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WorksheetsPLAN LECTOR VIRTUAL-SEGUNDO BIMESTRE-3º,4º,5º SECUNDARIA
Total questions: 1
Worksheet time: 15mins
UN CAMINO ILUMINADO POR LA LUNA
(Ambrose Bierce)
Declaración de Joel Hetman, Hijo:
Yo soy el más infortunado de los hombres. Rico, respetado, bastante bien educado y de buena salud —con muchas otras ventajas valoradas, usualmente, por esos que la tienen y codiciada por esos que no la tienen—, a veces pienso que debería ser menos desdichado si éstas me hubieran sido negadas, pues entonces el contraste entre mi vida exterior e interior no estaría exigiendo, continuamente, una atención penosa. En la tensión de la privación y la necesidad del esfuerzo, yo podría olvidar a veces el sombrío secreto que siempre contraría la conjetura que éste compele.
Yo soy el único hijo de Joel y Julia Hetman. El uno era un caballero rural de buen pasar, la otra una mujer bella y realizada a quien éste estaba atado de modo apasionado, con lo que ahora yo sé había sido una celosa y exigente devoción. La casa familiar estaba a pocas millas de Nashville, en Tennessee; una gran vivienda construida de forma irregular, sin ningún orden particular de arquitectura, un poco fuera del camino, en un parque de árboles y arbustos.
En el tiempo del que escribo yo tenía diecinueve años, era un estudiante de Yale. Un día recibí un telegrama de mi padre de tal urgencia que, en complacencia a su demanda no explicada, me fui de una vez a casa. En la estación ferroviaria de Nashville un pariente distante me aguardaba, para informarme de la razón de mi llamada: mi madre había sido bárbaramente asesinada, por qué y por quién nadie lo podía conjeturar, pero las circunstancias eran éstas. Mi padre había ido a Nashville, con la intención de retornar la tarde siguiente. Algo le impidió realizar el negocio en mano, así que retornó en la misma noche, arribando justo antes del amanecer. En su testimonio ante el forense explicó que, no teniendo llavín y no queriendo perturbar a los sirvientes dormidos, sin una intención claramente definida, fue rondando hacia la trasera de la casa. Al doblar en un ángulo del edificio, oyó el sonido como de una puerta cerrada con suavidad, y vio en la oscuridad de modo indistinto la figura de un hombre, que al instante desapareció entre los árboles del césped. Una persecución apresurada y una breve búsqueda por los terrenos, en la creencia de que el intruso era alguien que visitaba en secreto a un sirviente, resultó infructífera, entró por la puerta sin cerrojo y subió la escalera hacia la cámara de mi madre. La puerta estaba abierta, y andando en la negra oscuridad cayó de cabeza sobre un objeto pesado en el suelo. Me permito ahorrarme los detalles, era mi pobre madre, ¡muerta estrangulada por unas manos humanas!
Nada se habían llevado de la casa, los sirvientes no habían oído ningún sonido, y excepto esas terribles marcas de dedos en la garganta de la mujer muerta —¡santo Dios, que yo las pueda olvidar!—, ni un rastro del asesino fue hallado jamás.
Yo dejé mis estudios y permanecí con mi padre quien, naturalmente, estaba muy cambiado. Siempre de una disposición sedada, taciturna, cayó ahora en un desaliento tan profundo, que nada podía retener su atención, aunque cualquier cosa —una pisada, el súbito cierre de una puerta— despertaba en él un interés incierto, uno podría haberlo llamado una aprensión. Ante cualquier menuda sorpresa de los sentidos, se estremecía de forma visible y a veces se ponía pálido, luego recaía en una apatía melancólica más profunda que la anterior. Yo supongo era lo que se llama un “manojo de nervios”. En cuanto a mí, era más joven entonces que ahora, hay mucho en eso. La juventud es una Galaad, en la que hay un bálsamo para toda herida. ¡Ah, que yo pudiera habitar de nuevo en esa tierra encantada! Ignorante del dolor, no sabía cómo apreciar mi privación, no podía estimar de modo correcto la fuerza del golpe.
Una noche, pocos meses después del espantoso suceso, mi padre y yo caminábamos a casa desde la ciudad. La luna llena llevaba unas tres horas sobre el horizonte oriental, el campo entero tenía la quietud solemne de una noche de verano; nuestras pisadas y el canto incesante de los saltamontes eran el único sonido lejano. Las sombras negras de los árboles lindantes yacían a través del camino que, en los cortos tramos entre, fulguraba con un blanco fantasmal. Cuando nos aproximamos al portón de nuestra vivienda, cuyo frente estaba en sombras, y en el que no brillaba ninguna luz, mi padre se detuvo de súbito y agarró mi brazo diciendo, apenas por arriba de su aliento:
—¡Dios, Dios!, ¿qué es eso?
—Yo no oigo nada —repliqué.
—¡Pero ve, ve! —dijo, apuntando a lo largo del camino, directo adelante.
Yo dije:
—No hay nada ahí. Venga, padre, vamos a entrar, usted está enfermo.
Él había liberado mi brazo y estaba parado rígido e inmóvil, en el centro de la calzada iluminada, mirando como uno carente de sentido. Su rostro a la luz de la luna mostraba una palidez y fijeza indeciblemente afligidas. Yo tiré de su manga suavemente, pero él había olvidado mi existencia. De repente, empezó a retirarse hacia atrás, paso a paso, sin mover ni por un instante sus ojos de lo que veía, o creía ver. Yo di una media vuelta para seguir, pero me quedé parado irresoluto. No recuerdo ninguna sensación de miedo, al menos un escalofrío súbito fue su manifestación física. Parecía como si un viento helado hubiera tocado mi rostro y envuelto mi cuerpo de la cabeza a los de pies, yo podía sentir su revuelo en mi cabello.
En ese momento mi atención fue atraída hacia una luz, que brotó de súbito de una ventana superior de la casa: una de las sirvientas, despertada por quién podría decir qué misteriosa premonición del mal, y en obediencia a un impulso que ella nunca fue capaz de decir, había prendido una lámpara. Cuando yo me volví a buscar a mi padre él se había ido y, en todos los años que han pasado, ni un susurro de su destino ha venido por la tierra fronteriza de la conjetura, desde el reino de lo desconocido.
1. ¿Qué edad tenía el narrador al recibir la noticia del asesinato de su madre?
18 años
19 años
20 años
21 años
22 años
2. ¿Dónde estudiaba el narrador antes de regresar a casa tras el asesinato?
Harvard
Frankfurt
Ohio
Yale
Stanford
3. ¿Qué tipo de narrador presenta el fragmento?
Protagonista
Testigo
Omnisciente
Dicente
Omnipresente
4. ¿Quién encontró el cuerpo de la madre del narrador?
Su padre
Un sirviente
El narrador
El protagonista
El sirviente
5. ¿Qué hizo el padre del narrador cuando descubrió el cuerpo de su esposa?
Llamó a la policía de inmediato
Persiguió a un intruso en el jardín
Sufrió un desmayo
Empezó a llorar
Llamó a su hijo
6. ¿Qué observó el padre del narrador antes de encontrar a su esposa muerta?
Un hombre corriendo entre los árboles
Una sombra en las cortinas
La tenue luz de la luna
Una luz encendida en la casa
Un ruido de puerta cerrada
7. ¿Qué detalle inquietante encontró el narrador en la garganta de su madre?
Una marca de mordida
Marcas de dedos
Un tatuaje extraño
Una chalina con sangre
Una línea de sangre
8. ¿Por qué dejó el narrador sus estudios después del asesinato?
Para cuidar a su padre
Porque fue arrestado
Para buscar al asesino
Por problemas económicos
Por su madre
9. ¿Qué ocurrió durante una caminata nocturna del narrador y su padre meses después del asesinato?
Vieron luces extrañas en el cielo
Escucharon un grito en el bosque
Tuvieron una experiencia sobrenatural
Sintió una presencia
Llegó la policía
10. ¿Qué impresión tenía el padre del narrador en esa noche?
Vio a alguien acechando
Pensó en su esposa.
Mucho júbilo
Oyó voces misteriosas
Se sintió inexplicablemente alarmado
11. ¿Qué aspecto de su vida hace que el narrador se sienta más infortunado?
Su falta de educación formal
La falta de dinero
La disparidad entre su vida exterior e interior
Su infancia
Su benevolencia
12. ¿Qué detalles sugieren que la casa de la familia Hetman era peculiar?
Estaba cerca de un lago
Sus costumbres
Su poca visibilidad
Era de estilo victoriano
Estaba construida de forma irregular en un parque
13. ¿Por qué motivo regresa el narrador a casa desde Yale?
Recibió una herencia
Por la muerte de su madre
Para visitar a un amigo enfermo
Por amor
Por casualidad
14. ¿Qué impide inicialmente a Joel Hetman, el padre, regresar a casa la noche del crimen?
Un problema de salud
Una reunión de negocios
Un accidente en el camino
Una observación vehicular
Un sentimiento de congoja
15. ¿Qué escuchó Joel Hetman cuando se acercaba a la casa esa noche?
Ruidos de la calle
Una puerta cerrándose suavemente
Risas en la distancia
Ladridos lejanos
Susurros tenues
16. ¿Qué encontró Joel Hetman al entrar en la habitación de su esposa?
Un intruso escondido
A su esposa muerta en el suelo
Una ventana abierta
Un intruso
La pista de un crimen
17. ¿Qué revela la presencia de la luz en la ventana de la casa esa noche?
Que la sirvienta estaba despierta
Que había alguien más en la casa
Que el narrador había olvidado cerrar la ventana
La presencia de un intruso
Una esperanza de vida
18. ¿Cuál fue la reacción emocional principal del narrador durante el incidente nocturno?
Miedo intenso
Curiosidad
Indiferencia
Sosiego
Mezquindad
19. ¿Cuál es el estado emocional predominante del padre del narrador después del crimen?
Eufórico
Depresivo y ansioso
Despreocupado
Animoso
Jovial y desprendido
20. ¿Qué implicación tiene la frase "ni un susurro de su destino ha venido por la tierra fronteriza de la conjetura" al final del texto?
Que el padre del narrador desapareció misteriosamente
Que el narrador nunca volvió a ver a su padre
Que el destino del padre del narrador sigue siendo desconocido
Una tristeza enorme
La preocupación por los hechos sucedidos
