramando mi memoria.
No es que ya no pueda pensar (por lo menos hasta donde me doy cuenta), pero algo está cambiando.
Ya no pienso como antes. Lo siento de manera muy acentuada cuando leo. Sumirme en un libro o un artículo
largo solía ser una cosa fácil. La mera narrativa o los giros de los acontecimientos cautivaban mi
mente y pasaba horas paseando por largos pasajes de prosa. Sin embargo, eso ya no me ocurre. Resulta
que ahora, por el contrario, mi concentración se pierde tras leer apenas dos o tres páginas. Me pongo inquieto,
pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. Es como si tuviera que forzar mi mente divagadora
a volver sobre el texto. En dos palabras, la lectura profunda, que solía ser fácil, se ha vuelto una lucha.
Y creo saber qué es lo que está ocurriendo. A estas alturas, llevo ya más de una década pasando mucho
tiempo en línea, haciendo búsquedas y navegando, incluso, algunas veces, agregando material a
las enormes bases de datos de internet. Como escritor, la red me ha caído del cielo. El trabajo de investigación,
que antes me tomaba días inmerso en las secciones de publicaciones periódicas de las
bibliotecas, ahora se puede hacer en cuestión de minutos.
Las ventajas de un acceso tan instantáneo a esa increíble y rica reserva de información son muchísimas, y ya
han sido debidamente descritas y aplaudidas. Pero tal ayuda tiene su precio. Como subrayó en la década del
60 el teórico de los medios de comunicación Marshall McLuhan, los medios no son meros canales pasivos por
donde fluye información. Cierto, se encargan de suministrar los insumos del pensamiento, pero también configuran
el proceso de pensamiento. Y lo que la red parece estar haciendo, por lo menos en mi caso, es socavar
poco a poco mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente ahora espera asimilar información
de la misma manera como la red la distribuye: en un vertiginoso flujo de partículas. Alguna vez fui buzo y me
sumergía en océanos de palabras. Hoy en día sobrevuelo a ras sus aguas como en una moto acuática.
Gracias a la omnipresencia del texto en internet, por no hablar de la popularidad de los mensajes escritos
en los teléfonos celulares, es probable que hoy estemos leyendo cuantitativamente más de lo
que leíamos en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, cuando la televisión era nuestro medio predilecto.
Pero, sea lo que sea, se trata de otra forma de leer, y detrás subyace otra forma de pensar…
Quizás incluso, una nueva manera de ser. La idea de que nuestra mente debiera operar como una máquina-
procesadora-de-datos-de-alta-velocidad no solo está incorporada al funcionamiento de internet, sino
que al mismo tiempo se trata del modelo empresarial imperante de la red. A mayor velocidad con la
que navegamos en la red, a mayor número de enlaces sobre los que hacemos clic y el número de páginas
que visitamos, mayores las oportunidades que Google y otras compañías tienen para recoger
información sobre nosotros y nutrirnos con anuncios publicitarios. Para bien de sus intereses económicos,
les conviene distraernos a como dé lugar.
Tomado y adaptado de: Carr, Nicholas. “Será que Google nos está volviendo estoopidos?”,
Pombo, Juan Manuel (Traductor), en Revista Arcadia, 2010.
En el último párrafo del texto se
legitiman las prácticas del manejo de información en Internet que buscan distraernos a como dé lugar
desestima la efectividad de las estrategias publicitarias utilizadas en la web para obtener información.
denuncian las motivaciones de varias compañías al respecto de cómo se maneja la información en Internet.
rescatan estrategias para procesar datos a alta velocidad, sin caer en las manos de las empresas imperantes.
¿SERÁ QUE GOOGLE NOS ESTÁ VOLVIENDO ESTOOPIDOS?
Durante los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien (o algo) ha estado cacharreando con mi cerebro, rehaciendo la cartografía de mis circuitos neuronales, reprogramando mi memoria.
No es que ya no pueda pensar (por lo menos hasta donde me doy cuenta), pero algo está cambiando.
Ya no pienso como antes. Lo siento de manera muy acentuada cuando leo. Sumirme en un libro o un artículo
largo solía ser una cosa fácil. La mera narrativa o los giros de los acontecimientos cautivaban mi
mente y pasaba horas paseando por largos pasajes de prosa. Sin embargo, eso ya no me ocurre. Resulta
que ahora, por el contrario, mi concentración se pierde tras leer apenas dos o tres páginas. Me pongo inquieto,
pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. Es como si tuviera que forzar mi mente divagadora
a volver sobre el texto. En dos palabras, la lectura profunda, que solía ser fácil, se ha vuelto una lucha.
Y creo saber qué es lo que está ocurriendo. A estas alturas, llevo ya más de una década pasando mucho
tiempo en línea, haciendo búsquedas y navegando, incluso, algunas veces, agregando material a
las enormes bases de datos de internet. Como escritor, la red me ha caído del cielo. El trabajo de investigación,
que antes me tomaba días inmerso en las secciones de publicaciones periódicas de las
bibliotecas, ahora se puede hacer en cuestión de minutos.
Las ventajas de un acceso tan instantáneo a esa increíble y rica reserva de información son muchísimas, y ya
han sido debidamente descritas y aplaudidas. Pero tal ayuda tiene su precio. Como subrayó en la década del
60 el teórico de los medios de comunicación Marshall McLuhan, los medios no son meros canales pasivos por
donde fluye información. Cierto, se encargan de suministrar los insumos del pensamiento, pero también configuran
el proceso de pensamiento. Y lo que la red parece estar haciendo, por lo menos en mi caso, es socavar
poco a poco mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente ahora espera asimilar información
de la misma manera como la red la distribuye: en un vertiginoso flujo de partículas. Alguna vez fui buzo y me
sumergía en océanos de palabras. Hoy en día sobrevuelo a ras sus aguas como en una moto acuática.
Gracias a la omnipresencia del texto en internet, por no hablar de la popularidad de los mensajes escritos
en los teléfonos celulares, es probable que hoy estemos leyendo cuantitativamente más de lo
que leíamos en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, cuando la televisión era nuestro medio predilecto.
Pero, sea lo que sea, se trata de otra forma de leer, y detrás subyace otra forma de pensar…
Quizás incluso, una nueva manera de ser. La idea de que nuestra mente debiera operar como una máquina-
procesadora-de-datos-de-alta-velocidad no solo está incorporada al funcionamiento de internet, sino
que al mismo tiempo se trata del modelo empresarial imperante de la red. A mayor velocidad con la
que navegamos en la red, a mayor número de enlaces sobre los que hacemos clic y el número de páginas
que visitamos, mayores las oportunidades que Google y otras compañías tienen para recoger
información sobre nosotros y nutrirnos con anuncios publicitarios. Para bien de sus intereses económicos,
les conviene distraernos a como dé lugar.
Tomado y adaptado de: Carr, Nicholas. “Será que Google nos está volviendo estoopidos?”,
Pombo, Juan Manuel (Traductor), en Revista Arcadia, 2010.
Considere el siguiente enunciado:
“Pero, sea lo que sea, se trata de otra forma de leer, y detrás subyace otra forma de pensar...
Quizás incluso, una nueva manera de ser”.
Esta frase, dentro de la globalidad del texto, es
una idea introductoria
una conclusión del texto
una idea de importancia secundaria.
una evidencia que apoya la tesis principal
(i). “El argumento más poderoso contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el
votante medio”.
Winston Churchill
Adaptado de: Ovejero, Félix, 2008, Incluso un pueblo de demonios: democracia, liberalismo, republicanismo. Katz editores, Madrid.
(ii). “La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección
debida a una mayoría incompetente”.
George Bernard Shaw
Epígrafe de: Ovejero, Félix, 2008, Incluso un pueblo de demonios: democracia, liberalismo, republicanismo. Katz editores:
Madrid.
(iii). “Aunque la tradición política democrática se remonta a la antigua Grecia, los pensadores políticos
no se ocuparon de la causa democrática hasta el siglo XIX. Hasta entonces venía desechándose la
democracia como el gobierno de las masas ignorantes y sin luces. Hoy parece que todos nos hemos
vuelto demócratas sin contar con argumentos sólidos a favor. Los liberales, los conservadores, los
socialistas, los comunistas, los anarquistas y hasta los fascistas se han apresurado a proclamar las
virtudes de la democracia y a mostrar sus credenciales demócratas”.
Adaptado de: Heywood, Andrew (2010). Introducción a la teoría política. Tirant Lo Blanch: Valencia. p. 55.
Según el texto (iii), ¿qué posiciones políticas se identifican como democráticas?
Solo las posiciones políticas que no son extremistas.
Las posiciones políticas más recientes históricamente.
La mayoría de posiciones políticas existentes.
La totalidad de corrientes políticas posibles.
(i). “El argumento más poderoso contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el
votante medio”.
Winston Churchill
Adaptado de: Ovejero, Félix, 2008, Incluso un pueblo de demonios: democracia, liberalismo, republicanismo. Katz editores,
Madrid.
(ii). “La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección
debida a una mayoría incompetente”.
George Bernard Shaw
Epígrafe de: Ovejero, Félix, 2008, Incluso un pueblo de demonios: democracia, liberalismo, republicanismo. Katz editores:
Madrid.
(iii). “Aunque la tradición política democrática se remonta a la antigua Grecia, los pensadores políticos
no se ocuparon de la causa democrática hasta el siglo XIX. Hasta entonces venía desechándose la
democracia como el gobierno de las masas ignorantes y sin luces. Hoy parece que todos nos hemos
vuelto demócratas sin contar con argumentos sólidos a favor. Los liberales, los conservadores, los
socialistas, los comunistas, los anarquistas y hasta los fascistas se han apresurado a proclamar las
virtudes de la democracia y a mostrar sus credenciales demócratas”.
Adaptado de: Heywood, Andrew (2010). Introducción a la teoría política. Tirant Lo Blanch: Valencia. p. 55.
¿Cuál de las siguientes afirmaciones se infiere del texto (i)?
El votante medio no podría explicar en cinco minutos qué es la democracia.
La mayoría de los votantes en los sistemas democráticos son ignorantes o incompetentes.
Con una conversación corta con el votante medio, cualquier persona se da cuenta de que la democracia no funciona.
Cinco minutos toma exponer el argumento básico contra la conveniencia del sistema político democrático.
El conocimiento no consiste en una serie de teorías autoconsistentes que tiende a converger en
una perspectiva ideal; no consiste en un acercamiento gradual hacia la verdad. Por el contrario, el
conocimiento es un océano, siempre en aumento, de alternativas incompatibles entre sí (y tal vez
inconmensurables); toda teoría particular, todo cuento de hadas, todo mito, forman parte del conjunto
que obliga al resto a una articulación mayor, y todos ellos contribuyen, por medio de este
proceso competitivo, al desarrollo de nuestro conocimiento. No hay nada establecido para siempre,
ningún punto de vista puede quedar omitido en una explicación comprehensiva (...). Expertos
y profanos, profesionales y diletantes, forjadores de utopías y mentirosos, todos ellos están invitados
a participar en el debate y a contribuir al enriquecimiento de la cultura.
La tarea del científico no ha de ser por más tiempo “la búsqueda de la verdad”, o “la glorificación de
dios”, o “la sistematización de las observaciones” o “el perfeccionamiento de predicciones”. Todas
estas cosas no son más que efectos marginales de una actividad a la que se dirige ahora su atención
y que consiste en “hacer de la causa más débil la causa más fuerte”, como dijo el sofista, “por ello
en apoyar el movimiento de conjunto”.
Adaptado de: Paul Feyerabend (1986). Tratado contra el método. Madrid,: Técnos, pp.14-15.
¿Cuál de las siguientes opciones describe mejor la relación entre el contenido del texto y el título de la obra de la que se extrajo?
El texto introduce la propuesta de un nuevo método para la investigación científica, diferente del tradicional
El texto ataca diferentes ideas a propósito de qué es aquello en lo que consiste el llamado “método científico”.
El texto crítica concepciones del conocimiento científico, el cual se ha concebido como resultado de un método.
El texto argumenta a favor de la pluralidad de métodos disponibles para que cada ciencia alcance sus verdades.
El conocimiento no consiste en una serie de teorías autoconsistentes que tiende a converger en
una perspectiva ideal; no consiste en un acercamiento gradual hacia la verdad. Por el contrario, el
conocimiento es un océano, siempre en aumento, de alternativas incompatibles entre sí (y tal vez
inconmensurables); toda teoría particular, todo cuento de hadas, todo mito, forman parte del conjunto
que obliga al resto a una articulación mayor, y todos ellos contribuyen, por medio de este
proceso competitivo, al desarrollo de nuestro conocimiento. No hay nada establecido para siempre,
ningún punto de vista puede quedar omitido en una explicación comprehensiva (...). Expertos
y profanos, profesionales y diletantes, forjadores de utopías y mentirosos, todos ellos están invitados
a participar en el debate y a contribuir al enriquecimiento de la cultura.
La tarea del científico no ha de ser por más tiempo “la búsqueda de la verdad”, o “la glorificación de
dios”, o “la sistematización de las observaciones” o “el perfeccionamiento de predicciones”. Todas
estas cosas no son más que efectos marginales de una actividad a la que se dirige ahora su atención
y que consiste en “hacer de la causa más débil la causa más fuerte”, como dijo el sofista, “por ello
en apoyar el movimiento de conjunto”.
Adaptado de: Paul Feyerabend (1986). Tratado contra el método. Madrid,: Técnos, pp.14-15.
El autor del texto aplica a la filosofía de la ciencia el principio del liberalismo, según el cual “todos
los ciudadanos son iguales ante la ley y ante el Estado”. De acuerdo con esto, ¿cuál de las siguientes afirmaciones refleja de manera más directa la influencia de las ideas liberales?
La tarea del científico no ha de ser por más tiempo la glorificación de dios.
Toda teoría particular, todo cuento de hadas, todo mito, forman parte del conocimiento
Hacer de la causa más débil la causa más fuerte, por ello en apoyar el movimiento de conjunto.
El conocimiento no consiste en una serie de teorías autoconsistentes que tiende a converger en una perspectiva ideal.
RESPONDA LA PREGUNTA DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
El niño intenta justificar el alto precio de la limonada recurriendo a
argumentos absurdos pero consistentes.
un modelo económico fiel a la realidad.
una ley de mercado que no existe.
su propia versión de la economía
RESPONDA LA PREGUNTA DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
¿Cuál de los siguientes enunciados describe mejor la caricatura?
El pueblo hace justicia por su propia mano
El linchamiento de un ángel.
Entrevista con el asesino.
Un ángel bajó del cielo.
1984 es una novela futurista que tiene lugar en una sociedad totalitaria. Los ciudadanos de esta sociedad
son controlados por una figura omnipresente conocida como el Gran Hermano. En el siguiente apartado,
un miembro defensor del orden le explica al protagonista el principal propósito del régimen.
No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al
Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte,
ni literatura, ni ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán
destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio,
que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria,
la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro,
figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente.
Tomado de: Orwell, George. 1984. Barcelona: Ediciones Destino. 2008.
¿Cuál de las siguientes afirmaciones es incompatible con las políticas del Partido?
El pueblo debe mantenerse unido.
La individualidad debe ser eliminada.
El poder está en ser fiel a uno mismo.
Un pueblo ignorante es más poderoso.
1984 es una novela futurista que tiene lugar en una sociedad totalitaria. Los ciudadanos de esta sociedad
son controlados por una figura omnipresente conocida como el Gran Hermano. En el siguiente apartado,
un miembro defensor del orden le explica al protagonista el principal propósito del régimen.
No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al
Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte,
ni literatura, ni ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán
destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio,
que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria,
la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro,
figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente.
Tomado de: Orwell, George. 1984. Barcelona: Ediciones Destino. 2008.
La frase “figúrate una bota aplastando un rostro humano…incesantemente”
explica los planes para el futuro del régimen.
ejemplifica las ideas transmitidas al pueblo.
expone el verdadero propósito del sistema de gobierno.
ilustra las condiciones de los ciudadanos bajo el régimen.
Si las fotografías permiten la posesión imaginaria de un pasado irreal, también ayudan a tomar
posesión de un espacio donde la gente está insegura. Así, la fotografía se desarrolla en conjunción
con una de las actividades modernas más características: el turismo. Por primera vez en la
historia, grupos numerosos de gente abandonan sus entornos habituales por breves periodos. Parece
decididamente anormal viajar por placer sin llevar una cámara. Las fotografías son la prueba
irrecusable de que se hizo la excursión, se cumplió el programa, se gozó del viaje. Las fotografías
documentan secuencias de consumo realizadas en ausencia de la familia, los amigos, los vecinos.
Pero la dependencia de la cámara, en cuanto aparato que da realidad a las experiencias, no disminuye
cuando la gente viaja más. El acto de fotografiar satisface las mismas necesidades para
los cosmopolitas que acumulan trofeos fotográficos de su excursión en barco por el Nilo o sus catorce
días en China, que para los turistas de clase media que hacen instantáneas de la Torre Eiffel
o las cataratas del Niágara.
El acto fotográfico, un modo de certificar la experiencia, es también un modo de rechazarla: cuando
se confina a la búsqueda de lo fotogénico, cuando se convierte la experiencia en una imagen, un recuerdo.
El viaje se transforma en una estrategia para acumular fotos. La propia actividad fotográfica
es tranquilizadora, y mitiga esa desorientación general que se suele agudizar con los viajes. La mayoría
de los turistas se sienten obligados a poner la cámara entre ellos y toda cosa destacable que les
sale al paso. Al no saber cómo reaccionar, hacen una foto. Así, la experiencia cobra forma: alto, una
fotografía, adelante. El método seduce sobre todo a gente subyugada a una ética de trabajo implacable:
alemanes, japoneses y estadounidenses. El empleo de una cámara atenúa su ansiedad provocada
por la inactividad laboral cuando están en vacaciones y presuntamente divirtiéndose. Cuentan
con una tarea que parece una simpática imitación del trabajo: pueden hacer fotos.
Tomado de: Sontag, S. (2009). Sobre la fotografía. Barcelona: Debolsillo.
En la frase “Las fotografías son la prueba irrecusable de que se hizo la excursión, se cumplió el programa, se gozó del viaje”, ¿cuál de las siguientes palabras es un sinónimo de la palabra ‘irrecusable’?
Inminente.
Concluyente.
Irremplazable.
Cuestionable.
Si las fotografías permiten la posesión imaginaria de un pasado irreal, también ayudan a tomar
posesión de un espacio donde la gente está insegura. Así, la fotografía se desarrolla en conjunción
con una de las actividades modernas más características: el turismo. Por primera vez en la
historia, grupos numerosos de gente abandonan sus entornos habituales por breves periodos. Parece
decididamente anormal viajar por placer sin llevar una cámara. Las fotografías son la prueba
irrecusable de que se hizo la excursión, se cumplió el programa, se gozó del viaje. Las fotografías
documentan secuencias de consumo realizadas en ausencia de la familia, los amigos, los vecinos.
Pero la dependencia de la cámara, en cuanto aparato que da realidad a las experiencias, no disminuye
cuando la gente viaja más. El acto de fotografiar satisface las mismas necesidades para
los cosmopolitas que acumulan trofeos fotográficos de su excursión en barco por el Nilo o sus catorce
días en China, que para los turistas de clase media que hacen instantáneas de la Torre Eiffel
o las cataratas del Niágara.
El acto fotográfico, un modo de certificar la experiencia, es también un modo de rechazarla: cuando
se confina a la búsqueda de lo fotogénico, cuando se convierte la experiencia en una imagen, un recuerdo.
El viaje se transforma en una estrategia para acumular fotos. La propia actividad fotográfica
es tranquilizadora, y mitiga esa desorientación general que se suele agudizar con los viajes. La mayoría
de los turistas se sienten obligados a poner la cámara entre ellos y toda cosa destacable que les
sale al paso. Al no saber cómo reaccionar, hacen una foto. Así, la experiencia cobra forma: alto, una
fotografía, adelante. El método seduce sobre todo a gente subyugada a una ética de trabajo implacable:
alemanes, japoneses y estadounidenses. El empleo de una cámara atenúa su ansiedad provocada
por la inactividad laboral cuando están en vacaciones y presuntamente divirtiéndose. Cuentan
con una tarea que parece una simpática imitación del trabajo: pueden hacer fotos.
Tomado de: Sontag, S. (2009). Sobre la fotografía. Barcelona: Debolsillo.
Considere el siguiente resumen del texto anterior:
“La autora analiza la relación entre el turismo y la fotografía, teniendo en cuenta que los cosmopolitas
ven en sus viajes al acto de fotografiar como una necesidad. Según ella, ese acto
acaba por convertirse en una práctica trivial con la que solo se busca mitigar la desorientación
general que causan los viajes. Así, la fotografía se convierte para los cosmopolitas japoneses,
estadounidenses y alemanes en una especie de reemplazo del trabajo al que están
acostumbrados”.
El anterior resumen se puede describir como inadecuado porque
expone ideas contrarias a las afirmaciones principales del texto.
se centra en un tipo particular de turistas y no en los turistas en general.
omite el tono irónico y burlón con que la autora se refiere al arte de la fotografía.
se detiene en presentar información en extremo detallada y secundaria del texto.
Fray Pedro de Aguado fue un misionero español que vivió en el Nuevo Reino de Granada entre 1560 y 1590, aproximadamente. Se le atribuye la autoría de la Recopilación historial,*un extenso compendio de crónicas donde se refieren los hechos de la temprana colonización española en los actuales territorios de Colombia y Venezuela. Las narraciones de la Recopilación giran alrededor de la entrada de los colonizadores españoles en territorios del “Nuevo Mundo”, del sometimiento de sus pobladores ancestrales y la subsiguiente fundación de ciudades coloniales, ofreciendo por lo general descripciones de las sociedades indígenas y su entorno natural. En el relato de las campañas del capitán Galarza
y sus soldados en los actuales territorios del Tolima, Aguado se refiere de esta manera a los indios de la región:
Son estos indios de Ibagué grandes carniceros de carne humana y de cualquier otra carne; tienen algodón, aunque poco, de que hacen algunas mantas para su vestir; las indias son muy feas, y traen en la cabeza unos bonetes de venado con que aprietan y axen los cabellos; no hay entre ellos caciques, como entre otros indios, mas son mandados de algunos indios principales que entre ellos hay, a los cuales obedecen cuando les parece y les da gusto. Es tierra muy áspera y fragosa, en la que estos indios habitan, y todas sierras peladas.
En su estudio Los indios medievales de fray Pedro de Aguado**, el historiador Jaime Humberto Borja
sostuvo que la Recopilación historial no puede ser tomada como una fuente fiable para el conocimiento
de los eventos históricos; ante todo, debe asumirse como un texto que respondía ideológica
y culturalmente a una tradición europea que poco tenía que ver con el mundo que pretendía representar:
el del indígena y su entorno natural. Frente a descripciones como la que acabamos de citar,
afirma Borja que el de Aguado “es un indio retórico, que surge de una realidad textual y no de una
realidad aprehendida por la experiencia”. Además, la construcción narrativa del indio de la crónica de
Aguado reúne imágenes conocidas por la tradición cristiana y los imaginarios bíblicos: “El canibalismo,
las exacerbadas costumbres, la fiereza de sus armas, su alianza con traidores, el engaño. En el indio
recae la descripción de los vicios físicos y morales de toda la extensión natural. (…) Para reafirmar sus
posiciones, Aguado presenta una naturaleza tan salvaje como sus habitantes”.
* Biblioteca de la Presidencia: Bogotá, 1956, 4 volúmenes.
** Editorial Ceja: Bogotá, 2002.
De acuerdo con el texto, se puede afirmar que la descripción de los indios de Ibagué hecha por
Aguado corresponde a
un periodo anterior a la llegada de los españoles al continente americano, pues presenta a los indígenas en una situación de “salvajismo” absoluto.
el proceso de fundación de la ciudad colonial de Ibagué, pues la dinámica de colonización consistía en fundar las ciudades y luego someter a los indígenas de la zona.
la etapa de “conquista” de los territorios que se anexarían a la colonia neogranadina, pues la descripción es parte de un relato de una campaña militar.
un periodo histórico indeterminado, pues el texto no ofrece información cronológica que permita identificar el momento que corresponde a la descripción.
Fray Pedro de Aguado fue un misionero español que vivió en el Nuevo Reino de Granada entre 1560
y 1590, aproximadamente. Se le atribuye la autoría de la Recopilación historial,*un extenso compendio
de crónicas donde se refieren los hechos de la temprana colonización española en los actuales
territorios de Colombia y Venezuela. Las narraciones de la Recopilación giran alrededor de la entrada
de los colonizadores españoles en territorios del “Nuevo Mundo”, del sometimiento de sus pobladores
ancestrales y la subsiguiente fundación de ciudades coloniales, ofreciendo por lo general descripciones
de las sociedades indígenas y su entorno natural. En el relato de las campañas del capitán Galarza
y sus soldados en los actuales territorios del Tolima, Aguado se refiere de esta manera a los indios de
la región:
Son estos indios de Ibagué grandes carniceros de carne humana y de cualquier otra carne; tienen algodón, aunque poco, de
que hacen algunas mantas para su vestir; las indias son muy feas, y traen en la cabeza unos bonetes de venado con que
aprietan y axen los cabellos; no hay entre ellos caciques, como entre otros indios, mas son mandados de algunos indios
principales que entre ellos hay, a los cuales obedecen cuando les parece y les da gusto. Es tierra muy áspera y fragosa, en la
que estos indios habitan, y todas sierras peladas.
En su estudio Los indios medievales de fray Pedro de Aguado**, el historiador Jaime Humberto Borja
sostuvo que la Recopilación historial no puede ser tomada como una fuente fiable para el conocimiento
de los eventos históricos; ante todo, debe asumirse como un texto que respondía ideológica
y culturalmente a una tradición europea que poco tenía que ver con el mundo que pretendía representar:
el del indígena y su entorno natural. Frente a descripciones como la que acabamos de citar,
afirma Borja que el de Aguado “es un indio retórico, que surge de una realidad textual y no de una
realidad aprehendida por la experiencia”. Además, la construcción narrativa del indio de la crónica de
Aguado reúne imágenes conocidas por la tradición cristiana y los imaginarios bíblicos: “El canibalismo,
las exacerbadas costumbres, la fiereza de sus armas, su alianza con traidores, el engaño. En el indio
recae la descripción de los vicios físicos y morales de toda la extensión natural. (…) Para reafirmar sus
posiciones, Aguado presenta una naturaleza tan salvaje como sus habitantes”.
* Biblioteca de la Presidencia: Bogotá, 1956, 4 volúmenes.
** Editorial Ceja: Bogotá, 2002
¿Cuál de los siguientes títulos se ajusta mejor al contenido del texto?
Civilización y barbarie en la colonización española.
Fray Pedro de Aguado y la construcción retórica del indígena
El canibalismo ritual en la crónica de fray Pedro de Aguado.
La influencia de los autores clásicos en los cronistas neogranadinos: el caso de Aguado.
RESPONDA LA PREGUNTA DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
¿En cuál de los siguientes contextos se inscribe mejor la caricatura?
Anuncio publicitario.
Reportaje gráfico.
Humor gráfico.
Sátira política.
DEL DEBER DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL (1849)
Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”, y me
gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Bien llevado, finalmente resulta en
algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y
cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan. En el me
-
jor de los casos, el gobierno no es más que una conveniencia, pero en su mayoría los gobiernos son
inconvenientes y todos han resultado serlo en algún momento. Las objeciones que se han hecho a
la existencia de un ejército permanente, que son varias y de peso, y que merecen mantenerse, pue
-
den también por fin esgrimirse en contra del gobierno. El ejército permanente es sólo el brazo del
gobierno establecido. El gobierno en sí, que es únicamente el modo escogido por el pueblo para
ejecutar su voluntad, está igualmente sujeto al abuso y la corrupción antes de que el pueblo pueda
actuar a través suyo.
Somos testigos de la actual guerra con México, obra de unos pocos individuos comparativamente, que
utilizan como herramienta al gobierno actual; en principio, el pueblo no habría aprobado esta medida.
Pero, para hablar en forma práctica y como ciudadano, a diferencia de aquellos que se llaman “anti
-
gobiernistas”, yo pido, no como “antigobiernista” sino como ciudadano, y de inmediato, un mejor go
-
bierno. Permítasele a cada individuo dar a conocer el tipo de gobierno que lo impulsaría a respetarlo
y eso ya sería un paso ganado para obtener ese respeto. Después de todo, la razón práctica por la
cual, una vez que el poder está en manos del pueblo, se le permite a una mayoría, y por un período
largo de tiempo, regir, no es porque esa mayoría esté tal vez en lo correcto, ni porque le parezca justo
a la minoría, sino porque físicamente son los más fuertes. Pero un gobierno en el que la mayoría rige
en todos los casos no se puede basar en la justicia. No es deseable cultivar respeto por la ley más de
por lo que es correcto. La única obligación a la que debo someterme es a la de hacer siempre lo que
creo correcto. La ley nunca hizo al hombre un ápice más justo, y a causa del respeto por ella, aún el
hombre bien dispuesto se convierte a diario en un agente de la injusticia.
Henry David Thoreau
Tomado y adaptado de: http://thoreau.eserver.org/spanishcivil.html. Consultado el 25 de enero de 2015.
¿Cuál de los siguientes es un ejemplo que menciona el autor para apoyar su posición frente a los
Gobiernos?
La guerra con México
Lo abusos del ejército
La tiranía de las mayorías
La debilidad de las minorías
RESPONDA LA PREGUNTA DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Las filosofías comienzan en filosofía y acaban en retórica. (59)
● La filosofía es actitud solitaria.
La adhesión de cualquier muchedumbre a una doctrina la convierte en mitología. (110)
● Los sistemas filosóficos difieren los unos de los otros menos en la manera de resolver que en
la manera de escamotear los problemas. (117)
● Los que se ocupan de filosofía no la tomarían tan en serio, si generalmente no vivieran de ella
como profesión. (130)
● En filosofía lo que no sea fragmento es estafa. (162)
Tomado de: Gómez Dávila, N.(1992). Sucesivos escolios a un texto implícito.
Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.
De acuerdo con el aforismo “Los sistemas filosóficos difieren los unos de los otros menos en la
manera de resolver que en la manera de escamotear los problemas”, la principal diferencia entre
un sistema filosófico y otro consiste en la manera de
plantear los problemas.
resolver los problemas.
esquivar los problemas.
burlarse de los problemas.
RESPONDA LA PREGUNTA DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
Cuando inicié mi estudio sobre chimpancés salvajes en 1960, en el Centro de Investigaciones Gombe
Stream, no era permitido, al menos no en los círculos de etología, hablar sobre la mente de los
animales. Solo los humanos tienen mentes. Ni tampoco era del todo correcto hablar acerca de la
personalidad de los animales. Por supuesto que todos sabían que ellos tienen sus caracteres únicos
–todos los que alguna vez hubieran tenido un perro u otra mascota eran conscientes de ello. Pero los
etólogos, luchando por hacer de la suya una ciencia ‘dura’, se mantuvieron alejados de la tarea de
tratar de explicar esas cosas objetivamente. Un respetado etólogo, al mismo tiempo que reconocía
que había una “variabilidad entre animales individuales”, escribió que era mejor que este hecho se
“escondiera debajo de la alfombra”.
Qué ingenua era. Como no había tenido una educación científica de pregrado, no me di cuenta de que
en teoría los animales no debían tener personalidades, pensar o sentir emociones o dolor. No tenía
idea de que hubiera sido más apropiado –una vez que llegara a conocerla o conocerlo– asignarle a
cada uno de los chimpancés un número en lugar de un nombre. No me di cuenta de que no era científico
discutir sobre el comportamiento en términos de motivación o propósito. No era respetable, en
círculos científicos, hablar sobre la personalidad de los animales. Eso era algo que estaba reservado
para los humanos. Tampoco tenían mente, así que no eran capaces de pensamiento racional. Y hablar
acerca de sus emociones era sentirse culpable del peor tipo de antropomorfismo (atribuirles características
humanas a los animales).
En los comentarios editoriales al primer artículo que escribí con fines de publicación, se exigía que
todo “él” o “ella” fuera reemplazado por “ello” y que todo “quien” fuera reemplazado por “que”. Enfurecida,
taché uno a uno los “ello” y “que” y reescribí los pronombres originales. Dado que no me
interesaba forjarme un nicho personal en el mundo de la ciencia, sino que simplemente quería vivir
entre chimpancés y aprender sobre ellos, la posible reacción del editor de la muy ilustrada revista me
era indiferente. El artículo, cuando finalmente fue publicado, les confirió a los chimpancés la dignidad
de sus géneros correspondientes y correctamente los promovió del estatus de meras “cosas” a su
existencia esencial.
Tomado de: Goodall, Jane. “Aprendiendo de los chimpancés: un mensaje que los humanos pueden entender”. En: Science,
diciembre, 1998: Vol. 282 no. 5397 pp. 2184-2185.
Considere el siguiente enunciado:
No me di cuenta de que no era científico discutir sobre el comportamiento en términos de
motivación o propósito.
¿Qué prejuicio cuestiona la autora por medio del enunciado anterior?
Los animales tienen mente y, por tanto, deben tratarse como seres con personalidades o emociones.
La etología es una ciencia “dura” que se esfuerza por mantener a raya las explicaciones subjetivas.
Las explicaciones científicas sobre el comportamiento no deben tener en cuenta la intención al explicar la conducta.
La variabilidad entre animales individuales es un hecho contingente que la etología no debe considerar.
RESPONDE LA PREGUNTA DE ACUEDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN
¿Cuál de los siguientes enunciados se contradice con la tesis central del texto?
No todo se divide entre lo que depende y lo que no depende de nosotros
Alejarnos de alguien no depende de nosotros mismos.
La mente de un filósofo funciona de la misma manera que su cuerpo.
El juicio y el deseo no dependen de nosotros
