wayground logo

Free Printable Worksheets

NEW

Font size

S
M
L
XL
Worksheets

Prueba diagnóstica lenguaje

Total questions: 16

Worksheet time: 29mins

Name
Class
Date
1.

Lee el siguiente texto y responde la pregunta 1.


Árbol nacional de Colombia


La palma de cera del Quindío es el árbol nacional de la República de Colombia. Su nombre científico es Ceroxylon Quindiuense. Es una palmera de imponente belleza, extraordinaria fortaleza y legendaria longevidad. Es exclusiva de los Andes colombianos. Alcanza alturas de hasta 70 metros. Fue escogida como árbol nacional de Colombia por la Comisión Preparatoria del III Congreso Suramericano de Botánica, celebrado en Bogotá en 1949. Posteriormente, fue adoptada de manera oficial como símbolo patrio mediante la ley 61 de 1985.


1. La idea principal del texto es que la palma de cera del Quindío

a)

A. tiene características exclusivas de los Andes.

b)

B. fue tema de estudio en un congreso de botánica.

c)

C. se distingue por su altura e imponente belleza.

d)

D. es la especie vegetal representativa del país.

2.

Lee los textos 1 y 2 y responde la pregunta 2.

Texto 1

La araña en el ojo de la cerradura

Había una vez una araña que entró en una casa. Después de explorar todos los rincones decidió vivir en el hueco de la cerradura. ¡Es un refugio ideal!, –pensó–. Nadie me encontrará aquí dentro. –Allí fuera, en la entrada de piedra, tenderé la red para moscas. Y más abajo, en el escalón, pondré otra para gusanos–. La araña se reía planeando. Desde el ojo de la cerradura se sentía muy protegida porque, a pesar de ser un estuche de hierro para albergar la llave, estrecho, oscuro y profundo, le parecía más seguro que cualquier armadura. Mientras se entusiasmaba con estos pensamientos, llegó a sus oídos un rumor de pasos. Y, muy prudente, se retiró al fondo de su nuevo refugio. Alguien estaba a punto de entrar en la casa. Tintineó una llave, la lanzó al ojo de la cerradura y aplastó a la araña contra el fondo. La historia nos hace reflexionar sobre los que aceptan las cosas por lo que superficialmente representan, sin fijarse más profundamente en su esencia y significado. Leonardo da Vinci (Adaptación)


Texto 2

En una cajita de fósforos

En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas. Un rayo de sol, por ejemplo (pero hay que encerrarlo muy rápido, si no, se lo come la sombra), un poco de copo de nieve, quizá una moneda de luna, botones del traje del viento, y mucho, muchísimo más. Les voy a contar un secreto. En una cajita de fósforos yo tengo guardada una lágrima, y nadie, por suerte, la ve. Es claro que ya no me sirve. Es cierto que está muy gastada. Lo sé, pero qué voy a hacer, tirarla me da mucha lástima. Tal vez las personas mayores no entiendan jamás de tesoros. Basura, dirán, cachivaches, no sé por qué juntan todo esto. No importa, que ustedes y yo igual seguiremos guardando palitos, pelusas, botones, tachuelas, virutas de lápiz, carozos, tapitas, papeles, piolín, carreteles, trapitos, hilachas, cascotes y bichos. En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas. Las cosas no tienen mamá.

María Elena Walsh

2. El primer texto tiene una moraleja y el segundo no, porque

a)

A. la moraleja es una enseñanza y solo el primero nos enseña algo.

b)

B. la moraleja es una frase en verso y solo el primero tiene rima

c)

C. la moraleja es una frase corta que aparece al principio de un texto.

d)

D. la moraleja se puede identificar al final del texto y expone una enseñanza.

3.

lee

La mochila

Cuentan que Júpiter, antiguo dios de los romanos, convocó un día a todos los animales de la Tierra. Cuando se presentaron les preguntó, a uno por uno, si creían tener algún defecto. De ser así, él prometía mejorarlos hasta dejarlos satisfechos. — ¿Qué dices tú, la mona? —preguntó. — ¿Me habla a mí? —saltó la mona—. ¿Yo, defectos? Me miré en el espejo y me vi espléndida. En cambio, el oso, ¿se fijó? ¡No tiene cintura! —Que hable el oso —pidió Júpiter. —Aquí estoy —dijo el oso—, con este cuerpo perfecto que me dio la naturaleza. ¡Suerte no ser una mole como el elefante! —Que se presente el elefante... —Francamente, señor —dijo—, no tengo de qué quejarme, aunque no todos puedan decir lo mismo. Ahí lo tiene al avestruz, con esas orejitas ridículas... —Que pase el avestruz. —Por mí no se moleste —dijo el ave—. ¡Soy tan proporcionado! En cambio, la jirafa, con ese cuello... Júpiter hizo pasar a la jirafa quien, a su vez, dijo que los dioses habían sido generosos con ella. —Gracias a mi altura veo los paisajes de la Tierra y el cielo, no como la tortuga que solo ve los cascotes. La tortuga, por su parte, dijo tener un físico excepcional. —Mi caparazón es un refugio ideal. Cuando pienso en la víbora, que tiene que vivir a la intemperie... —Que pase la víbora, —dijo Júpiter algo fatigado. Llegó arrastrándose y habló con lengua viperina:

—Por suerte soy lisita, no como el sapo que está lleno de verrugas. — ¡Basta! —exclamó Júpiter—. Solo falta que un animal ciego como el topo critique los ojos del águila. —Precisamente —empezó el topo—, quería decir dos palabras: el águila tiene buena vista pero, ¿no es horrible su cogote pelado? — ¡Esto es el colmo! —dijo Júpiter, y dio por terminada la reunión—. Todos se creen perfectos y piensan que los que deben cambiar son los otros. Suele ocurrir. Solo tenemos ojos para los defectos ajenos y llevamos los propios bien ocultos, en una mochila, a la espalda.

Jean de la Fontaine

3. Al final del texto, con la frase “Suele ocurrir”, el narrador quiere indicar que

a)

A. todos los días los animales discuten por sus defectos.

b)

B. pocas veces ignoramos nuestros propios defectos.

c)

C. los comportamientos de los animales se parecen a los de los humanos.

d)

D. es muy común ver los defectos de los demás e ignorar los propios.

4.

lee el siguiente texto y responde

La mochila

Cuentan que Júpiter, antiguo dios de los romanos, convocó un día a todos los animales de la Tierra. Cuando se presentaron les preguntó, a uno por uno, si creían tener algún defecto. De ser así, él prometía mejorarlos hasta dejarlos satisfechos. — ¿Qué dices tú, la mona? —preguntó. — ¿Me habla a mí? —saltó la mona—. ¿Yo, defectos? Me miré en el espejo y me vi espléndida. En cambio, el oso, ¿se fijó? ¡No tiene cintura! —Que hable el oso —pidió Júpiter. —Aquí estoy —dijo el oso—, con este cuerpo perfecto que me dio la naturaleza. ¡Suerte no ser una mole como el elefante! —Que se presente el elefante... —Francamente, señor —dijo—, no tengo de qué quejarme, aunque no todos puedan decir lo mismo. Ahí lo tiene al avestruz, con esas orejitas ridículas... —Que pase el avestruz. —Por mí no se moleste —dijo el ave—. ¡Soy tan proporcionado! En cambio, la jirafa, con ese cuello... Júpiter hizo pasar a la jirafa quien, a su vez, dijo que los dioses habían sido generosos con ella. —Gracias a mi altura veo los paisajes de la Tierra y el cielo, no como la tortuga que solo ve los cascotes. La tortuga, por su parte, dijo tener un físico excepcional. —Mi caparazón es un refugio ideal. Cuando pienso en la víbora, que tiene que vivir a la intemperie... —Que pase la víbora, —dijo Júpiter algo fatigado. Llegó arrastrándose y habló con lengua viperina:

—Por suerte soy lisita, no como el sapo que está lleno de verrugas. — ¡Basta! —exclamó Júpiter—. Solo falta que un animal ciego como el topo critique los ojos del águila. —Precisamente —empezó el topo—, quería decir dos palabras: el águila tiene buena vista pero, ¿no es horrible su cogote pelado? — ¡Esto es el colmo! —dijo Júpiter, y dio por terminada la reunión—. Todos se creen perfectos y piensan que los que deben cambiar son los otros. Suele ocurrir. Solo tenemos ojos para los defectos ajenos y llevamos los propios bien ocultos, en una mochila, a la espalda.

Jean de la Fontaine


4. Si la fábula continuara y el águila hablara, probablemente ella diría que

a)

A. no hablen más de sus defectos.

b)

B. Júpiter también tiene defectos.

c)

C. es perfecta y señalaría los defectos de otro animal.

d)

D. acepta que tiene defectos.

5.

lee la historia y responde.

La mochila

Cuentan que Júpiter, antiguo dios de los romanos, convocó un día a todos los animales de la Tierra. Cuando se presentaron les preguntó, a uno por uno, si creían tener algún defecto. De ser así, él prometía mejorarlos hasta dejarlos satisfechos. — ¿Qué dices tú, la mona? —preguntó. — ¿Me habla a mí? —saltó la mona—. ¿Yo, defectos? Me miré en el espejo y me vi espléndida. En cambio, el oso, ¿se fijó? ¡No tiene cintura! —Que hable el oso —pidió Júpiter. —Aquí estoy —dijo el oso—, con este cuerpo perfecto que me dio la naturaleza. ¡Suerte no ser una mole como el elefante! —Que se presente el elefante... —Francamente, señor —dijo—, no tengo de qué quejarme, aunque no todos puedan decir lo mismo. Ahí lo tiene al avestruz, con esas orejitas ridículas... —Que pase el avestruz. —Por mí no se moleste —dijo el ave—. ¡Soy tan proporcionado! En cambio, la jirafa, con ese cuello... Júpiter hizo pasar a la jirafa quien, a su vez, dijo que los dioses habían sido generosos con ella. —Gracias a mi altura veo los paisajes de la Tierra y el cielo, no como la tortuga que solo ve los cascotes. La tortuga, por su parte, dijo tener un físico excepcional. —Mi caparazón es un refugio ideal. Cuando pienso en la víbora, que tiene que vivir a la intemperie... —Que pase la víbora, —dijo Júpiter algo fatigado. Llegó arrastrándose y habló con lengua viperina:

—Por suerte soy lisita, no como el sapo que está lleno de verrugas. — ¡Basta! —exclamó Júpiter—. Solo falta que un animal ciego como el topo critique los ojos del águila. —Precisamente —empezó el topo—, quería decir dos palabras: el águila tiene buena vista pero, ¿no es horrible su cogote pelado? — ¡Esto es el colmo! —dijo Júpiter, y dio por terminada la reunión—. Todos se creen perfectos y piensan que los que deben cambiar son los otros. Suele ocurrir. Solo tenemos ojos para los defectos ajenos y llevamos los propios bien ocultos, en una mochila, a la espalda.

Jean de la Fontaine


5. En la expresión: “—Aquí estoy —dijo el oso—, con este cuerpo perfecto que me dio la naturaleza. ¡Suerte no ser una mole como el elefante!” los signos de admiración se usan para

a)

A. mostrar que el oso está enojado por la crítica que le hizo la mona.

b)

B. indicar que el oso le alzó la voz a Júpiter.

c)

C. preguntar al elefante si él piensa que es una mole.

d)

D. resaltar la crítica que el oso le hace al elefante.

6.

La sopa de piedra


Un monje estaba haciendo la colecta en una región donde la gente tenía fama de ser muy tacaña. Llegó a casa de unos campesinos, pero allí no le quisieron dar nada. Así que como era la hora de comer y el monje estaba bastante hambriento, dijo: —Pues me voy a preparar una sopa de piedra riquísima. Ni corto ni perezoso cogió una piedra del suelo, la limpió y la miró muy bien para comprobar que era la adecuada, la piedra idónea para hacer una sopa. Los campesinos comenzaron a reírse del monje. Decían que estaba loco, que todo era una gran mentira. Sin embargo, el monje les dijo: — ¡Cómo! ¿No me digan que no han tomado nunca una sopa de piedra? ¡Pero si es un plato exquisito! —Eso habría que verlo, ¡viejo loco! —dijeron los campesinos. Precisamente, esto último era lo que esperaba oír el astuto monje. Enseguida lavó la piedra con mucho cuidado en la fuente que había delante de la casa y dijo: — ¿Me pueden prestar un caldero? Así podré demostrarles que la sopa de piedra es una comida exquisita. Los campesinos se reían del fraile, pero le dieron el caldero para ver hasta dónde llegaba su locura. El monje lo llenó de agua y les preguntó: — ¿Les importaría dejarme entrar en su casa para poner la olla al fuego? Los campesinos lo invitaron a entrar y le enseñaron dónde estaba la cocina. — ¡Ay, qué lástima! —dijo el fraile—. Si tuviera un poco de carne de vaca la sopa estaría todavía más rica. La madre de la familia le dio un trozo de carne ante la molestia de todos sus parientes. El viejo la echó en la olla y removió el agua con la carne y la piedra. Al cabo de un ratito probó el caldo:

—Está un poco sosa. Le hace falta sal. Los campesinos le dieron sal. La añadió al agua, probó otra vez la sopa y comentó: —Desde luego, si tuviéramos un poco de verdura los ángeles se chuparían los dedos con esta sopa. El padre, burlándose del monje, le dijo que esperara un momento, que enseguidita le traía un repollo de la huerta, y que para que los ángeles no protestaran por una sopa de piedra tan sosa le traería también una papa y un poco de apio. —Gracias, eso mejoraría mi sopa muchísimo. —comentó el monje. Después de que el campesino le trajera las verduras, el viejo las lavó, las cortó en trozos y echó dentro del caldero en el que el agua hervía ya a borbotones. —Un poquito de chorizo y tendré una sopa de piedra digna de un rey. —Pues toma ya el chorizo, mendigo loco. Lo echó dentro de la olla y dejó hervir durante un ratito, al cabo del cual sacó de su zurrón un pedacillo de pan que le quedaba del desayuno, se sentó en la mesa de la cocina y se puso a tomar la sopa. La familia de campesinos lo miraba, y el fraile comía la carne y las verduras, mojaba su pan en el caldo y al final se lo bebía. No dejó en la olla ni gota de sopa. Bueno. Dejó la piedra. O eso creían los campesinos, porque cuando terminó de comer cogió el pedrusco, lo limpió con agua, secó con un paño de la cocina y se lo guardó en la bolsa. —Hermano —le dijo la campesina— ¿para qué te guardas la piedra? —Pues, por si tengo que volver a usarla otro día. ¡Dios los guarde, familia!

Cuento anónimo europeo


6.¿Quién cuenta la historia de “La sopa de piedra”?

a)

A. El monje, que después de dejar a los campesinos la contó a todas las personas que encontraba en su camino.

b)

B. La campesina, que aprendió la lección y se fue por otros pueblos contando lo sucedido

c)

C. Alguien que, sin aparecer en la historia, sabe todos los detalles incluyendo lo que piensan los personajes.

d)

D. La madre de familia, quien siempre pensó que el monje tenía una intención diferente con esa locura de cocinar piedras.

7.

lee la siguiente historia.

La sopa de piedra


Un monje estaba haciendo la colecta en una región donde la gente tenía fama de ser muy tacaña. Llegó a casa de unos campesinos, pero allí no le quisieron dar nada. Así que como era la hora de comer y el monje estaba bastante hambriento, dijo: —Pues me voy a preparar una sopa de piedra riquísima. Ni corto ni perezoso cogió una piedra del suelo, la limpió y la miró muy bien para comprobar que era la adecuada, la piedra idónea para hacer una sopa. Los campesinos comenzaron a reírse del monje. Decían que estaba loco, que todo era una gran mentira. Sin embargo, el monje les dijo: — ¡Cómo! ¿No me digan que no han tomado nunca una sopa de piedra? ¡Pero si es un plato exquisito! —Eso habría que verlo, ¡viejo loco! —dijeron los campesinos. Precisamente, esto último era lo que esperaba oír el astuto monje. Enseguida lavó la piedra con mucho cuidado en la fuente que había delante de la casa y dijo: — ¿Me pueden prestar un caldero? Así podré demostrarles que la sopa de piedra es una comida exquisita. Los campesinos se reían del fraile, pero le dieron el caldero para ver hasta dónde llegaba su locura. El monje lo llenó de agua y les preguntó: — ¿Les importaría dejarme entrar en su casa para poner la olla al fuego? Los campesinos lo invitaron a entrar y le enseñaron dónde estaba la cocina. — ¡Ay, qué lástima! —dijo el fraile—. Si tuviera un poco de carne de vaca la sopa estaría todavía más rica. La madre de la familia le dio un trozo de carne ante la molestia de todos sus parientes. El viejo la echó en la olla y removió el agua con la carne y la piedra. Al cabo de un ratito probó el caldo:

—Está un poco sosa. Le hace falta sal. Los campesinos le dieron sal. La añadió al agua, probó otra vez la sopa y comentó: —Desde luego, si tuviéramos un poco de verdura los ángeles se chuparían los dedos con esta sopa. El padre, burlándose del monje, le dijo que esperara un momento, que enseguidita le traía un repollo de la huerta, y que para que los ángeles no protestaran por una sopa de piedra tan sosa le traería también una papa y un poco de apio. —Gracias, eso mejoraría mi sopa muchísimo. —comentó el monje. Después de que el campesino le trajera las verduras, el viejo las lavó, las cortó en trozos y echó dentro del caldero en el que el agua hervía ya a borbotones. —Un poquito de chorizo y tendré una sopa de piedra digna de un rey. —Pues toma ya el chorizo, mendigo loco. Lo echó dentro de la olla y dejó hervir durante un ratito, al cabo del cual sacó de su zurrón un pedacillo de pan que le quedaba del desayuno, se sentó en la mesa de la cocina y se puso a tomar la sopa. La familia de campesinos lo miraba, y el fraile comía la carne y las verduras, mojaba su pan en el caldo y al final se lo bebía. No dejó en la olla ni gota de sopa. Bueno. Dejó la piedra. O eso creían los campesinos, porque cuando terminó de comer cogió el pedrusco, lo limpió con agua, secó con un paño de la cocina y se lo guardó en la bolsa. —Hermano —le dijo la campesina— ¿para qué te guardas la piedra? —Pues, por si tengo que volver a usarla otro día. ¡Dios los guarde, familia!

Cuento anónimo europeo


7. El relato “La sopa de piedra” podría continuar y finalizar con la siguiente frase: Desde entonces…

a)

A. ... el monje fue de pueblo en pueblo ofreciendo la piedra mágica que multiplicaba la comida.

b)

B. ... el monje decidió internarse en el monasterio, decepcionado por la actitud egoísta de los campesinos.

c)

C. ... los campesinos se escondían cada vez que veían a un monje para que no los volvieran a engañar.

d)

D. ... los campesinos cambiaron su actitud egoísta y comprendieron que podían compartir.

8.

10. El grupo de danza del colegio, realizará un evento de danzas, con el fin de recolectar fondos para participar en un concurso, entre grupos de todas las instituciones educativas de la ciudad. Una forma efectiva de promocionar su actividad consiste en elaborar un afiche que contenga la siguiente información:

a)

A. Actividad que se realizará, fecha, lugar, costo y hora.

b)

B. Motivo del concierto, fecha, hora y lugar.

c)

C. Nombre del colegio, fecha, lugar, costo y hora.

d)

D. Actividad que se realizará, motivo del concierto, costo y hora.

9.

11. El eucalipto es un árbol de hojas permanentes, es originario de Australia, pero se puede cultivar en todo el mundo. Las hojas y el aceite que se obtienen de él, se utilizan con fines medicinales, para combatir los resfriados.

11. Según el texto, ¿en qué se usa el aceite de eucalipto?

a)

A. En la medicina.

b)

B. En las comidas.

c)

C. En los vehículos.

d)

D. En la industria.

10.

lee y responde

El regalo de las flores

Había un jardín lleno de flores. Un día las flores tuvieron una reunión, para discutir qué le podrían regalar al sol, porque estaban muy contentas con él, ya que sus cálidos rayos les habían embellecido sus colores. Una rosa de pétalos rojos se ofreció para averiguar qué regalarle y se fue al gallinero, a preguntarle al gallo a qué hora cantaba para que apareciera el sol. El gallo empezó a cantar: “quiquiriquí”. Enseguida salió el sol. La rosa lo saludó: “Buen día, Rey Sol, vengo de parte de todas las flores del jardín a preguntarle qué le gustaría que le regaláramos porque con sus cálidos rayos nos ha hecho los colores muy bonitos”.

12.¿De qué trata el texto?

a)

A. De la fragancia de las rosas.

b)

B. De un hermoso jardín.

c)

C. De un reconocimiento al sol.

d)

D. Del cultivo de las flores.

11.

lee y responde

El regalo de las flores

Había un jardín lleno de flores. Un día las flores tuvieron una reunión, para discutir qué le podrían regalar al sol, porque estaban muy contentas con él, ya que sus cálidos rayos les habían embellecido sus colores. Una rosa de pétalos rojos se ofreció para averiguar qué regalarle y se fue al gallinero, a preguntarle al gallo a qué hora cantaba para que apareciera el sol. El gallo empezó a cantar: “quiquiriquí”. Enseguida salió el sol. La rosa lo saludó: “Buen día, Rey Sol, vengo de parte de todas las flores del jardín a preguntarle qué le gustaría que le regaláramos porque con sus cálidos rayos nos ha hecho los colores muy bonitos”.


13. ¿Por qué las rosas estaban contentas?

a)

A. Porque resolvieron el problema

b)

B. Porque iban a una fi esta.

c)

C. Porque llegarían sus amigos.

d)

D. Porque el sol las embelleció.

12.

lee y responde

El regalo de las flores

Había un jardín lleno de flores. Un día las flores tuvieron una reunión, para discutir qué le podrían regalar al sol, porque estaban muy contentas con él, ya que sus cálidos rayos les habían embellecido sus colores. Una rosa de pétalos rojos se ofreció para averiguar qué regalarle y se fue al gallinero, a preguntarle al gallo a qué hora cantaba para que apareciera el sol. El gallo empezó a cantar: “quiquiriquí”. Enseguida salió el sol. La rosa lo saludó: “Buen día, Rey Sol, vengo de parte de todas las flores del jardín a preguntarle qué le gustaría que le regaláramos porque con sus cálidos rayos nos ha hecho los colores muy bonitos”.


14. ¿A qué fue la rosa al gallinero?

a)

A. A hablar con el gallo

b)

B. A dejar comida.

c)

C. A recoger huevos.

d)

D. A limpiar el corral

13.

lee y responde

El regalo de las flores

Había un jardín lleno de flores. Un día las flores tuvieron una reunión, para discutir qué le podrían regalar al sol, porque estaban muy contentas con él, ya que sus cálidos rayos les habían embellecido sus colores. Una rosa de pétalos rojos se ofreció para averiguar qué regalarle y se fue al gallinero, a preguntarle al gallo a qué hora cantaba para que apareciera el sol. El gallo empezó a cantar: “quiquiriquí”. Enseguida salió el sol. La rosa lo saludó: “Buen día, Rey Sol, vengo de parte de todas las flores del jardín a preguntarle qué le gustaría que le regaláramos porque con sus cálidos rayos nos ha hecho los colores muy bonitos”.


15. ¿Qué significa la palabra apareciera en el texto?

a)

A. Comiera

b)

B. Regalara

c)

C. Saliera

d)

D. Preguntara

14.

Instrucciones: En los siguientes textos falta una palabra o frase para completar la idea. Rellene el círculo que corresponde a la respuesta correcta.

16. Honduras es un país __________ montañoso que está en América Central. ¿Qué palabra falta, para completar el texto?

a)

A. tanto

b)

B. bastante

c)

C. mejor

d)

D. cuanto

15.

El rey Montecarlo tenía una hija de bellos vestidos y cabellos ________, ella se llamaba Adelina y le gustaba sentarse bajo la sombra de los árboles.

17. ¿Qué palabra falta para completar el texto?

a)

A. suavizado

b)

B. acabado

c)

C. limpio

d)

D. dorados

16.

18. lee el siguiente párrafo e indica la idea del texto que no hable de los beneficios de la televisión.


"Gracias a la televisión los niños aprendemos cómo es el mundo fuera de la casa y del colegio. Gracias a la televisión podemos observar y vivir cómo acarician los animales a sus crías. Este medio nos permite hacer viajes a otros lugares, vivir otros mundos. Apaga la televisión durante la comida familiar y cuando vayas a dormir".

a)

A. Apaga la televisión durante la comida familiar y cuando vayas a dormir.

b)

B. Este medio nos permite hacer viajes a otros lugares, vivir otros mundos.

c)

C. Gracias a la televisión los niños aprendemos cómo es el mundo fuera de la casa y del colegio.

d)

D. Gracias a la televisión podemos observar y vivir cómo acarician los animales a sus crías.