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SIMULACRO ICFES #2

SIMULACRO ICFES #2

Assessment

Presentation

Education

10th - 12th Grade

Practice Problem

Hard

Created by

Fred Jaimes

Used 42+ times

FREE Resource

3 Slides • 10 Questions

1

SIMULACRO ICFES #2

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2

Multiple Choice

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,


ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Ítaca

verde y humilde. El arte es esa Ítaca

de verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.


Tomado de: García Maffla, Jaime. Antología de poesía colombiana e hispanoamericana. Jorge Luis Borges. Bogotá, Colombia: Editorial Panamericana. pp. 240-241.


A partir de lo expresado en la segunda estrofa y en relación con el sentido global del poema, se puede inferir que, para el autor, el temor de la muerte es

1

infundado, porque el ser humano permanentemente vive sumido en un sueño ilusorio.

2

real, ya que la vida para el ser humano es tan corta como el recorrido de un río.

3

idealista, pues tanto el cuerpo como el alma se necesitan mutuamente.

4

inevitable, ya que todos los seres humanos viven en un estado de vigilia permanente.

3

Multiple Choice

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,


ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Ítaca

verde y humilde. El arte es esa Ítaca

de verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.


Tomado de: García Maffla, Jaime. Antología de poesía colombiana e hispanoamericana. Jorge Luis Borges. Bogotá, Colombia: Editorial Panamericana. pp. 240-241.


De los siguientes fragmentos, el que guarda mayor relación con la concepción del tiempo en la vida, manifestada en la primera estrofa, es:

1

“Yo no sé mañana, yo no sé mañana / si estaremos juntos si se acaba el mundo / yo no sé si soy para ti, si serás para mí / si lleguemos amarnos o a odiarnos…”(Luis Enrique).

2

“Sueño contigo / no me conformo con seguir siendo tu amigo / andar a solas preguntándole a mi soledad …”(Alejandro Fernández).

3

“Vida, devuélveme mis fantasías / mis ganas de vivir la vida / devuélveme el aire…” (Sin Bandera).

4

“Todo aquel que piense / que la vida es desigual / tiene que saber que no es así / que la vida es una hermosura / hay que vivirla…”(Celia Cruz).

4

Multiple Choice

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,


ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Ítaca

verde y humilde. El arte es esa Ítaca

de verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.


Tomado de: García Maffla, Jaime. Antología de poesía colombiana e hispanoamericana. Jorge Luis Borges. Bogotá, Colombia: Editorial Panamericana. pp. 240-241.


La definición de poesía que mejor se relaciona con la concepción poética que expresa Borges en su Arte poética, es:

1

“La historia hace a los hombres sabios; la poesía, ingeniosos; las matemáticas, sutiles; la filosofía natural, profundos; la moral, graves; la lógica y la retórica, hábiles para la lucha” (Francis Bacon).

2

“La pintura es poesía muda” (Leonardo Da Vinci).

3

“Cada poema es único, en cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro” (Octavio Paz).

4

“La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa” (Miguel de Cervantes Saavedra).

5

Multiple Choice

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,


ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Ítaca

verde y humilde. El arte es esa Ítaca

de verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.


Tomado de: García Maffla, Jaime. Antología de poesía colombiana e hispanoamericana. Jorge Luis Borges. Bogotá, Colombia: Editorial Panamericana. pp. 240-241.


De acuerdo con la forma como están construidos los versos de las tres primeras estrofas, el poeta reafirma el sentido del arte poético usando

1

adverbios de tiempo, porque señalan la duración de cada obra de arte.

2

sustantivos propios, porque definen claramente qué es el arte poético.

3

adjetivos calificativos, porque describen todas las características de la poesía y del arte.

4

verbos en infinitivo, porque expresan acciones que pueden suceder en cualquier tiempo

6

Multiple Choice

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,


ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Ítaca

verde y humilde. El arte es esa Ítaca

de verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.


Tomado de: García Maffla, Jaime. Antología de poesía colombiana e hispanoamericana. Jorge Luis Borges. Bogotá, Colombia: Editorial Panamericana. pp. 240-241.


Dentro del texto, las palabras que se pueden asociar con la noción de tiempo que se desarrolla en el poema, son

1

río, sueño, eternidad.

2

años, prodigios, cristal.

3

rostro, Ítaca, rumor.

4

agua, música, humildad

7

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8

Multiple Choice

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En septiembre de 1998, el Fondo de Prevención Vial Nacional, en compañía de los Ministerios de Transporte y Salud, lanzó una campaña dirigida a los motociclistas, con los siguientes lemas: Échele cabeza, Lo importante es andar seguro y Algunos animales no usan casco, junto a la información que aparece al pie de los lemas.


El cambio de conducta que pretende la campaña en sus lectores supone valores que se relacionan con

1

la obediencia y el cumplimiento de la norma.

2

el compromiso y el derecho a informarse.

3

la vigilancia y la mutua sanción.

4

la conciencia y la responsabilidad sobre los actos.

9

Multiple Choice

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En septiembre de 1998, el Fondo de Prevención Vial Nacional, en compañía de los Ministerios de Transporte y Salud, lanzó una campaña dirigida a los motociclistas, con los siguientes lemas: Échele cabeza, Lo importante es andar seguro y Algunos animales no usan casco, junto a la información que aparece al pie de los lemas.


Por sus características formales y de contenido, este es un texto de tipo

1

narrativo que encadena acontecimientos.

2

publicitario que busca persuadir.

3

periodístico que informa sucesos.

4

expositivo que hace explícita una información.

10

Multiple Choice

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En septiembre de 1998, el Fondo de Prevención Vial Nacional, en compañía de los Ministerios de Transporte y Salud, lanzó una campaña dirigida a los motociclistas, con los siguientes lemas: Échele cabeza, Lo importante es andar seguro y Algunos animales no usan casco, junto a la información que aparece al pie de los lemas.


Una de las características funcionales del lenguaje utilizado en los lemas es su ambigüedad, ya que

1

predican un sentido literal asociado a la imagen, pero generan uno figurado alusivo al destinatario.

2

buscan establecer una interpretación de las imágenes que parece no corresponder con la realidad.

3

definen unas orientaciones de la conducta que generan interpretaciones inequívocas.

4

hacen que el hombre-motociclista se pregunte por el significado de ser considerado animal.

11

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12

Multiple Choice

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción. Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas. Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises. Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó. La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.


Franz Kafka


En el cuento, Kafka propone que ante la actitud de Ulises

1

las hermosas sirenas retozaban en el mar para darle la bienvenida al Rey de Ítaca.

2

las inteligentes sirenas se abstienen de cantar en correspondencia a la indiferencia del astuto rey.

3

las sirenas saben que ante su canto el truco de Ulises es una mala estrategia y que pronto caerá.

4

las sirenas tienen el afán de realizar su Eros pero saben que el truco de Ulises es poderoso.

13

Multiple Choice

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción. Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas. Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises. Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó. La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.


Franz Kafka


En el texto de Kafka compiten

1

la sabiduría del guerrero y la inocencia de las sirenas.

2

el orgullo del guerrero y el poder de los dioses.

3

el orgullo de las sirenas y la astucia de Ulises.

4

la sabiduría de las sirenas y el orgullo del guerrero.

SIMULACRO ICFES #2

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