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S11A1 LC 1

Total questions: 21

Worksheet time: 43mins

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1.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 26 A 28 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

NO desprecio a los hombres. Si así fuera no tendría ningún derecho, ninguna razón para tratar de gobernarlos. Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o simplemente para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Entre el prójimo y yo las diferencias que percibo son demasiado desdeñables como para que cuenten en la suma final. Me esfuerzo pues para que mi actitud esté tan lejos de la fría superioridad del filósofo como de la arrogancia del César. Los hombres más opacos emiten algún resplandor: este asesino toca bien la flauta, ese

contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo; ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo. Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error es tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee. He conocido seres infinitamente más nobles, más perfectos que yo,

como Antonino, tu padre; he frecuentado a no pocos héroes, y también a algunos sabios. En la mayoría de los hombres encontré inconsistencia para el bien; no los creo más consistentes para el mal; su desconfianza, su indiferencia más o menos hostil cedía demasiado pronto, casi vergonzosamente, y se convertía demasiado fácilmente en gratitud y respeto, que tampoco duraban mucho; aun su egoísmo podía ser aplicado a finalidades útiles. Me asombra que tan pocos me hayan odiado; sólo he tenido dos o tres enemigos encarnizados, de los cuales y como siempre yo era en parte responsable. Algunos me amaron, dándome mucho más delo que tenía derecho a exigir y aun a esperar de ellos; me dieron su muerte, y a veces su vida. Y el dios que llevan en ellos se revela muchas veces cuando mueren*.

*Tomado de Memorias de Adriano de la escritora francesa y norteamericana Marguerite Yourcenar. (Versión en castellano de Edhasa 1982). En esta célebre novela

histórica, publicada en francés en 1951 , la autora asumió la arriesgada estrategia narrativa de relatar en primera persona la historia del emperador romano Publio Elio

Adriano, quien vivió entre los años 76 y 138 de la era cristiana. La novela tiene la forma de una larga epístola en la que Adriano, ya convaleciente, cuenta a Marco Aurelio,

su futuro sucesor, los hechos más trascendentales de su vida y sus reflexiones sobre la condición humana.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

2.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 26 A 28 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

NO desprecio a los hombres. Si así fuera no tendría ningún derecho, ninguna razón para tratar de gobernarlos. Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o simplemente para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Entre el prójimo y yo las diferencias que percibo son demasiado desdeñables como para que cuenten en la suma final. Me esfuerzo pues para que mi actitud esté tan lejos de la fría superioridad del filósofo como de la arrogancia del César. Los hombres más opacos emiten algún resplandor: este asesino toca bien la flauta, ese

contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo; ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo. Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error es tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee. He conocido seres infinitamente más nobles, más perfectos que yo,

como Antonino, tu padre; he frecuentado a no pocos héroes, y también a algunos sabios. En la mayoría de los hombres encontré inconsistencia para el bien; no los creo más consistentes para el mal; su desconfianza, su indiferencia más o menos hostil cedía demasiado pronto, casi vergonzosamente, y se convertía demasiado fácilmente en gratitud y respeto, que tampoco duraban mucho; aun su egoísmo podía ser aplicado a finalidades útiles. Me asombra que tan pocos me hayan odiado; sólo he tenido dos o tres enemigos encarnizados, de los cuales y como siempre yo era en parte responsable. Algunos me amaron, dándome mucho más delo que tenía derecho a exigir y aun a esperar de ellos; me dieron su muerte, y a veces su vida. Y el dios que llevan en ellos se revela muchas veces cuando mueren*.

*Tomado de Memorias de Adriano de la escritora francesa y norteamericana Marguerite Yourcenar. (Versión en castellano de Edhasa 1982). En esta célebre novela

histórica, publicada en francés en 1951 , la autora asumió la arriesgada estrategia narrativa de relatar en primera persona la historia del emperador romano Publio Elio

Adriano, quien vivió entre los años 76 y 138 de la era cristiana. La novela tiene la forma de una larga epístola en la que Adriano, ya convaleciente, cuenta a Marco Aurelio,

su futuro sucesor, los hechos más trascendentales de su vida y sus reflexiones sobre la condición humana.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

3.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 26 A 28 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

NO desprecio a los hombres. Si así fuera no tendría ningún derecho, ninguna razón para tratar de gobernarlos. Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o simplemente para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Entre el prójimo y yo las diferencias que percibo son demasiado desdeñables como para que cuenten en la suma final. Me esfuerzo pues para que mi actitud esté tan lejos de la fría superioridad del filósofo como de la arrogancia del César. Los hombres más opacos emiten algún resplandor: este asesino toca bien la flauta, ese

contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo; ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo. Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error es tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee. He conocido seres infinitamente más nobles, más perfectos que yo,

como Antonino, tu padre; he frecuentado a no pocos héroes, y también a algunos sabios. En la mayoría de los hombres encontré inconsistencia para el bien; no los creo más consistentes para el mal; su desconfianza, su indiferencia más o menos hostil cedía demasiado pronto, casi vergonzosamente, y se convertía demasiado fácilmente en gratitud y respeto, que tampoco duraban mucho; aun su egoísmo podía ser aplicado a finalidades útiles. Me asombra que tan pocos me hayan odiado; sólo he tenido dos o tres enemigos encarnizados, de los cuales y como siempre yo era en parte responsable. Algunos me amaron, dándome mucho más delo que tenía derecho a exigir y aun a esperar de ellos; me dieron su muerte, y a veces su vida. Y el dios que llevan en ellos se revela muchas veces cuando mueren*.

*Tomado de Memorias de Adriano de la escritora francesa y norteamericana Marguerite Yourcenar. (Versión en castellano de Edhasa 1982). En esta célebre novela

histórica, publicada en francés en 1951 , la autora asumió la arriesgada estrategia narrativa de relatar en primera persona la historia del emperador romano Publio Elio

Adriano, quien vivió entre los años 76 y 138 de la era cristiana. La novela tiene la forma de una larga epístola en la que Adriano, ya convaleciente, cuenta a Marco Aurelio,

su futuro sucesor, los hechos más trascendentales de su vida y sus reflexiones sobre la condición humana.

a)

A

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a)

A

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B

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C

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D

14.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 40 A 43 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

POR QUÉ REVISTAS CQMO NATURE, SCIENCE Y CELL HACEN DAÑO A LA CIENCIA

El mío es un mundo profesional en el que se logran grandes cosas para la humanidad. Pero está desfigurado por unos Incentivos inadecuados. Los sistemas imperantes de la reputación personal y el ascenso profesional significan que las mayores recompensas a menudo son para los trabajos más llamativos, no para los mejores. Aquellos de nosotros que respondemos a estos incentivos estamos actuando de un modo perfectamente lógico —yo mismo he actuado movido por ellos—, pero no siempre poniendo los intereses de nuestra profesión por encima de todo, por no hablar de los de la humanidad y la sociedad.

Todos sabemos lo que los incentivos distorsionadores han hecho a las finanzas y la banca. Los incentivos que se ofrecen a mis compañeros no son unas primas descomunales, sino las recompensas profesionales que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio, principalmente Nature, Cell y Science. Se supone que estas publicaciones de lujo son el paradigma de la calidad, que publican sólo los mejores trabajos de investigación. Dado que los comités encargados de la financiación y los nombramientos suelen usar el lugar de publicación como indicador de la calidad de la labor científica, el aparecer en estas publicaciones suele traer consigo subvenciones y cátedras. Pero la reputación de las grandes revistas solo está garantizada hasta cierto punto. Aunque publican artículos extraordinarios, eso no es lo único que publican. Ni tampoco son las únicas que publican investigaciones sobresalientes. Estas revistas promocionan de forma agresiva sus marcas, de una manera que conduce más a la venta de suscripciones que a fomentar las Investigaciones más importantes. Al igual que los diseñadores de moda que crean bolsos o trajes de edición limitada, saben que la escasez hace que aumente la demanda, de modo que restringen artificialmente el número de artículos que aceptan. Luego, estas marcas exclusivas se comercializan empleando un ardid llamado "factor de impacto", una puntuación otorgada a cada revista que mide el número de veces que los trabajos de investigación posteriores citan sus artículos.

Pero como la puntuación de la publicación es una media, dice poco de la calidad de cualquier investigación concreta. Además, las citas están relacionadas con la calidad a veces, pero no siempre. Un artículo puede ser muy citado porque es un buen trabajo científico, o bien porque es llamativo provocador o erróneo. Los directores de las revistas de lujo lo saben, asi que aceptan artículos que tendrán mucha repercusión porque estudian temas atractivos o hacen afirmaciones que cuestionan ideas establecidas. Esto influye en los trabajos que realizan los científicos. Crea burbujas en temas de moda en los que los investigadores pueden hacer las afirmaciones atrevidas que estas revistas buscan, pero no anima a llevar a cabo otras investigaciones importantes. Al igual que Wall Street tiene que acabar con el dominio de la cultura de las primas, que fomenta unos riesgos que son racionales para los individuos, pero perjudiciales para el sistema financiero, la ciencia debe liberarse de la tiranía de las revistas de lujo. La consecuencia será una investigación mejor que sirva mejor a la ciencia y a la sociedad.

Adaptado de: Shekman, Randy, "Por qué revistas como Narure, Science v Cell hacen daño a la ciencia, en El país, 12 de diciembre de 2013.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

15.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 40 A 43 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

POR QUÉ REVISTAS CQMO NATURE, SCIENCE Y CELL HACEN DAÑO A LA CIENCIA


El mío es un mundo profesional en el que se logran grandes cosas para la humanidad. Pero está desfigurado por unos Incentivos inadecuados. Los sistemas imperantes de la reputación personal y el ascenso profesional significan que las mayores recompensas a menudo son para los trabajos más llamativos, no para los mejores. Aquellos de nosotros que respondemos a estos incentivos estamos actuando de un modo perfectamente lógico —yo mismo he actuado movido por ellos—, pero no siempre poniendo los intereses de nuestra profesión por encima de todo, por no hablar de los de la humanidad y la sociedad.

Todos sabemos lo que los incentivos distorsionadores han hecho a las finanzas y la banca. Los incentivos que se ofrecen a mis compañeros no son unas primas descomunales, sino las recompensas profesionales que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio, principalmente Nature, Cell y Science. Se supone que estas publicaciones de lujo son el paradigma de la calidad, que publican sólo los mejores trabajos de investigación. Dado que los comités encargados de la financiación y los nombramientos suelen usar el lugar de publicación como indicador de la calidad de la labor científica, el aparecer en estas publicaciones suele traer consigo subvenciones y cátedras. Pero la reputación de las grandes revistas solo está garantizada hasta cierto punto. Aunque publican artículos extraordinarios, eso no es lo único que publican. Ni tampoco son las únicas que publican investigaciones sobresalientes. Estas revistas promocionan de forma agresiva sus marcas, de una manera que conduce más a la venta de suscripciones que a fomentar las Investigaciones más importantes. Al igual que los diseñadores de moda que crean bolsos o trajes de edición limitada, saben que la escasez hace que aumente la demanda, de modo que restringen artificialmente el número de artículos que aceptan. Luego, estas marcas exclusivas se comercializan empleando un ardid llamado "factor de impacto", una puntuación otorgada a cada revista que mide el número de veces que los trabajos de investigación posteriores citan sus artículos.

Pero como la puntuación de la publicación es una media, dice poco de la calidad de cualquier investigación concreta. Además, las citas están relacionadas con la calidad a veces, pero no siempre. Un artículo puede ser muy citado porque es un buen trabajo científico, o bien porque es llamativo provocador o erróneo. Los directores de las revistas de lujo lo saben, asi que aceptan artículos que tendrán mucha repercusión porque estudian temas atractivos o hacen afirmaciones que cuestionan ideas establecidas. Esto influye en los trabajos que realizan los científicos. Crea burbujas en temas de moda en los que los investigadores pueden hacer las afirmaciones atrevidas que estas revistas buscan, pero no anima a llevar a cabo otras investigaciones importantes. Al igual que Wall Street tiene que acabar con el dominio de la cultura de las primas, que fomenta unos riesgos que son racionales para los individuos, pero perjudiciales para el sistema financiero, la ciencia debe liberarse de la tiranía de las revistas de lujo. La consecuencia será una investigación mejor que sirva mejor a la ciencia y a la sociedad.


Adaptado de: Shekman, Randy, "Por qué revistas como Narure, Science v Cell hacen daño a la ciencia, en El país, 12 de diciembre de 2013.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

16.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 40 A 43 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

POR QUÉ REVISTAS CQMO NATURE, SCIENCE Y CELL HACEN DAÑO A LA CIENCIA

El mío es un mundo profesional en el que se logran grandes cosas para la humanidad. Pero está desfigurado por unos Incentivos inadecuados. Los sistemas imperantes de la reputación personal y el ascenso profesional significan que las mayores recompensas a menudo son para los trabajos más llamativos, no para los mejores. Aquellos de nosotros que respondemos a estos incentivos estamos actuando de un modo perfectamente lógico —yo mismo he actuado movido por ellos—, pero no siempre poniendo los intereses de nuestra profesión por encima de todo, por no hablar de los de la humanidad y la sociedad.

Todos sabemos lo que los incentivos distorsionadores han hecho a las finanzas y la banca. Los incentivos que se ofrecen a mis compañeros no son unas primas descomunales, sino las recompensas profesionales que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio, principalmente Nature, Cell y Science. Se supone que estas publicaciones de lujo son el paradigma de la calidad, que publican sólo los mejores trabajos de investigación. Dado que los comités encargados de la financiación y los nombramientos suelen usar el lugar de publicación como indicador de la calidad de la labor científica, el aparecer en estas publicaciones suele traer consigo subvenciones y cátedras. Pero la reputación de las grandes revistas solo está garantizada hasta cierto punto. Aunque publican artículos extraordinarios, eso no es lo único que publican. Ni tampoco son las únicas que publican investigaciones sobresalientes. Estas revistas promocionan de forma agresiva sus marcas, de una manera que conduce más a la venta de suscripciones que a fomentar las Investigaciones más importantes. Al igual que los diseñadores de moda que crean bolsos o trajes de edición limitada, saben que la escasez hace que aumente la demanda, de modo que restringen artificialmente el número de artículos que aceptan. Luego, estas marcas exclusivas se comercializan empleando un ardid llamado "factor de impacto", una puntuación otorgada a cada revista que mide el número de veces que los trabajos de investigación posteriores citan sus artículos.

Pero como la puntuación de la publicación es una media, dice poco de la calidad de cualquier investigación concreta. Además, las citas están relacionadas con la calidad a veces, pero no siempre. Un artículo puede ser muy citado porque es un buen trabajo científico, o bien porque es llamativo provocador o erróneo. Los directores de las revistas de lujo lo saben, asi que aceptan artículos que tendrán mucha repercusión porque estudian temas atractivos o hacen afirmaciones que cuestionan ideas establecidas. Esto influye en los trabajos que realizan los científicos. Crea burbujas en temas de moda en los que los investigadores pueden hacer las afirmaciones atrevidas que estas revistas buscan, pero no anima a llevar a cabo otras investigaciones importantes. Al igual que Wall Street tiene que acabar con el dominio de la cultura de las primas, que fomenta unos riesgos que son racionales para los individuos, pero perjudiciales para el sistema financiero, la ciencia debe liberarse de la tiranía de las revistas de lujo. La consecuencia será una investigación mejor que sirva mejor a la ciencia y a la sociedad.

Adaptado de: Shekman, Randy, "Por qué revistas como Narure, Science v Cell hacen daño a la ciencia, en El país, 12 de diciembre de 2013.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

17.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 40 A 43 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

POR QUÉ REVISTAS CQMO NATURE, SCIENCE Y CELL HACEN DAÑO A LA CIENCIA

El mío es un mundo profesional en el que se logran grandes cosas para la humanidad. Pero está desfigurado por unos Incentivos inadecuados. Los sistemas imperantes de la reputación personal y el ascenso profesional significan que las mayores recompensas a menudo son para los trabajos más llamativos, no para los mejores. Aquellos de nosotros que respondemos a estos incentivos estamos actuando de un modo perfectamente lógico —yo mismo he actuado movido por ellos—, pero no siempre poniendo los intereses de nuestra profesión por encima de todo, por no hablar de los de la humanidad y la sociedad.

Todos sabemos lo que los incentivos distorsionadores han hecho a las finanzas y la banca. Los incentivos que se ofrecen a mis compañeros no son unas primas descomunales, sino las recompensas profesionales que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio, principalmente Nature, Cell y Science. Se supone que estas publicaciones de lujo son el paradigma de la calidad, que publican sólo los mejores trabajos de investigación. Dado que los comités encargados de la financiación y los nombramientos suelen usar el lugar de publicación como indicador de la calidad de la labor científica, el aparecer en estas publicaciones suele traer consigo subvenciones y cátedras. Pero la reputación de las grandes revistas solo está garantizada hasta cierto punto. Aunque publican artículos extraordinarios, eso no es lo único que publican. Ni tampoco son las únicas que publican investigaciones sobresalientes. Estas revistas promocionan de forma agresiva sus marcas, de una manera que conduce más a la venta de suscripciones que a fomentar las Investigaciones más importantes. Al igual que los diseñadores de moda que crean bolsos o trajes de edición limitada, saben que la escasez hace que aumente la demanda, de modo que restringen artificialmente el número de artículos que aceptan. Luego, estas marcas exclusivas se comercializan empleando un ardid llamado "factor de impacto", una puntuación otorgada a cada revista que mide el número de veces que los trabajos de investigación posteriores citan sus artículos.

Pero como la puntuación de la publicación es una media, dice poco de la calidad de cualquier investigación concreta. Además, las citas están relacionadas con la calidad a veces, pero no siempre. Un artículo puede ser muy citado porque es un buen trabajo científico, o bien porque es llamativo provocador o erróneo. Los directores de las revistas de lujo lo saben, asi que aceptan artículos que tendrán mucha repercusión porque estudian temas atractivos o hacen afirmaciones que cuestionan ideas establecidas. Esto influye en los trabajos que realizan los científicos. Crea burbujas en temas de moda en los que los investigadores pueden hacer las afirmaciones atrevidas que estas revistas buscan, pero no anima a llevar a cabo otras investigaciones importantes. Al igual que Wall Street tiene que acabar con el dominio de la cultura de las primas, que fomenta unos riesgos que son racionales para los individuos, pero perjudiciales para el sistema financiero, la ciencia debe liberarse de la tiranía de las revistas de lujo. La consecuencia será una investigación mejor que sirva mejor a la ciencia y a la sociedad.

Adaptado de: Shekman, Randy, "Por qué revistas como Narure, Science v Cell hacen daño a la ciencia, en El país, 12 de diciembre de 2013.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

18.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 44 A 46 DE ACUERDO CON

LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

En nuestra sociedad, se tiende a pensar que el matrimonio, la

base de la familia, se sostiene si hay confianza mutua y buena

comunicación, así como si ambos miembros de la pareja trabajan

unidos para resolver los conflictos y pasan tiempo juntos. En

resumen, su piedra angular es un amor maduro y sincero. No

obstante, la idea de que este deba ser la razón última del enlace

es bastante reciente: aparece en el siglo XVIII y se afianza en el

XIX, con el movimiento romántico. Hasta entonces, el matrimonio

era ante todo una institución económica y política demasiado

trascendente como para dejarla en manos de los dos individuos

implicados. En general, resultaba inconcebible que semejante

acuerdo se basara en algo tan irracional como el enamoramiento.

De hecho, no se inventó ni para que los hombres protegieran a las

mujeres ni para que las explotaran. Se trataba de una alianza

entre grupos que iba más allá de los familiares más cercanos o

incluso los pequeños grupos.

Para las élites, era una manera excelente de consolidar la

riqueza, fusionar recursos y forjar uniones políticas. Desde la

Edad Media, la dote de boda de la mujer constituía el mayor

ingreso de dinero, bienes o tierras que un hombre iba a recibir en

toda su vida. Para los más pobres, también suponía una

transacción económica que debía ser beneficiosa para la familia.

Asi, se solía casar al hijo con la hija de quien tenía un campo

colindante. El matrimonio se convirtió en la estructura que

garantizaba la supervivencia de la familia extendida, que incluye

abuelos, hermanos, sobrinos... Al contrario de lo que solemos

creer, la imagen del marido trabajando fuera de la casa y la mujer

haciéndose cargo de la misma es un producto reciente, de los

años 50. Hasta entonces, la familia no se sostenía con un único

proveedor, sino que todos sus integrantes contribuían al único

negocio de la que esta dependía.

Que el matrimonio no se basara en el amor no quiere decir que las

personas no se enamoraran. Sin embargo, en algunas culturas se

trata de algo incompatible con el matrimonio. En la China tradicional, por ejemplo, una atracción excesiva entre los esposos era

tenida como una amenaza al respeto y solidaridad debida a la

familia. Es más, en tal ambiente, la palabra amor solo se aplicaba

para describir las relaciones ilícitas. Fue en la década de 1920

cuando se inventó un término para designar el cariño entre

cónyuges. Una idea tan radicalmente nueva exigía un

vocabulario especial.

Aún hoy, muchas sociedades desaprueban la idea de que el amor

sea el centro del matrimonio. Es el caso de los fulbes africanos,

del norte de Camerún. "Muchas de sus mujeres niegan vehementemente cualquier apego hacia el marido", asegura Helen A.

Regis, del Departamento de Geografía y Antropología de la

Universidad Estatal de Luisiana. Otras, en cambio, aprueban el

amor entre esposos, pero nunca antes de que el matrimonio haya

cumplido su objetivo primordial.

Adaptado de: Sabadell, Miguel Ángel (2013). "Líos de familias". Muy Interesante,

NO. 384. pp. 72-76.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

19.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 44 A 46 DE ACUERDO CON

LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

En nuestra sociedad, se tiende a pensar que el matrimonio, la

base de la familia, se sostiene si hay confianza mutua y buena

comunicación, así como si ambos miembros de la pareja trabajan

unidos para resolver los conflictos y pasan tiempo juntos. En

resumen, su piedra angular es un amor maduro y sincero. No

obstante, la idea de que este deba ser la razón última del enlace

es bastante reciente: aparece en el siglo XVIII y se afianza en el

XIX, con el movimiento romántico. Hasta entonces, el matrimonio

era ante todo una institución económica y política demasiado

trascendente como para dejarla en manos de los dos individuos

implicados. En general, resultaba inconcebible que semejante

acuerdo se basara en algo tan irracional como el enamoramiento.

De hecho, no se inventó ni para que los hombres protegieran a las

mujeres ni para que las explotaran. Se trataba de una alianza

entre grupos que iba más allá de los familiares más cercanos o

incluso los pequeños grupos.

Para las élites, era una manera excelente de consolidar la

riqueza, fusionar recursos y forjar uniones políticas. Desde la

Edad Media, la dote de boda de la mujer constituía el mayor

ingreso de dinero, bienes o tierras que un hombre iba a recibir en

toda su vida. Para los más pobres, también suponía una

transacción económica que debía ser beneficiosa para la familia.

Asi, se solía casar al hijo con la hija de quien tenía un campo

colindante. El matrimonio se convirtió en la estructura que

garantizaba la supervivencia de la familia extendida, que incluye

abuelos, hermanos, sobrinos... Al contrario de lo que solemos

creer, la imagen del marido trabajando fuera de la casa y la mujer

haciéndose cargo de la misma es un producto reciente, de los

años 50. Hasta entonces, la familia no se sostenía con un único

proveedor, sino que todos sus integrantes contribuían al único

negocio de la que esta dependía.

Que el matrimonio no se basara en el amor no quiere decir que las

personas no se enamoraran. Sin embargo, en algunas culturas se

trata de algo incompatible con el matrimonio. En la China tradicional, por ejemplo, una atracción excesiva entre los esposos era

tenida como una amenaza al respeto y solidaridad debida a la

familia. Es más, en tal ambiente, la palabra amor solo se aplicaba

para describir las relaciones ilícitas. Fue en la década de 1920

cuando se inventó un término para designar el cariño entre

cónyuges. Una idea tan radicalmente nueva exigía un

vocabulario especial.

Aún hoy, muchas sociedades desaprueban la idea de que el amor

sea el centro del matrimonio. Es el caso de los fulbes africanos,

del norte de Camerún. "Muchas de sus mujeres niegan vehementemente cualquier apego hacia el marido", asegura Helen A.

Regis, del Departamento de Geografía y Antropología de la

Universidad Estatal de Luisiana. Otras, en cambio, aprueban el

amor entre esposos, pero nunca antes de que el matrimonio haya

cumplido su objetivo primordial.

Adaptado de: Sabadell, Miguel Ángel (2013). "Líos de familias". Muy Interesante,

NO. 384. pp. 72-76.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

20.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 44 A 46 DE ACUERDO CON

LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

En nuestra sociedad, se tiende a pensar que el matrimonio, la

base de la familia, se sostiene si hay confianza mutua y buena

comunicación, así como si ambos miembros de la pareja trabajan

unidos para resolver los conflictos y pasan tiempo juntos. En

resumen, su piedra angular es un amor maduro y sincero. No

obstante, la idea de que este deba ser la razón última del enlace

es bastante reciente: aparece en el siglo XVIII y se afianza en el

XIX, con el movimiento romántico. Hasta entonces, el matrimonio

era ante todo una institución económica y política demasiado

trascendente como para dejarla en manos de los dos individuos

implicados. En general, resultaba inconcebible que semejante

acuerdo se basara en algo tan irracional como el enamoramiento.

De hecho, no se inventó ni para que los hombres protegieran a las

mujeres ni para que las explotaran. Se trataba de una alianza

entre grupos que iba más allá de los familiares más cercanos o

incluso los pequeños grupos.

Para las élites, era una manera excelente de consolidar la

riqueza, fusionar recursos y forjar uniones políticas. Desde la

Edad Media, la dote de boda de la mujer constituía el mayor

ingreso de dinero, bienes o tierras que un hombre iba a recibir en

toda su vida. Para los más pobres, también suponía una

transacción económica que debía ser beneficiosa para la familia.

Asi, se solía casar al hijo con la hija de quien tenía un campo

colindante. El matrimonio se convirtió en la estructura que

garantizaba la supervivencia de la familia extendida, que incluye

abuelos, hermanos, sobrinos... Al contrario de lo que solemos

creer, la imagen del marido trabajando fuera de la casa y la mujer

haciéndose cargo de la misma es un producto reciente, de los

años 50. Hasta entonces, la familia no se sostenía con un único

proveedor, sino que todos sus integrantes contribuían al único

negocio de la que esta dependía.

Que el matrimonio no se basara en el amor no quiere decir que las

personas no se enamoraran. Sin embargo, en algunas culturas se

trata de algo incompatible con el matrimonio. En la China tradicional, por ejemplo, una atracción excesiva entre los esposos era

tenida como una amenaza al respeto y solidaridad debida a la

familia. Es más, en tal ambiente, la palabra amor solo se aplicaba

para describir las relaciones ilícitas. Fue en la década de 1920

cuando se inventó un término para designar el cariño entre

cónyuges. Una idea tan radicalmente nueva exigía un

vocabulario especial.

Aún hoy, muchas sociedades desaprueban la idea de que el amor

sea el centro del matrimonio. Es el caso de los fulbes africanos,

del norte de Camerún. "Muchas de sus mujeres niegan vehementemente cualquier apego hacia el marido", asegura Helen A.

Regis, del Departamento de Geografía y Antropología de la

Universidad Estatal de Luisiana. Otras, en cambio, aprueban el

amor entre esposos, pero nunca antes de que el matrimonio haya

cumplido su objetivo primordial.

Adaptado de: Sabadell, Miguel Ángel (2013). "Líos de familias". Muy Interesante,

NO. 384. pp. 72-76.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D

21.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 34 A 36 DE ACUERDO CON

LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

Cuando llega la hora de poner sus huevos, la avispa Sphex

construye una pequeña madriguera para este propósito y sale en

la búsqueda de un grillo al cual pica de manera tal que lo paraliza

pero no lo mata. La avispa lleva el grillo a su madriguera, deja sus

huevos, cierra la madriguera y luego se va para no volver. Pasado

un tiempo, los huevos crecen y la cría de la avispa se alimenta del

grillo paralizado que no se descompone debido a que ha permanecido congelado. Para la mente humana, tal rutina tan

organizada y aparentemente llena de propósitos lleva consigo un

sabor de lógica y de pensamiento. O por lo menos esto es así

hasta que conocemos más detalles.

Por ejemplo, la rutina de la avispa consiste en llevar al grillo hacia

la madriguera, dejarlo en la entrada, ir adentro a revisar que todo

esté bien, salir y luego dejar el grillo dentro. Si, mientras la avispa

está dentro de la madriguera haciendo su inspección preliminar,

el grillo es movido algunos centímetros de la entrada, la avispa, al

salir de la madriguera, volverá a dejar al grillo de nuevo en la

entrada, pero no adentro, y repetirá el procedimiento preparatorio

de entrar a la madriguera a revisar que todo esté bien. Sí, de

nuevo el grillo es movido unos centímetros de la entrada, la

avispa llevará otra vez al grillo hacia la entrada y volverá a entrar a

la madriguera para revisarla. La avispa nunca piensa en llevar al

grillo directamente a su madriguera. En una ocasión, este

procedimiento fue repetido cuarenta veces, siempre con el

mismo resultado.

Tomado y adaptado de: Woodridge, Dean E (1963). The Machinen ofrhe Brain.

New York. McGraw-Hill, pp. 82-83.

a)

A

b)

B

c)

C

d)

D