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WorksheetsUNIDAD 2 EXPLO 1
Total questions: 100
Worksheet time: 50mins
En evaluación infantil, recurrir a múltiples fuentes permite:
Reducir tiempo del proceso.
Captar diferencias según quién relata.
Evitar entrevistar al niño.
Garantizar diagnóstico definitivo.
La observación en contexto natural es útil porque:
Puede revelar conductas que no aparecen en el consultorio.
Sustituye pruebas estandarizadas.
Aísla al niño de estímulos irrelevantes.
Reduce necesidad de entrevistas.
La entrevista con el niño requiere:
Lenguaje adaptado a su desarrollo.
Neutralidad emocional absoluta.
Exclusivamente preguntas cerradas.
Evitar apoyos lúdicos.
La entrevista con padres aporta:
Historia evolutiva.
Percepción adulta del problema.
Datos del vínculo escolar directo.
Información contextual familiar.
La EEDI es especialmente útil para:
Registrar eventos evolutivos y síntomas actuales.
Estimar CI verbal.
Diagnosticar trastornos.
Reemplazar entrevistas.
El formato dicotómico de la EEDI:
Facilita sistematización.
Elimina interpretación clínica.
Permite análisis comparativos.
Garantiza precisión diagnóstica.
La minibatería Koppitz permite:
Observar componentes perceptivos.
Explorar aspectos emocionales.
Medir lenguaje expresivo.
Emitir diagnóstico médico.
El Bender evalúa principalmente:
Integración visomotriz.
Maduración del lenguaje.
Memoria auditiva.
Habilidades gráficas exclusivamente artísticas.
Un buen rendimiento en Bender:
Descarta daño neurológico.
No descarta daño neurológico.
Implica alta inteligencia verbal.
Permite diagnóstico inmediato.
En el Bender, una perseveración puede sugerir:
Dificultad inhibitoria.
Trastorno motor grueso.
Posible disfunción neurológica.
Alto rendimiento cognitivo.
El DFH permite observar:
Madurez conceptual.
Esquema corporal.
Estado nutricional.
Habilidades perceptivas.
Los indicadores emocionales del DFH:
Se interpretan siempre como patológicos.
Requieren integración con otras fuentes.
Pueden reflejar preocupaciones.
Sustituyen la anamnesis.
El VADS explora:
Memoria visual y auditiva secuencial.
Inteligencia fluida general.
Estrategias de codificación.
Lenguaje expresivo complejo.
El Raven coloreado se caracteriza por:
Ser no verbal.
Presentar dificultad progresiva.
Evaluar razonamiento analógico.
Medir lenguaje.
Un puntaje bajo en Raven:
Sugiere dificultades en razonamiento analógico.
Diagnostica retraso intelectual.
Requiere integración con otras técnicas.
Garantiza falla atencional.
El SNN está indicado para:
Screening de riesgo neuropsicológico.
Diagnóstico definitivo.
Orientación para ampliar evaluación.
Medir personalidad.
La multicontexto implica:
Considerar conductas en distintos ambientes.
Evaluar solo en la escuela.
Establecer conclusiones sin comparación situacional.
Observar cambios según escenarios.
El juego en evaluación infantil:
Facilita expresión simbólica.
Sustituye técnicas estandarizadas.
Permite observar conductas espontáneas.
Limita acceso emocional.
La entrevista infantil exige:
Rapport adecuado.
Estructura rígida invariable.
Flexibilidad dentro del encuadre.
Preguntas exclusivamente verbales.
La interpretación infantil válida requiere:
Baremos apropiados.
Considerar edad y maduración.
Conclusiones basadas en un único test.
Integración clínica final.
Un error frecuente es:
Inferir patología sin contexto.
Usar múltiples fuentes.
Considerar desarrollo.
Interpretar progresión evolutiva.
La adaptación cultural busca:
Evitar sesgos.
Mantener equivalencia conceptual.
Traducir literalmente siempre.
Construir baremos locales.
Los baremos locales permiten:
Comparación válida con población similar.
Diagnóstico automático.
Interpretación más precisa.
Sustituir análisis clínico.
La evaluación infantil se diferencia de la adulta porque:
Depende más del contexto.
Es exclusivamente lúdica.
Considera desarrollo madurativo.
Usa menos fuentes.
En el DFH, los ítems evolutivos:
Se relacionan con la edad.
No dependen de maduración.
Ayudan a interpretar desempeño esperado.
Determinan diagnóstico por sí solos.
La observación en aula permite:
Ver interacción social espontánea.
Confirmar indicadores emocionales.
Captar conductas que cambian por el entorno.
Diagnosticar trastorno oposicionista.
La resistencia infantil puede manifestarse como:
Silencio persistente.
Colaboración espontánea.
Agitación.
Juego evitativo.
La fiabilidad del DFH puede verse afectada por:
Entrenamiento del evaluador.
Variación en consignas.
Edad del niño.
Nivel socioeconómico.
Un niño con buen Raven y bajo Bender podría:
Tener razonamiento adecuado.
Presentar dificultades visomotrices.
Indicar patología grave con certeza.
Requerir integración clínica.
En ansiedad alta:
Puede disminuir rendimiento gráfico.
Puede influir en atención.
Garantiza bajo CI.
Exige manejo cuidadoso del rapport.
La entrevista con docentes aporta:
Rendimiento escolar observado.
Diagnóstico clínico.
Datos vinculares con pares.
Conducta en situaciones estructuradas.
Un screening positivo implica:
Riesgo posible.
Diagnóstico confirmado.
Indicación de ampliar evaluación.
Falta de necesidad clínica.
Un instrumento no verbal es útil cuando:
Hay dificultades lingüísticas.
Se evalúa razonamiento general.
Se mide memoria verbal.
Hay barrera idiomática.
La integración final requiere:
Síntesis de todas las fuentes.
Omitir divergencias.
Formular recomendaciones.
Considerar coherencia interna.
En el DFH, la omisión de partes corporales puede:
Relacionarse con madurez.
Indicar posible conflicto emocional.
Ser esperable según la edad.
Diagnosticar trauma automáticamente.
El razonamiento analógico evaluado por Raven:
Se basa en relaciones visuales.
Depende poco del lenguaje.
Se mide en percentiles.
Evalúa memoria auditiva.
El SNN resulta útil cuando:
Se sospecha dificultad ejecutiva.
Se necesita diagnóstico médico.
Hay dudas sobre memoria.
Se requiere orientar derivación.
La evaluación válida debe evitar:
Conclusiones basadas en un solo test.
Integrar contexto.
Ignorar edad.
Generalizaciones sin evidencia.
La entrevista infantil puede apoyarse en:
Juego simbólico.
Dibujos.
Preguntas exclusivamente abstractas.
Observación del lenguaje corporal.
En multifuente, discrepancias entre padres y docentes:
Son valiosas para entender variabilidad situacional.
Deben descartarse.
Pueden orientar hipótesis.
Indican mentira.
En Bender, integración deficiente de forma puede sugerir:
Problema perceptivo-visomotor.
Dificultad de organización visual.
Patología emocional irrefutable.
Posible disfunción neurológica.
Una evaluación no verbal:
Reduce carga lingüística.
Permite observar razonamiento fluido.
Impide comparaciones normativas.
Puede ser útil en bilingües.
En DFH, un exceso de sombreado podría:
Vincularse a ansiedad.
Ser esperable según estilo gráfico.
Exigir integración clínica.
Determinar diagnóstico.
El análisis contextual permite:
Comprender variaciones conductuales.
Explicar respuestas según entorno.
Identificar patrones situacionales.
Diagnosticar directamente.
El uso de múltiples técnicas busca:
Reducir sesgos.
Complementar áreas distintas.
Prolongar proceso innecesariamente.
Aumentar precisión global.
La entrevista requiere:
Encuadre claro.
Tiempos delimitados.
Diagnóstico automático.
Roles definidos.
En infancia, la conducta:
Puede variar según el contexto.
Siempre refleja patología interna.
Puede ser reactiva al ambiente.
Es estable sin cambios.
La anamnesis permite:
Conocer desarrollo temprano.
Sustituir el DFH.
Comprender antecedentes relevantes.
Determinar diagnóstico final.
Las técnicas gráficas:
Facilitan expresión emocional.
Son inocuas a la ansiedad.
Requieren interpretación contextualizada.
Diagnostican por sí solas.
Un niño con bajo DFH pero adecuado Bender:
Podría mostrar madurez perceptiva limitada.
Tendría razonamiento visomotor adecuado.
Sugiere patología grave inequívoca.
Exige integración con otros datos.
La entrevista infantil debe:
Evitar lenguaje complejo.
Mantener estructura comprensible.
Basarse solo en preguntas directas.
Favorecer expresión espontánea.
La observación puede aportar:
Datos sobre regulación emocional.
Información sobre la relación con adultos.
Determinación inequívoca de CI.
Señales de evitación.
En el Bender, omisiones graves pueden:
Relacionarse con inmadurez.
Indicar fatiga.
Determinar diagnóstico seguro.
Se observarse en patología neurológica.
Los percentiles en Raven:
Ubican al niño respecto de su grupo normativo.
Confirman diagnóstico clínico.
Guían interpretación relativa.
Permiten comparar entre edades.
El SNN aporta información sobre:
Atención.
Ejecución motora gruesa.
Memoria.
Funciones ejecutivas.
La evaluación infantil debe evitar:
Conclusiones sin considerar maduración.
Integración de múltiples técnicas.
Interpretación sin contexto.
La entrevista puede fallar cuando:
No hay rapport.
Se usan consignas inapropiadas por edad.
Se integra con otras técnicas.
Se ignoran señales no verbales.
El DFH puede verse influido por:
Motivación.
Estado emocional.
Edad.
Nivel nutricional.
El razonamiento analógico:
Implica completar relaciones visuales.
Requiere mínima comprensión verbal.
Determina personalidad.
Se organiza en patrones lógicos.
Un screening negativo:
Sugiere ausencia de indicadores significativos.
Descarta definitivamente patología.
Puede requerir seguimiento según contexto.
Es irrelevante.
En el consultorio, el niño puede:
Mostrar inhibición.
Actuar diferente que en su hogar.
Reproducir conductas del aula.
Presentar ansiedad situacional.
La adaptación cultural implica:
Revisar equivalencia semántica.
Ajustar ejemplos culturales.
Usar siempre pruebas extranjeras sin cambios.
Considerar impacto de idioma.
Un niño con buen desempeño en aula pero bajo en consultorio:
Requiere análisis contextual.
Puede estar ansioso.
Indica patología severa fija.
La variación entre fuentes:
Es esperable.
Puede aportar datos relevantes.
Debe ignorarse.
Puede orientar hipótesis.
La entrevista docente puede revelar:
Patrones de interacción social.
Estrategias emocionales del niño.
Habilidades académicas.
Diagnóstico médico.
En el Bender, desorganización espacial puede:
Indicar inmadurez visomotora.
Ser efecto de impulsividad.
Garantizar lesión.
Exigir integración clínica.
Una prueba no verbal como Raven ayuda cuando:
Hay bilingüismo.
Se sospecha barrera idiomática.
Se evalúa lenguaje expresivo.
Se mide razonamiento visual.
El uso de múltiples técnicas:
Mejora precisión.
Evita sesgos.
Impide integración.
Favorece análisis multicomponente.
En el DFH, desproporciones corporales pueden:
Ser esperables según edad.
Relacionarse con desarrollo perceptivo.
Determinar diagnóstico emocional.
Requerir comparación evolutiva.
La conducta lúdica:
Puede revelar conflictos internos.
Siempre implica resistencia.
Permite observar regulación emocional.
Los percentiles permiten:
Ubicar posición relativa.
Medir rendimiento absoluto.
Comparar con muestra normativa.
Concluir sin contexto.
En screening:
Pueden existir falsos positivos.
Implica orientación diagnóstica.
Diagnostica por sí solo.
Puede requerir ampliación.
La integración final debe:
Considerar coherencia entre técnicas.
Omitir discrepancias.
Incluir recomendaciones.
Analizar información evolutiva.
Un niño con ansiedad elevada:
Puede verse afectado en rendimiento cognitivo.
Puede inhibir expresión gráfica.
Indica trastorno psicológico seguro.
Requiere ajuste en entrevista.
La evaluación infantil:
Es dinámica.
Depende del desarrollo.
Es idéntica a la adulta.
Considera contexto.
En multicontexto, cambios conductuales pueden:
Ser esperables.
Orientar hipótesis funcionales.
Diagnosticar de inmediato.
Exigir análisis situacional.
El Bender es útil cuando:
Se exploran indicadores visomotrices.
Se evalúa memoria verbal.
Se sospecha disfunción neurológica.
El DFH puede:
Aportar información emocional.
Reflejar madurez perceptiva.
Reemplazar entrevistas.
Requerir integración clínica.
La entrevista infantil debe:
Ajustarse al nivel cognitivo.
Mantener límites claros.
Basarse solo en preguntas cerradas.
Permitir expresión simbólica.
La evaluación neuropsicológica infantil:
Considera maduración cerebral.
Se basa en un único test.
Puede iniciar con screening.
Es idéntica a la del adulto.
La multifuente puede:
Aportar datos divergentes útiles.
Garantizar diagnóstico automático.
Complementar perspectivas.
Identificar variabilidad situacional.
El uso de técnicas no verbales:
Reduce impacto lingüístico.
Limita acceso cognitivo.
Favorece evaluación en bilingües.
Mide razonamiento visual.
En el DFH, agregar detalles irrelevantes puede:
Ser propio del estilo personal.
Asociarse a ansiedad.
Determinar diagnóstico.
Requerir integración.
Una conducta adecuada en aula y alterada en consultorio:
Puede indicar ansiedad situacional.
Sugiere variabilidad contextual.
Determina patología interna fija.
Un screening positivo en atención:
Señala riesgo posible.
Diagnostica TDAH.
Indica ampliar evaluación.
Exige derivación inmediata siempre.
Un puntaje alto en Raven:
Sugiere razonamiento analógico eficiente.
Determina CI verbal alto.
Requiere interpretación normativa.
Puede coexistir con bajo Bender.
La anamnesis puede:
Explorar hitos del desarrollo.
Reemplazar todas las técnicas.
Aportar antecedentes relevantes.
Determinar diagnóstico por sí sola.
En observación directa, la evitación social puede:
Vincularse a ansiedad.
Ser un rasgo pasajero.
Determinar trastorno de manera inmediata.
Exigir integración clínica.
La evaluación infantil:
Es progresiva.
Exige interpretación evolutiva.
Se basa solo en rendimiento actual.
Considera trayectorias del desarrollo.
El uso de baremos inadecuados puede:
Distorsionar interpretación.
Generar error diagnóstico.
Ser irrelevante.
Afectar validez.
La comunicación final debe:
Ser clara y comprensible.
Etiquetar al niño.
Incluir recomendaciones.
En el DFH, líneas muy débiles pueden:
Relacionarse con inhibición.
Reflejar inseguridad.
Ser esperables según estilo gráfico.
Diagnosticar depresión.
El razonamiento visual:
Puede evaluarse con matrices.
Está menos ligado al lenguaje.
Determina personalidad.
Se interpreta normativamente.
La conducta impulsiva en Bender puede:
Generar errores de forma.
Indicar falta de control inhibitorio.
Determinar lesión.
Requerir mayor análisis clínico.
La observación prolongada:
Puede revelar fluctuaciones atencionales.
Sustituye técnicas estandarizadas.
Permite identificar patrones.
Diagnostica automáticamente.
La integración de fuentes divergentes:
Puede enriquecer hipótesis.
Siempre indica error.
Requiere análisis comparativo.
Debe descartarse.
La evaluación infantil puede:
Incluir devoluciones adaptadas a la familia.
Utilizar lenguaje técnico rígido.
Formular estrategias de apoyo.
Plantear recomendaciones situacionales.
El rendimiento gráfico bajo:
Puede relacionarse con motricidad fina.
Puede reflejar ansiedad.
Determina diagnóstico neurológico.
La entrevista docente es útil cuando:
Se analiza conducta estructurada.
Se exploran vínculos sociales.
Se confirma diagnóstico médico.
Se observa rendimiento académico.
La evaluación infantil efectiva requiere:
Multifuente.
Multicontexto.
Multitécnica.
Diagnóstico automático.
