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Curriculo Nacional

Total questions: 27

Worksheet time: 1hrs 21mins

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1.

La profesora María del Carmen está planificando una sesión de aprendizaje, la cual es el conjunto de "situaciones de aprendizaje", diseñadas y organizadas consecuencia con secuencia lógica, para desarrollar un conjunto determinado de aprendizajes y se organizan en función del desarrollo de las competencias, capacidades y desempeños seleccionadas, a partir de ……

a)

Planificación curricular (Unidad de aprendizaje).

b)

Necesidades e intereses de los estudiantes.

c)

Situación significativa.

d)

Necesidades e intereses de los estudiantes y su contexto.

2.

El docente utiliza la motivación en dos aspectos: al Inicio y en el Desarrollo de la Sesión de Aprendizaje; Identifica ¿ Cuál de las alternativas pertenece a la Motivación en el Desarrollo de la sesión?

a)

Cuando se direccionan los esfuerzos y generar el despertar el interés.

b)

Cuando las estrategias se orientan a poner en condiciones biológicas y psicológicas al estudiante para el aprendizaje.

c)

Cuando se crea la necesidad para el aprendizaje del estudiante.

d)

Cuando las estrategias se orientan a direccionar y focalizar los esfuerzos y mantener el interés por el aprendizaje.

3.

La maestra Isabel trabajará con los niños de cuarto grado los números primos y ha decidido empezar su clase dándoles a los niños puñados de frejoles para que los coloquen en filas y columnas, luego de un rato de exploración los niños se dan cuenta que en algunas ocasiones faltan o sobran frejoles para tener filas y columnas completas. La maestra les da una hoja donde los niños van registrando la cantidad de frejoles que cumplen o no con completar las filas y columnas y los que sí y les pregunta ¿ Porque se dará eso? ¿Qué tipo de aprendizaje ha empleado la maestra?

a)

Aprendizaje por experiencia.

b)

Aprendizaje por descubrimiento.

c)

Aprendizaje condicionado.

d)

Aprendizaje significativo.

4.

En la clase de la maestra Martínez siempre hay un ambiente cálido y agradable para el estudio, con lo cual sus alumnos se sienten motivados y libres para aprender.

* La maestra siempre promueve la participación espontánea de los alumnos, orientándolos a que expresen su opinión sin sentirse amenazados o ridiculizados. Les enseña a respetar la opinión de los demás y promueve relaciones democráticas en el aula.

*El vínculo que tiene con sus alumnos es muy cercano, lo cual genera confianza y una buena comunicación. Sabe escuchar y respetar sus opiniones e inquietudes, e intenta ponerse en el lugar de ellos para comprenderlos mejor.

* La maestra Martínez siempre plantea en clase situaciones que se relacionen con la vida cotidiana o las vivencias de sus alumnos, para hacerlos sentir que su aprendizaje tiene sentido y les será útil en el futuro. De esta manera, éste se torna significativo. Además, permite que sus alumnos dirijan su propio aprendizaje, en la medida en que se involucran y asumen la responsabilidad del mismo. Esta práctica, ¿Con qué modelo de educación está relacionada?

a)

Modelo de educación crítica de Freire.

b)

Modelo constructivista de la educación.

c)

Modelo de la educación de la escuela activa de dewey.

d)

Modelo de educación humanística de Rogers.

5.

Un proyecto de aprendizaje planteado por la profesora Inés inició con el planteamiento de ideas sobre lo que quería lograr con sus estudiantes y porqué era necesario abordarlo. Luego, realizó la selección de competencias y capacidades. A continuación, motivó el interés de los niños haciéndolos participar a partir de sus aportes y sugerencias. Finalmente, los estudiantes expusieron los trabajos realizados. ¿Qué momento del proceso didáctico falto realizará la docente?

a)

Pre planificación.

b)

Ejecución y desarrollo.

c)

Planificación.

d)

Evaluación del proyecto.

6.

En un círculo de inter aprendizaje entre los docentes y el líder pedagógico de la I. E. se está dialogando sobre las teorías de aprendizaje contemporáneas y surge una pregunta sobre el aprendizaje por descubrimiento. ¿Cuáles son los sistemas de representación mental en el aprendizaje por descubrimiento?

a)

Asimilación, acomodación, adaptación.

b)

En activo, niconico, simbólico.

c)

Zona de desarrollo próximo, potencial y real.

d)

Aprendizaje de conceptos, representaciones y proposiciones.

7.

El niño nace en una etapa histórica determinada y, por lo tanto, en un mundo de objetos materiales y espirituales culturalmente determinados; es decir, su medio más específico está condicionado por la cultura de su medio más cercano, por las condiciones de vida y educación en las que vive, y se desarrolla, no se trata de un medio abstracto y metafísico. El medio social no es simplemente una condición externa en el desarrollo humano, sino una verdadera fuente para el desarrollo del niño ya que en él están contenidos todos los valores y capacidades materiales y espirituales de la sociedad donde está viviendo que el niño, él mismo ha de hacer suyas en el proceso de su propio desarrollo.

a)

Piaget

b)

Vygotsky

c)

Ausubel

d)

Goleman

e)

Bruner

8.

Cada vez que aprendemos ocurre una reorganización de las estructuras cognitivas existentes en cada momento. Es decir: los cambios en nuestro conocimiento, esos saltos cualitativos que nos llevan a interiorizar nuevos conocimientos a partir de nuestra experiencia, se explican por una recombinación que actúa sobre los esquemas mentales que tenemos y los que poseeremos.

a)

Piaget

b)

Vygotsky

c)

Ausubel

d)

Goleman

e)

Kohlberg

9.

La siguiente secuencia didáctica:

- Lanzar una pregunta intrigante a los alumnos.

- Proporcionar material, previamente organizado, para que los alumnos puedan trabajar sobre el tema en cuestión.

- Invitar a los alumnos a que hagan suposiciones intuitivas basadas en pruebas insuficientes y que luego confirmen sistemáticamente esas suposiciones.

- Organizar la clase para que los alumnos aprendan a partir de su propia implicación activa.

- Ayudar a construir sistemas internos de codificación dentro de los cuales una persona puede organizar diferentes aspectos de un concepto general.

a)

Piaget

b)

Vygotsky

c)

Ausubel

d)

Goleman

e)

Brunner

10.

La siguiente secuencia didáctica:

- Lanzar una pregunta intrigante a los alumnos.

- Proporcionar material, previamente organizado, para que los alumnos puedan trabajar sobre el tema en cuestión.

- Invitar a los alumnos a que hagan suposiciones intuitivas basadas en pruebas insuficientes y que luego confirmen sistemáticamente esas suposiciones.

- Organizar la clase para que los alumnos aprendan a partir de su propia implicación activa.

- Ayudar a construir sistemas internos de codificación dentro de los cuales una persona puede organizar diferentes aspectos de un concepto general.

a)

Piaget

b)

Vygotsky

c)

Ausubel

d)

Goleman

e)

Brunner

11.

Marina profesora del nivel inicial se está actualizando con los conceptos del CNEB, ella piensa que la educación gira en torno del Perfil de Egreso, competencias, capacidades, estándares de aprendizaje y áreas curriculares; conforman un sistema que promueve su implementación en las escuelas. Ayudémosla porque está confundida con lo que corresponde:

a)

Características del currículo (Integrador).

b)

Enfoque por competencia.

c)

Enfoque transversal (Atención a la diversidad)

d)

Propósitos de aprendizaje.

12.

A Juan Carlos se le presenta el siguiente suceso “ Tiene que ir al mercado y licitar precios de abarrotes que su familia gasta en un mes”, se le menciona que esta licitación debe ser calculada por lo menos con 3 proveedores; este suceso representa un desafío al que se enfrentará, el maestro está seguro que esta práctica le proporciona la relevancia y la motivación para su aprendizaje.

a)

Problema.

b)

Demanda cognitiva.

c)

Disonancia cognitiva.

d)

Situación significativa.

13.

El profesor julio Vázquez después de una autoevaluación ha identificado que su enfoque de enseñanza es tradicional; razón por la cual, ha tomado la decisión de hacer cambios como: dar un papel protagónico al estudiante en la construcción de su aprendizaje, ser consciente de los logros que consiguen sus estudiantes, ser un guía o facilitador del aprendizaje que acude a los estudiantes cuando le necesitan y que les ofrece información cuando la necesitan, ofrecer a los estudiantes diversas oportunidades de aprendizaje, ayuda a sus estudiantes a que piensen críticamente orientando sus reflexiones y formulando cuestiones importantes. Los roles del profesor descrito, corresponden a aquellos que utilizan metodologías centradas en el aprendizaje, cómo:

a)

La enseñanza problemática.

b)

La pedagogía problemática.

c)

El aprendizaje basado en problemas.

d)

El aprendizaje problematizador.

14.

Los estudiantes del tercer año “B” del nivel secundario, luego de un proceso de aplicación de metodologías centradas en el aprendizaje, han logrado cambiar sus roles tradicionales. ¿ Cuáles de los siguientes roles no corresponden a las metodologías centradas en el aprendizaje?

I. Asume su responsabilidad ante el aprendizaje.

II. Trabaja en diferentes grupos gestionando los posibles conflictos que surgen.

III. Presenta poca independencia cognoscitiva y pobre desarrollo del pensamiento teórico.

IV. Tiene una actitud receptiva hacia el intercambio de ideas con los compañeros.

V. Comparte información y aprende de los demás.

VI. Es autónomo en la construcción de sus aprendizajes (busca información, contrasta, comprende, aplica, etc.) y sabe pedir ayuda y orientación cuando lo necesite.

VII. Recibe información en silencio, repite y memoriza. No tiene espacio para la reflexión pues el saber ya está dado.

VIII. Dispone de las estrategias necesarias para planificar, controlar y evaluar los pasos que lleva a cabo con su aprendizaje.

a)

I, IV

b)

III, V

c)

II, VIII

d)

III, VII

15.

Josefina docente del quinto grado de educación primaria, durante el desarrollo de la I Unidad Didáctica, emplea como estrategia de trabajo formando equipos con integrantes heterogéneos, elaborando portafolios de lo trabajado, complementando datos con actividades e información bibliográfica y páginas de Internet. Durante el desarrollo de la unidad, recoge información a través de una lista de cotejo con anotaciones individuales, propone fichas de coevaluación y autoevaluación. Finalmente elabora un cuestionario para que los estudiantes lo puedan desarrollar en equipo, empleando su portafolio, textos que tienen a la mano, sus cuadernos de apuntes e incluso, les autoriza a emplear sus celulares con servicio de internet. Algunos colegas de la misma IE cuestionan su proceder, aduciendo que los estudiantes podrían plagiar y “soplarse” entre ellos, invalidando sus respuestas. Otros manifestaban, que así nadie se va a desaprobar y generará la protesta de los padres de familia. ¿Cuál de las siguientes alternativas es la menos pertinente para explicar y justificar el trabajo de Josefina?

a)

Al seguir la estrategia de Josefina, se requiere de la presencia de un auxiliar para colaborar en el control de la evaluación de los estudiantes.

b)

La evaluación por competencias prioriza el aspecto formativo del estudiante.

c)

La evaluación por competencias es formativa y sumativa.

d)

Se está aplicando los tipos de evaluación y se emplean estrategias que evidencian desempeños de los estudiantes.

16.

En un diálogo colegiado de docentes de una IE, que aborde el tema de la evaluación de los aprendizajes. manifiestan su inquietud en la siguiente problemática: Durante la planificación de la evaluación al realizar la pregunta ¿ Qué evaluaré? ¿ Cuál de las siguientes alternativas responderá a esta interrogante?

a)

Seleccionar los instrumentos más adecuados. los indicadores de evaluación son un referente importante para optar por uno u otro instrumento.

b)

Seleccionar las competencias que evaluaré de la unidad didáctica, en función de las intenciones de la sesión de aprendizaje.

c)

Precisar para qué nos servirá la información que recojamos: para detectar el estado inicial de los estudiantes, para regular el proceso, para determinar el nivel de desarrollo alcanzado en alguna capacidad, etc.

d)

Seleccionar las técnicas y procedimientos más adecuados para evaluar las capacidades, conocimientos y actitudes, considerando además los propósitos que se persigue al evaluar.

17.
a)

A – IV; B – V; C – I; D – III; E – II

b)

A – V; B – I; C – IV; D – II; E – III

c)

A – II; B – III; C – I; D – V; E – IV

d)

A – IV; B – II; C – V; D – I; E – III

18.

El profesor Ramón de primero de Secundaria ha logrado que sus alumnos sean capaces de calcular raíces cuadradas exactas, ahora, su segundo objetivo es que puedan adquirir la capacidad de calcular raíces cuadradas inexactas. Teniendo en cuenta la teoría sociocultural de vygotsky, el cálculo de las raíces cuadradas inexactas y los pasos guiados por el docente para alcanzar dicha capacidad representarían respectivamente. Seleccione una:

a)

Nivel de desarrollo real - Zona de desarrollo próximo.

b)

Zona de desarrollo potencial - Zona de desarrollo próximo.

c)

Zona de desarrollo real - Andamiaje.

d)

Zona de desarrollo próximo - Zona de desarrollo real.

19.

TEXTO 1

Tenía un hermano pequeño, y a nadie más tenía. Hacía mucho tiempo, desde la muerte de sus padres, habitaban los dos solos esa playa desierta, rodeada de montañas. Pescaban, cazaban, recogían frutos y eran felices. En verdad, tan pequeño era el otro, apenas como la palma de su mano, que el hermano grande encontraba normal ocuparse de todo. Pero siempre atento a su pequeño hermano, delicado y único en su minúsculo tamaño. Nada hacía sin llevarlo consigo. Si era día de pesca, se iban los dos mar adentro, el hermano grande

metido en el agua hasta los muslos, el pequeño encaramado en su oreja, ambos inclinados sobre la transparencia del agua, esperando el momento en que el pez se acercaría y, ¡zas!, caería preso en la celada de sus manos. Si se trataba de cazar, salían al bosque, el pequeño acomodado a sus anchas en la alforja de cuero de su hermano, quien daba largos pasos por entre los arbustos, en busca de algún animal salvaje que les garantizara el almuerzo, o de frutas maduras y jugosas que calmaran la sed. Nada faltaba a los dos hermanos.

Pero en las noches, sentados frente al fuego, la casa entera parecía llenarse de vacío. Casi sin advertirlo, comenzaban a hablar de un mundo más allá de las montañas, preguntándose cómo sería, si estaría habitado, e imaginando la vida de aquellos habitantes. De una suposición a otra, la charla se ampliaba hasta el amanecer con nuevas historias que se ligaban entre sí.

Durante el día, los dos hermanos solo pensaban en la llegada de la noche, momento en que habrían de sentarse junto al fuego a imaginar ese mundo que ignoraban. Y la noche se fue haciendo mejor que el día, la imaginación más seductora que la realidad. Hasta que una vez, ya cerca del amanecer, el pequeño, con firmeza, le propuso a su hermano salir de casa para viajar hacia ese mundo que desconocían. Y el grande se sorprendió de no haber pensado en algo tan evidente. No tardaron mucho en los preparativos. Reunieron algunas provisiones, tomaron pieles para enfrentar el frío, cerraron bien la puerta de su casa y se pusieron en camino. Montado encima de la cabeza del hermano, asegurando con vigor las redes de su cabello, el pequeño se sentía valiente, como si también él fuera alto y poderoso. Pisando tierras cada vez más desconocidas, el grande se sentía estremecer por dentro, como si también él fuera pequeño. Pero los dos cantaban, estaban juntos, y aquella era su más linda aventura. Después de algunos días, el suelo dejó de ser plano, y comenzó la cuesta de la montaña. Subieron por caminos antes abiertos por los animales. Desde la cabeza del hermano, el pequeño, con

determinación, señalaba los rumbos más fáciles. El grande se aferraba a las piedras, rodeaba zanjones y bordeaba precipicios. Acampaban por la noche entre las rocas, envueltos en pieles. Y al amanecer proseguían su lenta ascensión. Tanto subieron un día que, de repente, no hubo ya modo de subir más. Habían llegado a la cima

de la montaña. Y desde arriba, extasiados, contemplaron por fin el otro lado del mundo. Qué bonito era. En la distancia, todo era tan diminuto, limpio y bien dispuesto. Las colinas descendían, suaves, hasta los valles sembrados de huertos. Los campos, salpicados de aldeas y casitas, parecían moverse a lo lejos.

Alegres, los dos hermanos comenzaron a descender. Bajaron y bajaron, por caminos ahora más fáciles, trazados por otros pies. Curiosamente, por más que avanzaban, las casas y las personas no crecían tanto como habían esperado. Ellos estaban cada vez más cerca y los otros seguían siendo pequeños.

Casi estaban llegando a la primera aldea, cuando oyeron un grito y después otro, y vieron que todas aquellas personitas corrían a encerrarse en sus casas, cerrando luego tras de sí puertas y ventanas. Sin entender lo que sucedía, el hermano grande depositó en el suelo al pequeño. Y este, viéndose por primera vez en un mundo de su tamaño, infló el pecho y resueltamente se acercó a la casa más próxima, llamó a la puerta, y esperó que algún aldeano lo atendiera. A través de la hendija que se abrió con cautela, dos ojos, exactamente a la altura de los suyos, espiaron. Silencio al otro lado de la puerta. Pero un segundo después, también la ventana se abrió levemente, dando espacio a la vivaz curiosidad de otro par de ojos. Y en cada casa se abrieron temblorosas otras hendijas, asomó tras ellas el destello de otras miradas. AI principio recelosas, casi encogidas entre los hombros, después más osadas, surgieron cabezas de hombres, de mujeres y de niños. Cabezas pequeñas, todas minúsculas como la de su hermano, pensó el mayor, mientras trataba afanoso de comprender. No había nadie allí que fuera grande, nadie de su propio tamaño. Y sin duda, sucedía lo mismo en las aldeas vecinas, en todas aquellas casas que él había creído pequeñas solo a causa de la distancia. En ese momento, el mundo, descubrió con súbito sobresalto al comprender por fin la realidad, estaba hecho a la medida de su hermano. Entonces, vio que este, tras hablar con los habitantes de la casa, volvía hacia él tendiéndole la mano. EI hermano, que siempre le pareciera tan frágil, lo llamaba con dulce firmeza. Y él se inclinó hasta tocar su manecita, y se dejó guiar hasta las gentes de la aldea, que miraban asombradas, por primera vez, al único gigante de este mundo.

Adaptado de “Del tamaño de un hermano”, Marina Colasant.

Según el texto, ¿dónde permanecía el hermano pequeño cuando iba a pescar con su hermano?

a)

En la oreja de su hermano.

b)

En la alforja de su hermano.

c)

Encima de la cabeza de su hermano.

20.

TEXTO 1

Tenía un hermano pequeño, y a nadie más tenía. Hacía mucho tiempo, desde la muerte de sus padres, habitaban los dos solos esa playa desierta, rodeada de montañas. Pescaban, cazaban, recogían frutos y eran felices. En verdad, tan pequeño era el otro, apenas como la palma de su mano, que el hermano grande encontraba normal ocuparse de todo. Pero siempre atento a su pequeño hermano, delicado y único en su minúsculo tamaño. Nada hacía sin llevarlo consigo. Si era día de pesca, se iban los dos mar adentro, el hermano grande

metido en el agua hasta los muslos, el pequeño encaramado en su oreja, ambos inclinados sobre la transparencia del agua, esperando el momento en que el pez se acercaría y, ¡zas!, caería preso en la celada de sus manos. Si se trataba de cazar, salían al bosque, el pequeño acomodado a sus anchas en la alforja de cuero de su hermano, quien daba largos pasos por entre los arbustos, en busca de algún animal salvaje que les garantizara el almuerzo, o de frutas maduras y jugosas que calmaran la sed. Nada faltaba a los dos hermanos.

Pero en las noches, sentados frente al fuego, la casa entera parecía llenarse de vacío. Casi sin advertirlo, comenzaban a hablar de un mundo más allá de las montañas, preguntándose cómo sería, si estaría habitado, e imaginando la vida de aquellos habitantes. De una suposición a otra, la charla se ampliaba hasta el amanecer con nuevas historias que se ligaban entre sí.

Durante el día, los dos hermanos solo pensaban en la llegada de la noche, momento en que habrían de sentarse junto al fuego a imaginar ese mundo que ignoraban. Y la noche se fue haciendo mejor que el día, la imaginación más seductora que la realidad. Hasta que una vez, ya cerca del amanecer, el pequeño, con firmeza, le propuso a su hermano salir de casa para viajar hacia ese mundo que desconocían. Y el grande se sorprendió de no haber pensado en algo tan evidente. No tardaron mucho en los preparativos. Reunieron algunas provisiones, tomaron pieles para enfrentar el frío, cerraron bien la puerta de su casa y se pusieron en camino. Montado encima de la cabeza del hermano, asegurando con vigor las redes de su cabello, el pequeño se sentía valiente, como si también él fuera alto y poderoso. Pisando tierras cada vez más desconocidas, el grande se sentía estremecer por dentro, como si también él fuera pequeño. Pero los dos cantaban, estaban juntos, y aquella era su más linda aventura. Después de algunos días, el suelo dejó de ser plano, y comenzó la cuesta de la montaña. Subieron por caminos antes abiertos por los animales. Desde la cabeza del hermano, el pequeño, con

determinación, señalaba los rumbos más fáciles. El grande se aferraba a las piedras, rodeaba zanjones y bordeaba precipicios. Acampaban por la noche entre las rocas, envueltos en pieles. Y al amanecer proseguían su lenta ascensión. Tanto subieron un día que, de repente, no hubo ya modo de subir más. Habían llegado a la cima

de la montaña. Y desde arriba, extasiados, contemplaron por fin el otro lado del mundo. Qué bonito era. En la distancia, todo era tan diminuto, limpio y bien dispuesto. Las colinas descendían, suaves, hasta los valles sembrados de huertos. Los campos, salpicados de aldeas y casitas, parecían moverse a lo lejos.

Alegres, los dos hermanos comenzaron a descender. Bajaron y bajaron, por caminos ahora más fáciles, trazados por otros pies. Curiosamente, por más que avanzaban, las casas y las personas no crecían tanto como habían esperado. Ellos estaban cada vez más cerca y los otros seguían siendo pequeños.

Casi estaban llegando a la primera aldea, cuando oyeron un grito y después otro, y vieron que todas aquellas personitas corrían a encerrarse en sus casas, cerrando luego tras de sí puertas y ventanas. Sin entender lo que sucedía, el hermano grande depositó en el suelo al pequeño. Y este, viéndose por primera vez en un mundo de su tamaño, infló el pecho y resueltamente se acercó a la casa más próxima, llamó a la puerta, y esperó que algún aldeano lo atendiera. A través de la hendija que se abrió con cautela, dos ojos, exactamente a la altura de los suyos, espiaron. Silencio al otro lado de la puerta. Pero un segundo después, también la ventana se abrió levemente, dando espacio a la vivaz curiosidad de otro par de ojos. Y en cada casa se abrieron temblorosas otras hendijas, asomó tras ellas el destello de otras miradas. AI principio recelosas, casi encogidas entre los hombros, después más osadas, surgieron cabezas de hombres, de mujeres y de niños. Cabezas pequeñas, todas minúsculas como la de su hermano, pensó el mayor, mientras trataba afanoso de comprender. No había nadie allí que fuera grande, nadie de su propio tamaño. Y sin duda, sucedía lo mismo en las aldeas vecinas, en todas aquellas casas que él había creído pequeñas solo a causa de la distancia. En ese momento, el mundo, descubrió con súbito sobresalto al comprender por fin la realidad, estaba hecho a la medida de su hermano. Entonces, vio que este, tras hablar con los habitantes de la casa, volvía hacia él tendiéndole la mano. EI hermano, que siempre le pareciera tan frágil, lo llamaba con dulce firmeza. Y él se inclinó hasta tocar su manecita, y se dejó guiar hasta las gentes de la aldea, que miraban asombradas, por primera vez, al único gigante de este mundo.

Adaptado de “Del tamaño de un hermano”, Marina Colasant.

De acuerdo con el desarrollo de la historia, ¿Cuál de los siguientes hechos ocurrió primero?

a)

El hermano grande comprendió que las personas de la aldea eran como su hermano.

b)

El hermano pequeño buscó conversar con alguno de los habitantes de la aldea.

c)

Ambos hermanos oyeron gritos que provenían de la aldea a la que llegaron.

21.

TEXTO 1

Tenía un hermano pequeño, y a nadie más tenía. Hacía mucho tiempo, desde la muerte de sus padres, habitaban los dos solos esa playa desierta, rodeada de montañas. Pescaban, cazaban, recogían frutos y eran felices. En verdad, tan pequeño era el otro, apenas como la palma de su mano, que el hermano grande encontraba normal ocuparse de todo. Pero siempre atento a su pequeño hermano, delicado y único en su minúsculo tamaño. Nada hacía sin llevarlo consigo. Si era día de pesca, se iban los dos mar adentro, el hermano grande

metido en el agua hasta los muslos, el pequeño encaramado en su oreja, ambos inclinados sobre la transparencia del agua, esperando el momento en que el pez se acercaría y, ¡zas!, caería preso en la celada de sus manos. Si se trataba de cazar, salían al bosque, el pequeño acomodado a sus anchas en la alforja de cuero de su hermano, quien daba largos pasos por entre los arbustos, en busca de algún animal salvaje que les garantizara el almuerzo, o de frutas maduras y jugosas que calmaran la sed. Nada faltaba a los dos hermanos.

Pero en las noches, sentados frente al fuego, la casa entera parecía llenarse de vacío. Casi sin advertirlo, comenzaban a hablar de un mundo más allá de las montañas, preguntándose cómo sería, si estaría habitado, e imaginando la vida de aquellos habitantes. De una suposición a otra, la charla se ampliaba hasta el amanecer con nuevas historias que se ligaban entre sí.

Durante el día, los dos hermanos solo pensaban en la llegada de la noche, momento en que habrían de sentarse junto al fuego a imaginar ese mundo que ignoraban. Y la noche se fue haciendo mejor que el día, la imaginación más seductora que la realidad. Hasta que una vez, ya cerca del amanecer, el pequeño, con firmeza, le propuso a su hermano salir de casa para viajar hacia ese mundo que desconocían. Y el grande se sorprendió de no haber pensado en algo tan evidente. No tardaron mucho en los preparativos. Reunieron algunas provisiones, tomaron pieles para enfrentar el frío, cerraron bien la puerta de su casa y se pusieron en camino. Montado encima de la cabeza del hermano, asegurando con vigor las redes de su cabello, el pequeño se sentía valiente, como si también él fuera alto y poderoso. Pisando tierras cada vez más desconocidas, el grande se sentía estremecer por dentro, como si también él fuera pequeño. Pero los dos cantaban, estaban juntos, y aquella era su más linda aventura. Después de algunos días, el suelo dejó de ser plano, y comenzó la cuesta de la montaña. Subieron por caminos antes abiertos por los animales. Desde la cabeza del hermano, el pequeño, con

determinación, señalaba los rumbos más fáciles. El grande se aferraba a las piedras, rodeaba zanjones y bordeaba precipicios. Acampaban por la noche entre las rocas, envueltos en pieles. Y al amanecer proseguían su lenta ascensión. Tanto subieron un día que, de repente, no hubo ya modo de subir más. Habían llegado a la cima

de la montaña. Y desde arriba, extasiados, contemplaron por fin el otro lado del mundo. Qué bonito era. En la distancia, todo era tan diminuto, limpio y bien dispuesto. Las colinas descendían, suaves, hasta los valles sembrados de huertos. Los campos, salpicados de aldeas y casitas, parecían moverse a lo lejos.

Alegres, los dos hermanos comenzaron a descender. Bajaron y bajaron, por caminos ahora más fáciles, trazados por otros pies. Curiosamente, por más que avanzaban, las casas y las personas no crecían tanto como habían esperado. Ellos estaban cada vez más cerca y los otros seguían siendo pequeños.

Casi estaban llegando a la primera aldea, cuando oyeron un grito y después otro, y vieron que todas aquellas personitas corrían a encerrarse en sus casas, cerrando luego tras de sí puertas y ventanas. Sin entender lo que sucedía, el hermano grande depositó en el suelo al pequeño. Y este, viéndose por primera vez en un mundo de su tamaño, infló el pecho y resueltamente se acercó a la casa más próxima, llamó a la puerta, y esperó que algún aldeano lo atendiera. A través de la hendija que se abrió con cautela, dos ojos, exactamente a la altura de los suyos, espiaron. Silencio al otro lado de la puerta. Pero un segundo después, también la ventana se abrió levemente, dando espacio a la vivaz curiosidad de otro par de ojos. Y en cada casa se abrieron temblorosas otras hendijas, asomó tras ellas el destello de otras miradas. AI principio recelosas, casi encogidas entre los hombros, después más osadas, surgieron cabezas de hombres, de mujeres y de niños. Cabezas pequeñas, todas minúsculas como la de su hermano, pensó el mayor, mientras trataba afanoso de comprender. No había nadie allí que fuera grande, nadie de su propio tamaño. Y sin duda, sucedía lo mismo en las aldeas vecinas, en todas aquellas casas que él había creído pequeñas solo a causa de la distancia. En ese momento, el mundo, descubrió con súbito sobresalto al comprender por fin la realidad, estaba hecho a la medida de su hermano. Entonces, vio que este, tras hablar con los habitantes de la casa, volvía hacia él tendiéndole la mano. EI hermano, que siempre le pareciera tan frágil, lo llamaba con dulce firmeza. Y él se inclinó hasta tocar su manecita, y se dejó guiar hasta las gentes de la aldea, que miraban asombradas, por primera vez, al único gigante de este mundo.

Adaptado de “Del tamaño de un hermano”, Marina Colasant.

¿Cuál de las siguientes ideas se puede deducir a partir de la lectura del texto?

a)

El hermano pequeño solía acompañar a su hermano en la búsqueda de alimentos.

b)

El hermano grande sentía un gran temor por atravesar las montañas caminando.

c)

Los hermanos se encontraban tristes por vivir solos en una playa desierta.

22.

TEXTO 1

Tenía un hermano pequeño, y a nadie más tenía. Hacía mucho tiempo, desde la muerte de sus padres, habitaban los dos solos esa playa desierta, rodeada de montañas. Pescaban, cazaban, recogían frutos y eran felices. En verdad, tan pequeño era el otro, apenas como la palma de su mano, que el hermano grande encontraba normal ocuparse de todo. Pero siempre atento a su pequeño hermano, delicado y único en su minúsculo tamaño. Nada hacía sin llevarlo consigo. Si era día de pesca, se iban los dos mar adentro, el hermano grande

metido en el agua hasta los muslos, el pequeño encaramado en su oreja, ambos inclinados sobre la transparencia del agua, esperando el momento en que el pez se acercaría y, ¡zas!, caería preso en la celada de sus manos. Si se trataba de cazar, salían al bosque, el pequeño acomodado a sus anchas en la alforja de cuero de su hermano, quien daba largos pasos por entre los arbustos, en busca de algún animal salvaje que les garantizara el almuerzo, o de frutas maduras y jugosas que calmaran la sed. Nada faltaba a los dos hermanos.

Pero en las noches, sentados frente al fuego, la casa entera parecía llenarse de vacío. Casi sin advertirlo, comenzaban a hablar de un mundo más allá de las montañas, preguntándose cómo sería, si estaría habitado, e imaginando la vida de aquellos habitantes. De una suposición a otra, la charla se ampliaba hasta el amanecer con nuevas historias que se ligaban entre sí.

Durante el día, los dos hermanos solo pensaban en la llegada de la noche, momento en que habrían de sentarse junto al fuego a imaginar ese mundo que ignoraban. Y la noche se fue haciendo mejor que el día, la imaginación más seductora que la realidad. Hasta que una vez, ya cerca del amanecer, el pequeño, con firmeza, le propuso a su hermano salir de casa para viajar hacia ese mundo que desconocían. Y el grande se sorprendió de no haber pensado en algo tan evidente. No tardaron mucho en los preparativos. Reunieron algunas provisiones, tomaron pieles para enfrentar el frío, cerraron bien la puerta de su casa y se pusieron en camino. Montado encima de la cabeza del hermano, asegurando con vigor las redes de su cabello, el pequeño se sentía valiente, como si también él fuera alto y poderoso. Pisando tierras cada vez más desconocidas, el grande se sentía estremecer por dentro, como si también él fuera pequeño. Pero los dos cantaban, estaban juntos, y aquella era su más linda aventura. Después de algunos días, el suelo dejó de ser plano, y comenzó la cuesta de la montaña. Subieron por caminos antes abiertos por los animales. Desde la cabeza del hermano, el pequeño, con

determinación, señalaba los rumbos más fáciles. El grande se aferraba a las piedras, rodeaba zanjones y bordeaba precipicios. Acampaban por la noche entre las rocas, envueltos en pieles. Y al amanecer proseguían su lenta ascensión. Tanto subieron un día que, de repente, no hubo ya modo de subir más. Habían llegado a la cima

de la montaña. Y desde arriba, extasiados, contemplaron por fin el otro lado del mundo. Qué bonito era. En la distancia, todo era tan diminuto, limpio y bien dispuesto. Las colinas descendían, suaves, hasta los valles sembrados de huertos. Los campos, salpicados de aldeas y casitas, parecían moverse a lo lejos.

Alegres, los dos hermanos comenzaron a descender. Bajaron y bajaron, por caminos ahora más fáciles, trazados por otros pies. Curiosamente, por más que avanzaban, las casas y las personas no crecían tanto como habían esperado. Ellos estaban cada vez más cerca y los otros seguían siendo pequeños.

Casi estaban llegando a la primera aldea, cuando oyeron un grito y después otro, y vieron que todas aquellas personitas corrían a encerrarse en sus casas, cerrando luego tras de sí puertas y ventanas. Sin entender lo que sucedía, el hermano grande depositó en el suelo al pequeño. Y este, viéndose por primera vez en un mundo de su tamaño, infló el pecho y resueltamente se acercó a la casa más próxima, llamó a la puerta, y esperó que algún aldeano lo atendiera. A través de la hendija que se abrió con cautela, dos ojos, exactamente a la altura de los suyos, espiaron. Silencio al otro lado de la puerta. Pero un segundo después, también la ventana se abrió levemente, dando espacio a la vivaz curiosidad de otro par de ojos. Y en cada casa se abrieron temblorosas otras hendijas, asomó tras ellas el destello de otras miradas. AI principio recelosas, casi encogidas entre los hombros, después más osadas, surgieron cabezas de hombres, de mujeres y de niños. Cabezas pequeñas, todas minúsculas como la de su hermano, pensó el mayor, mientras trataba afanoso de comprender. No había nadie allí que fuera grande, nadie de su propio tamaño. Y sin duda, sucedía lo mismo en las aldeas vecinas, en todas aquellas casas que él había creído pequeñas solo a causa de la distancia. En ese momento, el mundo, descubrió con súbito sobresalto al comprender por fin la realidad, estaba hecho a la medida de su hermano. Entonces, vio que este, tras hablar con los habitantes de la casa, volvía hacia él tendiéndole la mano. EI hermano, que siempre le pareciera tan frágil, lo llamaba con dulce firmeza. Y él se inclinó hasta tocar su manecita, y se dejó guiar hasta las gentes de la aldea, que miraban asombradas, por primera vez, al único gigante de este mundo.

Adaptado de “Del tamaño de un hermano”, Marina Colasant.

En el texto, ¿cuál es el principal rasgo de personalidad del hermano pequeño?

a)

Es suspicaz.

b)

Es decidido.

c)

Es indiscreto.

23.

TEXTO 1

Tenía un hermano pequeño, y a nadie más tenía. Hacía mucho tiempo, desde la muerte de sus padres, habitaban los dos solos esa playa desierta, rodeada de montañas. Pescaban, cazaban, recogían frutos y eran felices. En verdad, tan pequeño era el otro, apenas como la palma de su mano, que el hermano grande encontraba normal ocuparse de todo. Pero siempre atento a su pequeño hermano, delicado y único en su minúsculo tamaño. Nada hacía sin llevarlo consigo. Si era día de pesca, se iban los dos mar adentro, el hermano grande

metido en el agua hasta los muslos, el pequeño encaramado en su oreja, ambos inclinados sobre la transparencia del agua, esperando el momento en que el pez se acercaría y, ¡zas!, caería preso en la celada de sus manos. Si se trataba de cazar, salían al bosque, el pequeño acomodado a sus anchas en la alforja de cuero de su hermano, quien daba largos pasos por entre los arbustos, en busca de algún animal salvaje que les garantizara el almuerzo, o de frutas maduras y jugosas que calmaran la sed. Nada faltaba a los dos hermanos.

Pero en las noches, sentados frente al fuego, la casa entera parecía llenarse de vacío. Casi sin advertirlo, comenzaban a hablar de un mundo más allá de las montañas, preguntándose cómo sería, si estaría habitado, e imaginando la vida de aquellos habitantes. De una suposición a otra, la charla se ampliaba hasta el amanecer con nuevas historias que se ligaban entre sí.

Durante el día, los dos hermanos solo pensaban en la llegada de la noche, momento en que habrían de sentarse junto al fuego a imaginar ese mundo que ignoraban. Y la noche se fue haciendo mejor que el día, la imaginación más seductora que la realidad. Hasta que una vez, ya cerca del amanecer, el pequeño, con firmeza, le propuso a su hermano salir de casa para viajar hacia ese mundo que desconocían. Y el grande se sorprendió de no haber pensado en algo tan evidente. No tardaron mucho en los preparativos. Reunieron algunas provisiones, tomaron pieles para enfrentar el frío, cerraron bien la puerta de su casa y se pusieron en camino. Montado encima de la cabeza del hermano, asegurando con vigor las redes de su cabello, el pequeño se sentía valiente, como si también él fuera alto y poderoso. Pisando tierras cada vez más desconocidas, el grande se sentía estremecer por dentro, como si también él fuera pequeño. Pero los dos cantaban, estaban juntos, y aquella era su más linda aventura. Después de algunos días, el suelo dejó de ser plano, y comenzó la cuesta de la montaña. Subieron por caminos antes abiertos por los animales. Desde la cabeza del hermano, el pequeño, con

determinación, señalaba los rumbos más fáciles. El grande se aferraba a las piedras, rodeaba zanjones y bordeaba precipicios. Acampaban por la noche entre las rocas, envueltos en pieles. Y al amanecer proseguían su lenta ascensión. Tanto subieron un día que, de repente, no hubo ya modo de subir más. Habían llegado a la cima

de la montaña. Y desde arriba, extasiados, contemplaron por fin el otro lado del mundo. Qué bonito era. En la distancia, todo era tan diminuto, limpio y bien dispuesto. Las colinas descendían, suaves, hasta los valles sembrados de huertos. Los campos, salpicados de aldeas y casitas, parecían moverse a lo lejos.

Alegres, los dos hermanos comenzaron a descender. Bajaron y bajaron, por caminos ahora más fáciles, trazados por otros pies. Curiosamente, por más que avanzaban, las casas y las personas no crecían tanto como habían esperado. Ellos estaban cada vez más cerca y los otros seguían siendo pequeños.

Casi estaban llegando a la primera aldea, cuando oyeron un grito y después otro, y vieron que todas aquellas personitas corrían a encerrarse en sus casas, cerrando luego tras de sí puertas y ventanas. Sin entender lo que sucedía, el hermano grande depositó en el suelo al pequeño. Y este, viéndose por primera vez en un mundo de su tamaño, infló el pecho y resueltamente se acercó a la casa más próxima, llamó a la puerta, y esperó que algún aldeano lo atendiera. A través de la hendija que se abrió con cautela, dos ojos, exactamente a la altura de los suyos, espiaron. Silencio al otro lado de la puerta. Pero un segundo después, también la ventana se abrió levemente, dando espacio a la vivaz curiosidad de otro par de ojos. Y en cada casa se abrieron temblorosas otras hendijas, asomó tras ellas el destello de otras miradas. AI principio recelosas, casi encogidas entre los hombros, después más osadas, surgieron cabezas de hombres, de mujeres y de niños. Cabezas pequeñas, todas minúsculas como la de su hermano, pensó el mayor, mientras trataba afanoso de comprender. No había nadie allí que fuera grande, nadie de su propio tamaño. Y sin duda, sucedía lo mismo en las aldeas vecinas, en todas aquellas casas que él había creído pequeñas solo a causa de la distancia. En ese momento, el mundo, descubrió con súbito sobresalto al comprender por fin la realidad, estaba hecho a la medida de su hermano. Entonces, vio que este, tras hablar con los habitantes de la casa, volvía hacia él tendiéndole la mano. EI hermano, que siempre le pareciera tan frágil, lo llamaba con dulce firmeza. Y él se inclinó hasta tocar su manecita, y se dejó guiar hasta las gentes de la aldea, que miraban asombradas, por primera vez, al único gigante de este mundo.

Adaptado de “Del tamaño de un hermano”, Marina Colasant.

¿De qué trata principalmente el texto?

a)

De las actividades cotidianas que realizaban dos hermanos huérfanos en una playa.

b)

De un descubrimiento que cambia la perspectiva de dos hermanos sobre sí mismos.

c)

De los problemas que dos hermanos enfrentan en su viaje a una aldea desconocida.

24.

TEXTO 2

Desde 2017, el gobierno francés prohíbe que los escolares menores de 15 años acudan a las escuelas públicas portando teléfonos móviles con pantallas táctiles (también llamados smartphones o teléfonos inteligentes). Algunos docentes celebraron entusiastas la noticia. Otros docentes sostenemos que, detrás de este tipo de medidas, triunfa la absurda idea de contraponer educación y desarrollo tecnológico. Ante esto, uno se pregunta por las razones que motivan a que las mismas instituciones, que antes reclamaban recursos para poner computadoras en las aulas, ahora pretendan nada menos que evitar que los estudiantes las lleven en sus bolsillos. La respuesta es sencilla. En lugar de llevar a cabo un verdadero proceso de transformación digital, la mayoría de escuelas pretenden seguir haciendo lo mismo que han hecho siempre: introducir un poco de tecnología aquí y allá, usar una pizarra digital que funcione igual que la pizarra de tiza, pero sin el polvo, o leer un libro digitalizado, idéntico al de papel, pero con video. Así pues, se nos presenta una visión triste y restringida del uso de la tecnología digital, que afecta el desarrollo de varias generaciones de estudiantes para, por ejemplo, reconocer noticias falsas o identificar fuentes de información confiables. No se tiene en cuenta que un adecuado proceso de alfabetización digital puede contribuir, en gran medida, a que los estudiantes se comporten responsablemente en el contexto en el que les toca vivir. ¿De verdad se puede pensar que excluir la tecnología de la educación o introducirla de manera anecdótica y superficial puede ser una buena idea? En un mundo en el que utilizamos los smartphones para casi todo, ¿por qué entusiasma la idea de eliminar su presencia de las escuelas? Ahora bien, no se trata tan solo de pedir a los estudiantes que lleven sus smartphones a las aulas para que, en lugar de usarlos en casa, lo hagan en clases. De ser así, nos encontraríamos con sesiones imposibles de gestionar y con distracciones constantes, que es lo que preocupa a aquellos docentes que están de acuerdo con quitarlos de la escuela. El reto de la educación actual consiste en integrar la tecnología en el aprendizaje, ofreciendo a los estudiantes alternativas para usarla, y evitando que la consideren, únicamente, como una herramienta de entretenimiento. Para que ello ocurra, la educación debe evolucionar. Por diversas razones, seguimos educándonos con los mismos métodos del siglo XX con los que se educaron nuestros padres y nuestros abuelos. Aún existen instituciones que buscan desarrollar aprendizajes basándose en un solo libro de texto cuyo contenido es necesario memorizar y repetir en un examen. Esto trae como consecuencia que se produzca la dependencia por una sola fuente. En muchos casos, los estudiantes se forman con la idea de que una información es indiscutible si está impresa en un libro o aparece en una pantalla. En la educación básica, cada día más, los mecanismos de verificación de fuentes resultan fundamentales, considerando que vivimos en una sociedad caracterizada por la hiperabundancia y la saturación de información proveniente de internet. Hasta ahora, la escuela no ha sido capaz de dotar a los estudiantes de las habilidades y herramientas adecuadas para lidiar con la gran cantidad de contenidos a los que tienen acceso.

Desde nuestro quehacer, los docentes podemos ayudar a que los estudiantes comprendan que el conocimiento no está encerrado en un solo libro o una sola fuente, a que se manejen entre cantidades ilimitadas de información, y que sean capaces de cualificarla, de reflexionar críticamente sobre ella, descartarla cuando es mala y compartirla cuando es buena. Bajo esta perspectiva, podríamos plantear retos o problemas significativos que los estudiantes tengan que resolver con las fuentes que estén a su disposición. Nuestro rol consiste, entonces, en guiarlos para que sepan bucear dentro de ese mar de información.

En este sentido, es necesario promover que los estudiantes tengan un papel mucho más activo y protagónico en la verificación y búsqueda de fuentes de información, de modo que utilicen diversos métodos que les permitan revisar la validez de las fuentes de forma colaborativa. Así, en lugar de asumir el papel de referente universal, los docentes debemos actuar como moderadores de las actividades. Aunque es una tarea compleja, es importante reorientar las dinámicas de las aulas, a fin de que la tecnología digital tenga un espacio en el proceso de aprender y que los estudiantes también participen, en dicho proceso, reflexivamente.

Adaptado de “Educación y transformación digital”, Enrique Dans.

¿Cuál de las siguientes afirmaciones NO se puede concluir del texto?

a)

El uso actual que se le suele dar a los libros electrónicos y a las pizarras digitales es una muestra de que la escuela promueve la alfabetización digital.

b)

El uso de un solo libro de texto puede ser un obstáculo para fomentar que los estudiantes aprendan a contrastar la información de diversas fuentes.

c)

El uso limitado que algunos docentes le dan a la tecnología digital se debe a que la consideran una distracción para los estudiantes.

25.

TEXTO 2

Desde 2017, el gobierno francés prohíbe que los escolares menores de 15 años acudan a las escuelas públicas portando teléfonos móviles con pantallas táctiles (también llamados smartphones o teléfonos inteligentes). Algunos docentes celebraron entusiastas la noticia. Otros docentes sostenemos que, detrás de este tipo de medidas, triunfa la absurda idea de contraponer educación y desarrollo tecnológico. Ante esto, uno se pregunta por las razones que motivan a que las mismas instituciones, que antes reclamaban recursos para poner computadoras en las aulas, ahora pretendan nada menos que evitar que los estudiantes las lleven en sus bolsillos. La respuesta es sencilla. En lugar de llevar a cabo un verdadero proceso de transformación digital, la mayoría de escuelas pretenden seguir haciendo lo mismo que han hecho siempre: introducir un poco de tecnología aquí y allá, usar una pizarra digital que funcione igual que la pizarra de tiza, pero sin el polvo, o leer un libro digitalizado, idéntico al de papel, pero con video. Así pues, se nos presenta una visión triste y restringida del uso de la tecnología digital, que afecta el desarrollo de varias generaciones de estudiantes para, por ejemplo, reconocer noticias falsas o identificar fuentes de información confiables. No se tiene en cuenta que un adecuado proceso de alfabetización digital puede contribuir, en gran medida, a que los estudiantes se comporten responsablemente en el contexto en el que les toca vivir. ¿De verdad se puede pensar que excluir la tecnología de la educación o introducirla de manera anecdótica y superficial puede ser una buena idea? En un mundo en el que utilizamos los smartphones para casi todo, ¿por qué entusiasma la idea de eliminar su presencia de las escuelas? Ahora bien, no se trata tan solo de pedir a los estudiantes que lleven sus smartphones a las aulas para que, en lugar de usarlos en casa, lo hagan en clases. De ser así, nos encontraríamos con sesiones imposibles de gestionar y con distracciones constantes, que es lo que preocupa a aquellos docentes que están de acuerdo con quitarlos de la escuela. El reto de la educación actual consiste en integrar la tecnología en el aprendizaje, ofreciendo a los estudiantes alternativas para usarla, y evitando que la consideren, únicamente, como una herramienta de entretenimiento. Para que ello ocurra, la educación debe evolucionar. Por diversas razones, seguimos educándonos con los mismos métodos del siglo XX con los que se educaron nuestros padres y nuestros abuelos. Aún existen instituciones que buscan desarrollar aprendizajes basándose en un solo libro de texto cuyo contenido es necesario memorizar y repetir en un examen. Esto trae como consecuencia que se produzca la dependencia por una sola fuente. En muchos casos, los estudiantes se forman con la idea de que una información es indiscutible si está impresa en un libro o aparece en una pantalla. En la educación básica, cada día más, los mecanismos de verificación de fuentes resultan fundamentales, considerando que vivimos en una sociedad caracterizada por la hiperabundancia y la saturación de información proveniente de internet. Hasta ahora, la escuela no ha sido capaz de dotar a los estudiantes de las habilidades y herramientas adecuadas para lidiar con la gran cantidad de contenidos a los que tienen acceso.

Desde nuestro quehacer, los docentes podemos ayudar a que los estudiantes comprendan que el conocimiento no está encerrado en un solo libro o una sola fuente, a que se manejen entre cantidades ilimitadas de información, y que sean capaces de cualificarla, de reflexionar críticamente sobre ella, descartarla cuando es mala y compartirla cuando es buena. Bajo esta perspectiva, podríamos plantear retos o problemas significativos que los estudiantes tengan que resolver con las fuentes que estén a su disposición. Nuestro rol consiste, entonces, en guiarlos para que sepan bucear dentro de ese mar de información.

En este sentido, es necesario promover que los estudiantes tengan un papel mucho más activo y protagónico en la verificación y búsqueda de fuentes de información, de modo que utilicen diversos métodos que les permitan revisar la validez de las fuentes de forma colaborativa. Así, en lugar de asumir el papel de referente universal, los docentes debemos actuar como moderadores de las actividades. Aunque es una tarea compleja, es importante reorientar las dinámicas de las aulas, a fin de que la tecnología digital tenga un espacio en el proceso de aprender y que los estudiantes también participen, en dicho proceso, reflexivamente.

Adaptado de “Educación y transformación digital”, Enrique Dans.

En el texto, el autor menciona un hecho que, según él, muestra que la idea de contraponer educación y tecnología ha triunfado. ¿Cuál es ese hecho?

a)

La aplicación de prácticas pedagógicas del siglo XX en las escuelas francesas.

b)

La prohibición por parte del gobierno francés del uso de smartphones en las escuelas.

c)

La costumbre de los estudiantes franceses de utilizar la tecnología solo para entretenerse.

26.

TEXTO 2

Desde 2017, el gobierno francés prohíbe que los escolares menores de 15 años acudan a las escuelas públicas portando teléfonos móviles con pantallas táctiles (también llamados smartphones o teléfonos inteligentes). Algunos docentes celebraron entusiastas la noticia. Otros docentes sostenemos que, detrás de este tipo de medidas, triunfa la absurda idea de contraponer educación y desarrollo tecnológico. Ante esto, uno se pregunta por las razones que motivan a que las mismas instituciones, que antes reclamaban recursos para poner computadoras en las aulas, ahora pretendan nada menos que evitar que los estudiantes las lleven en sus bolsillos. La respuesta es sencilla. En lugar de llevar a cabo un verdadero proceso de transformación digital, la mayoría de escuelas pretenden seguir haciendo lo mismo que han hecho siempre: introducir un poco de tecnología aquí y allá, usar una pizarra digital que funcione igual que la pizarra de tiza, pero sin el polvo, o leer un libro digitalizado, idéntico al de papel, pero con video. Así pues, se nos presenta una visión triste y restringida del uso de la tecnología digital, que afecta el desarrollo de varias generaciones de estudiantes para, por ejemplo, reconocer noticias falsas o identificar fuentes de información confiables. No se tiene en cuenta que un adecuado proceso de alfabetización digital puede contribuir, en gran medida, a que los estudiantes se comporten responsablemente en el contexto en el que les toca vivir. ¿De verdad se puede pensar que excluir la tecnología de la educación o introducirla de manera anecdótica y superficial puede ser una buena idea? En un mundo en el que utilizamos los smartphones para casi todo, ¿por qué entusiasma la idea de eliminar su presencia de las escuelas? Ahora bien, no se trata tan solo de pedir a los estudiantes que lleven sus smartphones a las aulas para que, en lugar de usarlos en casa, lo hagan en clases. De ser así, nos encontraríamos con sesiones imposibles de gestionar y con distracciones constantes, que es lo que preocupa a aquellos docentes que están de acuerdo con quitarlos de la escuela. El reto de la educación actual consiste en integrar la tecnología en el aprendizaje, ofreciendo a los estudiantes alternativas para usarla, y evitando que la consideren, únicamente, como una herramienta de entretenimiento. Para que ello ocurra, la educación debe evolucionar. Por diversas razones, seguimos educándonos con los mismos métodos del siglo XX con los que se educaron nuestros padres y nuestros abuelos. Aún existen instituciones que buscan desarrollar aprendizajes basándose en un solo libro de texto cuyo contenido es necesario memorizar y repetir en un examen. Esto trae como consecuencia que se produzca la dependencia por una sola fuente. En muchos casos, los estudiantes se forman con la idea de que una información es indiscutible si está impresa en un libro o aparece en una pantalla. En la educación básica, cada día más, los mecanismos de verificación de fuentes resultan fundamentales, considerando que vivimos en una sociedad caracterizada por la hiperabundancia y la saturación de información proveniente de internet. Hasta ahora, la escuela no ha sido capaz de dotar a los estudiantes de las habilidades y herramientas adecuadas para lidiar con la gran cantidad de contenidos a los que tienen acceso.

Desde nuestro quehacer, los docentes podemos ayudar a que los estudiantes comprendan que el conocimiento no está encerrado en un solo libro o una sola fuente, a que se manejen entre cantidades ilimitadas de información, y que sean capaces de cualificarla, de reflexionar críticamente sobre ella, descartarla cuando es mala y compartirla cuando es buena. Bajo esta perspectiva, podríamos plantear retos o problemas significativos que los estudiantes tengan que resolver con las fuentes que estén a su disposición. Nuestro rol consiste, entonces, en guiarlos para que sepan bucear dentro de ese mar de información.

En este sentido, es necesario promover que los estudiantes tengan un papel mucho más activo y protagónico en la verificación y búsqueda de fuentes de información, de modo que utilicen diversos métodos que les permitan revisar la validez de las fuentes de forma colaborativa. Así, en lugar de asumir el papel de referente universal, los docentes debemos actuar como moderadores de las actividades. Aunque es una tarea compleja, es importante reorientar las dinámicas de las aulas, a fin de que la tecnología digital tenga un espacio en el proceso de aprender y que los estudiantes también participen, en dicho proceso, reflexivamente.

Adaptado de “Educación y transformación digital”, Enrique Dans.

¿Cuál es el propósito principal del texto?

a)

Enumerar los beneficios pedagógicos que conlleva utilizar apropiadamente la tecnología digital en las escuelas.

b)

Describir algunas propuestas pedagógicas que fomentan la reflexión crítica sobre el uso de tecnologías digitales.

c)

Resaltar la necesidad de incluir los avances del desarrollo tecnológico digital en la práctica pedagógica.

27.

TEXTO 2

Desde 2017, el gobierno francés prohíbe que los escolares menores de 15 años acudan a las escuelas públicas portando teléfonos móviles con pantallas táctiles (también llamados smartphones o teléfonos inteligentes). Algunos docentes celebraron entusiastas la noticia. Otros docentes sostenemos que, detrás de este tipo de medidas, triunfa la absurda idea de contraponer educación y desarrollo tecnológico. Ante esto, uno se pregunta por las razones que motivan a que las mismas instituciones, que antes reclamaban recursos para poner computadoras en las aulas, ahora pretendan nada menos que evitar que los estudiantes las lleven en sus bolsillos. La respuesta es sencilla. En lugar de llevar a cabo un verdadero proceso de transformación digital, la mayoría de escuelas pretenden seguir haciendo lo mismo que han hecho siempre: introducir un poco de tecnología aquí y allá, usar una pizarra digital que funcione igual que la pizarra de tiza, pero sin el polvo, o leer un libro digitalizado, idéntico al de papel, pero con video. Así pues, se nos presenta una visión triste y restringida del uso de la tecnología digital, que afecta el desarrollo de varias generaciones de estudiantes para, por ejemplo, reconocer noticias falsas o identificar fuentes de información confiables. No se tiene en cuenta que un adecuado proceso de alfabetización digital puede contribuir, en gran medida, a que los estudiantes se comporten responsablemente en el contexto en el que les toca vivir. ¿De verdad se puede pensar que excluir la tecnología de la educación o introducirla de manera anecdótica y superficial puede ser una buena idea? En un mundo en el que utilizamos los smartphones para casi todo, ¿por qué entusiasma la idea de eliminar su presencia de las escuelas? Ahora bien, no se trata tan solo de pedir a los estudiantes que lleven sus smartphones a las aulas para que, en lugar de usarlos en casa, lo hagan en clases. De ser así, nos encontraríamos con sesiones imposibles de gestionar y con distracciones constantes, que es lo que preocupa a aquellos docentes que están de acuerdo con quitarlos de la escuela. El reto de la educación actual consiste en integrar la tecnología en el aprendizaje, ofreciendo a los estudiantes alternativas para usarla, y evitando que la consideren, únicamente, como una herramienta de entretenimiento. Para que ello ocurra, la educación debe evolucionar. Por diversas razones, seguimos educándonos con los mismos métodos del siglo XX con los que se educaron nuestros padres y nuestros abuelos. Aún existen instituciones que buscan desarrollar aprendizajes basándose en un solo libro de texto cuyo contenido es necesario memorizar y repetir en un examen. Esto trae como consecuencia que se produzca la dependencia por una sola fuente. En muchos casos, los estudiantes se forman con la idea de que una información es indiscutible si está impresa en un libro o aparece en una pantalla. En la educación básica, cada día más, los mecanismos de verificación de fuentes resultan fundamentales, considerando que vivimos en una sociedad caracterizada por la hiperabundancia y la saturación de información proveniente de internet. Hasta ahora, la escuela no ha sido capaz de dotar a los estudiantes de las habilidades y herramientas adecuadas para lidiar con la gran cantidad de contenidos a los que tienen acceso.

Desde nuestro quehacer, los docentes podemos ayudar a que los estudiantes comprendan que el conocimiento no está encerrado en un solo libro o una sola fuente, a que se manejen entre cantidades ilimitadas de información, y que sean capaces de cualificarla, de reflexionar críticamente sobre ella, descartarla cuando es mala y compartirla cuando es buena. Bajo esta perspectiva, podríamos plantear retos o problemas significativos que los estudiantes tengan que resolver con las fuentes que estén a su disposición. Nuestro rol consiste, entonces, en guiarlos para que sepan bucear dentro de ese mar de información.

En este sentido, es necesario promover que los estudiantes tengan un papel mucho más activo y protagónico en la verificación y búsqueda de fuentes de información, de modo que utilicen diversos métodos que les permitan revisar la validez de las fuentes de forma colaborativa. Así, en lugar de asumir el papel de referente universal, los docentes debemos actuar como moderadores de las actividades. Aunque es una tarea compleja, es importante reorientar las dinámicas de las aulas, a fin de que la tecnología digital tenga un espacio en el proceso de aprender y que los estudiantes también participen, en dicho proceso, reflexivamente.

Adaptado de “Educación y transformación digital”, Enrique Dans.

En el tercer párrafo del texto, el autor afirma lo siguiente: “[…] la mayoría de escuelas pretenden seguir haciendo lo mismo que han hecho siempre […]”. ¿A qué se refiere?

a)

A que estas escuelas procuran evitar que los estudiantes asistan a clases con sus smartphones.

b)

A que estas escuelas introducen las tecnologías digitales en las aulas de forma superficial y anecdótica.

c)

A que estas escuelas están comprometidas con el desarrollo digital de varias generaciones de estudiantes.