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WorksheetsDictado y lectura comprensiva 2do A y B. 21-05-2021
Total questions: 20
Worksheet time: 5hrs 0mins
¿Cuál es la palabra correcta?
Historia
historia
¿Cuál es la palabra correcta?
almoada
Almohada
¿Cuál es la palabra correcta?
Excelente
epcelente
¿Cuál es la palabra correcta?
Alboles
Árboles
¿Cuál es la palabra correcta?
Amenazas
amenasas
¿Cuál es la palabra correcta?
vanidoza
Vanidosa
¿Cuál es la palabra correcta?
hanbriento
Hambriento
¿Cuál es la palabra correcta?
Inútil
inutil
¿Cuál es la palabra correcta?
bacaciones
Vacaciones
¿Cuál es la palabra correcta?
Egoismo
Egoísmo
1.-LEE EL TEXTO
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
¿Qué comentaban los niños?
A.- MALA.
B.- BUENA.
C.- SOBRADA
D.- AMIGA.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
2.- ¿Cómo era la niña?
A.- Pequeña.
B.- No era agraciada.
C.- Linda con ojos de color de cielo.
D.- Amigable.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
3.- ¿De quién iba acompañada?
A.- De sus padres y amigos.
B.- De una señorita de uniforme blanco,muy estirada y muy almidonada.
C.- De su amiga.
D.- De una señora muy seria; pero amigable,
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
4.- ¿Qué comentaban los niños?
A.- Qué le gustará comer a esa niña.
B.- Queremos ser sus amigos, es muy linda.
C.- Qué juegos le gustará.
D.- Es una antipática , se cree muy importante, por eso ni nos mira.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
5.-¿Qué hicieron los niños?
A.- Decidieron invitarla a una fiesta.
B.- Los niños decidieron darle una lección.
C.- Le dieron un regalo.
D.- Decidieron no hablarle.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
6.- Qué lección aprendieron?
A.- Nada importante.
B.- Que no deben ser amigos.
C.- Debemos juzgar a los demás por las apariencias.
D.- No debemos juzgar a los demás por las apariencias.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
7.-¿ Los niños molestaban a la niña constantemente?
A.- Verdadero.
B.- Falso.
C.- Ninguna de las anteriores.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
8.- ¿La niña corrió asustada?
A.- Verdadero.
B.- Falso.
C.- Ninguna de las anteriores.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
9.- ¿En ese momento se dieron cuenta que la niña era ciega.?
A.- Verdadero.
B.- Falso.
C.- Ninguna de las anteriores.
LA NIÑA DE LOS OJOS AZULES
¡Sobrada, sobrada!- gritaban todos los niños, al ver pasar cada día a una linda niña de ojos color de cielo.
Ella iba siempre acompañada por una señorita de uniforme blanco, muy estirada y muy almidonada, que no permitía que nadie se acercase.
La niña parecía no darse cuenta de que era a ella a quien iban dirigidos los insultos. Pasaba sin detenerse y sin mirar a nadie.
- Es una antipática, se cree muy importante, por eso ni nos mira- comentaban siempre los niños.
Pero Diego la veía tan dulce y bonita, que se negaba a aceptar que fuera ése el motivo de tanta indiferencia.
Muchas veces había intentado acercarse pero la señora de blanco no lo dejaba; y cuando de lejos él le gritaba:
- ¿Cómo te llamas?- ella nunca respondía ni siquiera con una mirada.
Un día, los niños decidieron darle una lección. Bien ocultos en el parque, esperaron a que ella pasara, entonces, sorprendiendo a la institutriz, cogieron a la niña y gritándole:
- ¡Sobrada, sobrada!- jalaron de sus trenzas y arrancaron los lazos de su vestido.
La niña, muy asustada, comenzó a correr y correr sin parar. Diego que había visto esto, tratando de impedirlo, corrió tras ellas hasta alcanzarla. Fue entonces cuando se dió cuenta de que era ciega.
Muy arrepentidos todos, fueron a la casa de Claudia (así se llamaba la niña), le pidieron perdón y quisieron ser sus amigos. Ella los perdonó y, desde ese día cada tarde los recibía en su casa para jugar. Ellos habían aprendido una lección que nunca olvidarían: jamás debemos juzgar a los demás por las apariencias.
10.- ¿La niña perdonó a todos y se fueron a jugar.?
A.- Verdadero.
B.- Falso.
C.- Ninguna de las anteriores.
