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WorksheetsCAP III 70-83 SOBRE LA LIBERTAD STUART MILL
Total questions: 21
Worksheet time: 43mins
“Aquellas acciones, sean del tipo que sean, que hagan daño a otros sin una causa justificada, deben ser controladas –y en los casos más importantes exigen serlo necesariamente– por sentimientos desfavorables y, si es necesario, por la intervención activa de los hombres. En este sentido, la libertad del individuo debe ser limitada, en tanto que sus acciones no pueden perjudicar a otra gente. Pero si se abstiene de perturbar a otros en lo que les concierne, y simplemente actúa de acuerdo con su propia inclinación y juicio en cosas que le conciernen solo a él, las mismas razones que muestran que la opinión debe ser libre, prueban también que debería permitírsele, sin importunarle, llevar a la práctica sus opiniones a su propia costa.”
Según Mill, ¿en qué consiste el límite legítimo a la libertad individual?
En obedecer las leyes y costumbres establecidas.
En no expresar opiniones que ofendan a otros.
En evitar causar daño a los demás con nuestras acciones.
En actuar solo conforme a las opiniones mayoritarias.
“Es deseable que en aquello que no concierne principalmente a otros, la individualidad se afirme a sí misma. Allí donde la regla de la conducta no es el propio carácter personal, sino las tradiciones o costumbres de otras personas, falta uno de los principales ingredientes de la felicidad humana, y sin duda alguna el ingrediente fundamental del progreso individual y social.” ¿Qué relación establece Mill entre la individualidad y la felicidad?
La felicidad se alcanza siguiendo las costumbres tradicionales
La felicidad depende de obedecer las normas morales
La individualidad es condición esencial de la felicidad y del progreso.
El progreso social solo se logra con la unidad de pensamiento.
“Aquel que deja que el mundo, o la parte de este que le corresponde, elija su plan de vida por él, no necesita otra facultad que la de los monos, la facultad de imitar. Aquel que elige su plan él mismo, emplea todas sus facultades. Tiene que usar la observación para ver, el razonamiento y el juicio para prever, la actividad para reunir los materiales de la decisión, el discernimiento para decidir, y cuando ya ha decidido, la firmeza y el autocontrol para mantenerse en la decisión que ha tomado.”
¿Cuál es el propósito del autor al contraponer la imitación con la elección personal?
Criticar la educación basada en la autoridad.
Resaltar que la autonomía fortalece las facultades humanas
Demostrar que la costumbre guía el comportamiento correcto
Exaltar el poder del Estado para formar ciudadanos obedientes
“La naturaleza humana no es una máquina que se pueda construir según un modelo y se pueda programar para hacer exactamente el trabajo prescrito para ella, sino que es como un árbol, que necesita crecer y desarrollarse en todas sus partes, de acuerdo con la tendencia de las fuerzas interiores que hacen de él un ser vivo.”
¿Qué metáfora utiliza Mill para explicar la libertad individual?
El ser humano como un árbol que crece desde su interior.
EL ser humano como una máquina programable
La sociedad como un jardín que se debe podar
La razón como un mecanismo de control natural.
“Los hombres no actúan mal porque sus deseos sean fuertes, sino porque su conciencia es débil. No existe una conexión natural entre unos impulsos fuertes y una conciencia débil. Decir que los deseos y sentimientos de una persona son más fuertes y más diversos que los de otra es decir simplemente que tiene más materia prima de naturaleza humana y que, por tanto, es capaz quizá de hacer un mayor mal, pero seguramente también de hacer un mayor bien.”
Según Mill, el problema moral no está en los deseos fuertes sino en:
La falta de obediencia a la religión.
La represión de los impulsos naturales.
La debilidad de la conciencia que debe guiarlos.
El control social excesivo de las emociones
“En nuestros tiempos, desde la clase social más alta hasta la más baja, todo el mundo vive bajo el ojo de una censura temible y hostil. No solo en lo que concierne a los otros, sino también en lo que les concierne exclusivamente a sí mismos, el individuo o la familia no se preguntan: ¿qué prefiero?, ¿qué se ajustaría a mi carácter y disposición?, sino: ¿qué es adecuado para mi posición?, ¿qué hacen normalmente las personas de mi clase social y condición económica?”
¿Qué crítica realiza Mill a la sociedad moderna?
Que la libertad ha generado egoísmo e indiferencia.
Que las clases altas han perdido el sentido moral.
Que la igualdad económica suprime la cultura.
Que la presión social destruye la autenticidad del individuo.
“El despotismo de la costumbre se presenta en todas partes como el obstáculo permanente al progreso humano, encontrándose en incesante antagonismo con la disposición a aspirar a algo mejor que lo acostumbrado, disposición que se denomina, según las circunstancias, espíritu de libertad, o espíritu de progreso o desarrollo.”
¿Qué representa para Mill el “despotismo de la costumbre”?
La defensa de las tradiciones nacionales.
El respeto por las normas morales establecidas
Una fuerza que impide el progreso y la libertad.
El equilibrio entre orden y cambio social.
“Nadie negará que la originalidad es un elemento valioso en los asuntos humanos. No solo se necesitan personas para descubrir nuevas verdades y comenzar nuevas prácticas, sino también para mantener vivas las que ya existen. Sin personas originales, la vida humana se convertiría en un pozo estancado.”
¿Qué papel asigna Mill a la originalidad en la sociedad?
Mantener el orden y las tradiciones.
Reforzar la moral y la religión.
Renovar y sostener el progreso humano.
Sustituir la libertad por el conocimiento.
“En la Antigüedad, el individuo representaba un poder en sí mismo; en el presente, los individuos están perdidos entre la multitud. En política es casi una trivialidad decir que la opinión pública dirige actualmente el mundo. El único poder que merece tal nombre es el de las masas. [...] Pero eso no significa que el gobierno de la mediocridad no sea un gobierno mediocre.”
¿Qué advierte Mill sobre el dominio de la opinión pública?
Que fortalece la democracia y la justicia social.
Que conduce al predominio de la mediocridad colectiva
Que fomenta la igualdad moral entre los ciudadanos.
Que impulsa la innovación y la diversidad cultural.
“La única fuente permanente e inagotable de desarrollo es la libertad, puesto que por medio de ella se presentan tantos posibles centros de desarrollo independientes como individuos hay. La lucha entre la libertad y la costumbre constituye el principal interés de la historia de la humanidad.”
¿Qué idea central resume este fragmento?
La libertad individual es la base del progreso humano.
Las costumbres son el fundamento del orden moral.
La historia se repite al perder la individualidad.
El desarrollo solo se logra mediante la obediencia.
“Hasta aquí hemos expuesto las razones por las que es imprescindible que los seres humanos sean libres para formarse opiniones y para expresarlas sin reserva, así como las funestas consecuencias que tiene para la naturaleza intelectual y moral del hombre que no le sea concedida esta libertad o que no sea afirmada a pesar de la prohibición. Examinemos a continuación si las mismas razones no requieren también que los hombres sean libres de actuar según sus opiniones y de llevarlas a la práctica en sus vidas, sin verse obstaculizados física o moralmente por sus semejantes, siempre y cuando lo hagan por su cuenta y riesgo. Esta última condición es, evidentemente, indispensable. [...] Pero si se abstiene de perturbar a otros en lo que les concierne, y simplemente actúa de acuerdo con su propia inclinación y juicio en cosas que le conciernen solo a él, las mismas razones que muestran que la opinión debe ser libre, prueban también que debería permitírsele, sin importunarle, llevar a la práctica sus opiniones a su propia costa.”
Según el autor, ¿cuál es el fundamento de la libertad individual en la acción?
Que la sociedad debe permitir la expresión de toda conducta, incluso si perjudica a otros.
Que la libertad de acción es un derecho natural sin condiciones.
Que la libertad debe ser protegida siempre que no dañe a los demás y se ejerza por cuenta propia.
Que solo las opiniones, y no las acciones, deben gozar de libertad absoluta.
“Aquel que deja que el mundo, o la parte de este que le corresponde, elija su plan de vida por él, no necesita otra facultad que la de los monos, la facultad de imitar. Aquel que elige su plan él mismo, emplea todas sus facultades. [...] Es posible que pudiera ser guiado por el buen camino y mantenerse alejado de las costumbres nocivas sin ninguna de estas cosas. Pero ¿cuál sería comparativamente su valor como ser humano? Lo verdaderamente importante no es solo lo que hacen los hombres, sino también el tipo de hombres que son los que lo hacen. [...] La naturaleza humana no es una máquina que se pueda construir según un modelo y se pueda programar para hacer exactamente el trabajo prescrito para ella, sino que es como un árbol, que necesita crecer y desarrollarse en todas sus partes, de acuerdo con la tendencia de las fuerzas interiores que hacen de él un ser vivo.”
¿Cuál es la crítica central de Mill hacia quienes viven conforme a la costumbre?
Que la costumbre garantiza el orden necesario para el progreso.
Que la obediencia ciega a las costumbres destruye la autonomía y empobrece la naturaleza humana.
Que las tradiciones fortalecen el carácter y la virtud.
Que la libertad es peligrosa sin el control de la moral colectiva.
“Si se percibiera que el libre desarrollo de la individualidad es uno de los principios esenciales del bienestar, que no es solo un elemento coordinado con todo aquello que se designa con los términos civilización, instrucción, educación, cultura, sino que es una condición y una parte necesaria de todo ello, no existiría el peligro de que la libertad se infravalorase, y determinar los límites entre ella y el control social no presentaría tan extraordinaria dificultad. Pero el problema es que las formas comunes de pensar raramente reconocen que la espontaneidad individual tenga un valor intrínseco o merezca ser tenida en cuenta como tal. [...] La mayoría de la gente está satisfecha con el modo en que la humanidad se ha conducido hasta ahora (pues son ellos mismos los que la hacen ser como es), y no pueden comprender por qué ese modo de conducirse no debería ser lo bastante bueno para todos.”
¿Qué denuncia Mill sobre la actitud de la mayoría respecto a la libertad individual?
Que el pueblo teme la autoridad y prefiere la obediencia.
Que el exceso de libertad ha corrompido la moral.
Que la educación moderna promueve la desobediencia social.
Que la gente desprecia la espontaneidad y valora la conformidad con la costumbre.
“Nadie negará que la originalidad es un elemento valioso en los asuntos humanos. No solo se necesitan personas para descubrir nuevas verdades y comenzar nuevas prácticas, sino también para mantener vivas las que ya existen. Sin personas originales, la vida humana se convertiría en un pozo estancado. [...] Si no hubiese nada nuevo que hacer, ¿dejaría de ser necesario el intelecto humano? ¿Sería esto una razón para que aquellos que hacen las cosas como se hicieron siempre olvidasen por qué se hacen y las hicieran como un rebaño, no como seres humanos? Existe una tendencia demasiado grande en las mejores creencias y prácticas a degenerar en algo mecánico, y a menos que hubiera una sucesión de personas cuya recurrente originalidad impidiera que los fundamentos de esas creencias y prácticas se convirtieran en algo meramente tradicional, esa materia muerta no resistiría el menor choque con nada realmente vivo.”
¿Por qué Mill considera la originalidad esencial para la humanidad?
Porque garantiza la estabilidad del orden moral.
Porque mantiene viva la inteligencia humana y evita la degradación de la costumbre.
Porque asegura la obediencia a los ideales religiosos.
Porque impide el desarrollo de nuevas ideas peligrosas.
“El despotismo de la costumbre se presenta en todas partes como el obstáculo permanente al progreso humano, encontrándose en incesante antagonismo con la disposición a aspirar a algo mejor que lo acostumbrado, disposición que se denomina, según las circunstancias, espíritu de libertad, o espíritu de progreso o desarrollo. [...] La mayor parte del mundo no tiene historia propiamente hablando, puesto que el despotismo de la costumbre es completo. Este es el caso en todo Oriente. La costumbre es allí la última instancia de apelación en todas las cosas; la justicia y el derecho significan conformidad con la costumbre. Nadie piensa siquiera en resistirse al argumento de la costumbre, salvo el tirano intoxicado de poder. [...] Parece que un pueblo puede progresar durante un cierto periodo de tiempo y después detenerse. ¿Cuándo se detiene? Cuando cesa de poseer individualidad.”
¿Cuál es la consecuencia histórica del dominio absoluto de la costumbre según Mill?
La consolidación del orden político y religioso.
La desaparición del conflicto social y moral.
El estancamiento del progreso y la pérdida de la individualidad.
La formación de naciones más justas y disciplinadas.
“En nuestros tiempos, desde la clase social más alta hasta la más baja, todo el mundo vive bajo el ojo de una censura temible y hostil. No solo en lo que concierne a los otros, sino también en lo que les concierne exclusivamente a sí mismos, el individuo o la familia no se preguntan: ¿qué prefiero?, ¿qué se ajustaría a mi carácter y disposición?, ¿qué permitiría que lo mejor y más elevado de mí prosperase?, sino: ¿qué es adecuado para mi posición?, ¿qué hacen normalmente las personas de mi clase social y condición económica? No quiero decir con esto que elijan lo que es costumbre con preferencia a lo que se ajusta a sus propias inclinaciones, sino que no tienen ninguna otra inclinación que no sea la de la costumbre. De este modo, el espíritu mismo queda uncido al yugo. [...] Se llega así a un punto en que los hombres, a fuerza de no seguir su propia naturaleza, ya no tienen naturaleza a la que seguir; sus capacidades humanas están atrofiadas y anquilosadas; se vuelven incapaces de tener deseos fuertes o de experimentar placeres naturales; y generalmente no tienen opiniones o sentimientos que les pertenezcan propiamente.”
Según Mill, ¿cuál es la principal consecuencia de la censura social y la uniformidad de costumbres?
La consolidación del orden moral y la convivencia social.
La creación de una sociedad más justa e igualitaria.
El fortalecimiento de los valores compartidos por la sociedad.
La pérdida de la autenticidad y la parálisis del desarrollo humano.
“Es verdad que no todo el mundo es igualmente capaz de prestar este servicio. Solo hay unas pocas personas, en comparación con el conjunto de la humanidad, cuyas experiencias, en caso de ser adoptadas por los demás, podrían suponer alguna mejora en la práctica establecida. Pero esas pocas personas son la sal de la tierra. Sin ellas la vida humana se convertiría en un pozo estancado. No solo introducen cosas buenas que antes no existían, sino que mantienen en vida las que ya existían. [...] El genio solo puede respirar libremente en una atmósfera de libertad. Las personas de genio son, ex vi termini, más individuales que cualquier otra persona, y en consecuencia menos capaces de encajar sin una compresión dolorosa dentro del pequeño número de moldes que proporciona la sociedad para evitarles a sus miembros el problema de formarse su propio carácter. [...] Si tienen un carácter fuerte y rompen las cadenas, se convierten en el blanco de la sociedad, que al no haber conseguido reducirlos al lugar común, les dirige solemnemente calificativos amenazantes como ‘salvaje’ o ‘extravagante’.”
¿Qué sostiene Mill sobre el papel de los individuos excepcionales en la sociedad?
Que deben adaptarse al pensamiento común para evitar conflictos.
Que su originalidad y libertad son esenciales para mantener viva la cultura y el progreso.
Que la sociedad debe controlarlos para evitar la anarquía.
Que su valor radica solo en producir obras artísticas o científicas.
“El despotismo de la costumbre se presenta en todas partes como el obstáculo permanente al progreso humano, encontrándose en incesante antagonismo con la disposición a aspirar a algo mejor que lo acostumbrado, disposición que se denomina, según las circunstancias, espíritu de libertad o espíritu de progreso o desarrollo. [...] La mayor parte del mundo no tiene historia propiamente hablando, puesto que el despotismo de la costumbre es completo. Este es el caso en todo Oriente. La costumbre es allí la última instancia de apelación en todas las cosas; la justicia y el derecho significan conformidad con la costumbre. Nadie piensa siquiera en resistirse al argumento de la costumbre, salvo el tirano intoxicado de poder. Y vemos los resultados. Esas naciones deben haber tenido originalidad alguna vez. [...] ¿Cuándo se detiene un pueblo en su progreso? Cuando cesa de poseer individualidad.”
¿Cuál es la enseñanza histórica que Mill extrae del dominio de la costumbre?
Que la estabilidad social depende de mantener las tradiciones inmutables.
que el progreso técnico puede coexistir con la pérdida de libertad.
Que las sociedades se estancan cuando eliminan la individualidad y la libertad creativa.
Que la historia demuestra que la obediencia garantiza la justicia
En varios países europeos, grupos de extrema derecha utilizan la “libertad de expresión” para difundir discursos xenófobos o racistas. Según Karl Popper, tolerar ilimitadamente la intolerancia conduce a la destrucción de la tolerancia.
¿Cómo interpretaría Mill esta situación desde su principio del daño?
La libertad de expresión debe ser absoluta, sin restricciones.
Puede limitarse cuando las expresiones causan daño real a otros.
Toda forma de discurso, incluso violento, fortalece la democracia.
Solo el Estado tiene derecho a censurar opiniones políticas.
En contextos de guerra, como el conflicto en Ucrania o Palestina, se exige obediencia total al Estado. Mill defendía que los individuos deben pensar por sí mismos y no actuar solo por costumbre o mandato.
¿Qué actitud valoraría Mill en el ciudadano frente a la guerra?
La obediencia incuestionable al gobierno.
La sumisión a la mayoría nacionalista.
La reflexión crítica sobre la legitimidad del conflicto.
El rechazo a toda participación política.
Karl Popper advirtió que si una sociedad tolera la intolerancia, acabará siendo dominada por los intolerantes. El ascenso de movimientos fascistas y negacionistas en el mundo actual confirma este riesgo.
¿Cómo se combinarían las ideas de Mill y Popper frente al auge del fascismo?
Limitarían la intolerancia que amenaza la libertad y la diversidad.
Promoverían la censura de toda crítica al Estado.
Defenderían la libertad absoluta de todos los discursos, incluso los violentos.
Priorizarían la obediencia al orden social.
