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WorksheetsAFIANZAMIENTO - FINAL
Total questions: 37
Worksheet time: 2hrs 13mins
Desde los tiempos más remotos de la cultura griega, la educación de los jóvenes era la gran preocupación de la clase noble y de los filósofos. Dicha educación aristocrática ejercitaba a los jóvenes para adquirir cualidades tales como fuerza física, valentía, resistencia, sagacidad, sentido del deber y del honor. La existencia de una educación destinada a promover tales valores se explica porque la clase noble griega
dedicaba bastante tiempo a las actividades de la guerra
estaba interesada en impulsar el cultivo intensivo de sus tierras
tenía que garantizar la paz entre las poblaciones vecinas
dependía para su defensa de la fortaleza de las clases populares
Considere el siguiente resumen del texto.
“Según muchas personas, influidas por los negocios prácticos y la ciencia, la filosofía es una ocupación inútil: no tiene ningún valor y no hay porque estudiarla. Sin embargo, a pesar de que la filosofía no tenga un valor material, la filosofía tiene de hecho un valor espiritual”.
¿Cuál de los enunciados completa la manera más satisfactoria del resumen del texto?
Además, la filosofía debe estudiarse porque promueve la
consideración de distintos puntos de vista o posibilidades y, así, evita el dogmatismo y la adopción no razonada de prejuicios.
Además, cuando empezamos a filosofar generamos preguntas que no tienen respuesta, y por esto debe estudiarse en conjunto con la ciencia.
Por tanto, al igual que la ciencia, la filosofía debe estudiarse porque promueve la consideración de distintos puntos de vista y, así, evita tanto dogmatismo como la duda.
Por tanto, la filosofía no es útil para en hombre práctico, quien piensa que solo hay valores materiales y cree ciegamente en sus prejuicios
Los antiguos griegos se impresionaban con el devenir cósmico; sin embargo, Parménides de Elea, elimina la realidad de cambio y demuestra que la razón es capaz de aprehender la verdad y el ser de las cosas. “pensar y ser son una sola cosa”. Según lo anterior, Parménides
niega el movimiento anteponiendo la razón.
elimina el devenir cósmico planteando la mutabilidad del ser.
deja sin piso el desarrollo de la física moderna
afirma la multiplicidad del ser y su inmutabilidad
Todo cambia, “nadie se baña dos veces en el mismo rio”, pero todas las cosas acontecen según el logos, el logos que es eterno, no lo entienden los hombres. Del texto de Heráclito se deduce
más allá del cambio hay un logos que es el ser de todo.
el cambio es lo que constituye la estructura última de la totalidad del mundo.
todas las cosas cambian recíprocamente con el fuego.
Todo cambia, nada permanece.
Será bueno considerar cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan dudar de que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente “el hombre práctico”. El hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y a un en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre, el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que puede ser; rechazada el dogmatismo, algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar…
Tomado y adaptado de: Russell, Bertrand (1991).
Los problemas de la filosofía. Rad. De Joaquín Xirau. Barcelona, Labor.
De los siguientes fragmentos, el que mejor describe la tesis principal del texto es:
“Muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan a dudar que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil".
“Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable”.
“Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a Problemas a los cuales solo podemos dar respuestas muy incompletas”.
“El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo”.
Será bueno considerar cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan dudar de que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente “el hombre práctico”. El hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y a un en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre, el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que puede ser; rechazada el dogmatismo, algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar…
Tomado y adaptado de: Russell, Bertrand (1991).
Los problemas de la filosofía. Rad. De Joaquín Xirau. Barcelona, Labor.
A partir del texto, ¿en cuál de los siguientes enunciados se caracteriza mejor la opinión del autor Sobre la filosofía?
La filosofía es un ejercicio de reflexión frívola acerca de materias espirituales cuyo conocimiento es importante.
La filosofía es una ciencia exacta que trata acerca de
objetos familiares, desde un punto de vista no familiar.
La filosofía es un ejercicio de reflexión que implica
cuestionar una serie de creencias habituales acerca de objetos familiares.
La filosofía es una habilidad práctica que nos permite liberarnos del dogmatismo a través de la duda liberadora.
Será bueno considerar cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan dudar de que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente “el hombre práctico”. El hombre “práctico”, en el uso corriente de la palabra, es el que solo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y a un en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y solo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre, el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el contrario (…), que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que puede ser; rechazada el dogmatismo, algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar…
Tomado y adaptado de: Russell, Bertrand (1991).
Los problemas de la filosofía. Rad. De Joaquín Xirau. Barcelona, Labor.
De acuerdo con el último párrafo, se puede inferir que, según el autor, el valor de la filosofía.
no radica en que nos permite conocer posibilidades no familiares.
no radica en que da una solución segura a los problemas
que discute.
radica en que nos libera de la tiranía de la duda y del
dogmatismo.
radica en que aumenta nuestro conocimiento de los objetos que estudia la ciencia.
EL FIN DE LA SOLEDAD
¿Qué quiere el yo contemporáneo? Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.
Nuestro más grande miedo no es la asfixia de la masa sino el aislamiento de la manada. La urbanización dio lugar a la suburbanización y con ésta vino la amenaza universal de la soledad. La familia se hizo cada vez más pequeña o se disgregó, las mamás dejaron el hogar para irse a trabajar. De la chimenea electrónica pasamos al televisor en cada cuarto. Incluso en la niñez, y por supuesto en la adolescencia, todos estábamos atrapados en nuestro propio nido. Los altos índices de criminalidad y, peor aún, las crecientes tasas de pánico moral, desterraron a los niños de las calles. La costumbre de salir por el barrio con tus amigos, habitual en el pasado, se había vuelto algo impensable. Estábamos perdidos en el espacio.
En medio de esas circunstancias, internet llegó como una bendición sin paralelo. No podemos negarlo. Internet ha permitido que gente aislada se comunique entre sí y que personas marginadas se encuentren entre ellas. El padre ocupado puede estar en contacto con sus amigos lejanos. Pero como el tamaño de Internet ha crecido, se ha vuelto inabarcable en muy poco tiempo. Hace diez años escribíamos correos en computadores de escritorio y los transmitíamos a través de una conexión telefónica. Ahora enviamos mensajes de texto desde nuestros celulares, montamos fotos en Facebook y somos seguidores de completos extraños en Twitter. Un constante flujo de contacto mediado, virtual, imaginario o simulado nos mantiene conectados al enjambre electrónico: aunque el contacto, o por lo menos el contacto persona a persona, resulta cada vez menos importante. Parece que la meta ahora es simplemente ser conocido, convertirse en una especie de celebridad en miniatura.
¿Cuántos amigos tengo en Facebook? ¿Cuántas personas leen mi blog? ¿Cuántas entradas aparecen en Google con mi nombre? La visibilidad asegura nuestra autoestima y se vuelve un sustituto del contacto real; no hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo.
Tomado de: Deresiewicz, William (2009). "El fin de la soledad", The Chronicle of Higher Education. Versión electrónica extraída de Elmalpensante.com. Traducción Wilson Orozco.
En el penúltimo párrafo, la expresión "celebridad en miniatura" se acerca en significado a
"persona que es popular en las redes sociales virtuales, no en las reales".
"réplica realizada en pequeña escala de una celebridad de los medios reales".
"persona que aparece en un reality o en un show de televisión, como el de Oprah".
"personaje que solo es famosa en su barrio o municipio, pero no fuera de él".
EL FIN DE LA SOLEDAD
¿Qué quiere el yo contemporáneo? Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.
Nuestro más grande miedo no es la asfixia de la masa sino el aislamiento de la manada. La urbanización dio lugar a la suburbanización y con ésta vino la amenaza universal de la soledad. La familia se hizo cada vez más pequeña o se disgregó, las mamás dejaron el hogar para irse a trabajar. De la chimenea electrónica pasamos al televisor en cada cuarto. Incluso en la niñez, y por supuesto en la adolescencia, todos estábamos atrapados en nuestro propio nido. Los altos índices de criminalidad y, peor aún, las crecientes tasas de pánico moral, desterraron a los niños de las calles. La costumbre de salir por el barrio con tus amigos, habitual en el pasado, se había vuelto algo impensable. Estábamos perdidos en el espacio.
En medio de esas circunstancias, internet llegó como una bendición sin paralelo. No podemos negarlo. Internet ha permitido que gente aislada se comunique entre sí y que personas marginadas se encuentren entre ellas. El padre ocupado puede estar en contacto con sus amigos lejanos. Pero como el tamaño de Internet ha crecido, se ha vuelto inabarcable en muy poco tiempo. Hace diez años escribíamos correos en computadores de escritorio y los transmitíamos a través de una conexión telefónica. Ahora enviamos mensajes de texto desde nuestros celulares, montamos fotos en Facebook y somos seguidores de completos extraños en Twitter. Un constante flujo de contacto mediado, virtual, imaginario o simulado nos mantiene conectados al enjambre electrónico: aunque el contacto, o por lo menos el contacto persona a persona, resulta cada vez menos importante. Parece que la meta ahora es simplemente ser conocido, convertirse en una especie de celebridad en miniatura.
¿Cuántos amigos tengo en Facebook? ¿Cuántas personas leen mi blog? ¿Cuántas entradas aparecen en Google con mi nombre? La visibilidad asegura nuestra autoestima y se vuelve un sustituto del contacto real; no hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo.
Tomado de: Deresiewicz, William (2009). "El fin de la soledad", The Chronicle of Higher Education. Versión electrónica extraída de Elmalpensante.com. Traducción Wilson Orozco.
De acuerdo con el autor, ¿qué "desterró" a los niños de las calles?
las madres que salieron a trabajar y el televisor en la habitación.
los altos índices de criminalidad y de pánico moral.
la urbanización y la suburbanización de las ciudades.
las redes sociales de internet como Facebook y Twitter.
EL FIN DE LA SOLEDAD
¿Qué quiere el yo contemporáneo? Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.
Nuestro más grande miedo no es la asfixia de la masa sino el aislamiento de la manada. La urbanización dio lugar a la suburbanización y con ésta vino la amenaza universal de la soledad. La familia se hizo cada vez más pequeña o se disgregó, las mamás dejaron el hogar para irse a trabajar. De la chimenea electrónica pasamos al televisor en cada cuarto. Incluso en la niñez, y por supuesto en la adolescencia, todos estábamos atrapados en nuestro propio nido. Los altos índices de criminalidad y, peor aún, las crecientes tasas de pánico moral, desterraron a los niños de las calles. La costumbre de salir por el barrio con tus amigos, habitual en el pasado, se había vuelto algo impensable. Estábamos perdidos en el espacio.
En medio de esas circunstancias, internet llegó como una bendición sin paralelo. No podemos negarlo. Internet ha permitido que gente aislada se comunique entre sí y que personas marginadas se encuentren entre ellas. El padre ocupado puede estar en contacto con sus amigos lejanos. Pero como el tamaño de Internet ha crecido, se ha vuelto inabarcable en muy poco tiempo. Hace diez años escribíamos correos en computadores de escritorio y los transmitíamos a través de una conexión telefónica. Ahora enviamos mensajes de texto desde nuestros celulares, montamos fotos en Facebook y somos seguidores de completos extraños en Twitter. Un constante flujo de contacto mediado, virtual, imaginario o simulado nos mantiene conectados al enjambre electrónico: aunque el contacto, o por lo menos el contacto persona a persona, resulta cada vez menos importante. Parece que la meta ahora es simplemente ser conocido, convertirse en una especie de celebridad en miniatura.
¿Cuántos amigos tengo en Facebook? ¿Cuántas personas leen mi blog? ¿Cuántas entradas aparecen en Google con mi nombre? La visibilidad asegura nuestra autoestima y se vuelve un sustituto del contacto real; no hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo.
Tomado de: Deresiewicz, William (2009). "El fin de la soledad", The Chronicle of Higher Education. Versión electrónica extraída de Elmalpensante.com. Traducción Wilson Orozco.
En el último párrafo, el autor plantea que el ser humano contemporáneo
no puede sentirse solo al estar conectado a las redes sociales.
siempre ha deseado ser una persona pública que aparece en reality shows.
tiene, un gran número de amigos y seguidores en Facebook y Twitter.
considera que las relaciones sociales reales son tan importantes como las virtual
EL FIN DE LA SOLEDAD
¿Qué quiere el yo contemporáneo? Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.
Nuestro más grande miedo no es la asfixia de la masa sino el aislamiento de la manada. La urbanización dio lugar a la suburbanización y con ésta vino la amenaza universal de la soledad. La familia se hizo cada vez más pequeña o se disgregó, las mamás dejaron el hogar para irse a trabajar. De la chimenea electrónica pasamos al televisor en cada cuarto. Incluso en la niñez, y por supuesto en la adolescencia, todos estábamos atrapados en nuestro propio nido. Los altos índices de criminalidad y, peor aún, las crecientes tasas de pánico moral, desterraron a los niños de las calles. La costumbre de salir por el barrio con tus amigos, habitual en el pasado, se había vuelto algo impensable. Estábamos perdidos en el espacio.
En medio de esas circunstancias, internet llegó como una bendición sin paralelo. No podemos negarlo. Internet ha permitido que gente aislada se comunique entre sí y que personas marginadas se encuentren entre ellas. El padre ocupado puede estar en contacto con sus amigos lejanos. Pero como el tamaño de Internet ha crecido, se ha vuelto inabarcable en muy poco tiempo. Hace diez años escribíamos correos en computadores de escritorio y los transmitíamos a través de una conexión telefónica. Ahora enviamos mensajes de texto desde nuestros celulares, montamos fotos en Facebook y somos seguidores de completos extraños en Twitter. Un constante flujo de contacto mediado, virtual, imaginario o simulado nos mantiene conectados al enjambre electrónico: aunque el contacto, o por lo menos el contacto persona a persona, resulta cada vez menos importante. Parece que la meta ahora es simplemente ser conocido, convertirse en una especie de celebridad en miniatura.
¿Cuántos amigos tengo en Facebook? ¿Cuántas personas leen mi blog? ¿Cuántas entradas aparecen en Google con mi nombre? La visibilidad asegura nuestra autoestima y se vuelve un sustituto del contacto real; no hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo.
Tomado de: Deresiewicz, William (2009). "El fin de la soledad", The Chronicle of Higher Education. Versión electrónica extraída de Elmalpensante.com. Traducción Wilson Orozco.
Cuál de los siguientes enunciados representa la conclusión del texto?
la ciudad, en la época moderna, se ha convertido en un laberinto amenazante.
internet ha permitido que personas aisladas puedan establecer contacto con otros.
debido al desarrollo y difusión de las redes sociales, es más difícil estar solo.
la soledad persiste a pesar del auge y popularidad de las redes sociales virtuales.
EL FIN DE LA SOLEDAD
¿Qué quiere el yo contemporáneo? Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.
Nuestro más grande miedo no es la asfixia de la masa sino el aislamiento de la manada. La urbanización dio lugar a la suburbanización y con ésta vino la amenaza universal de la soledad. La familia se hizo cada vez más pequeña o se disgregó, las mamás dejaron el hogar para irse a trabajar. De la chimenea electrónica pasamos al televisor en cada cuarto. Incluso en la niñez, y por supuesto en la adolescencia, todos estábamos atrapados en nuestro propio nido. Los altos índices de criminalidad y, peor aún, las crecientes tasas de pánico moral, desterraron a los niños de las calles. La costumbre de salir por el barrio con tus amigos, habitual en el pasado, se había vuelto algo impensable. Estábamos perdidos en el espacio.
En medio de esas circunstancias, internet llegó como una bendición sin paralelo. No podemos negarlo. Internet ha permitido que gente aislada se comunique entre sí y que personas marginadas se encuentren entre ellas. El padre ocupado puede estar en contacto con sus amigos lejanos. Pero como el tamaño de Internet ha crecido, se ha vuelto inabarcable en muy poco tiempo. Hace diez años escribíamos correos en computadores de escritorio y los transmitíamos a través de una conexión telefónica. Ahora enviamos mensajes de texto desde nuestros celulares, montamos fotos en Facebook y somos seguidores de completos extraños en Twitter. Un constante flujo de contacto mediado, virtual, imaginario o simulado nos mantiene conectados al enjambre electrónico: aunque el contacto, o por lo menos el contacto persona a persona, resulta cada vez menos importante. Parece que la meta ahora es simplemente ser conocido, convertirse en una especie de celebridad en miniatura.
¿Cuántos amigos tengo en Facebook? ¿Cuántas personas leen mi blog? ¿Cuántas entradas aparecen en Google con mi nombre? La visibilidad asegura nuestra autoestima y se vuelve un sustituto del contacto real; no hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo.
Tomado de: Deresiewicz, William (2009). "El fin de la soledad", The Chronicle of Higher Education. Versión electrónica extraída de Elmalpensante.com. Traducción Wilson Orozco.
¿Cuál de los siguientes enunciados describe mejor la tesis principal del texto?
al hombre contemporáneo se le dificulta cada vez más estar solo, debido al auge de las redes sociales en internet y al deseo de visibilidad.
dado que las ciudades han crecido y las madres han tenido que salir a trabajar, la familia contemporánea es cada vez más pequeña y disgregada.
la soledad nos da autoestima, permite descubrirnos y escapar de la asfixia que provoca la creciente masa humana.
el hombre contemporáneo da tanta importancia al contacto persona a persona como al contacto virtual en las redes sociales.
EL FIN DE LA SOLEDAD
¿Qué quiere el yo contemporáneo? Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.
Nuestro más grande miedo no es la asfixia de la masa sino el aislamiento de la manada. La urbanización dio lugar a la suburbanización y con ésta vino la amenaza universal de la soledad. La familia se hizo cada vez más pequeña o se disgregó, las mamás dejaron el hogar para irse a trabajar. De la chimenea electrónica pasamos al televisor en cada cuarto. Incluso en la niñez, y por supuesto en la adolescencia, todos estábamos atrapados en nuestro propio nido. Los altos índices de criminalidad y, peor aún, las crecientes tasas de pánico moral, desterraron a los niños de las calles. La costumbre de salir por el barrio con tus amigos, habitual en el pasado, se había vuelto algo impensable. Estábamos perdidos en el espacio.
En medio de esas circunstancias, internet llegó como una bendición sin paralelo. No podemos negarlo. Internet ha permitido que gente aislada se comunique entre sí y que personas marginadas se encuentren entre ellas. El padre ocupado puede estar en contacto con sus amigos lejanos. Pero como el tamaño de Internet ha crecido, se ha vuelto inabarcable en muy poco tiempo. Hace diez años escribíamos correos en computadores de escritorio y los transmitíamos a través de una conexión telefónica. Ahora enviamos mensajes de texto desde nuestros celulares, montamos fotos en Facebook y somos seguidores de completos extraños en Twitter. Un constante flujo de contacto mediado, virtual, imaginario o simulado nos mantiene conectados al enjambre electrónico: aunque el contacto, o por lo menos el contacto persona a persona, resulta cada vez menos importante. Parece que la meta ahora es simplemente ser conocido, convertirse en una especie de celebridad en miniatura.
¿Cuántos amigos tengo en Facebook? ¿Cuántas personas leen mi blog? ¿Cuántas entradas aparecen en Google con mi nombre? La visibilidad asegura nuestra autoestima y se vuelve un sustituto del contacto real; no hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo.
Tomado de: Deresiewicz, William (2009). "El fin de la soledad", The Chronicle of Higher Education. Versión electrónica extraída de Elmalpensante.com. Traducción Wilson Orozco.
Considere los siguientes enunciados del texto anterior:
1. "Un constante flujo de contacto virtual nos mantiene conectados al enjambre electrónico".
2. "No hace mucho era fácil sentirse solo, ahora es imposible estarlo".
¿Cuál de las siguientes opciones describe mejor la relación entre los enunciados 1 y 2?
El enunciado 1 es la tesis del autor, el enunciado 2, la antítesis.
El enunciado 1 es una razón del autor a favor del enunciado 2.
El enunciado 2 es una razón en contra del enunciado 1.
El enunciado 2 es la tesis del autor, el enunciado 1 es la antítesis.
La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia, sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡ Ten valor de servirte de tu propia razón! ¡He aquí el lema de la razón! Pocos son, sin embargo, los que con su propio esfuerzo de espíritu han logrado superar esa incapacidad y proseguir con paso firme. El anterior texto de Kant, “¿Qué es la ilustración?”. Es una llamado a emancipar la conciencia del hombre porque
la libertad del individuo se da con la razón propia.
dependemos para actuar de los ilustrados.
la razón humana tiene sus límites.
somos libres en la medida en que pensamos.
El sujeto conoce la realidad a través de tres realidades: La sensibilidad, el entendimiento y la razón. Las dos primeras trabajan con datos concretos de la experiencia; la razón se refiere a objetos no empíricos. Dios, alma y mundo como totalidad. Conocemos el fenómeno y el noúmeno; pero el ser en sí permanece totalmente desconocido. A través de la moral autónoma, se logra la libertad, siguiendo el imperativo categórico: “obra de tal manera que tu acción sea tenida como ley universal”. Esa es la ética del deber por el deber.
Kant cambio la relación del objeto- sujeto, a sujeto objeto. Según él, el sujeto conoce a través de tres facultades
razón- entendimiento- experiencia.
sensibilidad- entendimiento-razón
sensibilidad – entendimiento- experiencia.
experiencia- razón- pensar.
La expresión en Kant “obra de tal manera que tu acción sea tenida como ley universal”, supone que el hombre
debe actuar por inclinaciones pasionales y afectivas.
es un ser racional que debe buscar su actuar en Dios.
es un ser racional con un componente racional.
es un ser autónomo y racional en sus acciones.
Para la Ilustración, el papel del hombre podría describirse como un "Antropocentrismo Ilustrado", es decir, la acción racional del individuo afecta necesariamente su entorno, y las relaciones con otros hombres determinan el alcance y valor de dicha intervención. Una concepción religiosa en donde los hombres actúan bajo la influencia de Dios se opone al "Antropocentrismo Ilustrado" al
negar la autonomía humana para actuar en la naturaleza de acuerdo con el uso de su razón
afirmar que los hombres pueden actuar con independencia de los mandatos divinos
afirmar que los seres humanos pueden modificar el ambiente mediante el uso de la razón
defender una independencia de las acciones humanas respecto de la voluntad divina
. "Ni en el mundo, ni en general, fuera de él es posible pensar nada que pueda ser considerado bueno sin restricción excepto una buena voluntad. El entendimiento, el ingenio, la facultad de discernir, o como quieran llamarse los talentos del Espíritu; o el valor, la decisión, la constancia en los propósitos como cualidades del temperamento son, sin duda, buenos y deseables en muchos sentidos, aunque también pueden llegar a ser extraordinariamente malos y dañinos si la voluntad que debe hacer uso de estos dones de la naturaleza y cuya constitución se llama propiamente carácter, no es buena." KANT, Immanuel. Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Con esto muestra Kant que
la voluntad es buena cuando produce resultados acordes con los talentos y con los deseos humanos
la voluntad buena es fundamental para que las acciones humanas sean consideradas buenas
tanto las acciones, como las facultades en general, se pueden perder en la búsqueda de la felicidad
la voluntad es anterior a cualquier objeto de deseo y por lo tanto, a la que se tiende como fin universal
Cuando Calvin le dice a Susi “La gente antisistema como tú es quien arruina la economía”
cuestiona la teoría del equilibrio entre la oferta y la demanda.
usa como estrategia publicitaria la exposición de su ideología.
supone que solo opera un sistema financiero en el mundo.
asume que Susi está en contra de la economía de mercado
Los desposeídos* es una novela de ciencia ficción que se desarrolla en un lugar llamado Urras, un planeta que se asemeja a la Tierra en tiempos de la Guerra Fría, y en un satélite llamado Anarres una comuna anarquista, con recursos limitados que desconoce el concepto de propiedad privada.
Ustedes los urrasti tienen suficiente para todos. Aire suficiente, lluvia suficiente, pastos, océanos, alimentos, música, edificios, fábricas, máquinas, libros, ropas, historia. Ustedes son ricos, nosotros pobres. Ustedes tienen, nosotros no tenemos. Todo es hermoso aquí. Menos las caras.
En Anarres nada es hermoso, nada excepto las caras. Las otras caras, ios hombres y las mujeres. Nosotros no tenemos nada más. Aquí uno ve las joyas, allí uno ve los ojos. Y en los ojos ve el esplendor, el esplendor del espíritu humano.
Porque nuestros hombres y mujeres son libres. Y ustedes les poseedores son poseídos. Viven todos en una cárcel. Eso veo en los ojos de ustedes...
Tomado de: Le Guin, U. (1999). Los desposeidos
Barcelona: Minotauro.
El narrador defiende la idea de que
la riqueza del mundo esté en la naturaleza.
los millonarios son pésimos seres humanos.
hay mayor libertad y felicidad en la austeridad.
para que exista la belleza es necesario ser pobre.
Johnny conocía a un tipo. A secas. Johnny era así, uno le decía: me encantada multiplicar mis ahorros por mil. Y él: conozco a un tipo. Me encantaría viajar a Cuba, comprar unos habanos y volver. ¿Para qué? Para venderlos. Conozco a un tipo.
Me encantaría hacerme un tatuaje. ¿Dónde? En la nuca. Conozco a un tipo.
Me encantaría quedarme acá para siempre. Y ahí Johnny ya no conocía a nadie. Decía: este es un país muy duro. Pero él vivía como un magnate, cambiaba de carro cada seis meses y seguía pagando el mismo leasing; cobraba un subsidio de desempleo que nadie le controlaba y era con eso que pagaba los moteles donde tirábamos, o las langostas que nos comíamos en Key West, o los VIP passes de los bares de salsa a los que le gustaba llevarme en Calle Ocho.
Johnny vivía a expensas de su mujer -mitad gringa, mitad ecuatoriana- y compraba hasta los calzoncillos de marca: aumentaba rigurosamente su pequeño sueño americano como si temiera que, si un día se olvidaba de hacerlo, se desplomara a sus pies como un pajarito famélico.
Tomado de: García Robayo, H. (2015). Hasta que pase unhuracán, Bogotá D.C.: Laguna Libros.
El fragmento lo narra
un observador neutral.
Johnny, el protagonista.
un narrador omnisciente.
alguien que conoce a Johnny.
Johnny conocía a un tipo. A secas. Johnny era así, uno le decía: me encantada multiplicar mis ahorros por mil. Y él: conozco a un tipo. Me encantaría viajar a Cuba, comprar unos habanos y volver. ¿Para qué? Para venderlos. Conozco a un tipo.
Me encantaría hacerme un tatuaje. ¿Dónde? En la nuca. Conozco a un tipo.
Me encantaría quedarme acá para siempre. Y ahí Johnny ya no conocía a nadie. Decía: este es un país muy duro. Pero él vivía como un magnate, cambiaba de carro cada seis meses y seguía pagando el mismo leasing; cobraba un subsidio de desempleo que nadie le controlaba y era con eso que pagaba los moteles donde tirábamos, o las langostas que nos comíamos en Key West, o los VIP passes de los bares de salsa a los que le gustaba llevarme en Calle Ocho.
Johnny vivía a expensas de su mujer -mitad gringa, mitad ecuatoriana- y compraba hasta los calzoncillos de marca: aumentaba rigurosamente su pequeño sueño americano como si temiera que, si un día se olvidaba de hacerlo, se desplomara a sus pies como un pajarito famélico.
Tomado de: García Robayo, H. (2015). Hasta que pase unhuracán, Bogotá D.C.: Laguna Libros.
El adjetivo que mejor describe a Johnny es
vividor.
generoso
trabajador
mezquino
La Justicia es en primer lugar una cualidad posible, pero no necesaria, de un orden social que regula las relaciones mutuas entre los hombres. Sólo secundariamente es una virtud humana, ya que un hombre es justo sólo si su conducta se adecúa a las normas de un orden social supuestamente justo. Pero ¿qué significa decir que un orden social es justo? Significa que este orden social regula la conducta de los nombres de un modo satisfactorio para todos, es decir, que todos los hombres encuentran en él la felicidad. La búsqueda de la Justicia es la eterna búsqueda de la felicidad humana. Es una finalidad que el hombre no puede encontrar por sí mismo y por ello la busca en la sociedad. La Justicia es la felicidad social, garantizada por un orden social. Platón, identificando la Justicia con la felicidad, sostiene que un hombre justo es feliz y un hombre injusto es infeliz. Evidentemente, la afirmación según la cual la Justicia es la felicidad no es una respuesta definitiva, sino una forma de eludir el problema. Pues inmediatamente se plantea la cuestión: '¿Qué es la felicidad?'.
Tomado de: Kelsen, H. (1992). ¿Qué es justicia?
Planeta-De Agostini.
De los siguientes enunciados, ¿cuál se puede inferir de la afirmación "un hombre es justo solo si su conducta se adecúa a las normas de un orden social supuestamente justo"?
Un hombre que se comporta justamente sigue las normas de un orden social.
Todo hombre que se adecué a las normas de un orden social justo es justo.
Hay hombres que se adecúan a un orden social supuestamente justo y sin embargo son injustos.
No hay hombres que se adecúen a un orden social supuestamente justo y sin embargo sean injustos.
La Justicia es en primer lugar una cualidad posible, pero no necesaria, de un orden social que regula las relaciones mutuas entre los hombres. Sólo secundariamente es una virtud humana, ya que un hombre es justo sólo si su conducta se adecúa a las normas de un orden social supuestamente justo. Pero ¿qué significa decir que un orden social es justo? Significa que este orden social regula la conducta de los nombres de un modo satisfactorio para todos, es decir, que todos los hombres encuentran en él la felicidad. La búsqueda de la Justicia es la eterna búsqueda de la felicidad humana. Es una finalidad que el hombre no puede encontrar por sí mismo y por ello la busca en la sociedad. La Justicia es la felicidad social, garantizada por un orden social. Platón, identificando la Justicia con la felicidad, sostiene que un hombre justo es feliz y un hombre injusto es infeliz. Evidentemente, la afirmación según la cual la Justicia es la felicidad no es una respuesta definitiva, sino una forma de eludir el problema. Pues inmediatamente se plantea la cuestión: '¿Qué es la felicidad?'.
Tomado de: Kelsen, H. (1992). ¿Qué es justicia?
Planeta-De Agostini.
Considere el siguiente fragmento: "La Justicia es en primer lugar una cualidad posible, pero no necesaria, de un orden social que regula las relaciones mutuas entre los hombres. Sólo secundariamente es una virtud humana, ya que un hombre es justo sólo si su conducta se adecua a las normas de un orden social supuestamente justo". Las palabras subrayadas indican
una oposición y una salvedad.
una aclaración y una razón.
una aclaración y una oposición.
una oposición y una conclusión.
La sociedad organizada de este modo se corresponde con la división tripartita que PLATÓN hace del alma humana. Como en cada hombre predomina una de las tres partes del alma, esto permite la distribución de los roles sociales de acuerdo con las características de cada individuo. De acuerdo a esto la JUSTICIA aparece como la reguladora de las relaciones entre los individuos en el Estado, al igual que ordena las partes del alma del individuo. Según el texto y la infografía podemos deducir que el concepto de justicia en Platón corresponde a
ser organizado desde el orden político.
hacer cada uno lo suyo
ser prudente social y políticamente
reconocerse como un ser social y político por naturaleza.
según la imagen se presenta las características de los colombianos más felices. Para los estoicos todos los hombres somos racionales y todos estamos sometidos a la misma ley y para los epicúreos toda felicidad se encuentra en el placer. Según las imágenes que se presentan y las definiciones anteriores, el concepto filosófico que mejor resume la imagen seria
autarquía: Liberarse de las necesidades
la felicidad: equivale a los criterios externos del placer
ataraxia: imperturbabilidad del ánimo ante los deseos y pasiones
Apathia: impasibilidad ante los acontecimientos de la felicidad.
La mayéutica de Sócrates se muestra en la infografía como
un arte que enseña la manera de dar a luz a las mujeres parteras
la filosofía de la educación moral de los hombres
las preguntas para someter a un examen detenido la realidad
el arte del ciudadano que debe de dominar la virtud
. En el libro VI de la República, Platón desarrolla más detenidamente en tema del conocimiento, Distingue dos tipos de conocimiento: el sensible y el intelectual. Cada uno de los cuales posee diversos grados. De acuerdo a los grados del conocimiento de platón podemos deducir que
la creencia tiene como objeto el método hipotético.
la inteligencia es fruto de la contemplación directa con las ideas.
el pensamiento para Platón está ubicado en el mundo sensible.
la opinión se divide en dos partes: la creencia y el pensamiento
San Agustín considera que la búsqueda de certezas lleva al hombre a su propio ser donde residen las verdades seguras y necesarias otorgadas por Dios para obtener un conocimiento de toda la realidad. Según este planteamiento, la causa originaria de la verdad es la divinidad por cuanto ilumina las ideas necesarias para determinar la realidad de todo. En este sentido, el camino que propone el autor para lograr el verdadero conocimiento es
que el individuo aporte los conceptos básicos para entender lo que está fuera de él
ir del mundo exterior al mundo interior del espíritu humano y desde allí al Ser Supremo quien esclarecerá la verdad
reconocer que la experiencia sensible aporta un mínimo de conceptos básicos para entender el mundo
renunciar a los datos de la experiencia sensible porque ella nubla la acción del Ser Supremo en el espíritu humano
Santo Tomás de Aquino asume la teoría hilemórfica de Aristóteles que plantea que el hombre está formado por cuerpo y por alma, y su relación es substancial, es decir, ambos son necesarios para constituir la substancia humana. El alma humana creada por Dios es inmortal y está destinada a permanecer unida al cuerpo. Sin embargo, esta unión con la materia no constituye ninguna cárcel. No es una relación accidental sino substancial. Ahora bien, estos dos componentes esenciales del ser vivo no son absolutamente separables para Santo Tomás, ya que este argumenta que
el cuerpo depende del alma para ser
el alma necesita del cuerpo para poder realizar todas las funciones de la actividad intelectiva
alma y cuerpo son creados por la omnipotencia de Dios y su función es constituir la esencia humana
el cuerpo posee al alma y no le permite gozar de su libertad para realizar los designios de Dios en la tierra
LA HISTORIA DE LA ASPIRINA
La historia de la aspirina data de la antigua civilización griega: Hipócrates descubrió un brebaje a base de cortezas de raíz de sauce (Salix, Alba) el cual resultaba efectivo para disminuir la fiebre y el dolor, sin embargo, el ingrediente activo, ácido salicílico, solamente fue extraído desde ese material vegetal, en 1865 por el químico alemán Jakob Lowing.
Actualmente, el ácido salicílico es manufacturado empleando la síntesis de Kolbe- Schmidt, mediante reacción del fenol con dióxido de carbono en condiciones básicas. Sin embargo, el ácido salicílico presenta efectos colaterales negativos tales como la irritación de boca,
estómago y los intestinos del paciente.
Una solución a ese inconveniente se halló en la síntesis de ciertas sustancias químicas análogas. Una buena alternativa fue desarrollada por Felix Hoffman de la Farben Dreser patentó, como aspirina, el ácido acetilsalicílico, producido por reacción de ácido salicílico
con anhídrido acético.
Hoy en día es uno de los medicamentos más utilizados y recomendados en el mundo para el tratamiento de diversas enfermedades.
Adaptado de: http//read.es/ historia-de-la-aspirina /002563188
¿Cuál de las siguientes afirmaciones no tiene correspondencia con las ideas expuestas en el texto?
Los nativos usaban antiguamente el sauce blanco para los dolores de cabeza y fiebre.
Los científicos encontraron que la síntesis de ciertas sustancias análogas fue una alternativa para los efectos colaterales
La universidad de Estocolmo demostró que el ácido salicílico no esta relacionado de forma directa con los efectos colaterales en la irritación del tracto digestivo
El químico alemán Jakobo Lowing fue quién extrajo el ingrediente activo y ácido salicílico.
La luz es como el agua
Gabriel García Márquez
(Fragmento)
Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. Pero Totó y Joel, que habían sido los últimos en los dos años anteriores, se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. Esa misma tarde, sin que hubieran vuelto a pedirlos, encontraron en el
dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De modo que el miércoles siguiente, mientras los padres veían El último tango en París, llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas, bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas, y
rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad.
El miércoles siguiente, mientras los padres veían La Batalla de Argel, la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles.
Salía por los balcones, se derramaba a raudales por la fachada, y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama.
Llamados de urgencia, los bomberos forzaron la puerta del quinto piso, y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles, entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila
que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. Los utensilios domésticos, en la plenitud de su poesía, volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina. Los instrumentos de la banda de guerra, que los niños usaban para bailar, flotaban al garete entre los peces de
colores liberados de la pecera de mamá, que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos, los preservativos de papá, los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá, y el televisor de la alcoba principal flotaba de costado, todavía encendido en el último episodio de la
película de media noche prohibida para niños.
De acuerdo con la información del texto NO es cierto afirmar que:
Totó y Joel ganaron sus equipos de buzos gracias al esfuerzo que hicieron para mejorar es sus estudios
El apartamento se inundó porque los padres estaban disfrutando de una película
Totó y Joel habían pedido con anticipación los equipos de buzos
Totó y Joel hacían travesuras los días miércoles en ausencia de sus padres.
LA SOLEDAD DE AMERICA LATINA
[…]América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus
designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y
Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos
admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa.
Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron
las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos
grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
[Fragmento: Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982] Gabriel García Márquez
La expresión del texto anterior que mejor representa la
siguiente imagen sería:
“América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin
albedrío”
“la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia
son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin
cuento”
“como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños
del mundo”
“Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad”.
LA SOLEDAD DE AMERICA LATINA
[…]América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y
Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos
admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en
condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de
injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa.
Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron
las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos
grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
[Fragmento: Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982] Gabriel García Márquez
En el texto anterior, la actitud del hablante se puede clasificar como:
Una amenaza en contra de los dirigentes y pensadores europeos
Una crítica sobre el abandono que ha perpetuado en América Latina
Una protesta en contra de las injusticias a las que ha sido sometida América Latina.
Un discurso de aceptación del premio nobel de literatura.
LA CONTROVERSIA DEL ABORTO
Lo apropiado es permitir a cada persona actuar según su conciencia.
Se va a discutir en el Congreso un proyecto de reforma constitucional para anular la decisión de la Corte de despenalizar el aborto en tres casos muy precisos. De este modo, otra vez las mujeres violadas, o que abortan porque el embarazo les impide recibir un tratamiento que puede salvar su vida, o que están convencidas de que continuar el embarazo cuando el feto tiene una deformación grave convertirá su vida y la del hijo en una tragedia sin salida, podrán pasar años en la cárcel.
Lo que en la práctica quedará prohibido son los abortos legales, que, pese a esa decisión, son una proporción pequeña de los que se hacen en Colombia: es improbable que más de uno de cada 100 abortos tenga autorización. El efecto de la sentencia ha sido que, en la vida real, los abortos efectuados por profesionales serios y en buenas condiciones de higiene, o con procedimientos sencillos, se han hecho más frecuentes, al alcance de grupos sociales menos
privilegiados, mientras se reducen los clandestinos y peligrosos. Por esto, mientras que hace 10 años el aborto era la principal causa de mortalidad materna hoy es la tercera o cuarta: la legalización parcial del aborto no ha hecho que haya más abortos, sino menos mujeres
muertas.
Del mismo modo, la penalización en los casos extremos que hoy no se castigan no hará que haya menos abortos, pero morirán más mujeres. Por supuesto, esto se hace a nombre del derecho a la vida, en un país en el que no va a la cárcel ni siquiera uno de cada diez homicidas,
y lo defienden ante todo los mismos hombres que se oponen a lo que sí podría reducir los abortos: la educación sexual más amplia y temprana y la mayor disponibilidad de anticonceptivos.
Los argumentos teológicos y metafísicos son complejos, raras veces coherentes y nunca habrá consenso sobre ellos. Las mismas doctrinas que objetan la interrupción del embarazo sostienen que la pena de muerte es lícita en ciertos casos. En Colombia, los argumentos de
quienes tenían la arrogancia de creer que sabían cuál era la voluntad de Dios llegaron en otros tiempos a extremos ridículos: hace 70 años los obispos colombianos sabían que la entrada de las mujeres a la universidad violaba la ley divina, como la violaban, según Monseñor M. A.
Builes, las mujeres que montaban a caballo a horcajadas o se vestían con pantalones. Cuando estas creencias eran las de todos, no había que meter a la cárcel a las mujeres que abortaran:
no lo hacían porque creían que pagarían en el infierno. Pero hoy, aunque el proyecto se defiende con el argumento de que el aborto contradice las creencias de las colombianas, hay que amenazar con sanciones drásticas porque esas creencias no influyen ya tanto en las decisiones de las mujeres.
Como no hay una solución científica o filosófica clara, lo apropiado es permitir a cada persona actuar según su conciencia. Muchas mujeres creen que el feto, mientras no tenga un sistema nervioso básico ni pueda sufrir, no es una persona, y están dispuestas a sufrir la angustia del aborto, que siempre es terrible, cuando lo consideran la única salida frente a otras condenas inaceptables. No hay argumentos irrefutables para prohibírselo, y es abusivo imponerles las creencias de algunos y hacerles pagar por no compartirlas. Muchas creen que
el aborto es un homicidio, y nadie podría obligarlas a practicarlo: tienen todo el derecho a no
hacerlo, ni siquiera si saben que las deformidades del feto son tan graves que producirán una
vida éticamente sin sentido. En un asunto tan angustioso y complejo, lo sensato es respetar la conciencia de las personas, tratar de influir sobre ellas mediante la argumentación y el debate, y respetar el derecho de las mujeres a tomar esta decisión con base en sus
convicciones, y no en las de hombres acostumbrados a verlas como seres inferiores.
Adaptado de El tiempo el 3 de agosto de 2011.
Jorge Orlando Melo
La intención del autor del texto anterior es
Presentar los hechos que se vienen dando en Colombia sobre el aborto.
Cuestionar los argumentos que giran alrededor de la penalización del aborto.
Comparar la postura que existe entre los abortistas y los contra-abortistas.
Motivar a las mujeres a realizar protestas para reclamar sus derechos.
LA CONTROVERSIA DEL ABORTO
Lo apropiado es permitir a cada persona actuar según su conciencia. Se va a discutir en el Congreso un proyecto de reforma constitucional para anular la decisión
de la Corte de despenalizar el aborto en tres casos muy precisos. De este modo, otra vez las mujeres violadas, o que abortan porque el embarazo les impide recibir un tratamiento que puede salvar su vida, o que están convencidas de que continuar el embarazo cuando el feto tiene una deformación grave convertirá su vida y la del hijo en una tragedia sin salida, podrán
pasar años en la cárcel.
Lo que en la práctica quedará prohibido son los abortos legales, que, pese a esa decisión, son una proporción pequeña de los que se hacen en Colombia: es improbable que más de uno de cada 100 abortos tenga autorización. El efecto de la sentencia ha sido que, en la vida real, los abortos efectuados por profesionales serios y en buenas condiciones de higiene, o con
procedimientos sencillos, se han hecho más frecuentes, al alcance de grupos sociales menos privilegiados, mientras se reducen los clandestinos y peligrosos. Por esto, mientras que hace 10 años el aborto era la principal causa de mortalidad materna hoy es la tercera o cuarta: la legalización parcial del aborto no ha hecho que haya más abortos, sino menos mujeres muertas.
Del mismo modo, la penalización en los casos extremos que hoy no se castigan no hará que haya menos abortos, pero morirán más mujeres. Por supuesto, esto se hace a nombre del derecho a la vida, en un país en el que no va a la cárcel ni siquiera uno de cada diez homicidas,
y lo defienden ante todo los mismos hombres que se oponen a lo que sí podría reducir los abortos: la educación sexual más amplia y temprana y la mayor disponibilidad de anticonceptivos.
Los argumentos teológicos y metafísicos son complejos, raras veces coherentes y nunca habrá consenso sobre ellos. Las mismas doctrinas que objetan la interrupción del embarazo sostienen que la pena de muerte es lícita en ciertos casos. En Colombia, los argumentos de
quienes tenían la arrogancia de creer que sabían cuál era la voluntad de Dios llegaron en otros tiempos a extremos ridículos: hace 70 años los obispos colombianos sabían que la entrada de las mujeres a la universidad violaba la ley divina, como la violaban, según Monseñor M. A.
Builes, las mujeres que montaban a caballo a horcajadas o se vestían con pantalones. Cuando estas creencias eran las de todos, no había que meter a la cárcel a las mujeres que abortaran:
no lo hacían porque creían que pagarían en el infierno. Pero hoy, aunque el proyecto se defiende con el argumento de que el aborto contradice las creencias de las colombianas, hay que amenazar con sanciones drásticas porque esas creencias no influyen ya tanto en las decisiones de las mujeres.
Como no hay una solución científica o filosófica clara, lo apropiado es permitir a cada persona actuar según su conciencia. Muchas mujeres creen que el feto, mientras no tenga un sistema nervioso básico ni pueda sufrir, no es una persona, y están dispuestas a sufrir la
angustia del aborto, que siempre es terrible, cuando lo consideran la única salida frente a otras condenas inaceptables. No hay argumentos irrefutables para prohibírselo, y es abusivo imponerles las creencias de algunos y hacerles pagar por no compartirlas. Muchas creen que el aborto es un homicidio, y nadie podría obligarlas a practicarlo: tienen todo el derecho a no
hacerlo, ni siquiera si saben que las deformidades del feto son tan graves que producirán una
vida éticamente sin sentido. En un asunto tan angustioso y complejo, lo sensato es respetar la conciencia de las personas, tratar de influir sobre ellas mediante la argumentación y el debate, y respetar el derecho de las mujeres a tomar esta decisión con base en sus
convicciones, y no en las de hombres acostumbrados a verlas como seres inferiores.
Adaptado de El tiempo el 3 de agosto de 2011. Jorge Orlando Melo
De acuerdo con el punto de vista que se plantea en el texto anterior, se puede afirmar que el autor se muestra en contra de
El libre desarrollo de la conciencia.
La penalización del aborto.
El derecho de las mujeres de elegir sobre su propio cuerpo.
La despenalización del aborto en casos específicos.
LA PÉRDIDA DE LA PRIVACIDAD
El primer efecto de la globalización de la comunicación por Internet ha sido la crisis de la noción de límite. El concepto de límite es tan antiguo como la especie humana, incluso como todas las especies animales. La etología nos enseña que todos los animales reconocen que hay a su alrededor y en torno a sus semejantes una burbuja de respeto, un área territorial dentro de la cual se sienten seguros, y reconocen como adversario al que sobrepasa dicho límite. La antropología cultural nos ha demostrado que esta burbuja varía según las culturas, y que la proximidad, que para unos pueblos es expresión de confianza, para otros es una intrusión y una agresión.
En el caso de los humanos, esta zona de protección se ha extendido del individuo a la comunidad. El límite –de la ciudad, de la región, del reino– siempre se ha considerado una especie de ampliación colectiva de las burbujas de protección individual. Los muros pueden servir para que un régimen despótico mantenga a sus súbditos en la ignorancia de lo que sucede fuera de ellos, pero en general garantizan a los ciudadanos que los posibles intrusos no tengan conocimiento de sus costumbres, de sus riquezas, de sus inventos. La Gran Muralla China no solo defendía de las invasiones a los súbditos del Imperio Celeste, sino que garantizaba, además, el secreto de la producción de seda.
No obstante con Internet se rompen los límites que nos protegían y la privacidad queda expuesta. Esta desaparición de las fronteras ha provocado dos fenómenos opuestos. Por un lado, ya no hay comunidad nacional que pueda impedir a sus ciudadanos que sepan lo que sucede en otros países, y pronto será imposible impedir que el súbdito de cualquier dictadura conozca en tiempo real lo que ocurre en otros lugares; además, en medio de una oleada migratoria imparable, se forman naciones por fuera de las fronteras físicas: es cada vez más fácil para una comunidad musulmana de Roma establecer vínculos con una comunidad musulmana de Berlín.
Por otro lado, el severo control que los Estados ejercían sobre las actividades de los ciudadanos ha pasado a otros centros de poder que están técnicamente preparados (aunque no siempre con medios legales) para saber a quién hemos escrito, qué hemos comprado, qué viajes hemos hecho, cuáles son nuestras curiosidades enciclopédicas y hasta nuestras preferencias sexuales. El gran problema del ciudadano celoso no es defenderse de los hackers sino de las cookies1, y de todas esas otras maravillas tecnológicas que permiten recoger información sobre cada uno de nosotros.
1. Información que se recoge sobre los hábitos de navegación del usuario.
Adaptado de: Eco, U. (2007). La pérdida de la privacidad. A paso de cangrejo. Bogotá: Random House Mondadori.
¿Cuál de los siguientes enunciados sintetiza mejor el contenido del primer párrafo?
Una profunda tradición intelectual ha configurado el concepto de límite como el espacio de defensa que crean los seres a su alrededor.
Internet ha generado cambios en el concepto tradicional de límite, tal como lo define la etología y la antropología.
Por naturaleza los seres vivos exigen el respeto del propio espacio, y esto aplica incluso para las relaciones que se dan en Internet.
Los estudios de la etología y la antropología nos permiten comprender por qué Internet vulnera la intimidad de las personas.
