Worksheets1°- PRUEBA SABER- GRADO 11°
Total questions: 17
Worksheet time: 14mins
TEXTO -01---------------------
Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
A partir del texto se puede inferir que, en la guerra, el vencido
A. es doblemente vencido.
B. se niega a trabajar.
C. es una vez vencido.
D. se aprovecha del vencedor.
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Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
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El obrero estaba en la cárcel, porque era
A. Anarquista y le gustaba el color rojo.
B. Anarquista y uno de los vencidos de la guerra.
C. Republicano pero le gustaba el color rojo.
D. Un republicano desocupado.
Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
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Lo que le responde el hombre al hijo lo dice cabizbajo y casi en secreto porque
A. no quería que la esposa oyera.
B. no le gusta hablar mal de Dios.
C. los vencedores son más, y lo pueden meter a la cárcel.
D. no quería herir los sentimientos de su hijo.
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Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
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Nadie escuchaba al hombre porque
A. era del mismo partido de los vencedores pero le gustaba el color rojo.
B. tenía mal aliento de tanto beber vino.
C. era un bebedor de vino empedernido.
D. era del partido opuesto al de los vencedores.
TEXTO
Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
La expresión “en vano revolvía cielo y tierra” quiere decir que el hombre
A. No encontraba nada, porque no había trabajo para albañiles.
B. Le gustaba más el color rojo que trabajar.
C. Rasguñaba el cielo y escarbaba la tierra de desesperación.
D. Buscaba trabajo por todas partes y no lo encontraba.
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Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
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Un título adecuado para el anterior relato, sería
A. El origen del mundo.
B. El origen de los albañiles.
C. El mundo y sus demonios.
D. El final de los albañiles.
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Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
Según el texto, la mujer del hombre era
Seleccione una:
A. muy devota y frecuentaba mucho los templos.
B. amargada y frecuentaba mucho los templos.
C. una santa de la iglesia.
D. de mal temperamento.
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Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz, y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
Según el texto, la familia estaba conformada por un
Seleccione una:
A. hombre ateo, una mujer católica y un hijo evangélico.
B. hombre supersticioso, una mujer evangélica y un hijo católico.
C. anarquista que desobedecía la norma eclesiástica, y conservadores que la acataban.
D. anarquista que obedecía la norma eclesiástica, y conservadores que la desacataban.
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Mandaba cierta ley en cierto Estado (moderna ley por cierto) que siempre con cuidado fuera la cabra en el desierto; que a los hombres el mono no imitara; que el toro no embistiera; que le perro no ladrara, y que el gato ratones no comiera; y además, y la causa bien discurro, que ya e rebuznos cesara el burro.
La ley se publicó solemnemente; pero ¡ay! en mi opinión, inútilmente, porque a su instinto obedeciendo, siempre el toro embistiendo, hizo temer sus fuerzas ponderadas; La cabra descendió por las cañadas, de un abismo saltando en otro abismo; el mono por costumbre hizo monadas; el perro sin cesar ladró lo mismo; y cual si ley no hubiera, el burro rebuznó de una manera que rayaba en locura y en cinismo; hay que añadir que el gato, como animal ingrato, siguió con los ratones sus contiendas, y en el almuerzo, comidas y meriendas, nunca probó el sabor de las legumbres.
Moraleja: son las costumbres leyes que en vano intentan reformar los reyes pues no cambian las costumbres.
En la moraleja se equipara a los reyes con
Seleccione una:
A. los legisladores.
B. animales domésticos.
C. estadistas.
D. animales salvajes.
TEXTO
Mandaba cierta ley en cierto Estado (moderna ley por cierto) que siempre con cuidado fuera la cabra en el desierto; que a los hombres el mono no imitara; que el toro no embistiera; que le perro no ladrara, y que el gato ratones no comiera; y además, y la causa bien discurro, que ya se rebuznos cesara el burro.
La ley se publicó solemnemente; pero ¡ay! en mi opinión, inútilmente, porque a su instinto obedeciendo, siempre el toro embistiendo, hizo temer sus fuerzas ponderadas; La cabra descendió por las cañadas, de un abismo saltando en otro abismo; el mono por costumbre hizo monadas; el perro sin cesar ladró lo mismo; y cual si ley no hubiera, el burro rebuznó de una manera que rayaba en locura y en cinismo; hay que añadir que el gato, como animal ingrato, siguió con los ratones sus contiendas, y en el almuerzo, comidas y meriendas, nunca probó el sabor de las legumbres.
Moraleja: son las costumbres leyes que en vano intentan reformar los reyes pues no cambian las costumbres.
la aludida ley proscribía para los gatos
Seleccione una:
A. consumir legumbres.
B. comer ratones.
C. contender con los ratones.
D. alimentarse tres vedes al día.
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Mandaba cierta ley en cierto Estado (moderna ley por cierto) que siempre con cuidado fuera la cabra en el desierto; que a los hombres el mono no imitara; que el toro no embistiera; que le perro no ladrara, y que el gato ratones no comiera; y además, y la causa bien discurro, que ya e rebuznos cesara el burro.
La ley se publicó solemnemente; pero ¡ay! en mi opinión, inútilmente, porque a su instinto obedeciendo, siempre el toro embistiendo, hizo temer sus fuerzas ponderadas; La cabra descendió por las cañadas, de un abismo saltando en otro abismo; el mono por costumbre hizo monadas; el perro sin cesar ladró lo mismo; y cual si ley no hubiera, el burro rebuznó de una manera que rayaba en locura y en cinismo; hay que añadir que el gato, como animal ingrato, siguió con los ratones sus contiendas, y en el almuerzo, comidas y meriendas, nunca probó el sabor de las legumbres.
Moraleja: son las costumbres leyes que en vano intentan reformar los reyes pues no cambian las costumbres.
Según el texto, después de la ley el proceder de los animales se debió a
Seleccione una:
A. la negligencia.
B. el instinto.
C. el capricho.
D. la desinformación.
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Mandaba cierta ley en cierto Estado (moderna ley por cierto) que siempre con cuidado fuera la cabra en el desierto; que a los hombres el mono no imitara; que el toro no embistiera; que le perro no ladrara, y que el gato ratones no comiera; y además, y la causa bien discurro, que ya e rebuznos cesara el burro.
La ley se publicó solemnemente; pero ¡ay! en mi opinión, inútilmente, porque a su instinto obedeciendo, siempre el toro embistiendo, hizo temer sus fuerzas ponderadas; La cabra descendió por las cañadas, de un abismo saltando en otro abismo; el mono por costumbre hizo monadas; el perro sin cesar ladró lo mismo; y cual si ley no hubiera, el burro rebuznó de una manera que rayaba en locura y en cinismo; hay que añadir que el gato, como animal ingrato, siguió con los ratones sus contiendas, y en el almuerzo, comidas y meriendas, nunca probó el sabor de las legumbres.
Moraleja: son las costumbres leyes que en vano intentan reformar los reyes pues no cambian las costumbres.
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En otros términos, la moraleja se puede expresar así
Seleccione una:
A. el cumplimiento es inherente a la ley.
B. o se cumple la ley o se acaba la milicia.
C. la ley no debe ser para las minorías.
D. la ley no puede ir contra la naturaleza.
TEXTO
Con la expresión del cartel, el autor pretende
cuestionar que se celebre el Día de la Mujer mas no el día del hombre.
criticar irónicamente algunas celebraciones culturales cuestionando su sinceridad.
resaltar los trabajos cotidianos que llevan a cabo las mujeres.
ilustrar los hechos que originaron la celebración del Día de la Mujer.
Participas en una carrera. Adelantas al segundo. ¿En qué posición terminas?
Segundo
Cuarto
Tercero
Primero
1.m. Vehículo automóvil de transporte público y trayecto fijo que se emplea habitualmente en el servicio urbano.
Esta definición del diccionario, ¿a qué medio de transporte se refiere?
Coche
Camión
Autobús
Avión
La caricatura representa
la práctica de la corrupción.
a los políticos corruptos.
la ausencia de las mujeres en las transacciones ilegales.
el intercambio de divisas en los mercados ilegales.
¿Cuál de las siguientes frases podría acompañar la ilustración?
“Ser un buen negociante exige renunciar a los valores”.
“Algunas acciones están mediadas por intereses monetarios”.
“Que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda”.
“El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad”.
