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WorksheetsEvaluación Final Curso Proclamadores de la Palabra
Total questions: 100
Worksheet time: 3hrs 20mins
Las funciones de la Palabra son: Información, expresión, llamada y vocación.
La palabra viva y eficaz de Dios se va manifestando poco a poco a través de la historia de salvación; a través de los profetas, los libros históricos y los libros sapienciales. Hasta que llega a Cristo en el Nuevo Testamento.
Quien lee y proclama un texto ante una comunidad tiene como misión y servicio despertar el poder oculto de la palabra en la escritura y lograr que dicha palabra exprese con fidelidad lo que su autor quiso decir y realice lo que quiso obtener.
Una de las siguientes funciones no corresponde
a la tarea del Presidente
dentro de la Celebración Eucarística:
Es el primer oyente de la Palabra de Dios
Debe conocer a fondo la Palabra que debe proclamar
La homilia es una de sus responsabilidades
Proclamar la primera, segunda lectura y el salmo
A los lectores y su ministerio, se les pide que su preparación debe ser ante todo:
Litúrgica y mística
Técnica, teológica y pastoral
Espiritual, bíblica, litúrgica y técnica
Pastoral, eclesiológica y canónica
El gran impulso de los ministerios en la Iglesia, en los últimos tiempos lo ha dado:
El Concilio de Nicea
El Concilio de Constantinopla
El Concilio Vaticano II
El Concilio de Trento
Los lectores son los comunicadores
de la Palabra de Dios.
El Año Litúrgico es el camino de fe
que año tras año la Iglesia
hace de la salvación de Dios
realizada por medio de Jesucristo.
En el ciclo C del año litúrgico se lee el Evangelio de:
En el Ciclo A del año litúrgico se lee el Evangelio de:
En el Ciclo B del año litúrgico se lee el Evangelio de:
Cuando hablamos de que hay lecturas para el año par e impar, nos referimos a:
Las lecturas de los domingos
Las lecturas de las semanas del Tiempo Ordinario
Las lecturas de la Cuaresma
Las lecturas de Navidad
El lector debe tener una formación espiritual sólida
que respalde el ministerio
que está llamado a cumplir.
La misión del salmista consiste en proclamar cantando los versos de un salmo, ayudar a la penetración de la Palabra de Dios
en el corazón de los fieles.
Los Salmos son Palabra de Dios. Ellos son una forma de Dios hablarnos. El salmo forma parte de la Palabra de Dios, exactamente como la primera lectura y el evangelio.
Los Salmos contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre; esconden tesoros de salvación
y encierran el misterio de nuestra salvación.
Los salmos no son lecturas, ni preces compuestas en prosa, sino composiciones poéticas de alabanza, son una auténtica escuela de oración.
Los ciclos para las lecturas
dominicales se dividen en:
Es el tiempo litúrgico más importante de la vida litúrgica. Es el corazón del año litúrgico, porque se celebra el centro de la fe cristiana, que es la muerte y resurrección de Jesús. Es el paso de Cristo, del Señor, que ha pasado de la muerte a la vida. Hablamos del Tiempo Litúrgico de:
Es un tiempo propicio para convertirse, suscitar esperanza y anunciar la liberación salvadora de Dios. Es tiempo, además de vigilancia ante la espera, que es la venida del Señor. Hablamos de:
¿Qué es la Liturgia?
Pregustación y participación del culto celestial
Es un sacramento de iniciación cristiana
Es un mandamiento de la Iglesia católica
Es el sacramento que nos hace hijos de Dios
Toda acción litúrgica es una celebración pascual, esto quiere decir, el corazón, su eje central y contenido es el Misterio pascual.
El centro de la Liturgia de la Palabra es:
La oración de los fieles u oración universal
El Evangelio
El Salmo
La Segunda Lectura
La Liturgia es una comunicación que se hace a través de signos:
En el año 2025 estaremos celebrando en la liturgia el ciclo:
Es el espacio durante el año litúrgico para contemplar el misterio de la salvación, la vida y el ministerio de Jesús. Hablamos del Tiempo Litúrgico:
¿Cuántos semanas tiene el
tiempo litúrgico ordinario?
50 ó 51
11 ó 12
33 ó 34
3 ó 4
Es el Tiempo Litúrgico que dispone dignamente a los fieles para vivir la Pascua.
La semana Octava de Navidad
El Corpus Christi
La Solemnidad de la Ascensión
La Cuaresma
Es un conjunto de textos inspirados por Dios para conducir a los hombres al cielo. Los libros anteriores a Jesucristo forman el llamado antiguo testamento. Los demás textos son el nuevo testamento. Hablamos de:
Es el conjunto de libros que integran la Biblia según la tradición religiosa, que los considera "divinamente inspirados" y los distingue de otros textos que no se consideran revelados. Hablamos de:
¿Cuántos son los libros del Antiguo Testamento?
¿Cuántos libros tiene el Nuevo Testamento?
Para entender lo que un autor bíblico nos quiere decir, es necesario conocer las formas de expresión utilizados por los autores de una época y lugar determinaos para expresar su pensamiento. Hablamos de:
Los libros apocalípticos
Los géneros literarios
Los libros sapienciales
Los libros históricos
Uno de los métodos privilegiados para orar con la Biblia es:
El Empirista
La Lectio Divina
Hermenéutica
Socrático
Constituye y edifica la Iglesia
Es una escuela de oración
Expresa y manifiesta la Iglesia
Hablamos de:
La Asamblea
La Liturgia
El Canto
La Palabra de Dios
Es el libro que se usa para la proclamación oficial de la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas:
Es un lugar elevado, fijo, dotado de la adecuada disposición y nobleza, de modo que corresponda a la dignidad de la Palabra de Dios y al mismo tiempo recuerde con claridad a los fieles que en la misa se prepara la doble mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo. Hablamos de:
Son un elemento que ayuda a los participantes a introducirse en el misterio para alcanzar los objetivos de la celebración: celebrar los acontecimientos diarios de la vida a la luz del Misterio Pascual de Cristo. Nos referimos a:
Las Moniciones
La Plegaria Eucaristica
El Prefacio
La Liturgia de la Palabra
Convocados por la Palabra del Señor, formamos asamblea santa, y nos disponemos a celebrar una misma y única Eucaristía. Que este encuentro lo vivamos con fe y con la alegría propia de hermanos en Cristo. Esta es una monición de:
Liturgia de la Palabra
Entrada
Comunión
Salida
Dios toma la iniciativa y nos dirige hoy su mensaje. ¿Qué se contiene en él? Escuchemos. Esta es una monición de:
Entrada
Salida
Comunión
Liturgia de la Palabra
Es la primera parte de la celebración y recuerda y actualiza la fuerza salvadora de Dios en la historia, e invita a responder y a acogerla en la propia vida, personal y comunitaria.
El Rito de Entrada
La Liturgia de la Palabra
El Rito de la Comunión
La Liturgia de la Eucaristía
Al terminar de proclamar las lecturas (1 y 2) decimos:
Gloria a Ti
Señor Jesús
Palabra del Señor
Palabra del
Señor Jesús
Palabra de Dios
Al terminar de proclamar el Evangelio se dice:
Demos gracias a Dios
Palabra del Señor
Palabra de Dios
Levantemos el corazón
La expresión correcta al terminar de proclamar la Palabra de Dios es:
Esta es Palabra
de Dios
Es Palabra de Dios
Palabra de Dios
¿Palabra de Dios?
Consiste en el canto del aleluya por parte de toda la asamblea, acompañando el canto o la proclamación de un versículo al evangelio (en tiempo de Cuaresma, el canto del aleluya se sustituye por otra aclamación a Jesucristo). Hablamos de:
La Primera Lectura
La Aclamación antes de la Lectura del Evangelio
La Segunda Lectura
La Oración de los Fieles
Es un signo de identificación y de comunión entre los creyentes. Es la recopilación de las principales verdades de la fe que acompaña la vida de los creyentes y manifiesta la respuesta común a lo que se ha escuchado en la Palabra De Dios.
Hablamos de:
La Profesión de Fe
La Oración de los Fieles
La Oración Colecta
La Plegaria Eucaristica
Es la súplica o intercesión que la asamblea dirige a Dios, después de la invitación hecha por el ministro, para pedir principalmente por las necesidades de la Iglesia y de todo el mundo. Hablamos de:
El Salmo
La Segunda Lectura
La Primera Lectura
Oración de
los Fieles
El conjunto de los libros del Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, son llamados:
El conjunto de los libros de Josué, Jueces, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Rut, Tobías, Judit, Ester, 1 Macabeos y 2 Macabeos, son llamados:
El conjunto de los libros de: Isaías, Jeremías, Baruch, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahun, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías, son llamados:
El conjunto de los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Eclesiástico, Lamentaciones, son llamados:
La cartas a los Romanos, I y II de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, I y II Tesalonicenses, I y II de Timoteo, Tito y Filemón, se llaman:
Cartas Paulinas
Cartas Petrinas
Cartas de san Mateo
Cartas de Santiago
Las cartas a los Hebreos, Santiago, I y II Pedro, I,II y III Juan, Judas, son llamadas:
Las cartas pastorales o católicas
Cartas de san Pablo
Cartas de una madre a un hijo
Las cartas
de Apolo
Al terminar de proclamar la I y II lectura decimos Palabra de Dios porque se trata de un texto inspirado por Dios pero mediado por un profeta o escritor sagrado.
Al terminar de proclamar el Evangelio se dice Palabra del Señor porque se trata de palabras dichas por el propio Jesús (que es el Señor).
La secuencia, es sólo obligatoria los días Pascua y de Pentecostés.
Es el acto por el que el Presidente de la celebración, toma la Palabra ordinariamente, después de las lecturas bíblicas, para expresar el mensaje con más claridad a la comunidad y provocar una respuesta a Dios en su Palabra, hablamos de:
Oración de los Fieles
Profesión de Fe
Consagración
Homilía
Es el espacio que se recibe como regalo para preparar y escuchar la Palabra de Dios. Se hace desde del corazón, desde la mente, desde los sentidos. Hablamos de:
El Silencio
La Consagración
La Palabra de Dios
La Profesión de Fe
A un proclamador de la Palabra se le exige que haga uso de la comunicación verbal y no verbal
Cuando se lea en el ambón, es importante que establezcas contacto visual con la asamblea. Tratar que la introducción y el diálogo final de la lectura se puedan pronunciar mirando a las personas.
Es la manifestación de la función de expansión de fuerza centrifuga y de la función de contracción de la fuerza centrípeta, en una armónica alternancia de movimiento llevada a cabo fundamentalmente por el aparato respiratorio. Hablamos de:
La Respiración
La Articulación
La Voz
La Dicción
Este libro se usa para saber qué se celebra cada día en la Liturgia, las lecturas que se proclaman y el color de las vestiduras litúrgicas. Hablamos de:
La respiración es un intercambio entre la persona y el aire. Si se respira bien hay un acercamiento mejor a la realidad de las cosas, al mundo, a la comprensión y a la conciencia.
Una buena respiración lleva al lector de la Palabra de Dios a:
Vocalizar bien
A usar mejor el Ambón
A relacionarse mejor con los lectores
A manejar de manera acertada el micrófono
Es necesario aprender a dominar el nerviosismo al dirigirse al ambón, para esto es importante respirar hondo y lentamente durante algunos momentos. La respiración debe hacerse en los pulmones y no en la cabeza.
Respirar profundamente y hablar con los pulmones
llenos de aire al proclamar la Palabra de Dios, permite:
Subir al Ambón sin tropezarse
Manejar mejor el leccionario
Tener aire suficiente para terminar las frases
Organizar mejor la lista de los lectores semanales
Los beneficios de las técnicas adecuadas de respiración permiten:
Respirar con mayor eficacia
Tensionarse más al proclamar la lectura
Aumentar los nervios.
Organizar mejor el micrófono
La voz es el sonido producido por el aire impulsado desde los pulmones que pone en vibración las cuerdas vocales con características de intensidad, timbre, duración y tono que se constituye así en un medio de expresión.
El buen volumen y la correcta emisión de la voz provienen de una correcta respiración, es decir, de la manera como almacenamos el aire en los pulmones y de la forma como lo manejamos.
Cuando se practica este ejercicio se proyecta mejor los sonidos al exterior. Tiene como objetivo conseguir un sonido puro redondeado y compacto. Las palabras y las frases se entienden mucho mejor. Hablamos de:
El caminar hacia el Ambón
La Vocacalización
El bajar del Ambón
La inclinación ante el Altar
Es hacer la serie de movimientos propios de las consonantes que se van pronunciando para hacer inteligible el habla. Para emitir bien el sonido se requiere de este ejercicio, dando la forma correspondiente a cada una de las vocales y las consonantes. Hablamos de:
La Articulación
La Respiración
El mirar la asamblea
El punto y la coma
Para ejercer el ministerio de los Proclamadores de la Palabra se debe vestir de una manera digna, sencilla, que transmita la dignidad del oficio que se está prestando y que no genere distracciones (hombros descubiertos, cintura descubierta, escote demasiado pronunciado, ropa ajustada, colores más fuertes de lo normal).
Cuando hablamos de esta cualidad decimos que es el mismo volumen y puede ser baja, elevada o alta. Nos referimos a:
La Intensidad
El punto y la coma
El Énfasis
El Párrafo
Cuando la Proclamación de la Palabra de Dios suena sosa, desabrida y monótona decimos que falta:
Tono y Variedad Vocal
Un Ambón mas comodo
Un grupo de Proclamadores mas unido
Organizar mejor la programación de los Lectores
Al Proclamar las lecturas se debe hacer desde el centro mas profundo, desde el corazón, ahí donde Dios habita en silencio con amor incondicional.
¿Cuántos libros contiene la Sagrada Escritura?
Cada lectura tendrá momentos en los que debe haber pausas para hacer hincapié en lo que se acaba de decir. Estudiar la lectura ayudará a saber dónde deben ir estas pausas.
Es un aparato que transforma las vibraciones sonoras en oscilaciones eléctricas.
Es el instrumento para hablar y ampliar el sonido. Es de una gran ayuda para el Proclamadores de la Palabra. Hablamos de:
¿Cuál de estos consejos no es favorable al momento de usar el micrófono?
Si al acercarse al micrófono su voz se escucha muy fuerte, aléjese un poco de el.
El micrófono siempre se debe ensayar soplándolo y dandole golpes con la mano.
La cabeza del lector debe estar siempre a la misma distancia del micrófono, ni tampoco ladearla, pues cambiaría la intensidad de la voz.
Ante el micrófono es recomendable hablar con lentitud, con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, y poniendo extraordinario cuidado en las sílabas finales de palabra y las palabras finales de frase.
Mientras se lee desde el ambón, es importante establecer un contacto visual con la comunidad de fe o asamblea.
Para el Proclamador de la Palabra es el contacto visual con la asamblea se puede decir que es una de las claves más importantes de la comunicación no verbal.
La mirada en la vida litúrgica es una comunicación, mas fuerte que la misma voz. Por la mirada lo que es lejano se hace cercano, se hace nuestro, entra en nosotros. Es nuestro modo radical de expresión.
Se refiere a la clara pronunciación de las palabras, la articulación correcta de consonantes y vocales de manera que sea muy nítida y se entienda perfectamente la palabra que se emite. Hablamos de:
El Sonido
La Dicción
La Ortografía
El Ordo
La dicción litúrgica tiene una particularidad especial que consiste en que la Palabra proclamada, tenga calor, color y sea nítida.
Los gestos y posturas corporales, deben tender a que toda la celebración resplandezca por el noble decoro y por la sencillez, a que se comprenda el significado verdadero y pleno de cada una se sus diversas partes y a que se favorezca la participación de todos.
Una de estas posturas no es sugerida
para una correcta
comunicación con la asamblea
Mantenerse derecho pero no tenso.
Acérquese al ambón con naturalidad. Entre con la cabeza baja y poco a poco vaya acomodándola al auditorio, mirando la asamblea.
Mirar durante unos segundos a la asamblea ayuda a mejorar la comunicación.
Frotarse las manos, enlazarlas, anudarlas detrás de la espalda y torcerlas. Además, colocarlas en los bolsillos.
Para llegar a la asamblea es muy importante pasear la mirada sobre ella.
El rostro da también énfasis por medio de la mirada,
el entrecejo, los párpados y las cejas,
pues allí parece
radicar la sede corporal del espíritu.
Para presentarse a ser proclamador de la Palabra lo fundamental es vestirse de acuerdo a las circunstancias, eligiendo prendas cómodas
que representen la dignidad del ministerio.
Consiste en dar más fuerza a aquellas sílabas o palabras con las que queremos llamar la atención de la asamblea. Es aplicar vitalidad a la voz para destacar aquellas frases que llevan lo esencial del mensaje, las ideas principales que deseamos que la asamblea recuerde. A esta acción la llamamos:
Dos puntos
Punto
Enfasis
Coma
El lector debe ser eficaz con el manejo del lenguaje y para ello es necesario hablar bien y, al mismo tiempo, dar brillo a las palabras claves. En otros términos, es tan importante lo que decimos como la manera en que lo decimos.
Las pausas y los silencios son dos elementos primordiales que el proclamador de la Palabra debe usar para precisar el significado de una expresión, para multiplicar la emotividad de un enunciado, para generar espacios de participación con la asamblea, para respirar sin caer en los excesos que pueda llegar a interrumpir la comunicación.
Los silencios son elementos constitutivos del ritmo del lenguaje oral y juegan un papel importante entre los espacios de cada uno de los momentos de la liturgia de la Palabra.
El silencio contribuye a reforzar el mensaje que deja la Palabra escuchada.
Los silencios en la Liturgia de la Palabra deben estar llenos de presencia, de contenido y de espíritu. Deben favorecer la meditación,
la paz y la serenidad.
La actitud de silencio, exterior e interior, y de escucha atenta, es la que hace posible la experiencia del misterio en la celebración litúrgica.
El lector es el portavoz por medio del cual Dios le habla a la comunidad reunida.
El motivo principal de por qué se debe realizar bien el ministerio del lectorado es que la tarea que se le ha encomendado es la de ayudar a los demás a enterarse en las mejores condiciones posibles de lo que Dios les está queriendo decir.
El verdadero talante espiritual
le vendrá a la persona
que proclama la lectura si se deja imbuir ella misma
por la Palabra que proclama
Los lectores son exitosos en su ministerio cuando abren sus oídos para oír la Palabra de Dios y abren su corazón para amar al pueblo de Dios
Los lectores están llamados, como todo cristiano a cultivar una espiritualidad.
