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WorksheetsSIMULACRO 2
Total questions: 100
Worksheet time: 3hrs 20mins
aportes del nuevo método baconiano para la generación del conocimiento científico.
la correción, por Bacon, de los errores del método aristotélicos de conocimiento científico.
el proceso de inducciones graduales en la generación del conocimiento científico.
la determinación de la causa del calor mediante el método de inducciones y exclusiones
el movimiento, y no la luminosidad, causa del calor, establecida por el método de las inducciones.
cercenamiento
mengua
conjetura
exclusión
delimitación
se deduce que, para Bacon, cuando mayor es el nivel de generalidad del conocimiento,
el margen de exclusión es insignificante.
la inducción es el proceso más relevante.
este asume el carácter de hipótesis científica.
concluye el proceso del conocimiento científico.
requiere un mayor proceso de exclusión.
es incompatible con el método baconiano aseverar que la inducción
implica recopilación de historias naturales y experimentales.
es un proceso de generalización gradual y progresiva.
requiere, previamente, del gradual proceso de exclusión.
en su más alto nivel, conduce a un conocimiento más fiable.
y la exclusión son procesos complementarios del conocimiento.
si en el ejemplo presentado no se confirmara en otros fenómenos naturales la correlación entre calor y movimiento,
el método baconiano prescindiría de la inducción.
aun así, se podría conocer la esencia del calor.
la luz y la luminosidad serían las cauda del calor.
se comprobaría la fragilidad del método baconiano.
se cuestiona a este como generador del calor.
TEXTO Nº 2
Nadie puede negar hoy que en los Estados Unidos existe una gran brecha que separa a los muy ricos –ese grupo al que a veces se denomina el uno por ciento– de los demás. Sus vidas son diferentes: tienen distintas preocupaciones, distintas angustias, distintos estilos de vida.
A los ciudadanos corrientes les preocupa cómo van a apagar la universidad de sus hijos, qué pasará si algún miembro de la familia cae gravemente enfermo, cómo saldrán adelante cuando se jubilen. En los peores momentos de la Gran Recesión, hubo decenas de millones de personas que no sabían si iban a poder conservar su casa. Varios millones no pudieron.
Los que pertenecen al uno por ciento –y, mucho más, los que pertenecen al 0,1 por ciento superior de ese uno por ciento- hablan de otras cosas: qué tipo de avión se van a comprar, cuál es la mejor manera de proteger su dinero de los impuestos (¿qué ocurrirá si Estados Unidos obliga a Suiza a terminar con el secreto bancario? ¿La Islas Caimán serán las siguientes? ¿Es Andorra segura?). En las playas de Southampton, Long Island, se quejan del ruido que hacen sus vecinos cuando llegan en helicóptero desde Nueva York. También les preocupa qué pasaría si se cayeran de su pedestal, porque la caída sería muy grande y, en ocasiones, se produce.
Hace poco estuve en una cena organizada por una persona inteligente y preocupada que pertenece al uno por ciento. Consciente de la brecha que existe, nuestro anfitrión había reunido a destacados multimillonarios, intelectuales y otros a quienes preocupaban las desigualdades. Durante las primeras conversaciones, oí sin querer a un multimillonario –cuyo punto de partida para triunfar había consistido en heredar una fortuna- comentar con otro el problema de la gente vaga que trataba de salir adelante aprovechándose de los demás. De ahí pasaron sin interrumpirse a hablar de paraísos fiscales, sin que parecieran darse cuenta de la ironía. En varias ocasiones, a lo largo de la velada, se evocó a María Antonieta y la guillotina, cuando los plutócratas reunidos se recordaban mutuamente los peligros de dejar que las desigualdades aumentaran hasta el exceso. «Recordad la guillotina» se convirtió en el lema de la noche. Al emplearlo, estaban reconociendo uno de los mensajes fundamentales de esta conversación: el grado de desigualdad que existe en Estados Unidos no es inevitable, no es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es una cuestión de políticas y estrategias. Aquellos hombres tan poderosos parecían estar diciendo que podrían hacer algo para remediar las desigualdades.
Joseph E. Stiglitz, La gran Brecha
La palabra PEDESTAL alude a
ubicación privilegiada
reconocimiento social
poder económico
liderazgo político
poder absoluto
TEXTO Nº 2
Nadie puede negar hoy que en los Estados Unidos existe una gran brecha que separa a los muy ricos –ese grupo al que a veces se denomina el uno por ciento– de los demás. Sus vidas son diferentes: tienen distintas preocupaciones, distintas angustias, distintos estilos de vida.
A los ciudadanos corrientes les preocupa cómo van a apagar la universidad de sus hijos, qué pasará si algún miembro de la familia cae gravemente enfermo, cómo saldrán adelante cuando se jubilen. En los peores momentos de la Gran Recesión, hubo decenas de millones de personas que no sabían si iban a poder conservar su casa. Varios millones no pudieron.
Los que pertenecen al uno por ciento –y, mucho más, los que pertenecen al 0,1 por ciento superior de ese uno por ciento- hablan de otras cosas: qué tipo de avión se van a comprar, cuál es la mejor manera de proteger su dinero de los impuestos (¿qué ocurrirá si Estados Unidos obliga a Suiza a terminar con el secreto bancario? ¿La Islas Caimán serán las siguientes? ¿Es Andorra segura?). En las playas de Southampton, Long Island, se quejan del ruido que hacen sus vecinos cuando llegan en helicóptero desde Nueva York. También les preocupa qué pasaría si se cayeran de su pedestal, porque la caída sería muy grande y, en ocasiones, se produce.
Hace poco estuve en una cena organizada por una persona inteligente y preocupada que pertenece al uno por ciento. Consciente de la brecha que existe, nuestro anfitrión había reunido a destacados multimillonarios, intelectuales y otros a quienes preocupaban las desigualdades. Durante las primeras conversaciones, oí sin querer a un multimillonario –cuyo punto de partida para triunfar había consistido en heredar una fortuna- comentar con otro el problema de la gente vaga que trataba de salir adelante aprovechándose de los demás. De ahí pasaron sin interrumpirse a hablar de paraísos fiscales, sin que parecieran darse cuenta de la ironía. En varias ocasiones, a lo largo de la velada, se evocó a María Antonieta y la guillotina, cuando los plutócratas reunidos se recordaban mutuamente los peligros de dejar que las desigualdades aumentaran hasta el exceso. «Recordad la guillotina» se convirtió en el lema de la noche. Al emplearlo, estaban reconociendo uno de los mensajes fundamentales de esta conversación: el grado de desigualdad que existe en Estados Unidos no es inevitable, no es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es una cuestión de políticas y estrategias. Aquellos hombres tan poderosos parecían estar diciendo que podrían hacer algo para remediar las desigualdades.
Joseph E. Stiglitz, La gran Brecha
A partir de la evocación a María Antonieta, se deduce que
esta y la guillotina constituyen símbolos del poder político para todos los plutócratas.
evidencia la indiferencia de la plutocracia norteamericana frente las angustias de la población.
la plutocracia norteamericana matiza sus diálogos con hechos de importancia histórica.
la gran brecha social constituye un latente y grave peligro para la plutocracia norteamericana.
la plutocracia norteamericana añora es sus reuniones sociales el estilo de vida y los gustos de esta
TEXTO Nº 2
Nadie puede negar hoy que en los Estados Unidos existe una gran brecha que separa a los muy ricos –ese grupo al que a veces se denomina el uno por ciento– de los demás. Sus vidas son diferentes: tienen distintas preocupaciones, distintas angustias, distintos estilos de vida.
A los ciudadanos corrientes les preocupa cómo van a apagar la universidad de sus hijos, qué pasará si algún miembro de la familia cae gravemente enfermo, cómo saldrán adelante cuando se jubilen. En los peores momentos de la Gran Recesión, hubo decenas de millones de personas que no sabían si iban a poder conservar su casa. Varios millones no pudieron.
Los que pertenecen al uno por ciento –y, mucho más, los que pertenecen al 0,1 por ciento superior de ese uno por ciento- hablan de otras cosas: qué tipo de avión se van a comprar, cuál es la mejor manera de proteger su dinero de los impuestos (¿qué ocurrirá si Estados Unidos obliga a Suiza a terminar con el secreto bancario? ¿La Islas Caimán serán las siguientes? ¿Es Andorra segura?). En las playas de Southampton, Long Island, se quejan del ruido que hacen sus vecinos cuando llegan en helicóptero desde Nueva York. También les preocupa qué pasaría si se cayeran de su pedestal, porque la caída sería muy grande y, en ocasiones, se produce.
Hace poco estuve en una cena organizada por una persona inteligente y preocupada que pertenece al uno por ciento. Consciente de la brecha que existe, nuestro anfitrión había reunido a destacados multimillonarios, intelectuales y otros a quienes preocupaban las desigualdades. Durante las primeras conversaciones, oí sin querer a un multimillonario –cuyo punto de partida para triunfar había consistido en heredar una fortuna- comentar con otro el problema de la gente vaga que trataba de salir adelante aprovechándose de los demás. De ahí pasaron sin interrumpirse a hablar de paraísos fiscales, sin que parecieran darse cuenta de la ironía. En varias ocasiones, a lo largo de la velada, se evocó a María Antonieta y la guillotina, cuando los plutócratas reunidos se recordaban mutuamente los peligros de dejar que las desigualdades aumentaran hasta el exceso. «Recordad la guillotina» se convirtió en el lema de la noche. Al emplearlo, estaban reconociendo uno de los mensajes fundamentales de esta conversación: el grado de desigualdad que existe en Estados Unidos no es inevitable, no es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es una cuestión de políticas y estrategias. Aquellos hombres tan poderosos parecían estar diciendo que podrían hacer algo para remediar las desigualdades.
Joseph E. Stiglitz, La gran Brecha
Es incompatible con las ideas del autor aseverar que la disminución de la gran brecha social en los Estados Unidos
será fruto de una transcendental decisión democrática.
responderá a la toma de la conciencia de la plutocracia.
está en manos del 0,1 por ciento de plutocracia.
es una necesidad para la seguridad de la plutocracia
recordará menos a María Antonieta y a la guillotina.
TEXTO Nº 2
Nadie puede negar hoy que en los Estados Unidos existe una gran brecha que separa a los muy ricos –ese grupo al que a veces se denomina el uno por ciento– de los demás. Sus vidas son diferentes: tienen distintas preocupaciones, distintas angustias, distintos estilos de vida.
A los ciudadanos corrientes les preocupa cómo van a apagar la universidad de sus hijos, qué pasará si algún miembro de la familia cae gravemente enfermo, cómo saldrán adelante cuando se jubilen. En los peores momentos de la Gran Recesión, hubo decenas de millones de personas que no sabían si iban a poder conservar su casa. Varios millones no pudieron.
Los que pertenecen al uno por ciento –y, mucho más, los que pertenecen al 0,1 por ciento superior de ese uno por ciento- hablan de otras cosas: qué tipo de avión se van a comprar, cuál es la mejor manera de proteger su dinero de los impuestos (¿qué ocurrirá si Estados Unidos obliga a Suiza a terminar con el secreto bancario? ¿La Islas Caimán serán las siguientes? ¿Es Andorra segura?). En las playas de Southampton, Long Island, se quejan del ruido que hacen sus vecinos cuando llegan en helicóptero desde Nueva York. También les preocupa qué pasaría si se cayeran de su pedestal, porque la caída sería muy grande y, en ocasiones, se produce.
Hace poco estuve en una cena organizada por una persona inteligente y preocupada que pertenece al uno por ciento. Consciente de la brecha que existe, nuestro anfitrión había reunido a destacados multimillonarios, intelectuales y otros a quienes preocupaban las desigualdades. Durante las primeras conversaciones, oí sin querer a un multimillonario –cuyo punto de partida para triunfar había consistido en heredar una fortuna- comentar con otro el problema de la gente vaga que trataba de salir adelante aprovechándose de los demás. De ahí pasaron sin interrumpirse a hablar de paraísos fiscales, sin que parecieran darse cuenta de la ironía. En varias ocasiones, a lo largo de la velada, se evocó a María Antonieta y la guillotina, cuando los plutócratas reunidos se recordaban mutuamente los peligros de dejar que las desigualdades aumentaran hasta el exceso. «Recordad la guillotina» se convirtió en el lema de la noche. Al emplearlo, estaban reconociendo uno de los mensajes fundamentales de esta conversación: el grado de desigualdad que existe en Estados Unidos no es inevitable, no es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es una cuestión de políticas y estrategias. Aquellos hombres tan poderosos parecían estar diciendo que podrían hacer algo para remediar las desigualdades.
Joseph E. Stiglitz, La gran Brecha
Si en los Estados Unidos se eliminaran la gran brecha social,
la población no padecería de preocupación alguna.
ni en las clases de historia se evocaría a la guillotina.
el 0,1 % de los plutócratas tendría una vida sosegada
se impondría un mismo estilo de vida a la población.
desaparecería el peligro de una convulsión social.
TEXTO Nº 2
Nadie puede negar hoy que en los Estados Unidos existe una gran brecha que separa a los muy ricos –ese grupo al que a veces se denomina el uno por ciento– de los demás. Sus vidas son diferentes: tienen distintas preocupaciones, distintas angustias, distintos estilos de vida.
A los ciudadanos corrientes les preocupa cómo van a apagar la universidad de sus hijos, qué pasará si algún miembro de la familia cae gravemente enfermo, cómo saldrán adelante cuando se jubilen. En los peores momentos de la Gran Recesión, hubo decenas de millones de personas que no sabían si iban a poder conservar su casa. Varios millones no pudieron.
Los que pertenecen al uno por ciento –y, mucho más, los que pertenecen al 0,1 por ciento superior de ese uno por ciento- hablan de otras cosas: qué tipo de avión se van a comprar, cuál es la mejor manera de proteger su dinero de los impuestos (¿qué ocurrirá si Estados Unidos obliga a Suiza a terminar con el secreto bancario? ¿La Islas Caimán serán las siguientes? ¿Es Andorra segura?). En las playas de Southampton, Long Island, se quejan del ruido que hacen sus vecinos cuando llegan en helicóptero desde Nueva York. También les preocupa qué pasaría si se cayeran de su pedestal, porque la caída sería muy grande y, en ocasiones, se produce.
Hace poco estuve en una cena organizada por una persona inteligente y preocupada que pertenece al uno por ciento. Consciente de la brecha que existe, nuestro anfitrión había reunido a destacados multimillonarios, intelectuales y otros a quienes preocupaban las desigualdades. Durante las primeras conversaciones, oí sin querer a un multimillonario –cuyo punto de partida para triunfar había consistido en heredar una fortuna- comentar con otro el problema de la gente vaga que trataba de salir adelante aprovechándose de los demás. De ahí pasaron sin interrumpirse a hablar de paraísos fiscales, sin que parecieran darse cuenta de la ironía. En varias ocasiones, a lo largo de la velada, se evocó a María Antonieta y la guillotina, cuando los plutócratas reunidos se recordaban mutuamente los peligros de dejar que las desigualdades aumentaran hasta el exceso. «Recordad la guillotina» se convirtió en el lema de la noche. Al emplearlo, estaban reconociendo uno de los mensajes fundamentales de esta conversación: el grado de desigualdad que existe en Estados Unidos no es inevitable, no es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es una cuestión de políticas y estrategias. Aquellos hombres tan poderosos parecían estar diciendo que podrían hacer algo para remediar las desigualdades.
Joseph E. Stiglitz, La gran Brecha
En la última instancia, el autor propugna
generar miedo en la plutocracia norteamericana mediante la evocación de la guillotina y de María Antonieta.
la eliminación absoluta de la gran brecha social que hoy divide a los norteamericanos.
que la plutocracia tome la decisión de remediar la extrema desigualdad social en los Estados Unidos.
que el 0,1 % de plutócratas reconozca su responsabilidad de la gran brecha social en los Estados Unidos.
que la población norteamericana en general goce de los mismos privilegios de la plutocracia.
Eliminación de oraciones
A
B
C
D
E
Eliminación de oraciones
A
B
C
D
E
Series verbales
Aversión, odio, animadversión,
repugnancia
desdén
insania
negligencia
tozudez
Series verbales
Ecuánime, sereno; ingente, pequeño; estocástico, azaroso;
ingenuo, bribón
ilustre, renombrado
garboso, valiente
crucial, decisivo
melifluo, dulce
Ecuménico, universal, general,
mundial
ideal
gravitante
sempiterno
sensacional
197
190
177
179
196
-38
46
-46
-36
-48
114
120
100
119
110
A
B
C
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E
228
412
346
264
196
9
11
10
8
12
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C
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156
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144
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14
16
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15
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4
2
8
6
1
24
12
36
48
64
16
6
12
4
8
30º
37º
32º
33º
35º
Un texto de Plan Lector tiene entre 510 y 700 páginas; su última página es un múltiplo de 11 y en la numeración de sus páginas se ha usado un número de dígitos que es múltiplo de 10. ¿Cuántas páginas tiene el texto?
616
583
572
682
594
A
B
C
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C
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E
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C
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E
Se ha cosechado x15−x11 manzanas que se reparten entre x2−x+1 niños. Si sobran 8 manzanas, ¿cuántas niños hay?
91
90
85
92
94
A
B
C
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E
A
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C
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E
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D
E
FVVVF
VFVFV
VFFVV
FVFFV
VVFVV
A
B
C
D
E
¿En qué opción se presenta sustantivos con alomorfos del morfema de número plural?
Gabriel entregó libros a sus amigos.
Encontré errores en seis paneles.
Señores, escuchen estas canciones.
Compraré dos docenas de fólderes.
Leeré poemas en obras de Vallejo.
Marque la alternativa en la que hay más morfemas gramaticales.
Hablaste bien en la sesión.
Compré estos tres pinceles.
Su tía bordó esos manteles.
Colocó pocos paneles solares.
Amigas, este reloj es nuevo.
Selecciones la opción en la que hay palabras compuesta y derivada respectivamente.
El campesino colocó un gorro al espantapájaros.
Encontré estos poemarios en aquel portafolios.
La lavandera utilizó este nuevo sacamanchas.
El último hijo del relojero trajo un sacacorchos.
Construyen un rompeolas en la playa barranquina.
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Indique la alternativa correcta que corresponda a la cordillera oriental de los Andes centrales que se desplaza de manera longitudinal al este de la cordillera occidental.
Se ubica dentro de las regiones de Lima y Áncash.
Presenta formaciones de valles transversales.
Se ubica la meseta de Parinacochas en Ayacucho.
El nevado más importantes de esta cordillera el Allin Cápac
Presenta valles formados por los ríos Apurímac, Mantaro y Vilcanota.
A
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E
Si en el mercado, el precio de los bienes aumenta en una menor proporción que su cantidad demandada, entonces dichos bienes presentan demanda
inelástica
elástica
rígida
cruzada
unitaria
la fe.
la ciencia.
la razón.
los dogmas.
los universales.
A
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C
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E
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B
C
D
E
Marque la opción que contenga una proposición molecular.
Pedro de profesión astrónomo estudió en la universidad.
El frío septentrional se impone en estos meses del año.
Esa factoría de propiedad alemana es un bien inmueble.
El oso panda es un mamífero del orden de los carnívoros.
La fe y la razón son los dos caminos para arribar a Dios.
significativo.
agresivo.
asertivo.
pasivo-agresivo
pasivo
A
B
C
D
E
pasivo-agresivo.
empático
asertivo
pasivo
agresivo
cariño.
encaprichamiento.
vacío
romántico.
consumado.
vacío.
romántico.
fatuo.
sociable.
consumado
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C
D
E
El porcentaje en peso del oxígeno en el NaOH y el número de átomos de hidrógeno que hay en 20 g de este compuesto respectivamente es
Datos: Na = 23 H= 1 O
16 y 3,01 x 1023
40 y 3,01 x 1023
50 y 6,02 x 1023
60 y 1,20 x 1024
20 y 6,02 x 1023
En el siguiente enunciado indique si las propiedades mencionadas son físicas (F) o químicas (Q):
“el agua es un líquido incoloro, que disuelve a la sal común, reacciona violentamente con el sodio y se descompone por acción de la corriente eléctrica.”
FQFQ
FFQQ
FFFQ
FFQF
FQQQ
A
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